domingo, 6 de julio de 2008

LA EXTENSION DEL MURO DE BARAJAS

Por Alberto SCAVARELLI

Este artículo lo escribimos y fue publicado en medios uruguayos y del exterior, en el mes de julio de 2005
Trató de nuestras reflexiones sobre el muro burocrático de la vergüenza, levantado entonces en el aeropuerto de Barajas y expandido hoy tres años después, por toda Europa.
Dijimos entonces y reiteramos hoy aun más preocupados, que la reacción de Europa con nuestros compatriotas, no deja de sorprendernos e indignarnos.
Es mas, esta endurecida política no la vimos expresada en las visitas que los candidatos de esos mismos países hoy tan radicales, realizan a nuestras tierras en tiempo electoral europeo, por estar pobladas de personas a las que les conceden ciudadanías por generaciones por razones político demográficas europeas, aun cuando nuestros compatriotas no hubieran pisado nunca suelo europeo.
Dijimos entonces, en el mes de julio de 2005:

Cualquiera hubiera pensado, y de hecho así lo hicimos todos, que el gobierno español que tanto apoyo dio en la campaña electoral pasada a nuestro actual gobierno nacional, habría – por lo menos- de tener hoy un dialogo fluido sobre un tema tan candente, sobre todo si se tiene en cuenta que la cantidad de compatriotas que pueda haber "ilegalmente" en España, no puede ser un número considerable si se le compara con el resto de la migración allí instalada.
Pero menos se entiende este desatino, si además tenemos en cuenta que los uruguayos y uruguayas que allí fueron, lo hicieron con ánimo de trabajo y de consolidar familia en su enorme mayoría, siendo también mayoritariamente personas de empuje y con suficiente educación como para significar un aporte a la vieja savia europea desde el retoño de su vieja estirpe en estas tierras del sur.
Expulsan hoy a los retoños de quienes felizmente un día vinieron aquí a encausar sus vidas, a superar miserias y a construir país. Aquellos, nuestros abuelos y bisabuelos a lo sumo que llegaron a Uruguay sólo con su trabajo y su capacidad de sacrificio. Mucho menos quizás que lo que los uruguayos de hoy llevan a España, aun cuando la ilusión de todos ellos sea la misma.
La prensa de hoy nos dice que se están uniendo los gobiernos europeos para juntar a los inmigrantes ilegales de todos nuestros países, para enviarlos a todos juntos en repatriación masiva, hacia nuestros lares.
Cuando hagan la lista de los expulsados para subir a los aviones sin consideración alguna, estarán allí incluidos los Pérez, los García, los González, los Rodríguez y tantos otros que documento mas o documento menos, sin duda tienen casi tanto de españoles en su sangre como los que hoy les expulsan ominosamente con aire de superioridad. Es de esperar que íntimamente por lo menos, sientan vergüenza cuando lo hagan, porque en verdad que están actuando como si no la tuvieran o la hubieran perdido de golpe.
Nos vemos en el deber de decirlo con dolor, respecto de una tierra y una estirpe a la que tanto queremos. Ante esto el silencio. El gobierno español poco aclara, el gobierno uruguayo poco dice.
Creo que en una circunstancia como esta toda Cancillería debe quemar sus naves.
El Presidente debe reunirse con su par español y ayudarlo a razonar.
Porque por si fuera poco, tenemos un tratado de respaldo, que de mediar un poco, solo un poco, de voluntad política, hubiera sido suficiente para haber resuelto todos los problemas. Pero no es así a pesar de que los expulsados de hoy son hijos y nietos de aquellos emigrantes de ayer, o por lo menos sus descendientes, a los que hoy solamente les falto algún sello, o una partida de nacimiento , medios o tiempo para poder hacerse ciudadanos españoles.
Pero parece que nada importa, deben ser devueltos y a otra cosa.
Será un espectáculo bochornoso, digno del mayor oprobio. Ver despegar los aviones de la rica Europa, la del euro poderoso, repletos de los latinos que han sido exitosamente capturados mientras estaban buscando construir su futuro en la tierra de sus ancestros, de hace no mas de tres o cuatro generaciones atrás, como mucho.
