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domingo, 21 de octubre de 2007

Proceso constituyente en Bolivia: ¿Multiculturalismo o Republicanismo?

Entrevista a Andrés Soliz Rada

"Los centros de poder mundial y sus ONG introducen términos, como 'lo plurinacional', que en apariencia son inofensivos, pero que sirven de base para desarrollar sus políticas de atomización de nuestros países con el propósito de controlar los recursos naturales no renovables a través de transnacionales y los recursos naturales renovables mediante ONG. Es obvio que para Estados Unidos y los países europeos es más fácil apropiarse de recursos naturales renovables y no renovables si tienen que negociar con regiones, provincias, departamentos, 'naciones' indígenas o 'pueblos originarios' y no con sólidos Estados, que además deberían confederarse para defenderse mejor y construir la Patria latinoamericana, como planteaba Simón Bolívar".

Fue el ideólogo de la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia, pero luego renunció a su cargo. Desde entonces, su apoyo a Evo Morales no ahorra críticas. Aquí, analiza el actual proceso de la Asamblea Constituyente y advierte sobre los errores que está cometiendo el gobierno. También evalúa la relación bilateral: "Argentina y Bolivia deben coordinar mejor sus intereses comunes", reclama. Le entrevistaron para el diario argentino Página 12 Natalia Aruguete y Walter Isaía.

"Evo Morales es el compendio de las luchas populares y no un aerolito que cayó de las nubes", afirmó el ex ministro de Hidrocarburos de Bolivia Andrés Soliz Rada en referencia al papel jugado por el presidente boliviano en el proceso de reformas que impulsa su gobierno. En su paso por Buenos Aires, donde recibió una distinción del Instituto Arturo Jauretche, dialogó con Página/12 sobre el conflicto que atraviesa la Asamblea Constituyente en Bolivia, la política petrolera del gobierno de Evo y las relaciones energéticas con Argentina. Según su visión, "los opositores al MAS utilizan la aspiración de Sucre de buscar la capitalidad total para lograr el fracaso de la Constituyente".

Soliz Rada fue el autor del decreto de nacionalización de los hidrocarburos que anunció públicamente el presidente Morales el 1° de mayo de 2006. Pero con sólo ocho meses en el cargo fue el primer ministro en renunciar al gobierno. En un primer momento, Soliz aludió a cuestiones personales para justificar su alejamiento. Luego admitió que dejó su función porque el gobierno de Evo, a pedido del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, congeló la resolución ministerial que disponía el monopolio estatal de la comercialización del petróleo y derivados y excluyó a Petrobras.

Paceño, abogado y periodista de profesión, Soliz escribió diferentes artículos y notas de opinión en diarios y agencias de noticias nacionales e internacionales. Además, publicó varios libros, entre ellos, La fortuna del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

Después de casi una década de exilio, víctima de la dictadura militar de Hugo Banzer, fue parlamentario por el Partido Conciencia de Patria entre fines de los ochenta y comienzos del nuevo siglo. Como funcionario, defendió los intereses nacionales y reivindicó los derechos de las mayorías indígenas de Bolivia.

–¿Como evalúa el proceso de la Asamblea Constituyente desde sus inicios hasta hoy?

–La Asamblea Constituyente (AC) es un acontecimiento histórico. Tiende a reparar la "falla geológica" con que nació la república, en 1825, de la que fueron excluidos los indígenas, que constituían el 90 por ciento de la población. En ese contexto, el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el presidente Evo Morales, emerge como el instrumento de una transformación estructural que permita suscribir un nuevo pacto social capaz de viabilizar la construcción de una sociedad más justa y equilibrada. Por eso la importancia de la figura del Evo. Los esfuerzos por avanzar en la descolonización no deben ser vistos como una suerte de revanchismo indígena en contra de la población criolla y mestiza, sino en la perspectiva de construir una comunidad en la que los méritos y la inteligencia primen sobre los prejuicios culturales y étnicos que han caracterizado a nuestra sociedad. Felizmente, los prejuicios contra los indígenas han ido disminuyendo a lo largo de la vida republicana, aunque desde mi punto de vista, el equipo de gobierno, al impulsar la AC, ha cometido serios errores.

