miércoles, 28 de octubre de 2015

Recordamos los 32 años del retorno de la democracia


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jueves, 15 de octubre de 2015

Imposturas políticas

Declaraciones de José Antonio Artusi, Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR y candidato a diputado provincial de Cambiemos, en el marco de una entrevista realizada por Pablo González, publicada en Noticias / Entre Ríos con el título "Artusi habla sobre la africanización de Concepción del Uruguay". 
¿Cómo ves la situación del país y la provincia? 
La situación del país y de la provincia es preocupante en muchos aspectos. Tenemos un gobierno que ha dilapidado sistemáticamente la mejor oportunidad de desarrollo que tuvo el país en toda su historia como producto del escenario económico internacional. Podríamos hacer un balance de los 12 años de gobierno kirchnerista y la conclusión es clara: no han gobernado bien y no han resuelto los problemas estructurales de la Argentina ni de Entre Ríos. 
¿Por ejemplo? 
Seguimos teniendo alta inflación, una economía que no se ha industrializado, serios déficits en materia de infraestructura, energía, hábitat y vivienda, déficit creciente, falta de acceso al crédito, crisis de las economías regionales; y la pobreza y la exclusión no han retrocedido de manera significativa. La educación y la salud pública no están mejor, y en materia de seguridad en muchos casos estamos peor. Por otro lado, el deterioro en materia de calidad institucional es manifiesto. La vocación hegemónica y autoritaria del gobierno se evidencia en la degradación del poder legislativo, los permanentes intentos por controlar a la Justicia, en la crisis del federalismo y las autonomías municipales, y sobre todo en la fenomenal campaña de propaganda y adoctrinamiento que se pone en marcha en los medios del Estado y en los medios privados domesticados a través del uso inescrupuloso y en muchos casos ilegal de la pauta publicitaria. También en la sistemática y perversa utilización clientelar de las necesidades de los sectores más desposeídos de la sociedad. Todo ello en el marco del avance del narcotráfico y su influencia perniciosa, y de casos de corrupción en el manejo de la cosa pública verdaderamente escandalosos. En definitiva, tenemos un gobierno impostor, que ha construido un relato falaz que intenta ocultar la realidad, que se muestra con una máscara que pretende que no se vea su verdadero rostro. Se dicen democráticos y populares pero en realidad encarnan un autoritarismo demagógico y populista, que reniega de la verdadera democracia social y republicana basada en derechos y en la construcción de ciudadanía. Por eso, tanto a nivel nacional como provincial, surge claramente la necesidad de un cambio, y la única opción posible de cambio es precisamente Cambiemos.
¿Cómo se ve esta realidad en Concepción del Uruguay? 
 Todo lo dicho a propósito de la realidad nacional y provincial podría decirse, salvando las distancias, de la realidad uruguayense. Con la salvedad que aquí hace 28 años que gobiernan - y gobiernan mal - los mismos. Tenemos una ciudad cuyo municipio no planifica en lo más mínimo el desarrollo urbano, que corre por lo general detrás de los problemas, con obras y proyectos que surgen de caprichos de funcionarios pero no de un plan coherente, y que por ello no ha logrado solucionar los problemas estructurales. Más bien, se han agravado: un sistema de agua potable y saneamiento absolutamente colapsado, con cloacas que desbordan - literalmente - en calles de tierra en muchos barrios, sin una planta de tratamiento de líquidos cloacales que espera su concreción desde hace 30 años, con plantas compactas de tratamiento que están tiradas y abandonadas en descampados, con un sistema de gestión de residuos que deja mucho que desear, sin políticas de desarrollo local, sin programas locales de vivienda y hábitat, etc., etc. También aquí está claro que la opción es seguir con más de lo mismo o cambiar de la mano de la lista de Cambiemos. 
¿Cómo ves a la UCR en ese marco? 
El futuro de la Unión Cívica Radical, en cualquier caso, depende de lo que hagamos los radicales. Como alguna vez dijo Moisés Lebensohn, el radicalismo será lo que nosotros querramos que sea, porque nadie va a construir el radicalismo por nosotros. Hay mucho por hacer, por corregir y por cambiar, pero lo esencial, que son los valores y la doctrina, tienen más vigencia que nunca. Habrá que abocarse a la construcción del radicalismo del siglo XXI. La UCR seguirá siendo un actor necesario e insustituible en el sistema de partidos argentino. El desafío será avanzar hacia un partido que, basado en sus mejores tradiciones, se modernice y se movilice, preparándose para gobernar en respuesta a las demandas sociales más legítimas de nuestro tiempo. 
PABLO GONZÁLEZ 
Fuente: http://www.noticiasentrerios.com.ar/2015/10/artusi-habla-sobre-la-africanizacion-de.html 
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JOSE ANTONIO ARTUSI Y MARIO LOPEZ ULTIMOS DETALLES ANTE LAS ELECCIONES 2015

