Mostrando entradas con la etiqueta Convención Nacional de la UCR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Convención Nacional de la UCR. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de febrero de 2012

Recuperar lo que se ha entregado

Resolución de la Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radical del 27 de Noviembre de 1992.-

VISTO:La renuncia del Gobierno Nacional a la elaboración y conducción de la política de los recursos energéticos y de sus empresas vinculadas, consumando de esta forma la entrega de un resorte fundamental de la economía aprivilegiados extraños al interés argentino.
CONSIDERANDO:Que históricamente la Unión Cívica Radical ha sostenido que la propiedad de los recursos energéticos y la regulación de su explotación se mantenga en la órbita del Estado a fin de asegurar la concreción de una política nacional y racional que asegure un desarrollo equilibrado de todo el territorio nacional y el acceso a todos los habitantes de los productos y servicios energéticos.
Que las imperfecciones en el manejo de las empresas estatales energéticas nunca se puede aceptar como pretexto para su destrucción, por ser herramientas fundamentales para que el Estado Nacional, con el aporte de los Estados Provinciales, dando soporte a un sentido federal del País, logre una adecuada política energética.
Que la Unión Cívica Radical debe manifestarse con claridad, sin dar lugar a interpretaciones, su voluntad de agotar en el futuro todas las instancias para recuperar lo que se ha entregado.
Por lo expuesto;
LA HONORABLE CONVENCIÓN NACIONAL DE LA UNIÓN CÍVICA RADICAL
RESUELVE:
Art. 1) Asumir el compromiso histórico de realizar todas las acciones conducentes a recueperar para la Argentina la propiedad y el manejo de sus recursos energéticos.
Art. 2) Instruir a las autoridades partidarias, legisladores y a los candidatos del partido a diferentes cargos electivos a nivel Nacional y Provincial, para que expresen claramente esta voluntad de la Unión cívica -Radical en sus acciones y declaraciones.
27 de Noviembre de 1992.-
Leer más...

Revisar los actos de entrega, un compromiso histórico

Resolución de la Honorable Convención Nacional de la Unión Cívica Radicaldel 4 de Julio de 1992.-

VISTO: La política para el sector energético llevada adelante por el Gobierno Nacional, que implica una auténtica involución ideológica y compromete negativamente la situación de varias generaciones futuras. Que en tal sentido, y mediante la constante transgresión de las leyes vigentes, se materializaron:
a) La aplicación del incremento de precios y tarifas de extraoridnaria magnitud, con la finalidad de brindar negocios sin riesgo e hiperrentables a los beneficiarios de las privatizaciones, que vedaron el acceso a quienes no disponían de los bienes afectados y limitaron la utilización para el resto de los usuarios.
b) La resignación de la capacidad de decisión nacional sobre los mercados energéticos, operada en favor de grupos empresarios nacionales y extranjeros.
c) El reemplazo del sistema energético nacionalmente integrado, por monopolios zonales, que funcionan irracional y costosamente pero tendrán la rentabilidad garantizada.
d) La venta a precio vil de los más valiosos activos de la Nación, como método de satisfacer sumisamente las exigencias financieras externas.
e) La destrucción y el desmantelamiento de las más importantes empresas estatales, tales como Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Gas del Estado, Agua y Energía, SEGBA e Hidronor, que si bien perfectibles, resultaban herramientas imprescindibles para un desarrollo energético nacional. Y
CONSIDERANDO: Que desde siempre, para la Unión Cívica Radical el hombre común fue el único sujeto y objeto de sus políticas entre las que sobresale la energética. De tal forma, sus gobiernos aplicaron en el campo de la energía políticas que pusieron a disposición del conjunto de la población aquellos bienes con que la naturaleza dotó a nuestro territorio, y preservando para el Estado Nacional el derecho soberano que regule la explotación de las riquezas energéticas con la finalidad de evitar que malsanos intereses particulares, prevaleciendo por sobre los de la Nación, la utilizaran en su beneficio o la malgastaran irracionalmente.
En consecuencia, el radicalismo entiende que una política energética contemporánea - además de constituir la base de un proceso de desarrollo socialmente equitativo - debe consistir en asegurar que todos los que habiten suelo argentino puedan acceder al consumo de los bienes energéticos, en igualdad de oportunidades, sin distinciones fundadas en su nivel socioeconómico o lugar de residencia y en condiciones que les garantice la continuidad, calidad, y economicidad del servicio, la racionalidad en el uso y la preservación del medio ambiente.
En virtud de lo expresado precedentemente, le cabe la Estado Nacional la función indelegable de administrar los recursos energéticos, procurando la obtención de una correcta ecuación de consumo, ampliando sus disponibilidades, usando intensivamente aquellos considerados renovables y aplicando una concepción estratégica para los no renovables.
La Unión Cívica Radical, por mandato de su historia y de su doctrina, será inflexible en la condena de los responsables y está obligada a recuperar para la Nación la totalidad de los bienes que legítimamente le pertenecen. Por lo expuesto,
LA HONORABLE CONVENCION NACIONAL DE LA UNION CIVICA RADICAL
RESUELVE:
1) Asumir el compromiso histórico de revisar todos y cada uno de los actos realizados por el Gobierno actual. Ellos hayan sido ejecutados mediante decretos y/o leyes especiales, violentando la soberanía y comprometiendo la independencia económica de la Nación, o que impliquen una limitación al ejercicio del poder por parte de los futuros gobiernos.
2) Instruir a las autoridades partidarias y legisladores para que, dentro de los mecanismos que brinda el sistema democrático, realicen todas las acciones que estimen necesarias para impedir la concreción de la actual política energética, señalando expresamente las consecuencias negativas que tendrán para la mayoría de los argentinos.
3) De forma.-
4 de Julio de 1992.
Leer más...

martes, 13 de diciembre de 2011

EL RADICALISMO EN EL DÍA DEL PETRÓLEO NACIONAL

La Unión Cívica Radical, en este nuevo aniversario del descubrimiento del petróleo en la Argentina, ocurrido el 13 de diciembre de 1907, ratifica su histórica defensa del patrimonio hidrocarburífico de la Argentina que las actuales autoridades están comprometiendo seriamente a través de oscuras prórrogas de concesiones lesivas al interés nacional y el de las provincias afectadas y en beneficio de intereses privados, fundamentalmente de empresas extranjeras.

