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lunes, 14 de agosto de 2017

Impuestos al suelo, otra manera de hacer ciudad

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miércoles, 28 de junio de 2017

EL DIPUTADO ARTUSI PARTICIPO EN EL FORO URBANO NACIONAL REALIZADO EN MENDOZA






El diputado provincial José Antonio Artusi (Cambiemos) participó en el Foro Urbano Nacional que tuvo lugar en Mendoza el Sábado 24 de Junio. Se trató de una jornada de trabajo organizada por el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación y el Programa Hábitat de Naciones Unidas, que tuvo como objetivo avanzar en la implementación en Argentina de la Nueva Agenda Urbana surgida de la cumbre de Hábitat 3 en Quito el año pasado, y generar diálogos y propuestas para alimentar la elaboración del Plan Nacional Urbano y del Hábitat. 
En la ceremonia de apertura hicieron uso de la palabra el Intendente de la ciudad anfitriona, Rodolfo Suárez, el Gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el Director de ONU Hábitat, Joan Clos. Posteriormente, Fernando Alvarez de Celis, Subsecretario de Planificación Territorial y Marina Klemensiewicz, Subsecretaria de Hábitat, se refirieron a los avances en la implementación de la Nueva Agenda Urbana en nuestro país y a los retos y desafíos del Plan Nacional Urbano y del Hábitat. En el espacio de talleres se debatió intensamente en grupos de trabajo sobre diversas líneas temáticas. El diputado José Antonio Artusi fue el informante de la Mesa 22 que analizó la cuestión de la gobernanza territorial. Participaron también en la mesa intendentes y funcionarios de las provincias de Córdoba y Mendoza, y la Presidente del Concejo Deliberante de Diamante, Lelia Recalde, quienes estuvieron acompañados por funcionarios de ONU Hábitat y de organismos internacionales de crédito. En relación a las conclusiones y recomendaciones que elaboró la mesa, el legislador uruguayense planteó que "coincidimos en la necesidad de contar con una ley nacional y normas provinciales sobre ordenamiento territorial, uso del suelo y desarrollo urbano, que deberían estar articuladas con planes estratégicos de desarrollo sostenible y con mecanismos de complementación entre políticas urbanas y políticas fiscales, de modo tal de recuperar parte de los recursos que la urbanización genera para financiar programas y proyectos que hagan que el derecho a la ciudad no sea una mera declamación y llegue efectivamente a todos los argentinos". Tras la presentación de los resultados de cada taller se realizó una devolución por parte de expertos en políticas urbanas, Elkin Velázquez y Marco Kamiya, de ONU Hábitat, Martim Smolka, Director para América Latina del Instituto Lincoln de Políticas de Suelo, y Fernando Alvarez de Celis, del gobierno nacional. El cierre estuvo a cargo de Joan Clos, Director de ONU Hábitat, quien brindó una disertación con definiciones contundentes a favor de orientar el desarrollo urbano hacia ciudades compactas, densas, bien diseñadas, sostenibles, y que brinden calidad de vida a los ciudadanos. Entre los conceptos vertidos por Joan Clos, cabe destacar los siguientes: "La urbanización debe generar valor y prosperidad"; "la urbanización siempre genera más valor del que cuesta"; "parte del valor generado por la urbanización hay que recuperarlo y reinvertirlo"; "hay que tener mecanismos de redistribución del valor generado por la urbanización"; "la cuestión es la distribución del valor"; "necesitamos densidad bien diseñada, estamos obligados a hacer buen diseño"; "la arquitectura tiene un valor social importantísimo"; "el diseño urbano crea valor". 
El Foro culminó con la lectura y firma de la declaración final, en la que se asumieron compromisos en pos de trabajar por el logro de los objetivos de la Nueva Agenda Urbana. El diputado Artusi manifestó su satisfacción por el éxito de la convocatoria y el intenso nivel de participación, y manifestó que dialogó con los funcionarios nacionales presentes en el Foro a los efectos de "promover una legislación nacional y provincial de ordenamiento territorial y desarrollo urbano que permita orientar las inversiones públicas y privadas y regular de manera eficiente y sostenible el crecimiento de las ciudades, para avanzar en el logro de brindar a todos condiciones de vida digna y acceso al suelo y a la vivienda; a servicios básicos y espacios públicos de calidad, en definitiva, concretar el derecho a la ciudad".-
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miércoles, 30 de julio de 2014