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domingo, 13 de septiembre de 2015

La “política del servicio personal” en el siglo XXI

Por José Antonio Artusi * 
Observamos con preocupación las declaraciones del Ministro de Educación y candidato a Presidente Municipal de Concepción del Uruguay, a propósito de la presentación que hicieran ante el Procurador General dirigentes del Partido Socialista. Las expresiones del Sr. Ministro, lejos de aclarar las dudas e interrogantes que el escrito mencionado plantea, configuran más bien una especie de “confesión de parte”, en las que se reconocen abiertamente las prácticas clientelares que desde hace años se vienen realizando en Concepción del Uruguay bajo su dirección. Pero no debemos perder de vista que no se trata de un hecho puntual, anecdótico, sino que declaraciones similares podrían haber sido formuladas por otros, pues asistimos, evidentemente, a un sistema consolidado que abarca toda la provincia desde hace mucho tiempo. Que el árbol, pues, no nos tape el bosque; no se trata de criticar a un funcionario, es un patrón de conducta profundamente arraigado en el gobierno – y en alguna medida legitimado por la sociedad civil – el que debemos cuestionar. Nadie objeta que todos los ciudadanos tienen derecho a un ingreso mínimo que garantice la subsistencia, de hecho el Artículo 24 de nuestra Constitución Provincial así lo estipula. (“El Estado asegura a todos los habitantes el derecho a la alimentación, así como un ingreso mínimo indispensable para la subsistencia en situaciones de falta de empleo regular, inestabilidad económica, social o catástrofes que coloquen al afectado en situación de desamparo. Un ente público con participación ciudadana tendrá a su cargo la efectivización de este derecho”) Sin embargo, a 7 años de la reforma del texto constitucional el partido de gobierno no ha hecho absolutamente nada para reglamentarlo y hacerlo realidad. Siendo diputado provincial presenté en 2009 un proyecto de ley en este sentido (Expediente 17.395). Sostenía en los fundamentos de aquel proyecto algunas consideraciones que quiero recordar: “Hoy el voto es secreto, el derecho al sufragio es universal, pero en realidad se han perfeccionado y hecho mucho más sutiles los mecanismos de la exclusión política. La cara más visible y perversa de este fenómeno es el clientelismo. Quien no tiene garantizado como un derecho la mínima posibilidad material de una vida digna no es libre, no puede elegir en condiciones de igualdad frente a otros, y por lo tanto no es un ciudadano en plenitud. Es una víctima del sistema, presa fácil de los poderosos de turno y de quienes aspiran a serlo, que no resisten la tentación de trocar dádivas ocasionales y esporádicas – jamás concebidas como la contracara de un derecho, sino como “respuestas” individuales – a cambio de apoyo político. El deterioro que la generalización de estas conductas genera en el sistema de representación política es enorme. Se resienten los partidos políticos; y la esfera pública, republicana, el Estado, dejan de ser vistos como el ámbito de la negociación y resolución colectiva de problemas comunes para pasar a ser un coto de caza privado, al que hay que acceder con “contactos”, “cuñas”, “palancas”, y demás mecanismos en pos de obtener pequeñas tajadas, que sirven para mejorar la posición relativa de algunos “desposeídos”, aunque sea en detrimento de otros. La dimensión ética y solidaria de la política queda herida de muerte, sustituida por un utilitarismo perverso basado en el “sálvese quien pueda”.” Está claro que quienes gobiernan están convencidos de que no les conviene hacer realidad el artículo 24, que garantizar derechos de manera republicana y universal en el marco de una democracia social no coincide con su ADN populista y demagógico. Si bien nadie objeta los derechos de las personas a solicitar ayudas a quien fuere, lo que sí es política y moralmente repudiable es la discrecionalidad, la falta de transparencia, y el innegable e inocultable contenido proselitista que se le otorga a esta metodología reiterada de reparto de subsidios a quienes concurren a un local identificado claramente con la figura del candidato oficialista, reforzando a su vez de esta manera la crónica incapacidad del oficialismo para diferenciar como corresponde el Estado y el gobierno del partido. Los derechos humanos son universales, y por lo tanto su goce y ejercicio debe abarcar a todos los habitantes. Es, sin embargo, evidente a simple vista que existen miles de personas con necesidades básicas insatisfechas o que no pueden acceder a una vivienda digna, que no han concurrido a demandar ayuda a esa oficina, y que no han recibido esos subsidios. Acaso esas personas no tienen los mismo derechos que las que sí los recibieron? Qué mecanismo se utilizó para evaluar las necesidades de cada uno de los solicitantes y determinar los montos a asignar? Está absolutamente claro que estas preguntas no tienen respuestas válidas, pues las defensas ensayadas son vanos intentos por ocultar lo inocultable y por defender lo indefendible: la consolidación de un patrón estructural y sistemático de distribución clientelar de dádivas y prebendas – a las que debe sumarse el empleo público y demás “favores” – financiadas