El ejemplo de esta política nefasta ha sido la concesión del principal yacimiento del país, el del Cerro Dragón, por parte de las provincias de Chubut y Santa Cruz en contratos negociados en forma clandestina en el ministerio de Planificación de la Nación. Concesión esta adjudicada por 40 años, diez años antes de su vencimiento, sin licitación y a una ridícula regalía del 12 por ciento con la autorización a la empresa Pan American Energy, de nacionalidad estadounidense, de exportar toda su producción en momentos en que la Argentina ha perdido el autoabastecimiento por la falta de exploración en los años posteriores a la venta de YPF que realizó en 1992 el actual partido gobernante con el apoyo expreso de Néstor y Cristina Kichner.
La UCR seguirá luchando para rescatar los yacimientos afectados por nulidades de origen en sus concesiones o prórrogas para ponerlos al servicio del país siguiendo la política de Yrigoyen, Mosconi, Alvear, Illia, Alfonsín y muchos otros patriotas de diferentes posiciones ideológicas, peronistas inclusive. El radicalismo denuncia y condena la política de hidrocarburos del actual gobierno que ha llevado al país a una grave crisis energética, política que es la continuación de la de quienes malvendieron a YPF y la de quienes transformaron a nuestro país de exportador en importador de petróleo y gas con graves perjuicios para el pueblo argentino.

Hipólito Solari Yrigoyen
Presidente de la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical
Leer más...