–¿Cuáles?

–Primero pretender el reconocimiento constitucional de 36 "naciones" con autonomías territoriales, lo que llevó a confundir diversidades indígenas o étnicas con diversidad plurinacional. El MAS, al plantear la vigencia simultánea de autonomías departamentales, municipales, indígenas, provinciales y regionales desató una confusión espantosa, en la que cada "ideólogo" del indigenismo tiene respuestas antagónicas. Por esa línea se ha llegado al absurdo, al dogmatismo estalinista de considerar "naciones" a los araonas, que tienen 112 habitantes; a los tapiete, que son 63, o a los pacahuara, que apenas llegan a 25. Esto no quiere decir que araonas, tapietes o pacahuaras merecen menos respeto por tener escasa población, sino que los pueblos de la república solucionarán mejor sus demandas de mejor nivel de vida amparados por un Estado que represente al conjunto de sociedad. Una nación no se construye a partir de cuotas étnicas ni de ghettos inconexos, en los que cada "nación" indígena, por minúscula que sea, tendría territorio propio, instituciones propias, gobiernos propios, culturas propias, idiomas propios, formas de vida propias e identidades propias, con derecho a la secesión.

–¿Qué acciones se están realizando en ese sentido?

–En estos momentos se realizan reuniones de concertación política a fin de redactar un texto constitucional menos irracional. Previamente se necesita derrotar a las corrientes fundamentalistas del indigenismo, detrás de las cuales se encuentran ONG norteamericanas y europeas que simulan olvidar que el Viejo Continente no ha adoptado el camino del plurinacionalismo sino del supranacionalismo. Las ONG, con excepciones, forman parte de la estrategia de los centros de poder mundial por apropiarse de los recursos naturales de nuestros países, mediante la parcelación de nuestros estados nacionales.

–¿Cuáles son los otros errores de la Asamblea?

–El segundo error concierne al análisis histórico. Según la propuesta "plurinacional", los indígenas habrían vivido, desde hace 500 años, en una suerte de invernadero, que los mantuvo incontaminados. Por eso creen que Evo Morales es la continuación de Atahualpa, pero se olvida que la construcción de la "bolivianidad" se desarrolla a lo largo de la vida republicana. Sólo en el siglo XX, Bolivia participó en la fratricida Guerra del Chaco (contra Paraguay, entre 1933 y 1936), en la que soldados de todas las regiones del país, la gran mayoría indígenas y mestizos, mezclaron su sangre en los campos de batalla. Además, no se toma en cuenta la Revolución de 1952 que, al decretar el voto universal para hombres y mujeres y afectar a los latifundios de la zona occidental, creó las condiciones para que Bolivia avanzara por el camino de la interculturalidad y el rescate de las culturas andinas. Fruto de esa revolución, Santa Cruz de la Sierra, que hace 60 años tenía sólo 50.000 habitantes, ahora cuenta con un millón y medio de seres humanos nacidos de la mezcla indomestiza. En 1988, Carlos Palenque fundó Conciencia de Patria (Condepa), el movimiento indomestizo más importante de la historia de Bolivia. Su desaparición, por errores internos y el acoso oligárquico, abrió el paso a acciones políticas radicalizadas, como bloqueos de caminos y cercos a la ciudad de La Paz, liderados por Felipe Quispe Huanta, entre el 2001 y el 2003.

–¿Qué papel le cabe a Evo Morales en ese proceso?

