Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de diciembre de 2018

El dragado debe ser el primer paso para consolidar una verdadera Hidrovía del río Uruguay

La imagen puede contener: cielo y exterior
La imagen puede contener: cielo, exterior y agua
Por José Antonio Artusi 
Durante más de una década el dragado y balizamiento del río Uruguay estuvo lejísimos de ser una prioridad para el gobierno nacional argentino, y eso hizo que el puerto de Concepción del Uruguay languideciera. A contrapelo de lo que pasaba del otro lado del río, donde aún sin contar con las obras de profundización del calado del canal navegable, la República Oriental del Uruguay puso en marcha una política de reactivación de los puertos de Fray Bentos y Paysandú, éste último a pesar de tener condiciones naturales más desfavorables que la terminal portuaria de la Histórica. 
La decisión de la administración del Presidente Macri de revertir esta situación y poner nuevamente al dragado del río en la agenda de las políticas públicas permitió que ambas delegaciones en la Comisión Administradora del río Uruguay se pusieran de acuerdo para llamar a una licitación internacional a los efectos de adjudicar la obra del dragado a 25 pies hasta Concepción del Uruguay, obra que acaba de finalizar y ya comienza a dar sus frutos. Cabe señalar que la obra de dragado debe complementarse adecuadamente con el respectivo balizado, para permitir la navegación segura las 24 horas. Estas acciones están en marcha por parte de organismos públicos de ambos países, y deben extremarse los recaudos para que se finalicen a la mayor brevedad posible.     
El puerto de Concepción del Uruguay se reactiva de la mano de la exportación de rollizos de pino con destino a China, estando abierta la posibilidad de buscar otros mercados como el de la India. Todo esto debe ser sólo el comienzo, pero queda claro, cómo lo dijimos siempre, que el dragado del río Uruguay es una inversión rentable desde todo punto de vista; económica, social y ambientalmente. 
La reactivación del transporte fluvial abarata el transporte y la logística, en un país como el nuestro en el que tenemos uno de los costos más altos de la región en este rubro. Según un estudio de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, con un dólar de combustible se puede transportar una tonelada de carga a una distancia de 25 kilómetros en carretera, 107 kilómetros en ferrocarril y 536 kilómetros por vía fluvial, o sea más de 20 veces que en camión. Esto torna rentables economías regionales que de otra manera no podrían asumir los costos de los fletes. Por otro lado, la reactivación de la cadena logística y de transporte multimodal vinculada a la operatoria portuaria crea una gran cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos. 
Desde el punto de vista ambiental, es sabido en todo el mundo que el transporte fluvial es el más seguro y el menos contaminante, contribuyendo de manera decisiva al ahorro energético, a la disminución de la demanda de combustibles y a la menor emisión de gases a la atmósfera. Un trabajo publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario destaca que un HP mueve 150 Kg. en camión, 500 Kg. en ferrocarril, y 4.000 Kg. en una embarcación, más de 25 veces que en camión.     
Está claro que son muchas las asignaturas pendiente. Falta diversificar la oferta de exportación desde el puerto de Concepción del Uruguay; a la madera agregarle productos avícolas, arroz, citrus, etc. Mejorar la capacidad logística del puerto para permitir embarcar contenedores, aprovechando la línea de feeders entre Paysandú y Montevideo. Y en el mediano plazo aumentar la competitividad para agregar valor a la producción primaria y, por qué no, exportar productos que excedan el sector agroindustrial. Hay que generar una matriz intermodal integrada de transporte, alimentando el puerto uruguayense con barcazas y ferrocarril. Para eso se requieren inversiones en infraestructura ferroviaria y nuevos puertos barcaceros aguas arriba, como se identificara claramente en el Plan Estratégico Territorial de la provincia hace 10 años. Y más adelante terminar Salto Grande construyendo las esclusas y el canal de navegación, para extender la Hidrovía del Uruguay hasta Corrientes y Brasil, cumpliendo de esa manera con uno de los propósitos del sabio orden de prioridades del acuerdo argentino - uruguayo de 1946. 
La Hidrovía del río Uruguay, integrada a la del Paraná - Paraguay, puede y debe ser una herramienta estratégica al servicio del desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida de todos los entrerrianos. Hagamos lo que hay que hacer para que sea una realidad...
#CambiemosEntreRíos
Leer más...

Ahora, el desarrollo...#CambiemosEntreRíos

La imagen puede contener: 13 personas, incluidos José Antonio Artusi y Raul de los Santos, multitud
Por José Antonio Artusi 
El año que viene los entrerrianos nos enfrentaremos a un dilema fundamental. O seguimos por la pendiente de mediocridad, estancamiento y falta de visión de futuro que han caracterizado a los gobiernos del Partido Justicialista desde 2003 y que nos han llevado a dilapidar sistemáticamente oportunidades de desarrollo o bien nos decidimos a encarar un camino de cambios y transformaciones que debe llevarnos al logro de la provincia pujante y progresista que podemos y debemos ser. 
Entre Ríos puede exhibir enormes recursos naturales, una población distribuida de manera equilibrada, una posición geográfica estratégica en medio del corredor bioceánico central, una sociedad civil llena de iniciativas solidarias, algunas empresas privadas que han logrado insertarse con éxito en mercados globales competitivos, universidades que forman jóvenes que a menudo deben abandonar la provincia en busca de mejores horizontes, y algunos municipios, sobre todo con gobiernos radicales y vecinalistas, que han encarado con éxito los desafíos del desarrollo local; pero a la vez la provincia en su conjunto no ha logrado encontrar una estrategia que le permita aprovechar adecuadamente su extraordinario potencial, y se muestra por el contrario como un territorio rezagado relativamente frente a provincias hermanas, sobre todo las de la Región Centro. 
Tenemos ríos caudalosos que podrían servir para brindar agua potable y saneamiento, generación de energía, posibilidades de navegación, riego y atractivos turísticos (sobre todo si terminamos Salto Grande, obra inconclusa que debe respetar el carácter de multipropósito que tuvo el proyecto que le dio origen). Miles de hectáreas que podrían incrementar drásticamente su capacidad productiva si se construyeran acueductos largamente demorados. Un enorme potencial de generación de energías renovables a través de la biomasa, el sol, y los cursos de agua, que podría ponerse en marcha para generar la matriz energética sostenible del futuro. Un territorio ideal para reconstruir la infraestructura ferroviaria y acercar la producción primaria a los puertos y a las fábricas. Dos hidrovías extraordinarias que deberían integrarse y potenciarse para lograr una red multimodal de transporte que baje costos, reduzca niveles de contaminación y mejore la seguridad. Todo este potencial no puede desplegarse porque tenemos desde hace décadas un Estado provincial ineficiente e inoperante, incapaz de brindar al sector privado las condiciones que todo Estado moderno debe garantizar, con una administración burocrática que absorbe recursos a través de una matriz tributaria llena de impuestos distorsivos y regresivos, que castigan la producción y el empleo y encarecen los bienes básicos. Un Estado que, por otro lado, no brinda adecuadamente a los entrerrianos los servicios que toda sociedad necesita para avanzar en el desarrollo humano, en materia de educación, salud, vivienda, y seguridad. 
Es hora de proponernos firmemente dejar atrás un pasado de frustraciones y desencuentros, y proponernos el ambicioso pero posible propósito de encarar el desafío del desarrollo. Es posible transformar a Entre Ríos en una tierra de oportunidades, que ofrezca a sus jóvenes posibilidades concretas de encontrar aquí un lugar donde puedan vivir una vida plena y explotar al máximo sus condiciones y talentos. 
Está absolutamente claro que ese desafío no puede llevarse adelante por parte de los mismos que vienen gobernando desde 2003 y son los principales responsables de este presente lleno de fracasos y asignaturas pendientes. Asignaturas pendientes que atraviesan el conjunto de las políticas públicas provinciales. En lo institucional, un Estado elefantiásico pero débil, que no ha podido o no ha querido implementar numerosos avances en materia de nuevos derechos e institutos que se incorporaron en la reforma constitucional para mejorar la calidad institucional y los controles en la administración pública y para generar canales de participación ciudadana, hace ya 10 años. En lo económico, un Estado que ahoga la producción con impuestos distorsivos y no genera las obras imprescindibles para mejorar la infraestructura que se necesita para mejorar la competitividad de nuestras empresas. En lo social, un Estado que brinda mal o a medias servicios básicos de educación, salud, y vivienda, y que hace que se agrande cada vez más la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen, llegando a ver con dolor cómo sectores de medios y altos ingresos abandonan la escuela pública de la que supimos enorgullecernos, ante una crisis que sólo parece agudizarse año tras año. Estamos muy lejos de tener un sistema educativo capaz de formar a nuestros jóvenes para desempeñarse con éxito en los empleos que serán demandados en el siglo XXI. Un Estado que se limita a pagar sueldos y que pretende exhibir como logros propios algunos avances más bien generados a partir de acciones puestas en marcha por parte del gobierno nacional, como la recuperación del federalismo fiscal y la financiación de numerosas obras de infraestructura, por parte de una administración federal que no discrimina a las provincias por el color político de sus gobernantes, como fue norma en la Argentina entre 2003 y 2015. 
Gobierna Entre Ríos desde 2003 un partido clientelar y asociado frecuentemente, como en el nivel nacional hasta 2015, a la cartelización en la obra pública, la privatización del juego y el uso discrecional de los recursos públicos, y que por ende no puede sino hacer del Estado un botín puesto al servicio de su propia permanencia en el poder. Convalidar su continuidad es legitimar el atraso y la decadencia. Es imperioso que volvamos a poner el Estado al servicio de todos los entrerrianos, convocándolos a construir juntos un futuro mejor. Ahí radica la verdadera contradicción fundamental en este momento; continuidad de un populismo mediocre que cristaliza las condiciones del subdesarrollo o un cambio republicano y genuinamente progresista que apunta a las grandes transformaciones que la hora demanda. 
En este contexto, la Unión Cívica Radical debe afrontar la enorme responsabilidad de protagonizar la conformación de una coalición de gobierno que represente a la mayoría de los entrerrianos para encarar ese camino de progreso que nos lleve a construir una Entre Ríos más democrática, próspera y equitativa. Cambiemos ha sido, hasta acá, una eficaz herramienta electoral y parlamentaria. Es preciso no desdeñar el inmenso valor que tuvo para evitar la continuidad de un proyecto político populista, corrupto y autoritario, y para brindar equilibrio y alternancia en el sistema institucional argentino, y para recuperar numerosos gobiernos locales en nuestra provincia. Pero a más de 3 años de la histórica Convención de Gualeguaychú resulta necesario reconocer que se necesita dotar a Cambiemos de nuevos atributos. Cambiemos debe transformarse en una verdadera coalición de gobierno, integrada por partidos políticos fortalecidos, que encuentran en la diversidad y en los acuerdos institucionalizados para resolver democráticamente diferencias de matices una fortaleza y no una debilidad. Cambiemos debe ofrecer a los entrerrianos una visión de futuro, un proyecto de desarrollo, una propuesta de crecimiento que se proponga reformar el Estado, dinamizar y modernizar la economía y brindar oportunidades para todos, alejada de las prácticas clientelares y meramente asistencialistas que han demostrado de manera rotunda su fracaso y sólo han logrado reproducir estructuralmente las condiciones de pobreza y marginación. 
Entre Ríos, baluarte de la independencia, cuna del federalismo y la organización nacional, pionera en la gestación de la educación pública y laica, protagonista de la inmigración, la colonización y el cooperativismo, no puede ni debe encarar el siglo XXI sin metas y objetivos claros y sin un plan estratégico de desarrollo que nos indique cómo lograrlos. No podemos resignarnos a perpetuar este presente de oportunidades perdidas y continuidad carente de transformaciones de fondo que nos ofrece el gobierno provincial, es necesario un cambio de rumbo, es menester poner un punto de inflexión que modifique tendencias y nos permita construir de manera democrática y participativa una sociedad más acorde a nuestras enormes potencialidades. 
Entre Ríos puede estar mucho mejor, pero para comenzar a hacerlo posible hay que diagnosticar con precisión las causas de nuestros fracasos. Es hora de cambiar, es hora de protagonizar el desarrollo sostenible que demanda el siglo XXI, para mejorar la calidad de vida de todos los entrerrianos. Para hacer de esta hermosa e histórica provincia, la Entre Ríos que Urquiza soñó. Cambiemos Entre Ríos...
Leer más...