con fondos públicos a cambio de apoyo político. Las declaraciones del Ministro vienen por otro lado a ratificar lo que las cifras del INDEC esconden, que son muchísimas las personas que viven bajo la línea de pobreza y de indigencia, que no encuentran en los programas de políticas públicas satisfacción a sus legítimas demandas, y que se ven forzadas por lo tanto a reclamar este tipo de “ayudas” discrecionales, alejadas de la asignación de beneficios como reconocimiento de derechos ciudadanos y más bien cercanas a concesiones graciosas de los “gestores”, como de manera eufemística se intenta disfrazar estas prácticas perversas. Quienes gobiernan la ciudad de Concepción del Uruguay desde 1987 reconocen por boca de su candidato que en todos esos años han sido incapaces de resolver de manera estructural los problemas más acuciantes de los sectores más postergados de la sociedad, y no sólo eso, sino que existe una virtual ausencia de programas nacionales y provinciales que les den respuesta, frente a lo que el reparto irregular y arbitrario de subsidios aparece entonces como la única alternativa. El daño que estas prácticas, y su naturalización y hasta aceptación por parte de la sociedad, le hacen a la política y a la democracia es enorme. Se sustituye la idea de la política y del Estado democrático como el ámbito público en el que se construyen de manera colectiva las soluciones a problemas comunes por una concepción primitiva y autoritaria, en la que predomina el gobernante de turno como el “gestor” al que hay que recurrir para obtener soluciones puntuales a problemas individuales, que se otorgan como una concesión graciosa de quien detenta el manejo de fondos públicos. Es, en el fondo, una especie de “privatización” de la política, que hace prevalecer los lazos individuales entre cada persona, o a lo sumo familia, con el gobernante, y que debilita la posibilidad de construir mecanismos colectivos de asociación para la defensa de intereses concretos. De qué sirve la participación ciudadana si la cola en una oficina que actúa como una suerte de municipio paralelo es más eficaz a la hora de resolver, aunque sea muy parcialmente, los problemas propios? Para qué participar y peticionar públicamente si – aún sin hacer esa ignominiosa cola – otros consiguen por medios similares acceso al empleo público, becas, viviendas, y más arriba jugosos contratos con el Estado, de obra pública o de pauta publicitaria? Moisés Lebensohn condenó con admirable lucidez a mediados del siglo XX lo que él denominaba “la política del servicio personal”. Vale la pena releerlo y reflexionar sobre sus palabras: “… la conquista de voluntades no por motivos atinentes al país, al orden público, sino por servicios, atenciones, empleos, favores lícitos o ilícitos, efectos, amistades… En lugar de enaltecer el espíritu cívico de cada ciudadano, se involucionó, trastocando las razones cívicas por otras de tipo personal que implicaban una corrupción encubierta del voto… La política del servicio personal desjerarquiza y desprestigia el sufragio y desjerarquiza todo lo que de ella parte. Los ciudadanos dejan de ser tales, en el concepto cabal del vocablo, para transformarse en meros votantes. La ciudadanía pasa de ser la alta dignidad de una democracia a un bien intercambiable por otros, efectivos o afectivos.” Más recientemente Jordi Borja ha señalado que existe “algo muy sencillo de entender y muy lógico de reclamar: si en nuestra cultura e incluso en los textos legales se nos reconocen los derechos al trabajo y a la educación, a la vivienda y a la protección social, a la seguridad y a la salud, a la participación y a la no discriminación, etc., estos derechos deben ser reales, efectivos, la base de las políticas públicas, el deber de los gobernantes, lo que legitima a las instituciones supuestamente representativas. La democracia formal sin esta dimensión material es un fraude, sin las políticas públicas que reduzcan las desigualdades y conviertan en realidad los derechos teóricos los gobiernos electos pierden su legitimidad.” No se trata de demonizar la democracia formal, todo lo contrario, sino de entender que es una condición necesaria pero no suficiente para la consolidación de una verdadera democracia republicana y representativa. Está claro que la consolidación de este sistema de dominación clientelar necesita imperiosamente que subsistan ciertos niveles de pobreza e indigencia, de privación de derechos, de déficits sociales de todo tipo. Si así no fuere, si el Estado garantizara de manera universal, igualitaria y transparente los derechos que figuran en la Constitución Provincial, si comenzáramos a consolidar una verdadera democracia social, los subsidios, las ayudas y las “gestiones” carecerían de todo sentido. Y quienes gobiernan no quieren que eso suceda, pues perderían de esa manera una poderosa herramienta de dominación política. Lo que la presentación de los dirigentes del Partido Socialista ha venido a demostrar por otro lado es la necesidad imperiosa de todos los sectores republicanos que condenamos esto de unirnos, más allá de nuestras diferencias, para derrotar al partido de gobierno y cambiar en serio esta matriz de populismo tramposo y decadente. Quienes gobiernan no lo harán. Cambiemos.- 