–Evo Morales es el compendio de estas luchas populares y no un aerolito que cayó de las nubes. Quienes defienden la tesis del invernadero incontaminado no pueden explicar la enorme cantidad de votos mestizos que favoreció al actual presidente, también indomestizo. El tercer error es político. Se recuerda con insistencia que el MAS ganó las elecciones presidenciales en diciembre de 2005 con el 54 por ciento de los votos, pero se olvida que el MAS no pudo ganar el control de la Cámara de Senadores, que quedó en manos de corrientes conservadoras que frenan los planes del gobierno. Esto no se puede ignorar si se acepta mantener el proceso democrático. Para cambiar esta situación, se convocó a elecciones para la AC en junio de 2006, en la que el MAS disminuyó su votación del 54 al 51 por ciento. Además, admitió con total miopía que las decisiones fundamentales de la Asamblea sean adoptadas por dos tercios, con lo que la oligarquía dispuso de otro candado adicional para detener los cambios. El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, aprendió la lección y las decisiones en la AC del hermano país serán por mayoría absoluta.

Tampoco puede ignorarse que el radicalismo indigenista del MAS hizo que perdiera el apoyo en las capas medias, lo que complica aún más su gestión de gobierno. Tiene a su favor, sin embargo, la atomización de las corrientes conservadoras, que carecen de liderazgo. Finalmente, la necesidad de concentrar esfuerzos en la AC hizo que el MAS descuidara su gestión de gobierno, de la que existen pocas medidas rescatables. La más importante de ellas es, sin duda, la nacionalización de los hidrocarburos.

–¿Cree que la intención de trasladar la capital a Sucre es una discusión válida o es una excusa para trabar el proceso de debate actual?

–No se trata de trasladar la capital a Sucre, ya que Sucre es la capital. Lo que se discute es el traslado a Sucre del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, que han funcionado en La Paz durante todo el siglo XX. En Sucre se radicó el Poder Judicial. Ahora Sucre exige ser sede de los tres poderes del Estado y tener "la capitalidad plena". El problema quedó irresuelto durante décadas, pero se lo ha actualizado con fuerza debido a que los opositores al MAS utilizan la aspiración de Sucre para lograr el fracaso de la AC. Esto también ocasionará perjuicios a departamentos como Santa Cruz y Tarija, cuyos comités cívicos anhelan que la nueva Constitución reconozca las autonomías departamentales.

–¿Cuál es la reacción frente a este escenario?

–Existen valiosos esfuerzos por solucionar la controversia. Se ha propuesto, por ejemplo, que el Parlamento debata en Sucre las leyes más importantes y que se traslade a esa ciudad instituciones como el Defensor del Pueblo. La Paz mantendría sus actuales prerrogativas debido a su importancia geopolítica, su ubicación geográfica. Si se atienden las razones de La Paz y Sucre la solución a la controversia es posible.

–¿Cuál es el papel que les permiten jugar a los movimientos sociales dentro de la Asamblea?

–Se ha usado de manera muy general el concepto de movimientos sociales, cuyas expresiones más importantes son la Confederación de Campesinos de Bolivia, la Confederación de Colonizadores, la Federación de Mujeres "Bartolinas" (en homenaje a Bartolina Sisa, esposa de Tupaj Katari), la Confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob), la confederación Nacional de Marcas y Ayllus del Qullasuyo (Conamaq), las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba y otras como la Federación de Juntas Vecinales de la ciudad de El Alto. Se caracterizan porque sus movilizaciones no son permanentes. Afloran en momentos de crisis, lo que influye para que sus dirigentes cambien con relativa frecuencia. Por eso su influencia en la AC depende de las coyunturas sociales y políticas. Estimo que los movimientos sociales han servido al MAS para frenar la arremetida de los comités cívicos de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Cochabamba en contra del actual gobierno.

–¿Qué escenario político y social imagina si fracasa la Asamblea Constituyente?

–Algunos estiman que el cierre de la AC logrará paralizar al país y retornar a una especie de statu quo existente en años pasados. Pienso lo contrario. Las movilizaciones sociales y enfrentamientos políticos podrían rebrotar con fuerza. Si la actual AC es clausurada, lo que está dentro de las posibilidades inmediatas, la consigna de una nueva convocatoria volverá muy pronto. Creo que lo mejor para el país es que la AC culmine sus tareas y redacte una nueva Constitución, que permita a la ciudadanía desarrollar sus actividades con normas legales aceptadas por la mayoría.