jueves, 31 de mayo de 2018

IMPOSTURAS ENERGÉTICAS

La imagen puede contener: texto
La imagen puede contener: texto
Por José Antonio Artusi / El bochornoso espectáculo que brindaron anoche los senadores nacionales peronistas seguramente reconoce muchos antecedentes, pero no será tan fácil encontrar alguno que lo equipare en cuanto a las dosis de cinismo y de hipocresía política que se vertieron allí. Senadores que en teoría representan a sus provincias votaron un proyecto de ley absolutamente irresponsable, que de haberse promulgado habría beneficiado a los sectores de mayor poder adquisitivo de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, en desmedro de la población más pobre de las demás provincias. 
Legisladores peronistas de provincias que tienen buena parte de su población sin gas natural y deben recurrir por lo tanto al gas envasado en garrafas votaron un proyecto de ley que habría demandado una enorme masa de subsidios para que los ricos de Puerto Madero o la Recoleta puedan seguir derrochando gas a precios irrisorios. 
Votaron un proyecto de ley que habría significado volver a instaurar el perverso esquema de atraso tarifario y subsidios económicos indiscriminados, que tuvieron la particularidad de beneficiar en mayor medida a los sectores más ricos de la sociedad, y a concentrarse en el área geográfica más desarrollada del territorio nacional. Subsidios que durante la era kirchnerista llegaron a significar un acumulado de 24 puntos del PBI, más de 150 mil millones de dólares, una cifra difícil de imaginar, un monto que habría sido suficiente para construir más de 3 millones de viviendas sociales. 
Cada 2 pesos de esos subsidios que iban al quintil de mayor poder adquisitivo de la sociedad, sólo 1 iba para el quintil de menor poder adquisitivo, y para los más vulnerables mucho menos, o nada. Y todos los pagábamos con cortes de gas y luz, desinversión en el sector energético, déficit fiscal y alta inflación, o sea el impuesto más regresivo, el que más sufren los sectores con ingresos fijos y de menores ingresos. 
En la Argentina nos hemos acostumbrado a todo, pero no deberíamos naturalizar que este dislate pueda llegar a ser defendido con el ropaje impostor de una pretendida epopeya nacional y popular. Si hay algo que el gobierno nacional y Cambiemos hizo mal fue no comunicar adecuadamente la verdadera magnitud de este problema ante la sociedad desde un inicio. Recurrir a la manera en que algunos periodistas lo hicieron en su momento puede ayudarnos: “Debe haber pocos casos en la historia que registren una situación como lo que sigue: los sectores más pobres de una sociedad se movilizan, militan y ensalzan a organizaciones sociales, ONGS o líderes políticos que pugnan por mantener decisiones de política de ingresos que favorecen a los ricos y perjudican a los pobres…” (Gustavo Bazzan, Clarín, 21/08/16) “El "ruidazo", la Marcha de las Velas y demás protestas de estos días en el distrito metropolitano son observadas con una mezcla de bronca y sorna por nuestros compatriotas provincianos, que siempre pagaron tarifas mucho más altas. El país unitario modelado por el kirchnerismo liberó de esa carga a los habitantes de la gran ciudad y de sus alrededores (algunos de ellos, con hábitats "africanizados" que ese mismo régimen empeoró con su desidia y corrupción). Condonó gastos por igual al que lo necesitaba como para el acomodado habitante de Barrio Norte o San Isidro. Y con el gas, peor aún: los más pobres pagaron mucho más por su garrafa que los que estaban conectados. Un disparate…”. Pablo Sirvén, La Nación, 22/04/18 
Decimos que la actitud de los senadores peronistas - y antes de los diputados que votaron este proyecto demagogico - es hipocrita porque es absolutamente evidente que solo perseguia el objetivo de desgastar al gobierno y hacerle pagar el supuesto costo politico de vetar una ley que todo el mundo sabia que debia ser vetada. Cabe preguntarse qué habrían hecho los gobernadores peronistas que se sumaron al festival populista si el Presidente Macri no vetaba la ley. Una ley que habría significado un altísimo costo fiscal para sus propias administraciones provinciales, en muchos casos desfinanciadas y endeudadas como Entre Ríos, para no decir "fundida". Seguramente habrían concurrido en procesión a la Casa Rosada para pedirle al Presidente que vete la ley. Pero no, sabían que el Presidente iba a hacer lo que había que hacer, y que la iba a vetar sin pérdida de tiempo, y por eso jugaron a las contradicciones o a esconderse. 
En ese sentido está claro que no coincidimos para nada con las recientes expresiones del ex Gobernador Sergio Urribarri sobre este tema, pero debemos al menos reconocer que se expresó, que dijo algo. Habría sido más interesante saber qué pensaba el Gobernador Bordet, con quien compartieron el proyecto político kirchnerista y urribarrista. Quizás haya que recordarle que firmó, junto a los demás gobernadores en abril del 2017 el Acuerdo Federal Energético, que establecía que las tarifas y precios tenían que reflejar los costos de su producción, transporte y distribución, permitiendo la inversión eficiente y la mejora de la calidad del servicio. El gobierno nacional ha puesto en marcha un esquema razonable y gradual de quita de subsidios indiscriminados a la oferta, que beneficiaban sobre todo a los ricos y promovían el derroche, y de subsidios focalizados a la demanda, dirigidos a los que menos tienen a través de la tarifa social, y a los que ahorran, a través del plan estímulo. Es oportuno recordar que - tal como señaló el senador Naidenoff - "en el 2010 quisimos avanzar con el proyecto de tarifa social para terminar con la injusticia de los subsidios indiscriminados. Estuvimos cerca de lograr dictamen, pero ningún senador del Frente Para la Victoria nos quiso acompañar." 
El record de imposturas estuvo en la sesión de ayer a cargo de la senadora por la Provincia de Buenos Aires que supo serlo de la Provincia de Santa Cruz. Que Cristina Fernández de Kirchner se atreva a pronunciar la sigla YPF sin ruborizarse es el colmo de la hipocresía y el cinismo político. Siendo Néstor Kirchner Gobernador de Santa Cruz y ella legisladora provincial militaron fervientemente por su privatización y extranjerización. El miembro informante en la Cámara de Diputados de esa nefasta ley fue su mano derecha Oscar Parrilli. Después hicieron todo lo que había que hacer desde el poder para que su amigo Eskenazi se quede con una parte de la empresa sin poner una moneda, y finalmente compraron caro la mitad de una YPF vaciada. Podríamos recordar también que cuando todos ellos eran menemistas privatizaron Gas del Estado con la inestimable colaboración de un diputrucho, y que sus gobernadores amigos entregaron los yacimientos de hidrocarburos más valiosos en dudosos procedimientos a empresas inglesas y norteamericanas. 
Frente a tanta irresponsabilidad y demagogia corresponde seguir apelando al debate racional y respetuoso, sobre la base de proyectos viables. En Entre Ríos, y en el caso específico de las tarifas eléctricas, lo hemos señalado hasta el cansancio y lo seguiremos haciendo, el principal problema no es el costo mayorista, que era imprescindible actualizar para detener el costosísimo festival de subsidios, sino el desmesurado costo de distribución de Enersa, que hace que los entrerrianos paguemos el doble o más la energía eléctrica que en provincias hermanas que sin embargo deben afrontar similares costos mayoristas. El que mejor, con más claridad lo ha graficado es el Dr. Darío Carrazza: Puede el envío salir más caro que la pizza? Por supuesto que no... Pero es lo que sucede en Entre Ríos. El envío (el costo de distribución que recarga Enersa) es más caro que la pizza (el costo de generación de la energía). Si Enersa aplicara el costo de distribución promedio de todas las provincias el monto final de las facturas podría reducirse alrededor del 25%. 
Necesitamos que estos problemas se discutan en una deliberación pública seria y elevada, con datos fehacientes y propuestas concretas, y sin chicanas ni slogans vacíos, que son hasta ahora la única respuesta que han tenido nuestros planteos.- 

José Antonio Artusi es diputado provincial (UCR en Cambiemos)
Leer más...

jueves, 23 de noviembre de 2017

Aportes al debate en torno a la elaboración de un programa de política pública de salud en la provincia de Entre Ríos

Leer más...

lunes, 7 de agosto de 2017

"Hay que decir las cosas como son..."