* José Antonio Artusi es Presidente del Comité Departamental Uruguay de la Unión Cívica Radical y candidato a diputado provincial de Cambiemos.
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miércoles, 9 de septiembre de 2015

"Erradicar la pobreza extrema y el hambre"


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Hagamos realidad el artículo 14 de la Constitución de Entre Ríos. Cambiemos


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martes, 8 de septiembre de 2015

Hagamos realidad el art. 24 de la Constitución de Entre Ríos. Cambiemos


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Día Internacional de la Alfabetización


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viernes, 14 de agosto de 2015

Votar así "no va más"...

Por José Antonio Artusi / Si hay algo que queda claro luego de la jornada del Domingo 9 de Agosto es que el sistema electoral vigente es obsoleto, irracional, se presta a trampas e irregularidades de todo tipo, y genera dificultades que podrían evitarse. "No va más". Pocas veces como en esta oportunidad quedó tan claramente de manifiesto. Lo sufrieron sobre todo las autoridades de mesa y los fiscales, pero también los electores que debieron soportar largas colas. De todos modos el principal daño lo ha recibido la transparencia y la limpieza del comicio, manchada por inconsistencias de todo tipo, que quedaron evidenciadas más que antes al publicarse los telegramas. La boleta sábana de papel impresa por cada partido debe sustituirse por un sistema mucho más ágil y transparente, que facilite la autonomía del elector al sufragar y asegure la pureza del resultado de las elecciones. Muchos reclaman hoy, incluso en plataformas digitales para suscribir petitorios, que se implemente el voto electrónico. De todos modos, me permito sostener que la única forma de cambiar en serio, la única vía efectiva para producir las transformaciones que se requieren, la única manera de lograr una profunda reforma política, es hacerlo a través del voto, votando a quienes lo hemos propuesto antes y lo volveremos a proponer, y lo implantaremos si somos gobierno, o sea a Cambiemos. Al partido de gobierno no le interesa cambiar, las pruebas están a la vista, han tenido sobradas mayorías en ambas cámaras legislativas en los dos últimos períodos y no han hecho nada en ese sentido. Este sistema tramposo les conviene para perpetuarse en el poder. Como usan los recursos del Estado como si fueran del partido oficialista no tienen problemas en imprimir la cantidad de boletas que quieran, como "invitan" a empleados públicos a ser fiscales no les hacen falta en ninguna mesa, siempre tienen a mano el recurso del robo de boletas, etc.. De modo tal que reclamar un cambio y votar más de lo mismo esperando que ellos cambien es contradictorio, y hasta ingenuo. Una profunda reforma política amerita un debate meditado y una consulta muy amplia y participativa, pero me permito de todos modos adelantar algunos puntos como un aporte a la discusión: 
- Boleta única electrónica: un sistema que combine las ventajas de la rapidez de los dispositivos electrónicos con la garantía del respaldo de la boleta única en papel. La boleta única ya se implementa en Santa Fe y Córdoba y la boleta única electrónica en la Ciudad de Buenos Aires, con resultados alentadores. Un cambio de este tipo implica varias ventajas: igualdad de condiciones para todos los partido, que ya no están obligados a imprimir sus propias boletas, se evita el faltante y el robo de boletas en el cuarto oscuro, se agiliza el sufragio y el escrutinio provisorio, etc. 
