miércoles, 16 de julio de 2008

La Argentina K, o el reino del revés

Por José Antonio Artusi
Kirchner dice que las retenciones son necesarias para llevar la comida a la mesa de los argentinos, pero no dice que en realidad son un gigantesco subsidio a los ricos, a la "oligarquía" que el dice detestar (pero que en realidad integra), y a los turistas extranjeros que comen en los lujosos restaurantes de Puerto Madero, cerca de sus oficinas. Tampoco dice que lo que está sacando la comida de la mesa de los argentinos, aún con estos niveles de retenciones, es la inflación, que esta descabellada política económica promueve, al desalentar la producción y reducir por ende la oferta. Kirchner sostiene que las retenciones son necesarias para lograr que los alimentos están a precios "nacionales", y no "internacionales", pero no se pregunta a qué precios va a haber que pagar la carne o la leche cuando la tengamos que importar si el se empecina en seguir siendo Ministro de Economía.
Los jóvenes K critican a Alfredo De Angeli por haber dicho que "el que quiere lomo, que lo pague a $ 80, como en el Uruguay", pero no dicen que los millones de argentinos que viven bajo la línea de la indigencia no pueden comer ningún corte de carne porque les resulta inaccesible. Ocultan también - quizás ignoran - que en el Uruguay, sin retenciones a las exportaciones, el asado está más barato que en la Argentina. Y que en el Uruguay, ya que estamos, la indigencia bajó hasta casi desaparecer, gracias al Ingreso Ciudadano. Todo, sin retenciones a las exportaciones agropecuarias. Mientras acá los planes sociales clientelares siguen a $ 150. ¿Nadie les pregunta a los legisladores K porqué no aprueban una ley de comercialización de carnes que permitiría abaratar los cortes populares y a la vez obtener precios rentables para los productores por los cortes exportables ? ¿A nadie se le ocurre bajar el IVA para todos los alimentos de la canasta básica, para beneficiar a los que menos ganan? ¿Es demasiado difícil entender que para garantizar la comida en la mesa de todos los argentinos hace falta más trabajo, más producción, salarios dignos, redistribución de la riqueza en serio con programas universales, menos inflación, y no recetas absurdas que ningún país implementa?
Se llenan la boca hablando de lo que van a hacer con las retenciones, pero omiten señalar que lo que han hecho hasta ahora es exprimir ilegalmente a los productores, las provincias y los municipios para transferir recursos destinados a pagar la deuda externa, subsidiar a empresarios amigos del poder, y pergeñar delirios absurdos y antipopulares como el Tren Bala.
Exhiben a las retenciones móviles como si fueran la nave insignia de una política a favor de lo que menos tienen, pero se cuidan de reconocer que son básicamente un fenomenal mecanismo de transferencia de recursos a las empresas oligopólicas dedicadas a la exportación de granos y a las aceiteras, incluida la del Senador Urquía. ¿Puede concebirse algo más escandaloso e indignante que se pretenda defender como "progresista, nacional, y popular", un negociado que expolia a los chacareros argentinos y saquea a las provincias para enriquecer a Bunge, Cargill, y Dreyfus?
El Gobernador de Entre Ríos dice que hay que redistribuir la riqueza, pero se olvida que si el gobierno nacional cumpliera el Art. 7º de la ley de coparticipación federal de impuestos, la provincia que administra contaría sólo este año con más de $ 2.400 millones de pesos adicionales. Sólo un pequeño porcentaje de ese monto le alcanzaría para garantizar una Renta Básica de Ciudadanía que eliminaría la indigencia, o sea la pobreza extrema en Entre Ríos. ¿Cómo pueden aún así presentarse como los paladines de la "redistribución de la riqueza"? ¿Es tal el nivel de confusión que reina en la sociedad argentina?
¿ Cómo puede exhibirse como progresista sin sonrojarse un gobierno que es una máquina de inventar subsidios y prebendas para los sectores más concentrados de la economía ? ¿Cuando los intelectuales K demonizan a los ´90, y el "neoliberalismo", creerán realmente que todos los argentinos somos tarados irredimibles, y que no nos acordamos del triste papel de Kirchner, Cristina Fernández, y Parrilli, por ejemplo, en la traición a la Patria que significó la entrega de YPF? ¿Creerán que no nos damos cuenta de la extraordinaria sangría de recursos que significa la pérdida de la renta petrolera, que emprende, como diría Mosconi, "el camino del mar"? Y no me vengan con la chiquilinada de las retenciones móviles a las exportaciones de hidrocarburos, que aún así dejan escandalosas ganancias extraordinarias a empresas extranjeras que no invierten y encima incumplen la ley al no abastecer el mercado interno. ¿O todavía le van a echar la culpa a los productores? ¿No siente un poquito de vergüenza Néstor Kirchner cuando habla de Yrigoyen y Perón, que crearon YPF y Gas del Estado, que ellos rifaron?¿Cuando habla de la oligarquía, no se acuerda de Eskenazi, ni de Urquía, ni de tantos de sus amigos empresarios? ¿No se dan cuenta que son la versión "mejorada y corregida" del menemismo? ¿Hasta cuando tolerará el pueblo argentino tanta hipocresía y tanto descaro, en el "reino del revés"?