El Gobernador Bordet habría dicho que “hay que decir las cosas como son. En materia de Ingresos Brutos, fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri, quien presentó el proyecto para eliminar los Ingresos Brutos para los créditos hipotecarios. Lo hablamos con Urribarri y se presentó. Habrá que preguntarle a los diputados de Cambiemos por qué no lo votaron”. Si la transcripción de sus dichos es correcta, el Sr. Gobernador falta a la verdad, o al menos no dice toda la verdad. El primero en presentar un proyecto de ley proponiendo la quita de ingresos brutos a los créditos hipotecarios fui yo y además debería saber que un legislador de su partido preside la Comisión a la que fue girado, y que tiene mayoría en la Cámara. No lo hemos votado por una razón muy simple, porque ni siquiera ha sido tratado en comisión. El día 17 de Abril de 2017 presenté un proyecto de ley proponiendo que se exima del pago del impuesto a los ingresos brutos a los créditos hipotecarios destinados a la compra o construcción de la vivienda familiar única. Tomó estado parlamentario en la sesión del día 25 de Abril de 2017 y fue derivado a la Comisión de Hacienda, Presupuesto y Cuentas que preside el diputado Marcelo Bisogni. El texto completo puede consultarse en el siguiente link: http://hcder.gov.ar/consultasExpedientes_Ver.php?exp=21977 Posteriormente el diputado Sergio Urribarri presentó un proyecto de ley similar el día 19 de Junio, que puede consultarse en el siguiente link: http://hcder.gov.ar/consultasExpedientes_Ver.php?exp=22177 . La iniciativa del Presidente de la Cámara tomó estado parlamentario el día 4 de Julio y fue girado a la misma comisión que la mía. Le pedí personalmente el día que se entregaron 90 viviendas en Concepción del Uruguay al diputado Marcelo Bisogni que la comisión que preside trate ambos proyectos, unificando los expedientes. Y confío en que en la próxima sesión podamos tratar y aprobar este proyecto. No depende de Cambiemos Sr. Gobernador. La Constitución le da al partido que gana la mayoría en la Cámara de Diputados, en este caso al Frente para la Victoria, Partido Justicialista, o como quieran llamarse ahora, y Ud. debería saberlo. Hay que decir las cosas como son. Leer más...

jueves, 23 de febrero de 2017

SALTO GRANDE ES NACIONAL, Y ES UN PROYECTO INCONCLUSO


Por José Antonio Artusi / "... Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación, con la correspondiente participación en su producto que se convendrá con las provincias...." Del artículo 40 de la Constitución de 1949. Inspiración del convencional entrerriano Arturo Sampay. Esa reforma constitucional nació viciada y tuvo como único fin la reelección de Perón, tal como lo denunciara Moisés Lebensohn en su histórico discurso en la convención; pero la nacionalización de los hidrocarburos fue un gran avance que todos haríamos bien en reivindicar, y que lamentablemente radicales y peronistas traicionamos en la reforma del 94, también generada por la posibilidad de incluir la reelección presidencial; que la sabia Constitución de 1853 no contemplaba. 
Pero volvamos al artículo 40; parece que algunos compañeros se olvidaron. Ironías de la historia, Sampay era concordiense. 
Salto Grande es nacional, mejor dicho, binacional. Entre Ríos tiene que percibir regalías y excedentes de Salto Grande como corresponde, no como durante los más de 12 años de gobiernos peronistas que retacearon recursos a las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones a partir de una resolución de Duhalde. Decir que vamos a provincializar Salto Grande es demagogia inconducente. Salto Grande, como el petróleo, es nacional. En el caso del petróleo, debería serlo, pero esa es otra historia. 
La discusión de las tarifas eléctricas pasa por otro lado; y si los recursos de la CAFESG se recuperan a partir de la paulatina normalización de los cuadros tarifarios es mucho lo que puede hacerse en se sentido a fines de promover algunas actividades estratégicas para el desarrollo regional; en vez de financiar proyectos de dudosa rentabilidad social y generalmente con sospechosos sobreprecios. 
Lo que hay que hacer con Salto Grande es finalizarla. Es una obra inconclusa. Hay que transformarla en un proyecto estratégico que haga realidad los propósitos múltiples que con acierto se incorporaron en el convenio de 1946 con este orden de prioridades: agua potable y saneamiento, navegación, energía eléctrica, riego. Sólo de esa manera podrá convertirse en una efectiva herramienta de promoción del desarrollo sostenible y la mejora de la calidad de vida de los entrerrianos.-
Leer más...

miércoles, 21 de septiembre de 2016

LA REFORMA POLITICA EN ENTRE RIOS DEBE SER MUCHO MAS QUE UN MERO CAMBIO EN EL METODO DE VOTACIÓN


Por José Antonio Artusi 
Concurrí ayer a la jornada que realizó el Foro de la Reforma Electoral en Concepción del Uruguay, que contó con una muy buena disertación del Dr. Marcelo Bermalén y que luego permitió un rico debate coordinado por funcionarios del Tribunal Electoral. Comparto aquí, ampliadas, algunas de las reflexiones que formulé en esa oportunidad. 
En primer lugar, cabe saludar la iniciativa de desarrollar estos foros de discusión como método participativo de recibir inquietudes y puntos de vista que puedan enriquecer un proyecto del Poder Ejecutivo a enviar a la Legislatura. Los aportes de expertos con experiencia y trayectoria como el del Dr. Bermalén son muy útiles, porque generan un cúmulo de información y formación previas al debate, contribuyendo así a alejarlo de la "charla de café" o la catarsis colectiva que no acierta a diagnosticar las causas de los problemas ni mucho menos a proponer alternativas reparadoras con un mínimo rigor. 
Digamos que una verdadera reforma política, acorde a las necesidades que tenemos de consolidar y perfeccionar la democracia representativa, dista mucho de ser sólo una mera modificación en el método de votación, como si la cuestión se limitara a optar entre la boleta única en papel o la boleta única electrónica, como parece desprenderse de cierto impacto de la cuestión en los medios de comunicación. Cuando decimos "reforma política" pretendemos abarcar la reforma del sistema electoral, obviamente, pero a su vez vincularla con el régimen de partidos políticos - incluída su financiación - y otras cuestiones tales como el derecho al acceso a la información pública, la política de medios, la pauta publicitaria oficial, y la eliminación de prácticas clientelares con recursos del Estado. Y hasta podríamos decir que una reforma política que modifique en profundidad nuestras prácticas democráticas no puede escindirse de otras reformas, tales como la lucha contra la pobreza, la garantía de un ingreso mínimo indispensable para la subsistencia consagrado en el artículo 24 de la Constitución (pero no aplicado), la mejora del sistema educativo, la construcción de un modelo de seguridad social para el siglo XXI, etc.. Todo ello en la medida en que la pobreza y la marginación social extremas son incompatibles con una democracia social en la que todos tengamos los mismos derechos y las mismas posibilidades de participar en la cosa pública. 
Pero comencemos entonces, para no abarcar demasiado, con el régimen de partidos políticos. El artículo 29 de la Constitución, pendiente de reglamentación, establece claramente su carácter de "instituciones fundamentales del sistema democrático" a la vez que les otorga el monopolio de la postulación de candidatos para cargos públicos electivos. Consagra a su vez principios que deben regir su funcionamiento: democracia interna, representación proporcional de las minorías, financiamiento público, capacitación de sus afiliados, etc.. Una cuestión clave a definir, que condiciona otras como el método de votación, es si se mantiene el sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (obligatoriedad que puede referirse tanto a los ciudadanos como a los partidos, aún en caso de presentación de listas únicas), o si se retorna al antiguo sistema de elecciones internas convocadas por los propios partidos, alternativa que a su vez admite la modalidad cerrada (reservada sólo a afiliados) o bien abierta (donde pueden participar los afiliados más los ciudadanos independientes, vale decir no afiliados a ningún partido). Como suele suceder en estos casos, cada alternativa tiene ventajas y desventajas, que deben sopesarse cuidadosamente. Las PASO otorgan mayor posibilidad de participación a los ciudadanos en general, a la vez que relativizan el rol de los afiliados, por lo que han sido criticadas por debilitar el sistema de partidos. Por otro lado, al ser un proceso con participación y controles del Tribunal Electoral otorga a todos los participantes mayores garantías frente a la posible manipulación de eventuales oligarquías partidarias. En el proyecto de ley que presentamos los diputados del bloque de la UCR en el año 2010 (autoría del diputado Marcelo López) optamos por proponer en ese momento la derogación de la ley de primarias, pero es una cuestión que admite una evaluación a la luz de los resultados de los últimos procesos electorales. La crisis de los partidos políticos y del sistema que conforman es una cuestión compleja y multicausal, y pecaríamos de simplistas si se la adjudicamos en exclusividad a la implantación de las PASO. 
Otro aspecto crucial a definir gira en torno a la simultaneidad o separación de las elecciones provinciales frente a las nacionales. En el proyecto mencionado proponíamos fijar una fecha en la ley para las elecciones provinciales, en este caso el último Domingo de Septiembre, con lo que de hecho planteábamos la separación con respecto a las nacionales. La fijación por ley de la fecha del comicio quita la posibilidad de que el Poder Ejecutivo de turno especule en torno a sus propias conveniencias a la hora de determinarla; y la separación permite seguramente una mayor reflexión específica en relación a cada categoría de cargos por parte del ciudadano, disminuyendo así el efecto "arrastre". La simultaneidad genera menor cantidad de convocatorias y menores gastos, pero no parecen ser argumentos suficientes si de lo que se trata es de jerarquizar la democracia. Parece conveniente adentrarse en el análisis de la cuestión del método de votación sólo después de haber dilucidado las anteriores disyuntivas, las que podríamos plantear, sintetizando, como "primarias vs. internas" y "simultáneas vs. separadas", o al menos analizarlas de manera conjunta. Ello permitirá, facilitando el proceso de toma de decisiones, que algunas opciones se descarten de manera casi automática. Por ejemplo, si nos inclinamos por el sistema de elecciones PASO, y optamos a su vez por que se efectúen de manera simultánea con las nacionales (para citar un caso, como el año pasado), queda claro que no estaremos en condiciones de adoptar el sistema de boleta única en papel como el que tiene la provincia de Córdoba, en el que la totalidad de la oferta electoral está presente en un mismo trozo de papel. 
Yendo a los métodos de votación, y antes de abogar de manera terminante por una alternativa, digamos sin embargo algo que quedó absolutamente de manifiesto el año pasado: la boleta partidaria no va más. El proceso de diseño, impresión, distribución, disposición en el cuarto oscuro, control durante el comicio, escrutinio provisorio y escrutinio final fue un verdadero caos, quizás inédito o al menos pocas veces visto en la historia electoral, con todo lo que ello conlleva en términos de riesgo de distorsión de la voluntad popular. Genera, además, un derroche de papel absolutamente desaconsejado en términos económicos y ambientales. Descartado este sistema, que cumplió razonablemente un ciclo y aportó lo que tenía para dar, corresponde decidir con cual lo reemplazamos. Las alternativas que tenemos no son demasiadas, yo diría que básicamente 3: la boleta única en papel, la boleta única electrónica, y el voto electrónico o urna electrónica. Si dejamos de lado esta última opción, dados sus riesgos y la falta de garantías que todavía presenta, nos quedan dos, pero si consideramos que la boleta única en papel puede tener dos variantes volveríamos a tener tres; boleta única en papel para todos los cargos electivos (como en Córdoba), boleta única en papel para cada categoría de cargos (como en Santa Fe), o boleta única electrónica (como en la ciudad de Buenos Aires). En nuestro proyecto del año 2010 nos inclinábamos por la boleta única en papel que reúne la totalidad de la oferta electoral, al modo cordobés. Esta opción tiene la ventaja de la simplicidad, una única "boleta única", valga la redundancia, y una única urna, frente a cierta complejidad del modelo santafesino, con varias "boletas únicas", y varias urnas, por cada nivel o categoría de cargos. La boleta única electrónica, adoptada por la Ciudad de Buenos Aires, en principio con buenos resultados, admite sin embargo ciertas críticas que han sido formuladas en el debate de la reforma nacional, referidas por ejemplo a la posibilidad de identificar el voto con aplicaciones tecnológicas en los celulares, alimentando con ella la posibilidad de prácticas clientelares. Este sistema puede evaluarse en la medida en que estas críticas y precauciones sean lo suficientemente refutadas de manera contundente por la tecnología a aplicar y aceptadas en consecuencia por todos los partidos. De todos modos, la legislación porteña tuvo el mérito de incorporar en principio la boleta única, dejando abierta la posibilidad de acompañarla con dispositivos tecnológicos electrónicos. 
Lo que debe quedar absolutamente claro es que la reforma política que necesitamos los entrerrianos demanda un debate profundo, abierto a la participación de todos, sin apuros ni imposiciones de ninguna naturaleza, y requiere para su éxito el logro de acuerdos amplios que la legitimen. Comprometemos nuestra voluntad política de trabajar arduamente en pos de esos acuerdos.- 