–¿Qué capacidad tiene el gobierno de Evo Morales de avanzar con la Constituyente si el grueso de la oposición se retira definitivamente?

–Puede avanzar y mucho pero dependerá de su capacidad de gestión, lo que le ayudará a reconquistar a las capas medias no comprometidas con la sumisión a poderes foráneos. No debería repetir el error de buscar enfrentamientos con sectores religiosos. Debe aislar a los sectores más radicales de la oligarquía y fortalecer al movimiento nacional que impulse la industrialización del país.

–¿Cuáles son las diferencias entre las propuestas de autonomías departamentales de los dirigentes opositores, como por ejemplo de Santa Cruz, y la de conformar un Estado plurinacional que reconozca autonomía, recursos y poder político a las etnias indígenas?

–Los sectores dominantes de Santa Cruz no son homogéneos. Allí, la oligarquía cometió el error de elegir presidente del Comité Cívico a Branco Marincovic, un terrateniente muy resistido por los indígenas de todo el país. En el otro extremo, el fundamentalismo indigenista tampoco tiene arraigo en el grueso de la población que desea desterrar la exclusión y el racismo sin perder el norte de la unidad nacional.

–¿Qué opina de la iniciativa separatista de los gobiernos de Tarija, Santa Cruz, Beni, Pando y Cochabamba?

–No existen iniciativas separatistas en ningún gobierno departamental, sólo personas aisladas dentro de esos gobiernos que han expresado posiciones separatistas que, al ser identificadas, quedan aisladas por el repudio generalizado del país.

–¿Cómo analiza el estado actual de las organizaciones sociales que apoyan a Evo Morales y de las agrupaciones que apoyan a los partidos de la oposición?

–En ambos sectores se advierte una suerte de cansancio por los interminables enfrentamientos de los últimos meses y el deseo de encontrar puntos de vista comunes que permitan una convivencia sostenida.

–En este contexto, ¿es posible discutir la conformación de un Estado plurinacional?

–Los centros de poder mundial y sus ONG introducen términos, como "lo plurinacional", que en apariencia son inofensivos, pero que sirven de base para desarrollar sus políticas de atomización de nuestros países con el propósito de controlar los recursos naturales no renovables a través de transnacionales y los recursos naturales renovables mediante ONG. Es obvio que para Estados Unidos y los países europeos es más fácil apropiarse de recursos naturales renovables y no renovables si tienen que negociar con regiones, provincias, departamentos, "naciones" indígenas o "pueblos originarios" y no con sólidos Estados, que además deberían confederarse para defenderse mejor y construir la Patria latinoamericana, como planteaba Simón Bolívar.

–En el marco de esta recuperación, ¿qué queda hoy de la política de nacionalización de los hidrocarburos impulsada durante su gestión?

–La nacionalización ha quedado a medio camino. Las auditorías a las petroleras han demostrado que sobredimensionaron sus cifras de inversión en 848 millones de dólares. Petrobras extrajo de Bolivia, en los últimos ocho años, 900 millones de dólares por amortizaciones y utilidades y solo invirtió 288 millones de dólares. Se benefició con 108 millones de dólares al recibir gas con mayor valor calórico al pactado. Junto con Andina-Repsol, estafó 300 millones de dólares por comercializar gas al Brasil de espaldas a Bolivia. Los delitos de las petroleras debieron permitir a YPFB imponer condiciones de negociación muy favorables frente a las trasnacionales, pero el gobierno congeló los juicios penales que se tramitaban. El país pudo aprovechar la oferta argentina de invertir 1300 millones de dólares en campos petroleros, así como las posibilidades de acuerdo con Venezuela e Irán.

–¿Es posible revertir esta situación?