domingo, 10 de mayo de 2009

Queremos y exigimos la democracia total

Textual : DISCURSO INAUGURAL DEL DR. HIPÓLITO SOLARI YRIGOYEN, ANTE LA ASAMBLEA DE DELEGADOS EN LA REUNIÓN ORDINARIA 2009, DE LA H. CONVENCIÓN NACIONAL DE LA UNIÓN CÍVICA RADICAL. 17 DE ABRIL, CIUDAD DE MAR DEL PLATA.
EL ESCENARIO
Nada habría más honroso para mí al iniciar esta primera reunión ordinaria de la Convención Nacional que ponerla bajo la advocación de Raúl Alfonsín. El ha sido el gran conductor de la Unión Cívica Radical durante las últimas décadas y lo fue hasta el mismo momento de su muerte. Estoy seguro que nos inspirará ahora para que este plenario delibere en el marco de la unidad del radicalismo, del respeto que nos debemos entre nosotros, de la exposición elevada de las distintas posiciones y del acatamiento de las resoluciones que se aprueban. Honraremos así la memoria de nuestro prócer y estaremos a la altura de lo que el país entero está esperando de nosotros.
Nada habría más honroso para mí al iniciar esta primera reunión ordinariade la Convención Nacional que ponerla bajo la advocación de Raúl Alfonsín. El ha sido el gran conductor de la Unión CívicaRadical durante las últimas décadas y lo fue hasta el mismo momento de su muerte. Estoy seguro que nos inspirará ahora para que este plenario delibere en el marco de la unidaddel radicalismo, del respeto que nos debemos entre nosotros, de la exposición elevada de las distintas posiciones y del acatamiento de las resoluciones que se aprueban. Honraremos así la memoria de nuestro prócer y estaremos a la altura de lo que el país entero está esperando de nosotros.
El pueblo le ha hecho justicia a Raúl Alfonsín, reconociendo la importancia de los ideales, principios, conducta y ética que él encarnó y que nos ha dejado como legado. Sus correligionarios somos ahora los guardianes, junto también a otros sectores que aceptan la primacía de estos valores y, con esa responsabilidad, lucharemos para que se hagan realidad en la República.
Señores convencionales, ustedes son los actores de esta asamblea. El trabajo de ustedes es el que imprimirá la calificación que le otorguen los correligionarios y la opinión pública a la Convención. El debate y las decisiones son parte fundamental de las funciones indelegables que tiene el cuerpo por la Carta Orgánica. La Convención Nacional la autoridad superior de la Unión Cívica Radical, la que sanciona el programa, aprueba la doctrina y la actualiza y moderniza con un sentido de coherencia con las fuentes originarias de la UCR. Es también la que define las estrategias que debe seguir el partido.
Me hubiera gustado que fuera otro el panorama político en que deliberara esta primera reunión ordinaria del presente año de la Convención Nacional. Pero este escenario de crisis, de maniobras electorales, de división de los argentinos, de temores y angustias es el que ha construido el gobierno y en el que nos taca vivir y afrontar para asumir como radicales nuestra responsabilidad ante el pueblo que representamos para servir los intereses superiores por los que luchamos.
Me hubiera gustado que fuera otro el panorama político en que deliberara esta primera reunión ordinariadel presente año de la Convención Nacional. Pero este escenario decrisis, de maniobras electorales, de división de los argentinos, de temores y angustias es el que ha construido el gobierno y en el que nos taca vivir y afrontar para asumir como radicales nuestra responsabilidad ante el pueblo que representamos para servir los intereses superiores por los que luchamos.
Cuando el país estaba recorriendo el itinerario marcado por la ley para concurrir a las elecciones nacionales de la última semana de octubre, las autoridades cambiaron las reglas de juego y una mayoría legislativa oficialista de levanta manos ha avalado en el Congreso la maniobra. Se ha asestado un rudo golpe al funcionamiento cada vez más deteriorado de las instituciones. El gobierno ha privilegiado una vez más sus intereses partidarios y sectoriales a los del pueblo argentino.
Estos comicios no serán transparentes porque los partidos democráticos como el nuestro a duras penas y sacrificando etapas podremos inscribir los candidatos que sostendremos como parte de una alianza, o solos según los distritos y conforme a lo que esta Convención defina, sin poder realizar una campaña electoral esclarecedora ante el electorado.
Los radicales, además, dentro de la austeridad que nos caracteriza, nos movemos en una gran estrechez económica, frente al partido gobernante que utiliza los fondos y los bienes del Estado como propios para sus movimientos, propaganda permanente y para una práctica clientelística que caracteriza su política hegemónica, con rasgos autoritarios y de concentración de la riqueza en un crudo capitalismo de amigos.
LUCHAR POR LA DEMOCRACIA
Yo me pregunto que nos va quedando de la democracia que conquistamos hace 25 años con ese gran presidente que fue Raúl Alfonsín. Nos va quedando poco, cada vez menos.
Pero no caigamos en el pesimismo que adormece los espíritus. Nunca vamos los radicales a decir como el personaje de Shakespeare, todo está perdido, ha llegado el momento de rezar. No, de ninguna manera: lo que ha llegado es el momento de actuar y de luchar. No vamos a permitir que el gobierno celebre el duelo de la República. El tiempo de la despreocupación, de la indiferencia, del dejarse estar, de dormirse en los laureles eso sí ha quedado atrás.
Los ultrapragmáticos de la política, aquellos que consideran que conquistar el poder es un fin en sí mismo, no pueden comprender que se luche por ideales, por principios, por ideas, por convicciones, por la ética. Piensan que los que así lo hacemos somos unos líricos, seguramente los tontos de la política, en contraposición a ellos que son los vivos. Hoy están asombrados porque han visto, como ante la muerte de Alfonsín, el pueblo ha llorado por esos valores, hoy en buena medida ausentes, que él defendió y por los que seguiremos bregando los radicales.
Fue el radicalismo el que condujo el país a la democracia con Raúl Alfonsín, quien ante los intentos de golpe de Estado y los paros generales desestabilizadores dedicó todos sus esfuerzos a salvar el sistema para que las nuevas generaciones pudieran gozar del sistema y vivir en libertad.