José Antonio Artusi es diputado provincial del bloque Cambiemos y preside el Comité Departamental de la Unión Cívica Radical de Uruguay.-
Leer más...

jueves, 17 de diciembre de 2015

Los desafíos del gobierno nacional

Por José Antonio Artusi * 
El Presidente Macri, su gobierno, y la coalición Cambiemos tienen por delante un enorme desafío: nada más y nada menos que cerrar definitivamente el ciclo populista, consolidar a futuro la democracia republicana y sentar las bases para construir una democracia social moderna, una en la que se pueda decir, como Raúl Alfonsín, que es aquella en la “se come, se cura, y se educa”. 
La tarea no será fácil, estará atravesada por innumerables escollos y complejidades, suscitará conflictos y tendrá enfrente a quienes no quieren – porque no les conviene – que el gobierno logre salir adelante. Las primeras señales, de todos modos, son alentadoras e invitan al optimismo. Más por los desatinos de la Presidente Cristina Fernández que por otra cosa, cierto ejercicio de la normalidad que en otro país pasaría desapercibido pasó a ser por algunas horas motivo de asombro y cosechó elogios para la nueva administración: diálogo con líderes de la oposición, reunión con gobernadores, conferencias de prensa, etc.. En el mensaje ante la Asamblea Legislativa, el Presidente ratificó los ejes de su gestión: lucha contra la pobreza, combate frontal contra el narcotráfico, y unión nacional. Todo ello en el marco de un gobierno transparente, que haga realidad el acceso a la información pública, que respete la independencia del Poder Judicial y procure una reforma política acorde al siglo XXI. Pueden parecer frases hechas o promesas de campaña, pero está claro que son cuestiones centrales que resumen buena parte de las demandas más legítimas de la mayoría de la sociedad, y por lo tanto en los resultados concretos de las políticas públicas destinadas a hacerlos realidad se cifrará una porción considerable de las condiciones de gobernabilidad de los próximos años. 
El primer eje, el de la lucha contra la pobreza, no puede escindirse del escenario macroeconómico, marcado por una pesada herencia de déficit fiscal (mucho mayor que el previsto inicialmente), inflación, caída de reservas del Banco Central, atraso cambiario, crisis energética, falta de competitividad de nuestra producción, falta de inversión en infraestructura, economías regionales y provincias quebradas, etc.. No es menos pesada la herencia en el plano social, con 1 de cada 4 argentinos bajo la línea de la pobreza, y 4 de cada 10 chicos en tal situación, a pesar de las mentiras del INDEC y el gigantesco esfuerzo del aparato de propaganda por imponer las falacias de un relato impostor. Un primer paso, de importancia clave desde el punto de vista político, será mostrar claramente lo que Ricardo Lafferriere denomina “la estremecedora dimensión del desastre” (ver nota en Facebook). La eliminación de retenciones en maíz, trigo y economías regionales y la reducción en el caso de la soja puede actuar, además de mostrar que algunas promesas de campaña pueden cumplirse rápidamente mientras otras deberán necesariamente esperar que se den las condiciones adecuadas, como un poderoso incentivo a la dinamización y recuperación del sector agropecuario y las economías regionales. El costo fiscal de las medidas deberá balancearse con mayores ingresos por impuesto a las ganancias y otras herramientas impositivas. Otras medidas serán necesarias para proteger el poder adquisitivo del salario, tal como el aumento del mínimo no imponible en ganancias, y queda por ver de qué manera se concreta la anunciada universalización de las prestaciones sociales, en pos de garantizar derechos y eliminar mecanismos clientelares de dominación. La eficacia lograda en las estrategias que se implementen para concretar estos objetivos será fundamental en la obtención de “oxígeno” político, que todo gobierno necesita en sus primeros días, máxime en este caso en el que la administración saliente deja todo un arsenal de bombas listas para explotar, y cuya desactivación generará en muchos casos cierto costo político, como en el caso de la necesidad de reformular racionalmente ciertas tarifas de servicios públicos. 
En el prólogo al genial libro de Carlos Matus “Los tres cinturones del gobierno”, Luis Babino sostiene que “los 3 cinturones son los 3 balances de gobierno que conforman el balance global: el político, el económico y el de gestión cotidiana. Matus nos alerta a través de una imagen más que gráfica para los dirigentes: ¡nunca apriete los 3 cinturones a la vez!”. Los estrategas del gobierno harán bien en tener en cuenta esta advertencia. 
Los otros ejes, de naturaleza eminentemente política, también deberán fundarse en un claro balance del gobierno que se va. La corrupción generalizada como matriz de acumulación económica al servicio de la acumulación de poder político, el sometimiento de la Justicia, la crisis del federalismo y las autonomías municipales, el capitalismo prebendario y parasitario de amigos, la utilización de medios públicos al servicio de una campaña de propaganda fascistoide, la compra y domesticación de medios y periodistas a través de la pauta oficial, la inacción y en ocasiones hasta la complicidad frente a la penetración del narcotráfico y el crimen organizado, son todas cuestiones que deberán ser mostradas a la luz del día, y será necesario que la Justicia investigue y condene a los responsables de hechos de corrupción escandalosos que no deben quedar impunes. Como contracara de todo ello, deberán impulsarse cambios concretos y visibles que hagan que la ciudadanía sienta que efectivamente el “cambiamos” y el “sí, se pudo” valió la pena. Un gobierno transparente y abierto, tolerancia cero a la corrupción, una justicia independiente, medios públicos funcionando como tales y no como bastiones de propaganda sectaria, una reforma política que modernice nuestro sistema electoral, la recuperación del federalismo y de cierta cultura del diálogo político y la busca de acuerdos pueden ser mojones que vayan construyendo ese camino en pos de la unión nacional, que lejos de ser una frase hueca es un requisito indispensable de la convivencia civilizada en un Estado de derecho al amparo de la Constitución Nacional. 
Una imagen que valdrá más que mil palabras acerca del logro de estos grandes desafíos será la del 10 de Diciembre de 2019. El Presidente Macri entregando el mando a otro presidente constitucional, o acaso a sí mismo tras su reelección. Es una escena que no se repite desde 1928, cuando Marcelo de Alvear entregó los atributos presidenciales a Hipólito Yrigoyen. Luego de la irrupción del peronismo, nunca un presidente constitucional no peronista logró terminar su mandato. Esa imagen será el símbolo del triunfo de la democracia republicana, la única en la que será posible la democracia social, y el ocaso definitivo del autoritarismo populista que tanto daño ha hecho. Los desafíos son enormes, pero vale la pena el intento. Adelante…! 
* José Antonio Artusi es diputado provincial del bloque Cambiemos
Leer más...