- Separación de las elecciones nacionales de las provinciales: separar en el tiempo las elecciones de cargos nacionales y las de cargos provinciales y municipales tiene la ventaja de permitir al ciudadano una reflexión más serena y profunda acerca de las opciones que encuentra en el cuarto oscuro. Votar una boleta de 9 cuerpos, desde concejales hasta Presidente, no tiene demasiado sentido y deja poco margen para que cada decisión por cuerpo se tome con al menos un mínimo conocimiento de las opciones disponibles. 
- Actas y telegramas impresos: vinculado a los dispositivos electrónicos, debería existir un mecanismo para imprimir en el escrutinio provisorio de la mesa el telegrama y las actas para cada fiscal, de modo tal de garantizar que sean exactamente iguales y que no haya errores de interpretación. Por lo general, tanto en los telegramas como en las actas, existen infinidad de errores, la mayoría involuntarios, aunque el sistema se preste a picardías: cuadros vacíos, dígitos poco claros, errores al computar el voto en blanco, etc.. 
- Escrutinio definitivo filmado y transmitido on line por internet. 
- Reglamentación de la publicidad electoral: ha sido un avance el prohibir la compra de espacios en medios audiovisuales y reemplazarlos por los espacios cedidos por el Estado, pero esta regulación debe avanzar hacia otro tipo de medios e internet, para todas las categorías. 
- Reglamentación de la publicidad oficial: está prevista en la Constitución Provincial, pero el gobierno - obviamente - se hace el distraído y se niega a reglamentarla. Es harto evidente que el oficialismo usa de manera grosera y escandalosa la pauta oficial para condicionar la conducta de medios y periodistas. Debería directamente prohibirse la publicidad oficial en medios un tiempo razonable antes de los comicios. 
- "Cuentas claras" en la administración pública: este punto excede obviamente la cuestión electoral, pero es un aspecto central de la reforma política que propugnamos. Cada erogación del sector público debe estar previamente publicada en internet para ser efectivizada, dando detalles de los motivos y los beneficiarios del gasto. Las licitaciones públicas, como ya lo hemos propuesto, deben incluir una exhaustiva especificación de la estructura de costos que da origen a la oferta presentada. 
- Fortalecimiento de los partidos políticos, incluyendo financiación pública de sus actividades, así como auditorías estrictas de sus ingresos y egresos. 
El Domingo me tocó ser fiscal general en la Escuela nº 20 Padre Rolando de Concepción del Uruguay. A los fiscales de Cambiemos ya les agradecí personalmente, pero hago extensivo el agradecimiento a los fiscales de las demás fuerzas y a las autoridades de mesa. Entre todos, más allá de algunas pequeñas discusiones, pusieron lo mejor de sí e hicieron un meritorio esfuerzo para cumplir su misión y vivir una jornada democrática. Ojalá el 25 de Octubre votemos por última vez con este sistema caduco y peligroso. Hace falta una profunda y genuina reforma política en Entre Ríos, para mejorar esta democracia renga que tenemos. Para lograrlo, es necesario cambiar. En Octubre, cambiemos.- 
 José Antonio Artusi es candidato a Diputado Provincial de Cambiemos y Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR.-
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sábado, 1 de agosto de 2015