Hoy, una vez más somos los radicales, los guardianes de la democracia para salvaguardarla también para los jóvenes actuales y los que vendrán en el futuro. No nos conformamos con una democracia formal, sin contenido, deteriorada, hecha jirones. El sistema no es solo celebrar elecciones cada dos años. Queremos y exigimos la democracia total.
Esta es seguramente, la más grande bandera del momento actual: Reconquistar el sistema democrático para que rija en todo el territorio de la República, en forma permanente y para todos los argentinos.
EL MODELO DEL GOBIERNO
El gobierno y el partido gobernante están queriendo construir un modelo de país que resulta inaceptable para la Unión Cívica Radical por muy serias razones, algunas de las cuales brevemente expondré, aunque sin ningún ánimo de herir a nuestros adversarios.
El modelo oficial es el de los decretos de necesidad y urgencia, de los poderes extraordinarios, del parlamento sin funciones por una mayoría obsecuente que ha abdicado de sus obligaciones y se ha desinteresado de sus electores.
Es el modelo sin democracia sindical, que identifica a los sindicatos con el partido gobernante. Cuando los dirigentes se ponen al servicio de un partido político, son los trabajadores los que pierden.
Es el modelo de Skanka, de la valija con los dólares venezolanas, de los fondos oscuros de la campaña electoral, de los dólares de la ministra Miceli, de la financiera de la familia presidencial, del contrato con la Panamerican Energy.
Es el modelo que camina por la vereda opuesta a la verdad. Como ahora que pretende disfrazar el adelanto de las elecciones, fruto de una baja alquimia de cálculos egoístas, invocando defendernos de la crisis mundial. Y que no ha trepidado, inclusive, en quererle achacar una muerte a los productores agropecuarios, que los propios familiares de la víctima han desmentido en forma categórica.
Que cambió a los funcionarios del INDEC para poder falsificar las estadísticas, para ocultar la inflación y llegar hasta decirnos que hay precios que bajan, que afirma que la pobreza ha disminuido, como si no conociéramos la realidad social en que vivimos en la que la pobreza aumenta día a día, en la que el nivel de los sueldos reales disminuye, en el que se expande la desocupación, en donde millones de argentinos tienen necesidades básicas insatisfechas, en el que se disfrazó la inflación con un festival de subsidios en el período de las vacas gordas. Esta falsificación de las estadísticas, será también un factor que impedirá que la Argentina las pueda acceder a las fuentes de financiamiento de los recientes acuerdos de Londres.
Es el modelo en que cuando tuvimos años de relativa bonanza como consecuencia del alza mundial de los productos primarios, atribuyó el hecho a una pretendida gestión exitosa. Todos los países de América Latina tuvieron importantes aumentos del Producto Bruto. La Argentina ni siquiera encabezó la lista. Estuvo detrás de Panamá, de Perú, en algunos aspectos del Uruguay y del Brasil. Pero ahora que se desató el viento en contra, los gobernantes se desentienden de sus errores y achacan la culpa a los problemas globales.
En gran parte del 2008 no hubo crisis internacional, pero si hubo crisis por los errores del gobierno, por la guerra que le declaró al campo, situación que perdura hasta hoy, por su política de desalentar la producción agrícola y ganadera, una de las riquezas fundamentales de la Argentina y de cerrar mercados externos.
Recuerdo que hace unos años en 1990, visitó nuestro país el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giulio Andreotti. En la Asamblea Legislativa pronunció su discurso y nos dijo a los parlamentarios de entonces: Ustedes los argentinos poseen los tres elementos básicos que hacen a un país rico: petróleo, trigo y carne.
Han pasado los años y si me encontrase hoy con el estadista italiano tendría que explicarle que un gobierno del mismo partido que el actual, vendió YPF a un precio vil. Que como consecuencia de esa operación que privó al país de su compañía petrolera y dejó el mercado en manos de las empresas extranjeras, las que no exploraron más, que perdimos el autoabastecimiento que teníamos con el gobierno de Alfonsín, que la producción baja todos los años, mientras que el consumo aumenta. Que ahora somos un país importador de petróleo y que la producción de gas también ha disminuido y debemos exportarlo a alto precio.
Que después vino otro gobierno del mismo signo político que entregó el mejor yacimiento que tiene la Argentina a una empresa mayoritariamente anglo norteamericana con un contrato lesivo para el país.
Que en cuanto el trigo, el actual gobierno ha alentado con éxito la disminución de la producción,
Que en cuanto el trigo, el actual gobierno ha alentado con éxito la disminución de la producción, que hoy se siembra menos. Que este año habrá una cosecha menor de cereales y oleaginosas de 25 millones de toneladas. La mayor parte del descalabro se debe a la política oficial, pero también es cierto que la sequía ha influido en la disminución. Pero he aquí algo fundamental que tampoco entienden las autoridades que hacen sus cálculos como si todos los años fueran de esplendor para el campo. Los agricultores tienen que afrontar sequías, inundaciones, heladas, granizo, temporales, tornados. Ellos no pueden controlar los factores de la naturaleza. Y no todo es éxito, hay años buenos, regulares y malos. Unos compensan a los otros,
El gobierno obligó a las trasnacionales que exportan trigo a que no pagasen a los productores más de 370 pesos la tonelada, es decir entre un 30 y un 40 por ciento menos de la cotización internacional.
El gobierno obligó a las trasnacionales que exportan trigo a que no pagasen a los productores más de 370 pesos la tonelada, es decir entre un 30 y un 40 por ciento menos de la cotización internacional. Así promovió la formación de un cartel de unas pocas firmas exportadoras que pagaron a los productores precios congelados y exportaron después a los precios internacionales. De esta manera ganaron en la última cosecha 1120 millones de pesos suplementarios. Hubo una transferencia de ingresos de miles y miles de productores argentinos a unas pocas multinacionales. Con el agravante que estas envían sus ganancias a las casas matrices del exterior mientras que los agricultores argentinos invierten sus ganancias, cuando las obtienen, en el país.