jueves, 26 de noviembre de 2015

UNA REACCION TARDIA Y UNA PESADA HERENCIA

Por José Antonio Artusi 
El 28 de Mayo de 2008 diputados provinciales del bloque de la UCR presentamos un proyecto de ley, por el que proponíamos "instruir al Poder Ejecutivo Provincial a promover y tramitar una demanda de la Provincia de Entre Ríos en contra del Estado Nacional, cuyo objeto será que se condene a la Nación abonar a la Provincia las sumas que correspondan por concepto de coparticipación tributaria federal, que resulten suficientes para compensar las pérdidas sufridas por la Provincia por el ejercicio inconstitucional, arbitrario y abusivo que llevó a cabo la Nación de sus facultades en materia fiscal." (Expediente 16670). El artículo 3º del proyecto establecía "instruir al Poder Ejecutivo Provincial a otorgar al Sr. Fiscal de Estado la intervención que constitucionalmente le corresponde." 
En los fundamentos de la iniciativa sosteníamos que "la Nación ha venido ejerciendo sus facultades en materia impositiva de un modo absolutamente abusivo y reñido con el sistema republicano y federal establecido en nuestra Constitución. Este ejercicio abusivo, además, ha tenido como efectos provocar distorsiones en la economía, desalentar la producción, empobrecer a las provincias, borrar el federalismo, favorecer el uso arbitrario de ingentes recursos fiscales, condicionar a las autoridades provinciales y –en lo que aquí interesa- privar a las Provincias de los recursos que por el régimen de coparticipación federal de impuestos les corresponden". 
En medio del "conflicto del campo" que se desató a partir de la recordada Resolución 125 recorrimos la provincia mostrando las razones que nos habían llevado a presentar el proyecto y mostramos las consecuencias de la crisis del federalismo fiscal, que resumíamos en la consigna "un país rico con provincias pobres". 
Lamentablemente, no encontramos eco en el bloque oficialista, y el gobernador Urribarri prefirió utilizar insistentemente la falacia absurda del "federalismo de los recursos" para intentar ocultar la realidad, la de una provincia sometida de manera indigna a los designios de la Casa Rosada, endeudada con la Nación pero como producto de una indebida retención de recursos que les correspondían no a un gobierno sino a todos los entrerrianos. Detallábamos en nuestro proyecto las maneras en las que se concretaba esa pérdida de recursos: la subejecución de los ATN, las comisiones de la AFIP, el 15% de la masa coparticipable bruta destinado a la ANSES, la inconstitucionalidad del impuesto al cheque, las retenciones a las exportaciones y la garantía del piso del 34% de la recaudación fiscal para las provincias. Específicamente en relación a la ANSES, sosteníamos en ese momento que "no toda la recaudación de los impuestos coparticipables se reparte entre la Nación y las Provincias. Existen mecanismos de precoparticipación o de asignación específica de impuestos que destinan parte de la recaudación de estos impuestos al ANSES. En la actualidad tenemos: 10,3% de la recaudación de IVA, $ 120 millones anuales de la recaudación de Ganancias, 20% de la recaudación de Ganancias, de la recaudación de Monotributo, 21% de la recaudación del impuesto a los combustibles, y el 15% de la masa coparticipable bruta. Como consecuencia de estas asignaciones, las Provincias dejarán de percibir en 2008 la suma casi $ 23.000 millones (como “contrapartida”, el ANSES se ha hecho cargo del déficit de $1.200 M anuales de las ex cajas provisionales provinciales transferidas y financia $1.500 millones de las no transferidas). Buena parte de estas asignaciones se decidieron con el objetivo de financiar los déficit financieros que mostraba el ANSES como consecuencia de la reforma previsional de 1994. Sin embargo, para el año 2008, la ANSES tiene previsto obtener un superávit del orden de los $ 7.100 millones. Más aún, la reciente reforma previsional da marcha atrás con algunos puntos de la reforma anterior. Incluso, el ANSES incrementó sus ingresos (por los traspasos y por los indecisos) y reciba de las AFJP más de $ 7.000 millones por los fondos acumulados de los afiliados mayores (con menos de $ 20.000 en sus cuentas de capitalización)." Con respecto a la AFIP, argumentábamos que "el monto de recursos involucrados en este concepto también es muy significativo: las Provincias le “pagan” a la AFIP $ 2.500 millones anuales en lugar de $ 1.300 millones (equivalente al 1,9% de los recursos de origen nacional que son transferidos a las Provincias). De este modo, en forma absolutamente arbitraria y abusiva la Nación priva a las Provincias de unos $ 1.200 millones adicionales por año." 
En sendos recientes fallos, la Suprema Corte de Justicia nos ha dado la razón. No porque la Provincia de Entre Ríos haya iniciado ninguna causa, sino en juicios iniciados por provincias hermanas: Santa Fé, Córdoba y San Luis. En efecto, este martes, la Corte Suprema de Justicia de la Nación declaró, con el voto de los ministros Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda, que es inconstitucional la deducción del 15% de la masa de impuestos coparticipables que realiza el Estado Nacional, sin el acuerdo de las provincias, para financiar a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). La consecuencia de la decisión resulta ser que el Estado Nacional deberá: (1) cesar en forma inmediata de detraer esos fondos bajo apercibimiento de ordenar al presidente del Banco Nación que cumpla con la orden en el plazo de diez días; (2) devolver a las provincias la suma retenida indebidamente desde el 1° de enero de 2006 más los intereses que correspondan. A fin de hacer efectiva esta condena, la Corte Suprema fijó un plazo de 120 días para que las partes acuerden la forma y plazos en que el Estado Nacional reintegrará las sumas debidas a las provincias, con la advertencia de que, en caso de incumplimiento, la determinará el Tribunal en la etapa de ejecución de sentencia. Y en otro fallo declaró, con el voto de los ministros Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt y Juan Carlos Maqueda, la inconstitucionalidad de los arts. 1°, inciso a), y 4° del decreto 1.399/01 del Poder Ejecutivo Nacional, que establecen una deducción de recursos coparticipables equivalente (en la actualidad) al 1,90% de la recaudación neta total de los tributos y de los recursos aduaneros cuya recaudación se encuentra a cargo de la AFIP. 
Las reacciones de algunos funcionarios provinciales no se han hecho esperar. Análisis Digital informa que "el fiscal de Estado provincial, Julio Rodríguez Signes, adelantó que estima que "el resto de las provincias ahora pedirán al Ejecutivo Nacional que se realice un acuerdo, ya que el fallo de la Corte Suprema por la coparticipación tiene efecto sólo para los distritos que hicieron el planteo", aclaró. "Creo que el procedimiento que seguirán los gobernadores será en el de buscar que este fallo se haga extensivo a las demás provincias, pero a eso hay que expresarlo a través de un acuerdo con la Nación", detalló. Opinó, luego el funcionario, que "este fallo es el más importante de la historia desde el punto de vista de la repercusión económica". Informe Digital señala que "el fallo de la Corte abre la puerta para que todas las provincias que durante el kirchnerismo no reclamaron la coparticipación, puedan hacerlo durante el gobierno de Mauricio Macri. Casaretto señaló que ya mantuvo comunicación con Sergio Urribarri y el gobernador electo Gustavo Bordet, para analizar el fallo y lo que significaría para Entre Ríos si se reclama a Nación la devolución del 15%. Y es que el presupuesto 2016, aprobado antes del balotaje por el Senado entrerriano, prevé un déficit de 1.035 millones. “Esto cambiaría la matriz de financiamiento de la Provincia. El gobernador es el que tiene que evaluar la acción a seguir. Después va a evaluar el destino de los recursos”, completó Casaretto. El tema ya llegó a la Fiscalía de Estado, a cargo de Rodríguez Signes, quien lleva adelante la acción pública en representación del Estado provincial."
O sea, perdieron lastimosamente más de 7 años y ahora se acuerdan, tardíamente y sin mediar ningún tipo de autocrítica por su obsecuencia, de que lo que proponíamos no era tan disparatado y podría revertir el déficit fiscal de la provincia. Se ha generado a lo largo de casi una década una voluminosa deuda, producto del manejo irresponsable, centralista e inconstitucional de los recursos públicos por parte de la gestión presidida por Cristina Fernández de Kirchner, que tuvo en Entre Ríos una actitud de genuflexión y sumisión por parte de nuestro gobierno provincial. Ahora, la administración del Presidente Macri deberá hacerse cargo de una pesada herencia. Lo advertimos en su momento, y teníamos razón. 
Es de esperar que la ciudadanía esté alerta e informada, y otorgue las responsabilidades políticas de las consecuencias negativas de todos estos desmanejos a quienes verdaderamente les corresponden, a quienes destruyeron el federalismo, a los que abandonarán sus cargos el próximo 10 de Diciembre. Y si como consecuencias de estos fallos se recomponen las finanzas públicas provinciales, sepa el pueblo que no será mérito de ellos, sino de la acción de provincias hermanas, del futuro gobierno nacional y del acertado - aunque tardío - pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia, en línea con lo que sosteníamos en 2008.-
Foto: http://www.lawebdeparana.com/noticia/42918-acto-de-cristina-urribarri-pidio-que-los-carteles-no-obstruyan-el-contacto-de-la-presidente-con-la-gente-.html  
Leer más...

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Los radicales votamos a Cambiemos - Macri Presidente

