jueves, 25 de junio de 2009

UN SUEÑO DE 118 AÑOS

Por Gustavo Aramburu
Hace 118 años comenzaba un sueño redentor, el de cientos de miles de radicales que nos precedieron, algunos ilustres, otros sencillos.
Escribió Don Hipólito sobre la Unión Cívica Radical: "No es un partido más, cuya acción se limita a ser sólo una oposición a las calamidades gubernativas...ni una parcialidad que lucha en su beneficio...ni una composición de lugar para tomar asiento en los gobiernos..."
El radicalismo no es un partido más, no es construcción efímera, ni un proyecto individual, es un sueño colectivo que ha atravesado tres siglos.
Moisés Lebensohn afirmaba que "el radicalismo no es una etiqueta que se coloca sobre un hombre como sobre un frasco en una droguería. Es un contenido. Quien no alienta pasión de justicia y a su influjo gobierna su vida, no es radical por más que así se titule y por alta que sea su ubicación en el escalafón partidario; es una forma de conducta y un estilo de vida".
El partido atravesó un cuarto de siglo de intransigencia, padeció persecuciones, vejámenes, fraude, traiciones, intolerancia y muerte; y dotó al país de próceres, dignos herederos de los ideales de Mayo.
Sólo los liderazgos o los movimientos de ocasión se juegan la vida en una elección; los radicales, como alguna vez dijo Balbín, hemos roto los relojes, porque sabemos que nuestros hijos llegarán a tiempo. Mas allá de los mejores deseos de un resultado que supere los anteriores episodios electorales, el lunes siguiente estaremos nuevamente en la lucha por la Argentina soñada.
A nuestros nuevos compañeros de ruta, a quienes han retornado al viejo partido que abandonaron en momentos más que difíciles, les decimos que el radicalismo no desapareció jamas, porque estaba custodiado por los que le hemos sido fieles en todas y cada una de las circunstancias. No es algo novedoso ni marketinero, es un viejo sueño colectivo que emociona al que lo siente como el primer día.Un fuerte abrazo radical, y feliz cumple118años.