Y finalmente que el mismo gobierno, el actual, frenó la expansión de la ganadería y que está cerrando los mercados exportadores de carne para beneficio de otros países. Que de los casi 800 mil toneladas que exportábamos en 2005, ahora solo exportamos 550.00 Que los productores se han visto obligados a disminuir los vientres ante los precios no competitivos de la carne. Y, como si fuera poco se han creado organismos para perseguir a los productores, como la Oncaa, que manoseando la distribución de la Cuota Hilton para cortes de alta calidad ha impedido que cumpliéramos con este beneficioso instrumento otorgado al país por el sistema de la Organización Mundial de Comercio.
El entonces presidente del Consejo de Ministros y actual senador Andreotti tenía bien en claro cuales eran las riquezas de la Argentina, pero no sabía quienes eran los que las despilfarraban.
Este modelo del gobierno es también el del aislamiento internacional, de las agresiones injustificadas a otros países, de las relaciones ambiguas con naciones hermanas. De las peleas permanentes, una vez con unos, otra vez con otros.
Y hay algo que señalamos con dolor, el modelo del partido gobernante es el de la confrontación permanente entre argentinos. El que divide, en una clasificación maniquea entre buenos y malos, patriotas y no patriotas, amigos y enemigos. Esta división amigos/enemigos es el resumen de la filosofía autoritaria de Carl Schmitt que lo condujo a su adhesión al nazismo. No son la misma cosa, es cierto, hay un abismo entre ellos, pero no puede dejar de preocuparnos que tengan la misma filosofía de inspiración.
Finalmente, es el modelo del fracaso, de la intolerancia, de las imposiciones y persecuciones. De los temores a las consecuencias de dar opiniones diferentes a las oficiales. Basta ya !
Como decía Yrigoyen:
“Debemos reintegrar a nuestra patria a la plenitud de su autoridad moral”
LA ALTERNATIVA RADICAL
Tenemos que predicar en todas las latitudes de nuestra patria que la Unión Cívica Radical es un partido político que tiene un compromiso histórico con el pueblo argentino que se proyecta hacia el futuro, compromiso que debemos asumir con toda responsabilidad en todos y cada uno de los momentos de nuestra militancia.
A quien nos diga que los radicales no sabemos gobernar recordémosle el gobierno de Yrigoyen que derrotó a la plutocracia, que democratizó al país, que desarrolló la justicia social, que mantuvo la neutralidad con una política internacional independiente. Recordémosle el gobierno de Alvear de orden y progreso con su intención de nacionalizar el petróleo, la segunda presidencia de Yrigoyen que debió sufrir por sus acciones una oposición feroz que culminó con el nefasto golpe del 30, el ejemplar y eficiente gobierno de Illia y el histórico gobierno de Raúl Alfonsín que reconstruyó la democracia, introdujo la ética y tantos otros valores, a los que acaba de rendir tributo el pueblo argentino.
La Unión Cívica Radical siempre será un partido de gobierno, y una alternativa de poder y cuando el gobierno menoscaba al sistema, es la alternativa democrática y popular que tiene la Argentina. A través de sus bloques parlamentarios, sus consejos asesores, sus gobiernos municipales y provinciales, sus equipos técnicos, sus intelectuales, el radicalismo es y debe ser siempre un partido preparado para gobernar.
Los radicales rendimos culto a la libertad, muchas veces negadas. Mussolini dijo que la libertad era un cadáver agusanado. Mussolini es hoy un recuerdo execrable y la libertad sigue siendo la gran aspiración de la humanidad, aunque siempre es un blanco de tiro para los déspotas del mundo. Otras veces la libertad es proclamada pero no respetada. Para nosotros es un valor sagrado, como son los derechos humanos en su integridad, incluyendo los nuevos derechos que la evolución ha ido reconociendo como fundamentales. Para la UCR la fidelidad a los derechos humanos y a la libertad es absoluta. Nuestro compromiso será siempre ir buscando nuevas dimensiones para ampliar las fronteras de la libertad. Y hay algo que quiero decir sin vueltas: Es hora ya que hagamos realidad la igualdad de género para que las mujeres tengan los mismos derechos políticos que los hombres. La alternativa radical se basa en estos principios.
Como partido opositor que somos debemos ser inflexibles en la denuncia de todos los errores de gestión del gobierno y de todos sus latrocinios económicos. Pero esto no es suficiente. Nuestra prédica fundamental debe ser positiva para que el pueblo pueda evaluar nuestro programa y los beneficios que significa la alternativa democrática que representamos.
Nuestro modelo es el de la democracia y justicia social
Nuestro modelo es el de la democracia y justicia social, el de la división de poderes, el de un Parlamento que cumpla con sus deberes y que no sea un apéndice del poder ejecutivo, el del ejercicio del federalismos, el de la defensa de nuestro patrimonio, de nuestras fuentes energéticas, de una política internacional independiente y latinoamericanista, el que no escatima esfuerzos para la enseñanza pública, el que sostiene los principios de la Reforma Universitaria. Es el programa de la Constitución como decía Yrigoyen, y es el del respeto de Preámbulo que nos recitaba con emoción Raúl Alfonsín.
El radical es un proyecto aceptable y válido de país que se funda en la colaboración, apoyo y solidaridad de todos los actores y sectores sociales.
Una de las luchas fundamentales del radicalismo en la hora actual debe ser la transformación ética del hombre. La ética tiene que regir todos nuestros actos. La ética, como la política, está en la base de todo cambio social. Ética y Política no son sinónimos pero son inseparables.
Nuestra moral es austera y humana, no es dogmática ni fundamentalista porque está centrada en los valores de la tolerancia, la libertad, la honestidad intelectual, el sentido de la responsabilidad y la dignidad y el valor sagrado de la persona humana. La moral debe practicarse por su propio valor, es desinteresada ya que en su práctica no puede estar influida con la posibilidad de premios o castigos.