"Menos nombres y más autopistas"

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El precandidato a diputado provincial de Cambiemos, José Antonio Artusi, manifestó que una de las propuestas prioritarias que impulsará en la legislatura es el apoyo a la iniciativa de Ernesto Sanz de crear una Red Federal de Autopistas y complementarla con una red provincial de rutas y caminos, de modo tal de conectar de manera segura las principales ciudades de la provincia. El plan nacional completo podrá financiarse a bajo costo con un fideicomiso formado por la conversión de parte de los impuestos al combustible ya existentes en una tasa que garantice el pago de las obras una vez concluidas. La contratación será absolutamente transparente y competitiva, y el pago por obras podrá contar con la garantía de organismos internacionales para asegurar a los contratantes la seguridad jurídica. Aunque podría cobrarse peaje por el costo de uso de las autopistas, es más eficiente usar recursos generales, que incluyen los actuales impuestos al combustible. Artusi expresó: "vamos a proponer un plan complementario al nacional, para transformar algunas de las rutas actuales - que no estén incluídas en el plan nacional - en autopistas seguras, para salvar vidas y promover el desarrollo de nuestros pueblos. Sin peajes, con forestación, sin cruzar ciudades, sin cruces a nivel, sin curvas peligrosas. Al igual que en el plan nacional, se deberá crear un fondo específico con asignación de impuestos". José Antonio Artusi enfatizó que 299 personas murieron el año pasado en accidentes de tránsito en nuestra provincia, y muchas más resultaron heridas y quedaron con diversas secuelas. Buena parte de esos accidentes se producen en nuestras rutas, totalmente inseguras; es inmoral e inaceptable que sigamos así, naturalizando muertes que pueden evitarse si hacemos lo que tenemos que hacer. Se puede, hay que saber cómo, y querer".-
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miércoles, 8 de julio de 2015

José Antonio Artusi en la presentación de Cambiemos en Concepción del Uruguay

José Antonio Artusi, candidato a diputado provincial, en el acto de presentación pública del Frente Cambiemos en Concepción del Uruguay. 8 de Julio de 2015.- Leer más...

Marcelo Monfort en la presentación del frente Cambiemos en Concepción del Uruguay

Marcelo Monfort, candidato a diputado nacional, en la presentación del frente Cambiemos en Concepción del Uruguay. 8 de Julio de 2015.-
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