jueves, 1 de noviembre de 2007

La economía argentina es sinónimo de elevada concentración y extrema desigualdad

Por Claudio Lozano, Tomás Raffo,y Ana Rameri (IDEF - CTA)

De cada $100 que se generaron por el proceso de crecimiento económico, el 30% más rico se apropió de $62,5, restando $37,5 a ser repartidos por el 70% restante de la población. Esta claro que es un porcentaje insuficiente para modificar la pauta distributiva de la sociedad, máxime cuando se considera que el 40% más pobre captó apenas $12,8 y el 30% de los sectores medios explican los restantes $24,7 restantes.

La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

Síntesis

En el presente material se demuestra que, considerando todo el período de crecimiento de los años 2003 - 2007:

- El 20% de la población de mayores recursos se apropiaron del 50% de los ingresos generados por el proceso de crecimiento económico.

- Agregando el decil 8, resulta que el 30% de la población de mayores recursos capturaron el 62,5% de los ingresos generados en este período.

- La contracara de esta brutal apropiación de los ingresos es la constatación que el 70% restante de la población se apropiaron de apenas del 37,5% de los nuevos ingresos.

- Por su parte el 40% de la población con ingresos más bajos solo se apropiaron del 12,8% de los ingresos generados.

- La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

El cuadro Nº 1 permite apreciar la estructura de ingresos de la población urbana al momento de la asunción del actual gobierno y el que corresponde al último dato disponible (1er trimestre del 2007). Puede observarse que considerando la masa de ingresos en ambos períodos esta se expandió en $9.426,5 millones, de los cuales prácticamente el 50% se concentra en el 20% de la población de mayores ingresos. Si agrega el decil 8, resulta que el 30% de la población de mayores ingresos se apropiaron del 62,5% de los mayores ingresos. Por su parte el 40% de la población con ingresos más bajos solo se apropiaron del 12,8% de los ingresos generados. Dicho de otro modo, de cada $100 que se generaron por el proceso de crecimiento económico, el 30% más rico se apropió de $62,5, restando $37,5 a ser repartidos por el 70% restante de la población. Esta claro que es un porcentaje insuficiente para modificar la pauta distributiva de la sociedad, máxime cuando se considera que el 40% más pobre captó apenas $12,8 y el 30% de los sectores medios explican los restante $24,7 restantes.

La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

Ver Gráfico 1.



Se suele argumentar que el proceso de crecimiento económico ha supuesto una reducción importante de los niveles de pobreza e indigencia del país. Esta argumentación se sostiene al comparar la situación de las tasas de pobreza e indigencia al momento de la asunción del actual gobierno (54% y 27,7% respectivamente) con la última registrada (26,6% y 9% respectivamente). Sin embargo, lo interesante a analizar es la velocidad de reducción de estas situaciones respecto a la evolución de los ingresos. Se contrasta que mientras la indigencia se redujo un 67,3% y la pobreza un 50,7%%, los ingresos de la población de bajos recursos lo hizo un 171,7%. Es decir los ingresos han superado 3,2 veces más la reducción de la pobreza y 2,6 veces la reducción de la indigencia. El hecho de que la reducción de la pobreza y la indigencia han estado por debajo del crecimiento de los ingresos remite a dos cuestiones puntuales que atraviesan los sectores populares: a) el mayor numero de integrantes del hogar, lo que exige mayores incrementos de los ingresos para superar las líneas de pobreza e indigencia y b) el efecto del incremento de los precios en los productos que consumen.

A partir de estas dispares evoluciones puede calcularse la sensibilidad de la tasa de pobreza e indigencia ante el crecimiento de los ingresos. Como se muestra en el cuadro Nº 2, la elasticidad de reducción de la pobreza ante el crecimiento de los ingresos es de -0,30 para todo el período 2003 - 2007. Esto significa que por cada punto porcentual que crecieron los ingresos la tasa de pobreza descendió un 0,30%. Para el caso de la indigencia este indicador se ubica en -0,39. Es decir por cada punto porcentual en que aumentaron los ingresos en el período de crecimiento de la actual gestión, la indigencia se redujo un 0,39%. El hecho de que la elasticidad de reducción de la pobreza / indigencia se ubica por debajo del 1 indica la gravedad del problema de la tendencia alcista de los precios que se viene registrado en este período.