Nuestras prácticas políticas se basan en el diálogo y la tolerancia. La política de la confrontación solo cabe contra el hambre, la pobreza, la marginación y las grandes desigualdades sociales. Estos no son problemas que solo nos deben preocupar a los sensibles sociales porque son lacras que ensucian al conjunto de la sociedad argentina.
El radicalismo en esta etapa actual que vivimos debe estar a la cabeza del avance social.
EL DERECHO AL TRABAJO
Nos preocupa profundamente que el gobierno no le esté prestando la atención debida a la preservación de los empleos
Nos preocupa profundamente que el gobierno no le esté prestando la atención debida a la preservación de los empleos. Este problema no se soluciona con barreras coyunturales a ciertas importaciones o con consejos a los empresarios para dar la sensación de que algo se hace. Lo que tiene que encarar el gobierno es promocionar y dar garantías para la inversión creativa de fuentes de trabajo.
Todos los derechos humanos son importantes
Todos los derechos humanos son importantes y debemos luchar por ellos, por todos sin excepción: tanto por los derechos civiles y políticos, como por los derechos económicos sociales y culturales. Entre estos tiene una particular importancia en estos momentos de crisis el derecho al trabajo. El trabajo es un derecho básico en la organización social. Nuestra sociedad se basa en el trabajo y no en su ausencia. Si este derecho no se respeta toda la sociedad se lesiona y desequilibra y su pérdida implica perder también el ejercicio de otros derechos fundamentales. Gracias al trabajo las personas pueden hacer frente a sus necesidades y a las de su familia.
En la Argentina el derecho al trabajo está desapareciendo ante la inercia, o medidas declamatorias del gobierno. No es con discursos o financiando bicicletas que solucionaremos el problema. Para muchos hoy en día el trabajo es un derecho inexistente por que no lo han logrado o porque lo han perdido
La búsqueda de empleo es una alucinación
La búsqueda de empleo es una alucinación casi tan imposible como la pelea de Don Quijote con los molinos de viento. Pero para muchos otros que lo tienen, el derecho al trabajo en lugar de ser una actividad normal se ha convertido en una zozobra permanente, en un sufrimiento cotidiano por temor a perderlo. Para mantenerlo tienen que perder otros derechos sociales, o sufrir rebajas de sueldos y hasta caer en una degradación social. La clase obrera necesita empleos y seguridad. Es útil que el radicalismo le recuerde al matrimonio presidencial desde esta Convención radical que el derecho a tener trabajo no es una aspiración sino una obligación jurídica que tienen los gobernantes para fomentarlo, respetarlo protegerlo y aplicarlo.
El radicalismo, siguiendo su tradición histórica, debe reivindicar en estos momentos más que nunca este derecho fundamental de los trabajadores. Y lo tendremos que hacer como políticos ya que las organizaciones sindicales, protegidas por una legislación obsoleta, forman parte del partido del gobierno y defiende sus intereses y no el de los trabajadores.
En nuestra plataforma, en nuestra acción legislativa el radicalismo debe privilegiar la lucha por el trabajo, por el pleno empleo, por salarios dignos. Será para nosotros una bandera en alto el promover oportunidades para mujeres y hombres para obtener trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
En nuestra plataforma, en nuestra acción legislativa el radicalismo debe privilegiar la lucha por el trabajo, por el pleno empleo, por salarios dignos. Será para nosotros una bandera en alto el promover oportunidades para mujeres y hombres para obtener trabajo decente y productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
Los radicales hoy más que nuncadebemos juntar fuerzas:
Para luchar contra la desesperanza
Para luchar contra la desesperanza de los humildes, de los desposeídos como decía Leandro Alem, y en favor de sus anhelos de justicia social y de la reivindicación permanente de sus derechos específicos, al trabajo, al salario digno, a la vivienda.
Para luchar contra todas las injusticias.
Para luchar en todo lugar y en todo momento contra el autoritarismo y la opresión.
Si los radicales obramos con responsabilidad y generosidad, si superamos las diferencias, si elevamos las miras, cumpliremos con nuestro deber histórico y más temprano que tarde, con el ejemplo de nuestros estadistas y de nuestros grandes líderes, el radicalismo será el horizonte de la esperanza de los argentinos.
Si los radicales obramos con responsabilidad y generosidad, si superamos las diferencias, si elevamos las miras, cumpliremos con nuestro deber histórico y más temprano que tarde, con el ejemplo de nuestros estadistas y de nuestros grandes líderes, el radicalismo será el horizonte de la esperanza de los argentinos.
LUCHAR POR LA DEMOCRACIA
Yo me pregunto que nos va quedando de la democracia que conquistamos hace 25 años con ese gran presidente que fue Raúl Alfonsín. Nos va quedando poco, cada vez menos.
Pero no caigamos en el pesimismo que adormece los espíritus. Nunca vamos los radicales a decir como el personaje de Shakespeare, todo está perdido, ha llegado el momento de rezar. No, de ninguna manera: lo que ha llegado es el momento de actuar y de luchar. No vamos a permitir que el gobierno celebre el duelo de la República. El tiempo de la despreocupación, de la indiferencia, del dejarse estar, de dormirse en los laureles ha quedado atrás.
Fue el radicalismo el que condujo el país a la democracia con Raúl Alfonsín, quien ante los intentos de golpe de Estado y los paros generales desestabilizadores dedicó todos sus esfuerzos a salvar el sistema para que las nuevas generaciones pudieran gozar del sistema y vivir en libertad.
Hoy, una vez más somos los radicales, los guardianes de la democracia para salvaguardarla también para los jóvenes actuales y los que vendrán en el futuro.
No nos conformamos con una democracia formal
No nos conformamos con una democracia formal, sin contenido, deteriorada, hecha jirones. El sistema no es solo celebrar elecciones cada dos años. Queremos y exigimos la democracia total. Esta es seguramente, la más grande bandera del momento actual: Reconquistar el sistema democrático para que rija en todo el territorio de la República, en forma permanente y para todos los argentinos. Leer más...