Que satisfacción extraña podrán sentir esos funcionarios de un gobierno que se dice progresista y humanista, del mismo signo que se proclama el nuestro, al expulsar sin consideración alguna a nuestros compatriotas. Sin diálogo ni aceptación de argumentos.
Que difícil para España, o quizás, que triste para la gente de esa orgullosa tierra. Para ser más europeos, se ven en la obligación de ser menos iberoamericanos.
Me pregunto cual será el discurso de todos ellos en la futura Cumbre Ibero Americana. Como harán los funcionarios españoles para mirar a los ojos a nuestros funcionarios.
Porque debieran saber que la gente no se fue de aquí porque si, ni a delinquir, ni a perjudicar a nadie, se fueron porque creyeron que en lo económico, su tierra no les permitía desarrollar su vida plenamente.
Pero tranquilos… que ya lo podremos hacer y podrán venir a trabajar de nuevo aquí, porque los uruguayos somos pocos, pero somos buena gente y jamás montamos ni montaremos escenarios para expulsar en bloque y masivamente a otras personas de bien cuando vienen a dejar lo mejor de si en pos de la construcción de su futuro.
Es extraño, no los expulsaron hace unos meses ni unos años, los expulsan hoy.
Los expulsan cuando los gobiernos de aquí y de allá se dicen del mismo signo ideológico.
Anuncian el acarreo de nuestra gente hacia los aviones, y nos los manosean en los aeropuertos, ya no solo buscan drogas ocultas, ni explosivos terroristas, buscan la hoja de papel que falta , la cantidad de dinero que no alcance o la tarjeta de crédito de cobertura insuficiente para dejarlos pasar el muro burocrático infranqueable, levantado en el aeropuerto de Barajas.
Es más, la paranoia llega además contra los familiares de nuestros compatriotas que han legalizado su residencia, de aquellos a los que la hoy rica España, autorizó a quedarse a vivir y servir con lo mejor de ellos.
Esos familiares que hoy van a visitar a sus hijos o a sus nietos, todos personas mayores, con vidas hechas, muchas veces desgarrados por las separaciones familiares, acérrimos defensores de la bonanza y la comprensión de su España ancestral, que son rechazados hoy in limine, por no reunir los requisitos, por ser considerados sospechosos de querer quedarse a acompañar a sus hijos y a sus nietos de la diáspora tan solo por un tiempo.
Viajan con miedo a la tierra de sus mayores, a esa que quienes pudieron hacerlo alguna vez, viajaron siempre con orgullo. Parece que ha nacido para la vieja Europa, un nuevo tipo de delincuentes internacionales. Son los uruguayos que trafican con alfajores y yerba mate, portadores de peligrosas fotos familiares y recuerdos apretados en un bolso de mano, muchos de ellos viajando con su ropa dominguera, con el pasaje de ida y vuelta que sus hijos les enviaran para que pudieran conocer a sus nietos y vieran como viven, así estarán tranquilos por mucho tiempo, a veces para siempre. A esos también los escudriñan cuidadosamente y cada uno que pasa el aeropuerto, llama para aquí para contarlo, como si hubiera sorteado el paso por el muro de Berlín. Ese muro burocrático de la vergüenza, levantado hoy en el aeropuerto de Barajas por funcionarios de nuestra querida España, para protegerse equivocadamente de nuestra gente, no puede sostenerse por mucho tiempo.
El afecto, el amor y la memoria ancestral de pueblos de sangre y pasado entrelazados, habrá tarde o temprano de superar ineficiencias e incomprensiones, porque la iniquidad no puede ser la regla, porque la discriminación en este mundo de hoy no puede triunfar por mucho tiempo.
La torpeza y la miopía que algunos demuestran con sus actos, no nos podrá impedir seguir cantando a voz en cuello -y a pesar de todo- que "Viva España".
Hoy en julio de 2008, cuando nuestras preocupaciones de ayer se han expandido, el viva España se extiende junto al reproche, a tantas madres patrias de la gente de esta tierra, que en su opulencia de hoy, olvidan el ayer cercano en el que esta América nuestra, les abriera su corazón, muchas veces dándoles mas al que llegaba, que a nuestra propia y sacrificada gente.

(*) Representante Nacional – Partido Colorado- Uruguay
www.scavarelli.com