Ver Gráfico 2.



A partir de las elasticidades de reducción de la pobreza y la indigencia que se observó en el período de crecimiento de la actual gestión gubernamental, pueden realizarse interesantes ejercicios estadísticos que permiten apreciar mejor las consecuencias de la pauta distributiva actual

1) Que puede esperarse de mantenerse la pauta distributiva actual si se mantiene el mismo crecimiento en los próximos 4 años.

Este ejercicio supone que la tasa de crecimiento de la economía en los próximos 4 años ronde entre el 8 y 9% anual, que los precios de las canastas de pobreza e indigencia evolucionen de la misma manera que en el período 2003 - 2007 y que los ingresos de los sectores populares se expandan en 171,7% en todo el período.

En el cuadro Nº 3 se presenta los resultados de esta proyección. De repetirse la misma historia económica, en el 2011 tendríamos una tasa de pobreza del 13,1% y una tasa de indigencia de aún el 3%. Es decir, que sobre una población estimada en 40.900.496 personas, tendríamos 5.357.965 pobres y peor aún, mantendríamos en el hambre a 1.227.015 argentinos. Todo este “éxito” en el marco de casi una década de crecimiento económica a tasas chinas.

Ver Gráfico 3



2) Que esfuerzo distributivo hubiera sido necesario para eliminar la indigencia en los 4 años que pasaron.

Dada las relaciones de ingresos y reducciones de pobreza e indigencia (-0,30 y -0,39), si en estos 4 años de crecimiento económico, los ingresos de los sectores populares hubieran crecido al 300% (en lugar de 171,7%) la tasa de pobreza actual sería del 6,2% y la tasa de indigencia sería 0. Es decir no tendríamos ningún argentino pasando hambre (hoy tenemos 3.542.860 argentinos en esta situación) y los pobres serían 2.431.845 personas (en lugar de los 10.433.401 que hoy tenemos). Ver cuadro Nº 4.

Ver Gráfico 4.



Si esto hubiera ocurrido habríamos eliminado el hambre de la argentina y solo contaríamos con el 23% de los actuales pobres. Claro que esto no va a ocurrir sino hay una decidida intervención estatal que tenga como prioridad eliminar el daño social que la pobreza y la indigencia suponen.

Un último ejercicio estadístico por demás elocuente sería considerar el cuadro distributivo resultante de incrementar en el período 2003 - 2007 en un 300% los ingresos de los estratos bajos a costa exclusivamente de los ingresos del estrato rico. Como da cuenta el cuadro Nº 5, esto supone que de cada $100 de crecimiento económico, $40,2 pesos serían apropiados por el estrato alto, $37,5 por el estrato medio y los restantes $22,3 por el estrato bajo. Como puede apreciarse, este criterio de apropiación de los ingresos sigue siendo inequitativa pero aún así garantiza eliminar el hambre y reducir drásticamente la pobreza. Ver cuadro Nº 5.

Ver Gráfico 5.



Dado que durante el período 2003 - 2007 los ingresos del estrato bajo se expandieron en 171,7%, para que hubiera crecido al 300% se habría requerido un esfuerzo distributivo que transfiriera el 20% de los ingresos de los estratos altos. Esta distribución habría mantenido inalterada el crecimiento de ingresos de los sectores medios y habría supuesto un incremento del 75% en los ingresos del estrato bajo. Ver cuadro Nº 6.

Ver Gráfico 6.



Queda claro que cuanto mayor sea el patrón de desigualdad menor será el impacto del crecimiento en reparar el daño social acumulado y a la inversa, la afirmación de condiciones de igualdad permitirá resolver estos problemas con mucha más celeridad.

Fuente: ARGENPRESS http://www.argenpress.info/

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