viernes, 12 de octubre de 2007

"Para Elisa" (Una bagatela)


Por Mario Arcusin

Editorial del Semanario "Crónica" de Basavilbaso del 12 de octubre de 2007.


Sobre esta singular pieza musical se comenta que en ocasión en que Ludwig van Beethoven fuera invitado a una reunión social conoció a una jovencita llamada Elisa, la cual era una novel pianista. Al enterarse el maestro que la joven sabía tocar el piano le pidió que interpretase algo de su conocimiento. Elisa lo hizo con el mayor gusto, y así se paseó por un repertorio de piezas que curiosamente no incluía ninguna de Beethoven.

En función de ello, Ludwig le preguntó por qué no interpretaba alguna de sus sonatas para piano, y al mencionado pedido la joven pianista respondió que esas sonatas le gustaban mucho pero que no podía tocarlas puesto que eran muy difíciles para ella. Al escuchar esa explicación, el maestro se enterneció y prometió componer una pieza de interpretación sencilla especialmente "para Elisa". De ahí, precisamente, que se la considere musicalmente una bagatela, o sea algo de poca sustancia o valor, no sé si me explico y si se va a entender más adelante la analogía.

Obviamente a esta altura de la página el amigo lector, que me conoce, sabrá que no voy a hablar acá de Beethoven, ni de su joven amiga, aunque si, entre varias cosas, de otra Elisa, para lo cual sirvió de introducción esta breve explicación acerca de una de sus obras más conocidas, y que hemos interpretado todos los que alguna vez fuimos puestos frente a un piano con el secreto deseo (de nuestro padres) de que nos convirtiéramos en genios de la música, objetivo que, en mi caso, por supuesto, no se ha cumplido.

Decía, entonces, que tomo el caso de Elisa "Lilita" Carrió como un paradigma (no necesariamente bueno, como ejemplo o modelo) de la mala interpretación de lo que es la política, defendiendo la postura que siempre he mantenido, respecto a la importancia que tiene el rol de los partidos en este proceso, y que no es tan simple de hacer (aunque lo parezca) esto de ir saltando de un lado a otro, curiosamente cada vez que los demás no son lo suficientemente perspicaces como para advertir la condición de indispensable del saltarín.

A las temerarias afirmaciones de la ex legisladora y convencional por la UCR, que, entendemos, ahora que abjura de su pasado debería devolver (como también deberían hacer otros) los emolumentos percibidos con motivo y en ocasión de lo que el partido le brindó, respecto a que los radicales entrerrianos la van a votar a ella, además de la respuesta que ya le brindaron las autoridades del mismo, yo puedo agregar que, sin ocultar mi admiración por la capacidad de videncia y anticipo del futuro que demuestra, no hacía falta ser propietario de un oráculo para saber que su versatilidad de metamorfosis le permite, por igual, y sin ponerse colorada, aplaudir el triunfo del kirchnerista Capitanich en el Chaco (eso deberían recordarlo aquellos radicales que ella dice que la van a votar, e incluso los todavía radicales que están en su misma lista), tanto como viró sustancialmente de considerar su referente en Entre Ríos al singular peronista Juan Domingo Zacarías como al ínclito socialista Santiago Reggiardo.

Digo esto porque, precisamente, de la boca de la mayoría de los que no advierten la gravedad de este proceder, sale la previsión de que no se debe votar a Lavagna ¡porque no es radical!, y, porque para peor, ¡lo reconoce públicamente! ¿En qué quedamos? ¿Es tan malo preservar la estructura partidaria para otros mejores momentos? ¿Es mejor, en todo caso, hacer como López Murphy, e intentar "recrear" una opción cuando se formó en uno creado hace 120 años? ¿O es mejor creer, como Lilita, que solo una esclarecida como ella puede alinear (primero había puesto alienar, en lo que seguramente constituyó un "lapsus linguae") a "iguales" para después dejarlos "en banda" e intentar otra aventura?

Y hablando de tránsfugas, que como dije ya alguna vez así se llama, según el diccionario, a la persona que pasa de un partido a otro, no me termina de cerrar que en Entre Ríos el Partido Intransigente, el mismo de "Alende no se vende" (gloriosos años 70) ó la Democracia Cristiana, otrora de firmes e inclaudicables principios, apoyen a Cristina Fernández de Kirchner, que se encuentra en las antípodas de los pensamientos que los llevaron a su creación.

Pero acá no termina la cosa, en esta interesada confusión que se preparó (en algunos casos) y que se alienta (en otros) desde el gobierno nacional.