Imposturas habitacionales (II) El “sueño entrerriano”…

Por José Antonio Artusi / En una columna anterior mostramos, en base a datos oficiales de las auditorías del FO.NA.VI. y de los programas federales de vivienda, las inconsistencias del relato impostor de la “década ganada”. Decíamos ahí que “un sector de las políticas públicas en el que las falacias del oficialismo se muestran particularmente endebles es el de los programas de vivienda”. Y evidenciaremos aquí que una de las provincias en las que ese discurso propagandístico contrasta violentamente con la realidad es la del “sueño entrerriano”, especialmente durante los 5 años comprendidos entre 2008 y 2012, año correspondiente a la última auditoría publicada por la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación Uno de los primeros datos que llama la atención es la falta absoluta de viviendas FO.NA.VI. terminadas durante 2011 y 2012. Nunca antes había sucedido algo así, desde que existe el FO.NA.VI.. Ambos “ceros” contrastan de manera notable con las 2.469 viviendas terminadas en 1988, la cifra más alta de la serie desde la recuperación de la democracia, pero también con las 1.353 del año 2000, en plena crisis de la convertibilidad, y aún con las 1.099 terminadas en 1982. Claro, a partir de 2003, como la propia auditoría recuerda, “el Estado Nacional financia con recursos de la Tesorería General de la Nación diversos Programas y Subprogramas con el objetivo de disminuir el déficit habitacional existente en el país, ejecutando una política habitacional activa a través de la ejecución de Programas Federales desarrollados para mejorar el acceso a la vivienda de los sectores más desfavorecidos”. El Poder Ejecutivo Nacional distribuye discrecionalmente estos recursos entre las provincias, a diferencia de las alícuotas del FO.NA.VI., estipuladas en la ley. Estos programas, denominados “federales”, de federales no tienen nada y son la más cruda expresión del centralismo y de la utilización de fondos nacionales como herramienta de dominación de gobernadores e intendentes. Aún así, sumando las escuálidas cifras de viviendas FO.NA.VI. y las de programas federales terminadas en los últimos años, estamos lejos de estar frente a una realidad que habilite a hablar de “sueño entrerriano” sin ruborizarse. En 2011 se terminaron sólo 166 viviendas de programas federales, y en 2012, 48. Hay que retroceder hasta 1976 para encontrar una producción física de viviendas inferior a la de 2012. En el quinquenio que va de 2008 a 2012 se terminaron (sumando FO.NA.VI. + programas federales) un total de 4.253 viviendas, o sea a un promedio de sólo 850 por año. Nuevamente las cifras contrastan de manera notable con las 1.525 viviendas por año terminadas entre 2004 y 2007, y aún con las 1.130 por año terminadas entre 2000 y 2003. Todo esto a pesar de los notables aumentos de la recaudación y las extraordinarias oportunidades que el contexto internacional brindó al país. Y con un crecimiento de la población entrerriana del 6,7% entre 2001 y 2010. Un panorama similar nos ofrecen las así denominadas “soluciones habitacionales”. Entre 2008 y 2012 se terminaron 1.096 unidades, a razón de 219 por año. Entre 2000 y 2003, en plena crisis, se finalizaron 3.836, un promedio de 959 por año, o sea 4 veces más. Volvamos ahora a los programas “federales”. Decíamos en nuestra anterior columna que “una rápida mirada a las planillas anexas del informe de auditoría mencionado muestra a las claras de qué manera estos recursos se utilizan para premiar o castigar según el color político de las administraciones provinciales”, y lo mostrábamos con números oficiales. Pero también queda al descubierto que supuestos favoritismos políticos no siempre se traducen efectivamente en el “federalismo de los recursos”, falacia a la que suele recurrir el Gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, para ocultar la realidad de la crisis del federalismo fiscal. Entre Ríos recibió entre 2003 y 2012 un total de $ 571.002.824 en concepto de transferencias de programas federales de vivienda. Ese monto significa $ 461 / habitante (tomando las cifras del Censo 2010). Se encuentra dentro de las 8 jurisdicciones que menos recursos recibieron per cápita. En el otro extremo, La Pampa recibió $ 2.248 / habitante, La Rioja $ 2.088 / habitante, Santa Cruz $ 3.154 / habitante, y Tierra del Fuego $ 3.316 / habitante, o sea 7 veces más que Entre Ríos. Nos queda un consuelo, tonto por cierto. Santa Fe, Corrientes, San Luis y Córdoba fueron más discriminadas que Entre Ríos. Hasta ahora sólo mostramos cifras, que muestran que la “década ganada” y el “sueño entrerriano” son slogans propagandísticos que no logran ocultar la realidad. El informe de auditoría 2012, como los anteriores, también demuestra que – en general – las políticas públicas de vivienda tienen enormes déficits en materia urbanística, que contribuyen a generar lo que en un poster de la Federación Iberoamericana de Urbanistas se denomina la “NO CIUDAD”; “actuaciones fragmentadas, segregadas, alejadas y mal comunicadas del centro de la ciudad…, carentes de dotaciones y servicios”. Pero eso será materia de otro artículo.-
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martes, 22 de julio de 2014