jueves, 7 de mayo de 2009

"Tenemos que recuperar la dimensión moral de la política"

Textual: Discurso de Ricardo Alfonsín en la Convención Nacional de la UCR en Mar del Plata
“Señor Presidente de la H. Convención Nacional de la Unión Cívica Radical, Hipólito Solari Yrigoyen; señores Convencionales, Presidente del Comité Nacional, Gerardo Morales, Presidente del Comité de la provincia de Buenos Aires, Daniel Salvador; Presidente del partido Socialista Rubén Giustiniani, “Lilita” Elisa Carrió; Rodolfo Rodil, presidente del Encuentro Popular. Muchísimas gracias a la Convención y a la Mesa de la Convención, por permitirnos dirigirnos a ustedes ante el cuerpo más importante que tiene la Orgánica de la Unión Cívica Radical. Muchísimas gracias a Lilita, a Rodolfo y a Rubén por estar presentes en esta ocasión, acompañando la Convención Nacional que ha tomado resoluciones trascendentes e importantes, no sólo para la Unión Cívica Radical, sino para el conjunto del país.
Quiero ser franco con ustedes: había escrito algunas hojas para compartir con ustedes, algunas ideas, algunos pensamientos vinculados a las actuales circunstancias partidarias y nacionales. Pero este fervor, el tono afectuoso y enfervorizado de la Asamblea, me hizo cambiar de idea. Tenemos que conversar acerca de algunas cosas importantes.
Siempre hemos tenido la convicción, los radicales, que la diferencia sería negativa, si la Unión Cívica Radical se transformaba en un actor ingrávido en el escenario político nacional. Estábamos absolutamente convencidos de la necesidad de hacer un esfuerzo extraordinario para recuperar “la confianza de la sociedad”; “conectar de nuevo al partido con las grandes mayorías”;” recuperar la vocación de poder, sin perder la vocación transformadora” (Aplausos).
Y hoy, estamos viviendo momentos propicios para los que hemos hecho este esfuerzo. Desde hace algún tiempo, más de un año, superadas las situaciones límite, en términos económicos y sociales que tuvimos que vivir después de 2001, a medida que se registraba una mejoría económica que la sociedad alcanzaba a advertir, la misma sociedad elevaba el nivel de exigencia. Reclamaba de sus gobernantes: “respeto a las instituciones”, “reclamaba el diálogo”, “la búsqueda del consenso: respeto entre oficialismo y oposición”, “reclamaba terminar con la crispación, con la confrontación”. Estábamos hartos, de que nos pontifiquen, nos reten y nos agravien desde el atril. (Aplausos).
Estos valores están íntimamente asociados a la historia y a la doctrina del partido. (Y perdonen los amigos, que haga una referencia al Partido, pero estamos en la Convención...)
Y empezó a posar su mirada en demanda de estos valores, en la oposición y en particular, en el radicalismo. Porque, como les decía, está íntimamente vinculado a estos valores, su historia y su doctrina. Luego vino el conflicto del campo que profundizó, más todavía, este proceso. Ya la sociedad tenía la certeza de que las cuestiones republicanas, el respeto al federalismo y a las instituciones; el diálogo y el consenso, no eran cuestiones que sólo les interesaba a los sociólogos y a los politólogos o a los filósofos del derecho o de la política. Que se trataba de cuestiones que estaban íntimamente vinculadas a la posibilidad del desarrollo y del crecimiento nacional. Y cuando el gobierno parecía que gritaba de manera permanente: ¡Ha muerto Montesquieu! Los argentinos les decíamos: ¡Viva la República!, ¡Viva el federalismo! ¡Viva la independencia de los poderes! (Aplausos)
No se pude construir un proyecto conjunto que nos incluya a todos, no se puede demandar el esfuerzo colectivo si no recuperamos la confianza de la sociedad en sus instituciones que han sido dañadas durante los últimos años.
Ahora esta nueva iniciativa a la que aludía Rubén (Giustiniani) Las candidaturas testimoniales: no están prohibidas por la ley, probablemente porque al legislador jamás se lo ocurrió que pudieran tomarse decisiones de esta naturaleza. No están prohibidas por la ley. Pero hay que cosas que la ley no nos prohíbe y sin embargo no debemos hacer. “La ley no nos prohíbe ser oportunistas; la ley no nos prohíbe ser demagogos; la ley no nos prohíbe ser interesados” “La ley no nos prohíbe tratar con irresponsabilidad en el manejo de las instituciones, es cierto” ¡Pero sí lo prohíbe el radicalismo desde su concepción moral! (Aplausos y cánticos encendidos: “Al-fon-sín”)
Los radicales sabemos que no es a partir de conductas como éstas, cómo vamos a reivindicar y recuperar la dignidad de la política.
Espero que la sociedad advierta, ya que ha comprendido la relación que existe entre las instituciones, el diálogo, el consenso, el respeto y su calidad de vida. Espero que advierta y sancione el 28 de junio a quienes son capaces de aceptar semejante propuesta indecente e inescrupulosa, desde el punto de vista institucional y republicano, que vulnera y altera el concepto de la genuina representación política.
Nos mira la sociedad otra vez, a nosotros y al frente, desde luego, porque tenemos además, en este sentido, historias comunes. Como decía Lilita: “nos mira la sociedad, reclama de nosotros que actuemos con seriedad y responsabilidad”. Nos está observando. Está observando a toda la oposición y a nosotros, en particular.
Hay que decir una cosa, en términos electorales, existirán en la provincia 3 alternativas; pero, en términos de visiones, de ideas y de concepciones sólo hay dos alternativas. El kirchnerismo y el peronismo disidente no son sino dos expresiones del justicialismo. Debe quedar claro, esto también en la sociedad. Y lo digo con respeto: No pueden resolver sus problemas internos en elecciones internas y los trasladan a las elecciones generales. Pero luego de las elecciones generales, como ha ocurrido en el `87, `03 y ´05 volverán a reunirse. Y si surge un nuevo liderazgo en el seno del partido, no tengan ninguna duda, hasta el propio Kirchner dejará de ser Kirchnerista. Son, en definitiva, dos versiones del Justicialismo. Los respetamos. Tal vez, el hecho de que se reúnan después, obedece a la convicción de que es lo mejor. Pero no podemos dejar de advertir a la sociedad, en el caso de la provincia de Buenos Aires, que son en definitiva los mismos, aunque vayan con otros números en las listas o con otros nombres, de los hombres y mujeres del justicialismo que han tenido la responsabilidad de conducir la provincia de Buenos Aires durante veintidós años.
Y ya es tiempo que la sociedad de Buenos Aires y que sus ciudadanos se den una oportunidad así mismos, para empezar a cambiar la frustración en la provincia y voten a los hombres y mujeres que van a competir desde la construcción de este frente, que hoy estamos sellando aquí, en la Convención Nacional. En definitiva, la sociedad reclama República; la sociedad reclama diálogo y consenso. Y sabe que somos el partido del IMPERIO DE LA LEY, del ESTADO DE DERECHO, EL PARTIDO DE LA DEMOCRACIA. Y nos va a acompañar si actuamos con seriedad.
LA IDENTIDAD DE LA UNIÓN CÍVICA RADICAL
Pero no sólo esto es la Unión Cívica Radical. Es mucho más que eso, el Partido. Si me permiten, me gustaría hacer algunas consideraciones, acerca de la identidad de la Unión Cívica Radical.
Hay algunos que dicen, quizás el pensador más popular en este sentido haya sido Maquiavelo, que existe una tensión singular, particular, entre “ética y política”. Una tensión entre, el “ser y el deber ser” que se expresa de manera particular en la política. Hay otros, que de otra manera dicen lo mismo; hay quienes afirman que política y ética son dos dimensiones autónomas, que nada tienen que ver entre sí. Son los mismos que creen que la política se define como la actividad que está orientada a buscar, adquirir y conservar el poder. Y si existe contradicción entre la política así entendida y las obligaciones morales, se deben sacrificar las obligaciones morales. ¡Esta no es la concepción del Partido!, ¡Esta no es la concepción de la Política! Nosotros afirmamos que la política sin moral, es basura; que la política sin moral, es poder bruto; no es política, en definitiva.