–El primer requisito para reencauzar la nacionalización de los hidrocarburos reside en convertir a YPFB en una moderna empresa corporativa, en la que el Estado no pierda el control accionario, y que al mismo tiempo esté conformada por un holding de empresas, como Petrobras. Pero a diferencia de la compañía brasileña, no se debería permitir que el Estado pierda el control del paquete accionario.

–¿Cuáles serán las consecuencias de las decisiones que tomó el gobierno en esta materia?

–El mayor riesgo es reproducir la dependencia y sumisión que había frente a las petroleras antes de la nacionalización. La petrolera estatal, al estar mal administrada, no logra librarse de las presiones negativas de las compañías que buscan su desaparición. YPFB, debido al sabotaje de las compañías, se ve imposibilitada de cubrir la demanda interna de diesel. Y anuncia que importará GLP, lo que contribuye a su desprestigio. De ahí la importancia de que retome su condición de empresa símbolo de la soberanía y el desarrollo del país.

–¿Cuál fue la incidencia de Brasil, Argentina y Venezuela en la forma que tomó la nacionalización?

–La nacionalización contó en todo momento con el respaldo venezolano. El presidente Hugo Chávez llegó al acto de posesión de Evo Morales. Inmediatamente después, ambos mandatarios suscribieron acuerdos que permitían a Bolivia contar con el apoyo de Venezuela en la recuperación de los hidrocarburos. En cumplimiento de esos acuerdos viajé a Caracas antes del histórico 1º de mayo de 2006, con la finalidad de coordinar medidas de emergencia, como el abastecimiento de gasolina, GLP, diesel, etc., por si las compañías intentaban sabotear el abastecimiento de combustibles en respuesta al decreto de nacionalización. Felizmente, esta situación no se produjo.

–¿Y los gobiernos de Néstor Kirchner y Lula da Silva?

–La política de hidrocarburos del presidente Kirchner es contradictoria. Por una parte, contiene los abusos de Shell pero por otra adopta una conducta pasiva frente a los abusos que cometen en Bolivia Petrobras y Repsol, que también operan en la Argentina. Lula, en cambio, no tiene nada de contradictorio. Defiende las políticas de Petrobras y Petrobras se comporta frente a Bolivia con la misma prepotencia y abuso que las transnacionales europeas y norteamericanas. A pocos días de las elecciones presidenciales en Argentina, hago votos porque este hermano país cuente con un gobierno que tenga firmeza en la defensa de los recursos naturales, transparencia en el manejo de los fondos públicos y eficacia en la administración de los recursos del Estado.

–¿Cómo evalúa que seguirán las relaciones entre Argentina y Bolivia en materia energética?

–Necesitan coordinar mejor sus intereses comunes y actuar con independencia de las trasnacionales, cuyos horizontes son antagónicos a los que deben desarrollar nuestros pueblos hermanos. Bolivia y Argentina están a punto de definir sus estrategias petroleras. Si lo hacen de manera coordinada, los resultados serán mejores para ambos países. Enarsa puede cooperar de manera efectiva en la reestructuración de YPFB y ayudarle a cumplir sus compromisos de exportación de gas. Si no lo hace, se acrecentará la presencia y los abusos de las transnacionales (incluyo de Petrobras), en perjuicio de los gobiernos de La Paz y Buenos Aires. La cooperación argentina para el desarrollo de campos en Bolivia no puede reducirse a un eventual discurso del presidente Kirchner, como el que pronunció en Tarija el mes pasado, en el que le dijo al presidente Evo Morales que sólo tiene que "levantar el teléfono y hacerle saber si Repsol o Petrobras incumplen sus compromisos con Bolivia para que se produzca la ayuda de Enarsa". Estos problemas no se resuelven por teléfono ni con frases efectistas. Se enfrentan con una estrategia común que pasa por cumplir con la nacionalización en Bolivia y por no permitir que las compañías privadas controlen en la Argentina reservas tan importantes como las de Cerro Dragón y Loma de La Lata.