En una demostración más de la desesperación del oficialismo por intentar revertir lo que parece inevitable, la derrota de su candidato a Presidente en la segunda vuelta del 22 de Noviembre, a algunos de sus "militantes" no se les ha ocurrido mejor idea que mandar a pintar algunos cordones de Concepción del Uruguay con la leyenda "La UCR no vota a Macri". Repudiamos que se caiga tan bajo y se pretenda por esta vía confundir al electorado, pero no deja de halagarnos por otro lado que se recurra al predicamento del radicalismo para intentar, aunque sea vanamente, conseguir el favor de los ciudadanos indecisos. Los radicales uruguayenses, como los de todo el país, votamos a Ernesto Sanz en las PASO y votamos a Mauricio Macri en las generales, porque Balbín nos enseñó que el que gana conduce y el que pierde acompaña, y que no importa quien lleva el palo sino la bandera; y obviamente estamos militando de manera pública y entusiasta por el triunfo de la fórmula de Cambiemos en el balotaje. Lo hacemos por múltiples razones, que exceden la disciplina partidaria a la que de todos modos estamos obligados y siempre procuramos honrar. 
En la Convención de Gualeguaychú la Unión Cívica Radical dió una vez más una muestra de democracia interna y de debate apasionado pero respetuoso y tolerante como mecanismo de resolución de conflictos y de toma de decisiones. Estamos orgullosos de ser un partido nacional que recurre a estas prácticas. Unos y otros, los que resultaron mayoría y minoría en aquella prolongada sesión, acataron y aceptaron lo resuelto, como corresponde a nuestras mejores tradiciones. Y construímos entonces Cambiemos, junto a otros partidos afines, pues lo que estaba en juego era nada más y nada menos que garantizar la vigencia de dos requisitos básicos de cualquier sistema democrático y republicano: el equilibrio político y la posibilidad de la alternancia en el poder, ambos amenazados por la vocación hegemónica del peronismo kirchnerista. Tal desafío implicaba la necesidad ineludible de aunar fuerzas frente a un adversario poderoso e inescrupuloso, que no vacila en usar de la manera más descarada y perversa todos los recursos del Estado como si fueran propios en pos de su permanencia en el gobierno y garantizar así la impunidad ante los innumerables hechos de corrupción que salpican todos los niveles de la administración pública y que, lejos de constituir anécdotas aisladas, conforman más bien un sistema de acumulación económica al servicio de la consolidación de poder político. 
Los resultados de las PASO y de las generales nos demostraron que habíamos emprendido el camino correcto. Sin el aporte del radicalismo a la consolidación de Cambiemos muy probablemente hoy no estaríamos hablando de segunda vuelta y el candidato oficialista sería el Presidente electo. Hicimos posible el cambio a nivel nacional, que debe hacerse efectivo el 22 de Noviembre. En Entre Ríos recuperamos una enorme cantidad de municipios y juntas de gobierno, la mayoría de cuyos gobiernos estarán a cargo de hombres y mujeres de nuestro partido. En el Departamento Uruguay 2 municipios y 2 juntas de gobierno serán gobernadas por Cambiemos y hemos incrementado nuestra representación de concejales y vocales donde nos toca ejercer la oposición. 
El 22 de Noviembre la opción es clara. Por un lado, la candidatura de Scioli, uno de los peores gobernadores de la historia de la Provincia de Buenos Aires, que representa una continuidad decadente y hasta vergonzante del kirchnerismo, pero continuidad al fin de un modelo populista y autoritario, corrupto y mentiroso, que está muy lejos de representar los anhelos de cambio de la enorme mayoría de la sociedad. Del otro la candidatura de Mauricio Macri en Cambiemos, una coalición de partidos democráticos y republicanos, que viene a proponer un programa de gobierno que comience en serio a luchar contra la pobreza y que reconstruya las bases de una sociedad integrada y tolerante. Votamos a Cambiemos porque no queremos volver a los 90, década de la que Scioli y muchos de los que integran el actual gobierno son sus más fieles exponentes. Votamos a Cambiemos para terminar con la farsa kirchnerista que se disfraza de nac&pop tratando de ocultar su verdadero rostro, tan parecido al menemista aunque el relato fascistoide intente disimularlo: hegemónico y conservador en lo político, excluyente y clientelar en lo social, concentrador, prebendario y de capitalismo de amigos en lo económico, incapaz de transformar la sociedad en un sentido de progreso y de verdadera construcción de ciudadanía. Votamos a Cambiemos porque quienes gobiernan han demostrado ser incapaces de encarrilar a la Argentina por la senda del desarrollo sostenible, a pesar de la mejor oportunidad que le regaló el mundo en toda su historia. Votamos a Cambiemos porque las diferencias circunstanciales que tenemos con otros partidos en nuestra coalición no nos hacen perder de vista que las contradicciones que tenemos con el oficialismo son insalvables y se expresan en la dicotomía entre la continuidad de un modelo decadente o la posibilidad de un cambio transformador que recupere la República y haga posible comenzar a construir la democracia social por la que siempre luchamos.Votamos a Cambiemos porque queremos un gobierno honesto y transparente, que se comprometa a que sus prioridades sean Pobreza Cero, terminar con el narcotráfico y unir a los argentinos. El 22 de Noviembre, los radicales votamos Cambiemos, Macri Presidente.-

Milagros Osuna, Presidente del Comité Departamental Uruguay de la Juventud Radical
Silvio Gallay, Vicepresidente del Comité Departamental Uruguay de la Juventud Radical
Ernesto Bulay, Presidente del Comité de Municipio de la UCR de Concepción del Uruguay
José Luis Gurne, Vicepresidente del Comité de Municipio de la UCR de Concepción del Uruguay
José Antonio Artusi, Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR
Guillermo Vázquez, Vicepresidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR  

Leer más...

jueves, 15 de octubre de 2015

Imposturas políticas

Declaraciones de José Antonio Artusi, Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR y candidato a diputado provincial de Cambiemos, en el marco de una entrevista realizada por Pablo González, publicada en Noticias / Entre Ríos con el título "Artusi habla sobre la africanización de Concepción del Uruguay". 
¿Cómo ves la situación del país y la provincia? 
La situación del país y de la provincia es preocupante en muchos aspectos. Tenemos un gobierno que ha dilapidado sistemáticamente la mejor oportunidad de desarrollo que tuvo el país en toda su historia como producto del escenario económico internacional. Podríamos hacer un balance de los 12 años de gobierno kirchnerista y la conclusión es clara: no han gobernado bien y no han resuelto los problemas estructurales de la Argentina ni de Entre Ríos. 
¿Por ejemplo? 
Seguimos teniendo alta inflación, una economía que no se ha industrializado, serios déficits en materia de infraestructura, energía, hábitat y vivienda, déficit creciente, falta de acceso al crédito, crisis de las economías regionales; y la pobreza y la exclusión no han retrocedido de manera significativa. La educación y la salud pública no están mejor, y en materia de seguridad en muchos casos estamos peor. Por otro lado, el deterioro en materia de calidad institucional es manifiesto. La vocación hegemónica y autoritaria del gobierno se evidencia en la degradación del poder legislativo, los permanentes intentos por controlar a la Justicia, en la crisis del federalismo y las autonomías municipales, y sobre todo en la fenomenal campaña de propaganda y adoctrinamiento que se pone en marcha en los medios del Estado y en los medios privados domesticados a través del uso inescrupuloso y en muchos casos ilegal de la pauta publicitaria. También en la sistemática y perversa utilización clientelar de las necesidades de los sectores más desposeídos de la sociedad. Todo ello en el marco del avance del narcotráfico y su influencia perniciosa, y de casos de corrupción en el manejo de la cosa pública verdaderamente escandalosos. En definitiva, tenemos un gobierno impostor, que ha construido un relato falaz que intenta ocultar la realidad, que se muestra con una máscara que pretende que no se vea su verdadero rostro. Se dicen democráticos y populares pero en realidad encarnan un autoritarismo demagógico y populista, que reniega de la verdadera democracia social y republicana basada en derechos y en la construcción de ciudadanía. Por eso, tanto a nivel nacional como provincial, surge claramente la necesidad de un cambio, y la única opción posible de cambio es precisamente Cambiemos.
¿Cómo se ve esta realidad en Concepción del Uruguay? 
 Todo lo dicho a propósito de la realidad nacional y provincial podría decirse, salvando las distancias, de la realidad uruguayense. Con la salvedad que aquí hace 28 años que gobiernan - y gobiernan mal - los mismos. Tenemos una ciudad cuyo municipio no planifica en lo más mínimo el desarrollo urbano, que corre por lo general detrás de los problemas, con obras y proyectos que surgen de caprichos de funcionarios pero no de un plan coherente, y que por ello no ha logrado solucionar los problemas estructurales. Más bien, se han agravado: un sistema de agua potable y saneamiento absolutamente colapsado, con cloacas que desbordan - literalmente - en calles de tierra en muchos barrios, sin una planta de tratamiento de líquidos cloacales que espera su concreción desde hace 30 años, con plantas compactas de tratamiento que están tiradas y abandonadas en descampados, con un sistema de gestión de residuos que deja mucho que desear, sin políticas de desarrollo local, sin programas locales de vivienda y hábitat, etc., etc. También aquí está claro que la opción es seguir con más de lo mismo o cambiar de la mano de la lista de Cambiemos. 
¿Cómo ves a la UCR en ese marco? 
El futuro de la Unión Cívica Radical, en cualquier caso, depende de lo que hagamos los radicales. Como alguna vez dijo Moisés Lebensohn, el radicalismo será lo que nosotros querramos que sea, porque nadie va a construir el radicalismo por nosotros. Hay mucho por hacer, por corregir y por cambiar, pero lo esencial, que son los valores y la doctrina, tienen más vigencia que nunca. Habrá que abocarse a la construcción del radicalismo del siglo XXI. La UCR seguirá siendo un actor necesario e insustituible en el sistema de partidos argentino. El desafío será avanzar hacia un partido que, basado en sus mejores tradiciones, se modernice y se movilice, preparándose para gobernar en respuesta a las demandas sociales más legítimas de nuestro tiempo. 
PABLO GONZÁLEZ 
Fuente: http://www.noticiasentrerios.com.ar/2015/10/artusi-habla-sobre-la-africanizacion-de.html 
Leer más...