La Unión Cívica Radical, es antes que una concepción ideológica, una concepción moral. Es un conjunto de ideas, de principios, de pensamientos, de creencias de naturaleza moral. La Unión Cívica Radical es, en definitiva, la herramienta política con la que cuentan los argentinos para la realización de la ética en la sociedad. Y cuando hablamos de ética, los radicales no nos referimos, solamente, a la necesidad o al deber o a la obligación de administrar con honestidad los recursos del Estado: ¡eso es fácil para cualquier bien nacido, no solamente para un radical! Cuando hablamos de ética, nos referimos a algo mucho más profundo y mucho más difícil. Cuando hablamos de ética, nos referimos a la necesidad de organizar los aspectos centrales de la sociedad. Aquellos que determinan la calidad de vida, de manera que cada uno de los miembros de la sociedad pueda vivir con dignidad.
Algunos, para mí populistas y demagogos, afirman que la política debe garantizar la felicidad. Desde mi punto de vista no es así. La felicidad es un asunto personal, que cada uno debe procurar allí donde crea encontrarla. Pero hecha esta aclaración debo decir, que es imposible ser feliz sin dignidad. Y esta sí es responsabilidad de la Política. Este sí es un deber moral de la política, luchar por la dignidad del hombre. Y no se puede vivir dignamente sin vivienda, no se puede vivir dignamente sin educación, no se puede vivir dignamente sin salud, no se puede vivir dignamente sin trabajo. Este es el objetivo moral que procura realizar la Unión Cívica Radical. (Aplausos)
Yo sé, no soy un ingenuo ni un moralista; que es difícil la tarea y que hay que enfrentar intereses poderosos para cambiar organizaciones sociales tan injustas. Doce millones de pobres viven en Argentina. La tercera parte de los argentinos, viven por debajo de la línea de la pobreza o de la indigencia. Y esto no es producto de designios divinos, ni de catástrofes naturales, ni producto de elecciones personales. Este es el resultado de una organización social esencialmente injusta. No digo que la sociedad esté organizada de manera deliberada para producir estas injusticias; digo que está organizada de manera tal, que no puede dejar de generar injusticia.
Y nuestra obligación es cambiar esta sociedad. Esta sociedad es producto del hombre. Somos los propios hombres los que hemos construido esta sociedad. Y la política, en tanto tarea que se encarga de organizar la sociedad, es susceptible de ser enjuiciada moralmente. Y la verdad, es que repugnan los resultados morales de esta organización social. La sociedad puede y debe ser cambiada. El capitalismo puede y debe ser cambiado; el capitalismo necesita su Perestroika, también para poder resolver los problemas de los que más sufren. (Aplausos)
Yo sé que es difícil, les decía, no soy un inocente ni un moralista, como decía Don Arturo: “es difícil ser radical, pero vale la pena serlo”. Y si no fuera difícil, la facilidad de nuestras aspiraciones, les aseguro, estarían hablando de la intrascendencia de las mismas. Precisamente, porque son importantes, porque son trascendentes, son difíciles. Llevan tiempo, la construcción de una sociedad de esta naturaleza. No hay que ser demagogo, hay que ser responsable. Hay que tener conciencia de que la política, es en definitiva, relación de fuerzas. Hay que actuar con mucha seriedad e ir generando las condiciones necesarias para que podamos avanzar en el progreso y en el bienestar de la sociedad.
La dificultad de la lucha que tenemos que enfrentar, los obstáculos que tendremos que enfrentar, no pueden ser excusa para que nos resignemos; para que actuemos como si nada se pudiera cambiar, como sometidos a la tiranía de lo que hay. Si en el pasado, nuestros antecesores hubieran actuado de esa manera, no gozaríamos hoy, ni del derecho a elegir ni ser elegido, ni de la educación pública, ni de la protección de las leyes laborales, ni de la igualdad de los géneros, ni de la jubilación, ni de la prohibición del trabajo infantil, ni de la salud pública. Hoy gobierna en los Estados Unidos un hombre de color. Si quienes tuvieron que enfrentar aquellas luchas, allá en los sesenta, hubieran renunciado a los esfuerzos, por las dificultades que el esfuerzo representaba en términos de la materialización de los resultados, hubiera sido inútil la muerte de Martin Luther King y de otros muchos otros héroes de la lucha por los derechos civiles y políticos.
No tenemos derecho a defraudar a quienes antes que nosotros dieron sus vidas, sus libertades y se han sacrificado, a veces con sacrificios supremos para que nosotros gocemos de las conquistas que hoy caracterizan a la civilización actual. Y no tenemos derecho a fallarle al futuro. Tenemos que extender todas estas conquistas, hacerlas universales, porque hay muchos todavía que no gozan ni de la salud, ni de la educación, ni del trabajo y que no pueden ni siquiera elegir, ni ser elegido. Tenemos que extender estas conquistas y cuando las extendamos, vamos por más, porque no se termina nunca el horizonte de la realidad humana. (Aplausos)
Yo sé, reitero, que es difícil. Pero ésta es nuestra razón de ser. No tiene sentido la política, ni el radicalismo, si lo único que proponemos es ganar elecciones para dejar todo como está. Esta es la dimensión moral que queremos que impregne la práctica política en la Argentina. Sólo así podremos recuperar la confianza de la sociedad, volver a ilusionarla. Le falta a la política dimensión moral, nervio moral, tensión moral. Hemos caído en el agujero negro del centro. Celebraban muchos y estaba bien, el fin de los viejos relatos, de las antiguas ideologías, de la explicación y de la filosofía de la historia, porque atribuían a estos viejos relatos la responsabilidad por tanta masacre que se cometió en la historia de la humanidad; pero no advertíamos, que al mismo tiempo, se estaba impregnando la sociedad de individualismo, de interés, de consumismo, de egoísmo y de materialismo que se relativizaban los valores que habían sido capaces de motivar las energías nacionales y la UCR debe, precisamente, recuperar esa dimensión moral. Recuperar la capacidad de transformación y de lucha y esta dimensión moral, para llegar a una sociedad más justa, más libre y solidaria. Yo sé que es difícil. La política es lucha pacífica y democrática. Y a veces, amigas y amigos, en la lucha se pierde o se gana, depende de la relación de fuerzas. Lo que no se hace jamás en la lucha, lo que ningún radical hace jamás en la lucha, es abandonar el campo de batalla y sacrificar sus convicciones por razones electorales. (Aplausos)
Amigas y amigos, discúlpenme. Ya hablaremos de los Programas, ya hablaremos de las propuestas y de las condiciones políticas que hay que generar para que las propuestas que imaginamos tengan los resultados previstos. Ya tendremos oportunidad de comunicarle a la sociedad detrás de qué horizonte vamos. Ahora es necesario que seamos conscientes que tenemos que recuperar esta dimensión moral de la política para poder despertar, de nuevo, en la sociedad la ilusión, la esperanza y el amor por la transformación social. Esta es la primera responsabilidad que tenemos y si somos capaces de actuar, como lo estamos haciendo en el Frente, no vamos a poner en riesgo, tengan la certeza, la construcción del frente por razones sectoriales o mezquinas; no vamos a poner en riesgo sus chances electorales, hemos aceptado el segundo lugar en la lista de diputados nacionales para facilitar la construcción de este Frente que requiere la Argentina.
Si somos capaces de actuar con grandeza, si somos capaces de actuar con responsabilidad, con sentido patriótico, si somos capaces de renunciar a los proyectos personales, si somos capaces de comprender que no hay nada por encima del interés nacional; la sociedad nos va a comprender. Y el 28 de junio, mayoritariamente, nos va a acompañar y vamos a llenar, entonces, vamos a poblar de ideas y de sentimiento Radicales los Concejos Deliberantes y la Legislatura de la Nación. Muchas gracias.
Leer más...