–¿Y con Brasil y Venezuela?

–Mientras Lula mantenga su política pro Bush en los agrocombustibles y de plena identificación con las compañías petroleras estadounidenses y europeas, es muy poco lo que Bolivia puede esperar de ese gobernante. La relación boliviano-venezolana debe dirigirse a sectores estratégicos de la industria petrolera, en lugar de perderse en instalar intrascendentes estaciones de servicio.


Andrés Soliz Rada es ex ministro de Hidrocarburos del gobierno de Evo Morales.

Fuente: Sin Permiso www.sinpermiso.info Leer más...

viernes, 5 de octubre de 2007

¿Quién teme a la renta básica de ciudadanía?

Por Antoni Domènech y Daniel Raventós

“El sueldo del mendigo y del banquero”, así titulaba El País el pasado 3 de octubre su crónica del debate parlamentario del día anterior sobre la propuesta de ley de ERC e IU-ICV para crear una renta básica de ciudadanía (RB). Destacadas, las estólidas palabras del representante del PNV: “¿Quieren crear el derecho a no trabajar? ¡Es diabólico!” La derecha toda (PP, PNV y CiU) estuvo completamente de acuerdo. El partido del gobierno, que cuenta entre sus diputados con veteranos partidarios de la idea (por ejemplo, el ex-ministro Jordi Sevilla), aparentemente, dejó caer la propuesta.

Quien se tome la molestia de leer el diario de sesiones de las Cortes, fácilmente advertirá un vivo contraste, de forma y de fondo, en los argumentos cruzados. Joan Tardà (ERC) y Carme García (IU-ICV) expusieron con solidez y sobriedad algunas de las razones que en los últimos 20 años se han ido debatiendo en distintos medios académicos y en muchos foros sociales. Del otro lado, y como si no hubiera tenido lugar esa amplia discusión internacional (con la participación, entre muchos otros, de algunos premios Nóbel de economía y de reconocidos filósofos), piruetas verbales escurriles y pseudocríticas que no se avilanta a esgrimir ya nadie que conserve intacto el sentido del autorrespeto intelectual. Principalmente, ésta: “¡la gente no trabajaría!”.

¡Como si no hubiera ya en la sociedad actual gentes que viven opíparamente de renta, sin que a los esforzados paladines del sudor en la frente les entre el menor arrebato justiciero! ¡Y como si en la distribución funcional de los ingresos en el Reino de España la parte de la masa salarial no hubiera retrocedido, año tras año, en el producto social global, mientras la parte de las rentas y los beneficios empresariales no dejaba de crecer!

Por lo demás, trabajo asalariado no es coextensivo con “trabajo”. Existen otros dos tipos de trabajo: el doméstico y el voluntario. Se calla por sabido que esos trabajos no remunerados son importantísimos en la creación de riqueza y bienestar social, queden o no registrados en el PIB.

Yendo al trabajo remunerado, hay muchas razones para suponer que una RB no provocaría una secessio plebis, una retirada masiva del mercado laboral. Por lo pronto, lo que los más buscan en el trabajo es, junto a ciertos ingresos, reconocimiento social; sentirse útil, incluso cierta autorrealización. Y aun si la gente no persiguiera sino remuneración, el deseo de obtener mayores ingresos deriva de muchos factores de índole social y cultural; que no se extinga ese deseo ni con salarios altos, permite suponer su persistencia bajo una RB que, aun garantizando una existencia digna, quedaría muy lejos del lujo. Además, el mercado laboral “de calidad” es hoy cada vez más raquítico, y por lo mismo, excluye a buena parte de la población. Que algunas personas abandonaran sus empleos-basura para dedicar unos años a formarse, a colaborar con organizaciones dedicadas a la solidaridad o a emprender algún proyecto personal, no debería verse como algo a priori preocupante. Al contrario: liberaría a mucha gente de la presión de encontrar una ocupación a cualquier precio, lo que obligaría a los empresarios a ofrecer condiciones más atractivas para algunos empleos.