domingo, 13 de septiembre de 2015

La “política del servicio personal” en el siglo XXI

Por José Antonio Artusi * 
Observamos con preocupación las declaraciones del Ministro de Educación y candidato a Presidente Municipal de Concepción del Uruguay, a propósito de la presentación que hicieran ante el Procurador General dirigentes del Partido Socialista. Las expresiones del Sr. Ministro, lejos de aclarar las dudas e interrogantes que el escrito mencionado plantea, configuran más bien una especie de “confesión de parte”, en las que se reconocen abiertamente las prácticas clientelares que desde hace años se vienen realizando en Concepción del Uruguay bajo su dirección. Pero no debemos perder de vista que no se trata de un hecho puntual, anecdótico, sino que declaraciones similares podrían haber sido formuladas por otros, pues asistimos, evidentemente, a un sistema consolidado que abarca toda la provincia desde hace mucho tiempo. Que el árbol, pues, no nos tape el bosque; no se trata de criticar a un funcionario, es un patrón de conducta profundamente arraigado en el gobierno – y en alguna medida legitimado por la sociedad civil – el que debemos cuestionar. Nadie objeta que todos los ciudadanos tienen derecho a un ingreso mínimo que garantice la subsistencia, de hecho el Artículo 24 de nuestra Constitución Provincial así lo estipula. (“El Estado asegura a todos los habitantes el derecho a la alimentación, así como un ingreso mínimo indispensable para la subsistencia en situaciones de falta de empleo regular, inestabilidad económica, social o catástrofes que coloquen al afectado en situación de desamparo. Un ente público con participación ciudadana tendrá a su cargo la efectivización de este derecho”) Sin embargo, a 7 años de la reforma del texto constitucional el partido de gobierno no ha hecho absolutamente nada para reglamentarlo y hacerlo realidad. Siendo diputado provincial presenté en 2009 un proyecto de ley en este sentido (Expediente 17.395). Sostenía en los fundamentos de aquel proyecto algunas consideraciones que quiero recordar: “Hoy el voto es secreto, el derecho al sufragio es universal, pero en realidad se han perfeccionado y hecho mucho más sutiles los mecanismos de la exclusión política. La cara más visible y perversa de este fenómeno es el clientelismo. Quien no tiene garantizado como un derecho la mínima posibilidad material de una vida digna no es libre, no puede elegir en condiciones de igualdad frente a otros, y por lo tanto no es un ciudadano en plenitud. Es una víctima del sistema, presa fácil de los poderosos de turno y de quienes aspiran a serlo, que no resisten la tentación de trocar dádivas ocasionales y esporádicas – jamás concebidas como la contracara de un derecho, sino como “respuestas” individuales – a cambio de apoyo político. El deterioro que la generalización de estas conductas genera en el sistema de representación política es enorme. Se resienten los partidos políticos; y la esfera pública, republicana, el Estado, dejan de ser vistos como el ámbito de la negociación y resolución colectiva de problemas comunes para pasar a ser un coto de caza privado, al que hay que acceder con “contactos”, “cuñas”, “palancas”, y demás mecanismos en pos de obtener pequeñas tajadas, que sirven para mejorar la posición relativa de algunos “desposeídos”, aunque sea en detrimento de otros. La dimensión ética y solidaria de la política queda herida de muerte, sustituida por un utilitarismo perverso basado en el “sálvese quien pueda”.” Está claro que quienes gobiernan están convencidos de que no les conviene hacer realidad el artículo 24, que garantizar derechos de manera republicana y universal en el marco de una democracia social no coincide con su ADN populista y demagógico. Si bien nadie objeta los derechos de las personas a solicitar ayudas a quien fuere, lo que sí es política y moralmente repudiable es la discrecionalidad, la falta de transparencia, y el innegable e inocultable contenido proselitista que se le otorga a esta metodología reiterada de reparto de subsidios a quienes concurren a un local identificado claramente con la figura del candidato oficialista, reforzando a su vez de esta manera la crónica incapacidad del oficialismo para diferenciar como corresponde el Estado y el gobierno del partido. Los derechos humanos son universales, y por lo tanto su goce y ejercicio debe abarcar a todos los habitantes. Es, sin embargo, evidente a simple vista que existen miles de personas con necesidades básicas insatisfechas o que no pueden acceder a una vivienda digna, que no han concurrido a demandar ayuda a esa oficina, y que no han recibido esos subsidios. Acaso esas personas no tienen los mismo derechos que las que sí los recibieron? Qué mecanismo se utilizó para evaluar las necesidades de cada uno de los solicitantes y determinar los montos a asignar? Está absolutamente claro que estas preguntas no tienen respuestas válidas, pues las defensas ensayadas son vanos intentos por ocultar lo inocultable y por defender lo indefendible: la consolidación de un patrón estructural y sistemático de distribución clientelar de dádivas y prebendas – a las que debe sumarse el empleo público y demás “favores” – financiadas con fondos públicos a cambio de apoyo político. Las declaraciones del Ministro vienen por otro lado a ratificar lo que las cifras del INDEC esconden, que son muchísimas las personas que viven bajo la línea de pobreza y de indigencia, que no encuentran en los programas de políticas públicas satisfacción a sus legítimas demandas, y que se ven forzadas por lo tanto a reclamar este tipo de “ayudas” discrecionales, alejadas de la asignación de beneficios como reconocimiento de derechos ciudadanos y más bien cercanas a concesiones graciosas de los “gestores”, como de manera eufemística se intenta disfrazar estas prácticas perversas. Quienes gobiernan la ciudad de Concepción del Uruguay desde 1987 reconocen por boca de su candidato que en todos esos años han sido incapaces de resolver de manera estructural los problemas más acuciantes de los sectores más postergados de la sociedad, y no sólo eso, sino que existe una virtual ausencia de programas nacionales y provinciales que les den respuesta, frente a lo que el reparto irregular y arbitrario de subsidios aparece entonces como la única alternativa. El daño que estas prácticas, y su naturalización y hasta aceptación por parte de la sociedad, le hacen a la política y a la democracia es enorme. Se sustituye la idea de la política y del Estado democrático como el ámbito público en el que se construyen de manera colectiva las soluciones a problemas comunes por una concepción primitiva y autoritaria, en la que predomina el gobernante de turno como el “gestor” al que hay que recurrir para obtener soluciones puntuales a problemas individuales, que se otorgan como una concesión graciosa de quien detenta el manejo de fondos públicos. Es, en el fondo, una especie de “privatización” de la política, que hace prevalecer los lazos individuales entre cada persona, o a lo sumo familia, con el gobernante, y que debilita la posibilidad de construir mecanismos colectivos de asociación para la defensa de intereses concretos. De qué sirve la participación ciudadana si la cola en una oficina que actúa como una suerte de municipio paralelo es más eficaz a la hora de resolver, aunque sea muy parcialmente, los problemas propios? Para qué participar y peticionar públicamente si – aún sin hacer esa ignominiosa cola – otros consiguen por medios similares acceso al empleo público, becas, viviendas, y más arriba jugosos contratos con el Estado, de obra pública o de pauta publicitaria? Moisés Lebensohn condenó con admirable lucidez a mediados del siglo XX lo que él denominaba “la política del servicio personal”. Vale la pena releerlo y reflexionar sobre sus palabras: “… la conquista de voluntades no por motivos atinentes al país, al orden público, sino por servicios, atenciones, empleos, favores lícitos o ilícitos, efectos, amistades… En lugar de enaltecer el espíritu cívico de cada ciudadano, se involucionó, trastocando las razones cívicas por otras de tipo personal que implicaban una corrupción encubierta del voto… La política del servicio personal desjerarquiza y desprestigia el sufragio y desjerarquiza todo lo que de ella parte. Los ciudadanos dejan de ser tales, en el concepto cabal del vocablo, para transformarse en meros votantes. La ciudadanía pasa de ser la alta dignidad de una democracia a un bien intercambiable por otros, efectivos o afectivos.” Más recientemente Jordi Borja ha señalado que existe “algo muy sencillo de entender y muy lógico de reclamar: si en nuestra cultura e incluso en los textos legales se nos reconocen los derechos al trabajo y a la educación, a la vivienda y a la protección social, a la seguridad y a la salud, a la participación y a la no discriminación, etc., estos derechos deben ser reales, efectivos, la base de las políticas públicas, el deber de los gobernantes, lo que legitima a las instituciones supuestamente representativas. La democracia formal sin esta dimensión material es un fraude, sin las políticas públicas que reduzcan las desigualdades y conviertan en realidad los derechos teóricos los gobiernos electos pierden su legitimidad.” No se trata de demonizar la democracia formal, todo lo contrario, sino de entender que es una condición necesaria pero no suficiente para la consolidación de una verdadera democracia republicana y representativa. Está claro que la consolidación de este sistema de dominación clientelar necesita imperiosamente que subsistan ciertos niveles de pobreza e indigencia, de privación de derechos, de déficits sociales de todo tipo. Si así no fuere, si el Estado garantizara de manera universal, igualitaria y transparente los derechos que figuran en la Constitución Provincial, si comenzáramos a consolidar una verdadera democracia social, los subsidios, las ayudas y las “gestiones” carecerían de todo sentido. Y quienes gobiernan no quieren que eso suceda, pues perderían de esa manera una poderosa herramienta de dominación política. Lo que la presentación de los dirigentes del Partido Socialista ha venido a demostrar por otro lado es la necesidad imperiosa de todos los sectores republicanos que condenamos esto de unirnos, más allá de nuestras diferencias, para derrotar al partido de gobierno y cambiar en serio esta matriz de populismo tramposo y decadente. Quienes gobiernan no lo harán. Cambiemos.- 

* José Antonio Artusi es Presidente del Comité Departamental Uruguay de la Unión Cívica Radical y candidato a diputado provincial de Cambiemos.
Leer más...

viernes, 14 de agosto de 2015

Votar así "no va más"...