Hace ya un tiempo que vengo cuestionando (eso es una crítica, o sea un conjunto de opiniones sobre un asunto) los hechos publicados en numerosos medios y acerca de los que nadie responde, salvo esa señora amiga que nos dice: "¡siempre criticando, siempre criticando!", y que tienen que ver con el evidente uso irregular de fondos públicos y las infracciones al código electoral y a la ley de financiamiento de los partidos políticos que se advierten a muy simple vista en esta campaña presidencial y aún en la provincial para convencionales constituyentes.

De últimas a mí me gustaría poder verificar si estoy muy equivocado o sí, como yo pienso y digo, los fondos públicos no son de ningún funcionario sino que pertenecen al pueblo.

El Presidente Néstor Kirchner, en forma reiterada, ha solicitado el apoyo a la candidatura de la senadora Cristina Fernández, induciendo al voto, en abierta violación al Código Electoral Nacional, que claramente establece que, en época de campaña, la publicidad de los actos de gobierno no podrá contener elementos que promuevan la captación del sufragio a favor de ningún candidato. Además no hace falta ser muy sensitivo para comprender la actitud proselitista y ególatra del Presidente, que a cada acto oficial que concurre lleva a su esposa y pide al público que la vote.

Y, para terminar, no quiero dejar pasar, a tan pocos días de una elección, la mención de un hecho que recuerda, inevitablemente, y en cada uno de sus puntos, a otro ocurrido hace ya cuatro años, y respecto al cuál los mismos protagonistas hicieron lecturas tan opuestas como lo son el día y la noche.

Tengo ahora guardada en el archivo la reciente foto del Diputado Julio César Aldaz "colgado" del estribo del coche Fiat que acaba de restaurar en Paraná la empresa TEA [que, antes, si no me equivoco, era "irresponsable y aventurera" (sic)], pero también tengo las del histórico viaje del 26 de agosto de 2003, cuando circuló nuevamente el tren de pasajeros por la vía de Basavilbaso a Villaguay (y que, a los tropezones, todavía sigue circulando). Es más, guardo también la documentación que prueba las distintas reacciones de las autoridades locales de por aquellos días, incluso las del mismo intendente y actual legislador antes citado, quién evitó cruzar la calle para acompañar lo que (ahora nos damos cuenta) en ese momento era inconveniente porque lo auspiciaba Montiel (¡todavía no sé cómo me animo a nombrarlo, habida cuenta de la condición de imprescriptible malignidad que algunos oportunistas le adjudican y que otros crédulos admiten!) y hoy es mágico y pertinente porque ellos mismos son los que lo pregonan. El Dr. Aldaz, increíblemente, a la luz de lo que vemos ahora, dijo, textualmente, en aquél momento: "las vías y los sectores por donde debería pasar el tren son inexistentes (estaba hablando del ramal a Villaguay), no hay alambrados perimetrales, no hay pasos a nivel con guardabarreras, los trenes tienen que ir a paso de hombre…¡esos trenes tienen que transportar seres humanos!". Lo mismo, Dr. Aldaz, sucede actualmente entre Paraná y Basavilbaso, ramal por el que usted ahora invita a acompañar el viaje del restaurado coche Fiat.

Yo, por aquello de la coherencia, puedo decir, y no sé si hay muchos en la misma situación, que estuve en la marcha que a poco del paso del último tren se organizó (allá por ¿1992?) en Basavilbaso, con no mucha gente, debo decirlo. También viajé en ese primer tren a Villaguay, viaje al que, curiosamente, el actual diputado y por entonces intendente, adjudicaba la característica de "estar hecho para la foto" (sic). A mí no me sorprende, aunque no la entienda, ni la comparta ni la respete, esa actitud. Lo mismo dije ya alguna vez sobre las posturas de propios y extraños durante las protestas docentes contra el gobierno radical y las que se adoptaron luego contra el gobierno de Busti. Yo sé que hay muchos que creen (erróneamente) que eso es una cuestión de conducta partidaria. ¡No, señores! Cuando uno hace las cosas con dignidad e íntima convicción, el tiempo lo premia y lo reconoce.

Quiero terminar, como referencia para todos los mencionados explícita o tácitamente en este visceral editorial, con un proverbio chino, sabio como pocos: "es muy mal pájaro el que ensucia su propio nido".


El Dr. Mario Ignacio Arcusin es Director del Semanario "Crónica" de Basavilbaso.-

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