La realización de horas extraordinarias por parte de muchos trabajadores y el desempeño de actividades remuneradas por parte de personas jubiladas anticipadamente son dos contundentes realidades que destruyen la presunción de que la RB traería consigo la drástica contracción de la oferta de trabajo asalariado. Son legión los trabajadores que, habiendo aceptado las jubilaciones anticipadas ofrecidas por muchas grandes empresas para reducir plantilla, realizan, pese a contar a veces con buenos ingresos, trabajos remunerados. Si, pues, muchos trabajadores hacen horas extraordinarias y buena parte de los (pre)jubilados siguen desempeñando tareas remuneradas en el mercado laboral, nada invita a pensar que con una RB ocurriría lo contrario.

Varios estudios empíricos y de simulación arrojan alguna luz sobre el asunto. Algunos modelos de simulación (presentados en distintos congresos de la Basic Income Earth Network) predicen sólo una pequeña retirada del mercado de trabajo por parte de algunos trabajadores con empleos mal pagados y desagradables. (Material interesante al respecto, en www.redrentabasica.org). Otros muestran que el estímulo para aceptar un empleo por parte de quienes hoy cobran prestaciones sociales sería mucho mayor con una RB. Los temores catastrofistas ante una sociedad de vagos y ociosos, pues, no encuentran apoyo en lo que hoy se sabe y se puede razonablemente conjeturar.

Otra objeción apuntaba a los “terribles costos” de la RB. Si, como el terrateniente que ante el debate sobre la reforma agraria de la Segunda República dijo castizamente: “estoy de acuerdo con esta reforma, porque entre lo que tengo y lo que me van a dar…”, se pensara que en la RB todo suma, resultaría hasta inteligible la protesta farisaica ante los “terribles costos” de su implantación Un banquero recibiría la RB igual que un mendigo, en efecto. Mas el banquero, en todo modelo de financiación serio, pagaría mucho más de lo que recibiría como RB. En un estudio econométrico que también se mencionó en el debate parlamentario (La Renda Bàsica de Ciutadania. Una proposta viable per a Catalunya, Fundació Jaume Bofill, 2005) se muestra que es perfectamente posible financiar una RB de 5.414 euros anuales para los adultos y de 2.707 para los menores mediante una reforma a fondo del IRPF.

La RB tiene unos rasgos formales de laicidad, incondicionalidad y universalidad idénticos a los del sufragio universal democrático. Como ocurre con el voto, se tendría derecho a la RB por el solo hecho de existir como ciudadano –o residente acreditado—, independientemente del sexo, de la etnia, del nivel de ingresos (¡los ricos también votan!), de la opción sexual o de la confesión religiosa (si alguna). Algo de tan elemental justicia, resulta al parecer amedrentante. Las luchas por el sufragio universal para todos los hombres, ricos y pobres, y después para todas las mujeres, también parecieron locura “diabólica” a muchos que consideraban el sufragio censitario el no va más del orden social. No es imposible que en unas décadas todos se escandalicen de los “argumentos” de quienes hoy se rasgan las vestiduras ante una medida que promovería “diabólicamente” la “vagancia”. Como ahora nos escandalizan los “argumentos” de quienes no hace tanto –el Vaticano no levantó para los católicos la prohibición de votar ¡hasta 1919!— se rasgaban las vestiduras ante la sola idea de que pudieran votar todos, también los pobres, también las mujeres, también, ¿por qué no?, los “vagos”, y aun los (pobres) “diablos”.

Antoni Domènech es catedrático de Filosofía Moral en la Facultad de Ciencias Económicas de la UB. Daniel Raventós es presidente de la Red Renta Básica y autor de Las condiciones materiales de la libertad (El Viejo Topo, 2007). Ambos son cofundadores de la revista política internacional SinPermiso (www.sinpermiso.info).

El País, 5-10-2007

Fuente: RED RENTA BASICA Leer más...