Por José Antonio Artusi / Si hay algo que queda claro luego de la jornada del Domingo 9 de Agosto es que el sistema electoral vigente es obsoleto, irracional, se presta a trampas e irregularidades de todo tipo, y genera dificultades que podrían evitarse. "No va más". Pocas veces como en esta oportunidad quedó tan claramente de manifiesto. Lo sufrieron sobre todo las autoridades de mesa y los fiscales, pero también los electores que debieron soportar largas colas. De todos modos el principal daño lo ha recibido la transparencia y la limpieza del comicio, manchada por inconsistencias de todo tipo, que quedaron evidenciadas más que antes al publicarse los telegramas. La boleta sábana de papel impresa por cada partido debe sustituirse por un sistema mucho más ágil y transparente, que facilite la autonomía del elector al sufragar y asegure la pureza del resultado de las elecciones. Muchos reclaman hoy, incluso en plataformas digitales para suscribir petitorios, que se implemente el voto electrónico. De todos modos, me permito sostener que la única forma de cambiar en serio, la única vía efectiva para producir las transformaciones que se requieren, la única manera de lograr una profunda reforma política, es hacerlo a través del voto, votando a quienes lo hemos propuesto antes y lo volveremos a proponer, y lo implantaremos si somos gobierno, o sea a Cambiemos. Al partido de gobierno no le interesa cambiar, las pruebas están a la vista, han tenido sobradas mayorías en ambas cámaras legislativas en los dos últimos períodos y no han hecho nada en ese sentido. Este sistema tramposo les conviene para perpetuarse en el poder. Como usan los recursos del Estado como si fueran del partido oficialista no tienen problemas en imprimir la cantidad de boletas que quieran, como "invitan" a empleados públicos a ser fiscales no les hacen falta en ninguna mesa, siempre tienen a mano el recurso del robo de boletas, etc.. De modo tal que reclamar un cambio y votar más de lo mismo esperando que ellos cambien es contradictorio, y hasta ingenuo. Una profunda reforma política amerita un debate meditado y una consulta muy amplia y participativa, pero me permito de todos modos adelantar algunos puntos como un aporte a la discusión: 
- Boleta única electrónica: un sistema que combine las ventajas de la rapidez de los dispositivos electrónicos con la garantía del respaldo de la boleta única en papel. La boleta única ya se implementa en Santa Fe y Córdoba y la boleta única electrónica en la Ciudad de Buenos Aires, con resultados alentadores. Un cambio de este tipo implica varias ventajas: igualdad de condiciones para todos los partido, que ya no están obligados a imprimir sus propias boletas, se evita el faltante y el robo de boletas en el cuarto oscuro, se agiliza el sufragio y el escrutinio provisorio, etc. 
- Separación de las elecciones nacionales de las provinciales: separar en el tiempo las elecciones de cargos nacionales y las de cargos provinciales y municipales tiene la ventaja de permitir al ciudadano una reflexión más serena y profunda acerca de las opciones que encuentra en el cuarto oscuro. Votar una boleta de 9 cuerpos, desde concejales hasta Presidente, no tiene demasiado sentido y deja poco margen para que cada decisión por cuerpo se tome con al menos un mínimo conocimiento de las opciones disponibles. 
- Actas y telegramas impresos: vinculado a los dispositivos electrónicos, debería existir un mecanismo para imprimir en el escrutinio provisorio de la mesa el telegrama y las actas para cada fiscal, de modo tal de garantizar que sean exactamente iguales y que no haya errores de interpretación. Por lo general, tanto en los telegramas como en las actas, existen infinidad de errores, la mayoría involuntarios, aunque el sistema se preste a picardías: cuadros vacíos, dígitos poco claros, errores al computar el voto en blanco, etc.. 
- Escrutinio definitivo filmado y transmitido on line por internet. 
- Reglamentación de la publicidad electoral: ha sido un avance el prohibir la compra de espacios en medios audiovisuales y reemplazarlos por los espacios cedidos por el Estado, pero esta regulación debe avanzar hacia otro tipo de medios e internet, para todas las categorías. 
- Reglamentación de la publicidad oficial: está prevista en la Constitución Provincial, pero el gobierno - obviamente - se hace el distraído y se niega a reglamentarla. Es harto evidente que el oficialismo usa de manera grosera y escandalosa la pauta oficial para condicionar la conducta de medios y periodistas. Debería directamente prohibirse la publicidad oficial en medios un tiempo razonable antes de los comicios. 
- "Cuentas claras" en la administración pública: este punto excede obviamente la cuestión electoral, pero es un aspecto central de la reforma política que propugnamos. Cada erogación del sector público debe estar previamente publicada en internet para ser efectivizada, dando detalles de los motivos y los beneficiarios del gasto. Las licitaciones públicas, como ya lo hemos propuesto, deben incluir una exhaustiva especificación de la estructura de costos que da origen a la oferta presentada. 
- Fortalecimiento de los partidos políticos, incluyendo financiación pública de sus actividades, así como auditorías estrictas de sus ingresos y egresos. 
El Domingo me tocó ser fiscal general en la Escuela nº 20 Padre Rolando de Concepción del Uruguay. A los fiscales de Cambiemos ya les agradecí personalmente, pero hago extensivo el agradecimiento a los fiscales de las demás fuerzas y a las autoridades de mesa. Entre todos, más allá de algunas pequeñas discusiones, pusieron lo mejor de sí e hicieron un meritorio esfuerzo para cumplir su misión y vivir una jornada democrática. Ojalá el 25 de Octubre votemos por última vez con este sistema caduco y peligroso. Hace falta una profunda y genuina reforma política en Entre Ríos, para mejorar esta democracia renga que tenemos. Para lograrlo, es necesario cambiar. En Octubre, cambiemos.- 
 José Antonio Artusi es candidato a Diputado Provincial de Cambiemos y Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR.-
Leer más...

miércoles, 28 de enero de 2015

Así NO

Por José Antonio Artusi / El artículo 80 de la Constitución de la Provincia de Entre ríos es claro y no deja lugar a dudas: “Toda enajenación de los bienes del fisco o del municipio, compras y demás contratos susceptibles de licitación se harán en esta forma y de un modo público, bajo pena de nulidad y sin perjuicio de las responsabilidades emergentes.” Sin embargo, el Gobernador envió a la Legislatura un proyecto de ley cuyo artículo 1° dice: “Autorizar al Poder Ejecutivo a celebrar con China State Construction Engineering Corporation LTD un contrato de obra pública con el objeto de ejecutar las obras denominadas “Acueducto del Norte Entrerriano-La Paz-Estacas” y “Sistematización y Distribución de Agua para riego-Mandisoví Chico”.” La nulidad e inconstitucionalidad de la norma propuesta es tan evidente que cuesta creer – mejor dicho, costaría creer si no supiéramos quien gobierna – que los autores de tal iniciativa hayan tenido la osadía de escribir algo así en un proyecto de ley. Ya que estamos, aunque es un dato anecdótico, obviamente, deberían haber puesto “autorízase”, y no “autorizar”. Más allá del aberrante despropósito de recurrir a una contratación directa para semejante obra, llamaría también la atención en otras circunstancias la elección del contratista, una empresa estatal china. ¿No existen acaso empresas entrerrianas o argentinas capaces de llevar adelante la ejecución del proyecto?. Las cámaras que agrupan a las empresas constructoras no han dicho nada. El silencio sorprendería en otro contexto, si la obra pública no estuviera contaminada por un corrupto sistema de empresas cartelizadas en connivencia con funcionarios públicos que funciona en base a sobreprecios y “retornos”. El artículo 2° es no menos indignante: “Autorizar al Poder Ejecutivo a realizar las operaciones de crédito por hasta la suma de USD 430.387.551 con más los intereses necesarios para financiar la construcción de las obras referidas en el artículo primero de acuerdo al prospecto que se adjunta como Anexo I con los bancos estatales y aseguradoras de crédito de la República de China y con los organismos multilaterales y/o entidades financieras que formulen una oferta de financiamiento para la ejecución de las obras referidas en el artículo primero.” También por contratación directa, se autoriza al Poder Ejecutivo a contraer deuda por más de 430 millones de dólares con bancos estatales chinos. O sea, le pedimos plata a los chinos para contratar en forma directa con los chinos por un monto sideral sospechado de ser varias veces superior al presupuesto oficial elaborado en su momento por organismos oficiales. Negocio redondo… para los chinos. La sociedad tiene sobrados motivos para sospechar que también puede ser un negocio redondo para algunos funcionarios. El artículo 3° propone “facultar al Poder Ejecutivo a afectar en garantía y/o ceder los derechos de la Provincia sobre las sumas a percibir por el régimen de Coparticipación Federal de Impuestos Nacionales”. Si no pagamos, los chinos se quedan con la coparticipación, cobran seguro. El mismo Poder Ejecutivo que tolera sumisamente, sin chistar, que el gobierno nacional se apodere ilegítimamente de miles de millones de pesos de los entrerrianos como consecuencia de la crisis del federalismo fiscal, pone de esta manera en riesgo la posibilidad de disponer de los fondos de la coparticipación federal de impuestos. El artículo 4° dice: “Créase la Unidad Ejecutora de los Proyectos “Acueducto del Norte Entrerriano La Paz – Estacas” y “Sistematización y Distribución de Agua para riego-Mandisoví Chico” (UEP) a los fines de la administración de la ejecución correspondiente a las obras inherentes a ambos emprendimientos. El Poder Ejecutivo reglamentará la composición y facultades de este órgano de administración.” O sea, el Gobernador le pide a la Legislatura que le dé plenos poderes para decidir a su antojo cómo será la composición y el funcionamiento de dicha unidad ejecutora. Los antecedentes no habilitan a suponer que tal composición incluirá a representantes de la oposición o de la sociedad civil ni que se dispondrán mecanismos que aseguren la transparencia y la participación ciudadana. El proyecto de ley fue aprobado por la Cámara de Senadores en Diciembre y por la Cámara de Diputados el pasado 20 de Enero. Los levantamanos oficialistas le dieron un tratamiento express, en pleno receso veraniego, sin el debate y el análisis profundo en comisiones que un tema de esta naturaleza exige. Los términos del empréstito han sido difundidos por algunos medios de comunicación y no han sido desmentidos hasta ahora: una tasa de interés de alrededor del 5% y sujeción a la legislación inglesa. Todo esto parecería un chiste del día de los inocentes, una broma de mal gusto, si no fuera que en Entre Ríos gobierna el peronismo. Lamentablemente, todo esto no nos sorprende, y a esta altura de los acontecimientos resulta ocioso y hasta ingenuo pedirle al gobierno que recapacite. Es a la dirigencia de la oposición, a los jueces y fiscales, y a la ciudadanía, a los que hay que pedirles que reaccionen y que se pongan a la altura de las circunstancias. El gobierno que pretende hacerle creer a los entrerrianos y a los argentinos que “avanzamos tranquilos”, que vivimos un “sueño”, y que este es el “camino a seguir” profundiza con este vergonzoso episodio sus peores tendencias; desprecio por las instituciones de la Constitución, falta de transparencia y de participación social, sumisión de la provincia a intereses que no son los nuestros, improvisación. Por otra parte, no se hace mención a ninguno de los instrumentos de política ambiental introducidos en la reforma constitucional del 2008: la evaluación ambiental estratégica, el estudio y evaluación de impacto ambiental y acumulativo; el ordenamiento ambiental territorial; los indicadores de sustentabilidad; el libre acceso a la información; y la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones. La reacción oficial frente a las lógicas voces críticas que se han alzado no ha sido menos deplorable. Como si se tratara de un juego a todo o nada, en blanco y negro, quienes han formulado alguna objeción directamente han sido acusados de no querer el progreso y de estar comprometidos con oscuros intereses. El habitual y remanido recurso de “matar al mensajero” sin tratar la cuestión de fondo. Los medios de comunicación oficiales o paraoficiales, al calor de la generosa pauta de publicidad del Estado, cumplen a su vez con su tarea de repetir la versión edulcorada del gobierno. Nadie discute que obras de riego y acueductos pueden ser un elemento central en un plan estratégico de desarrollo del Norte entrerriano. De hecho, probablemente se trata de obras que deberían haberse concretado hace rato. Pero, así…? 
 José Antonio Artusi es Presidente del Comité Departamental Uruguay de la UCR.-
Leer más...