Imposturas habitacionales

Por José Antonio Artusi / El relato impostor de la “década ganada” con el que los propagandistas del gobierno bombardean a la opinión pública desde medios oficiales y oficiosos encuentra sus puntos vulnerables ni bien se repasan algunas estadísticas, en la medida en que éstas no estén “retocadas” por el INDEC. Un sector de las políticas públicas en el que la falacia de la supuesta “década ganada” se muestra particularmente endeble es el de los programas de vivienda. Con la demora habitual se ha publicado en la página de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación el informe de auditorías FO.NA.VI. y Programas Federales correspondientes al ejercicio 2012. Se trata de un documento oficial, que resume las auditorías realizadas por la SSDUV a los organismos provinciales integrantes del Sistema Federal de la Vivienda. Cabe recordar que, tal como se señala en el informe, “el Fondo Nacional de la Vivienda se integra, entre otros, con un porcentaje proveniente de la recaudación del Impuesto a los Combustibles, de acuerdo a lo establecido por el artículo 3º de la Ley Nº 24.464. Los recursos del Fondo son transferidos Automáticamente a las Jurisdicciones de acuerdo a los coeficientes de distribución consignados en el artículo 5º de la Ley Nº 24.464.” Uno de los primeros datos que llama la atención es la marcada reducción en la cantidad de viviendas FO.NA.VI. terminadas durante 2010, 2011, y 2012. Durante 2010 se finalizaron sólo 6.140 viviendas, en 2011 6.280 unidades, y en 2012, 6.527. Se trata de los peores 3 años desde 1993. Las cifras contrastan de manera notable con las 49.585 viviendas terminadas en 1998, la cifra más alta de la serie, pero también con las 36.581del año 2000, en plena crisis de la convertibilidad. Claro, a partir de 2003, como el propio informe recuerda, “el Estado Nacional financia con recursos de la Tesorería General de la Nación diversos Programas y Subprogramas con el objetivo de disminuir el déficit habitacional existente en el país, ejecutando una política habitacional activa a través de la ejecución de Programas Federales desarrollados para mejorar el acceso a la vivienda de los sectores más desfavorecidos”. El Poder Ejecutivo Nacional distribuye discrecionalmente estos recursos entre las provincias, a diferencia de las alícuotas del FO.NA.VI., estipuladas en la ley. Estos programas, denominados “federales”, de federales no tienen nada y son la más cruda expresión del centralismo y de la utilización de fondos nacionales como herramienta de dominación de gobernadores e intendentes. Aún así, sumando las escuálidas cifras de viviendas FO.NA.VI. y las de programas federales terminadas en los últimos años, estamos lejos de estar frente a una realidad que habilite a hablar de “década ganada” sin ruborizarse. En efecto, en los años 2010, 2011 y 2012 se terminaron (sumando FO.NA.VI. + programas federales) 34.547, 33.947 y 34.602 viviendas. Nuevamente las cifras contrastan de manera notable con las 49.585 viviendas terminadas en 1998 y también con las 36.581del año 2000, cuando sólo se destinaban recursos FO.NA.VI. Es verdad que en el 2007 se llegó a terminar 53.557, pero ese ritmo viene decreciendo de manera sostenida desde entonces. Veamos entonces los números por década. Entre 1983 y 1992 se terminaron viviendas a razón de un promedio de 30.328 por año. En la década siguiente, el promedio ascendió a 37.586. Y en la que va de 2003 a 2012, la supuesta década ganada, el promedio bajó a 35.223, aún a pesar de los notables aumentos de la recaudación y las extraordinarias oportunidades que el contexto internacional brindó al país. Y con un crecimiento de hogares del 20,8% entre 2001 y 2010. Volvamos ahora a los programas “federales”. Una rápida mirada a las planillas anexas del informe de auditoría mencionado muestra a las claras de qué manera estos recursos se utilizan para premiar o castigar según el color político de las administraciones provinciales. Durante 2012, hubo 4 distritos que recibieron más de $350/habitante en concepto de transferencias por “programas federales”: La Pampa ($476,38/hab.), La Rioja ($372,74/hab.), Santa Cruz ($350,82) y Tierra del Fuego ($789,19/hab.). En el otro extremo, Santa Fe recibió $ 0,00 (si, cero, leyó bien), y Corrientes sólo $3,19/habitante. Incluso distritos muchos más grandes y ricos, como la Ciudad de Buenos Aires ($25,68/hab.) y la Provincia homónima ($5,90/hab.) recibieron más per cápita que la postergada provincia de Corrientes. También queda al descubierto que supuestos favoritismos políticos no siempre se traducen efectivamente en el “federalismo de los recursos”, falacia a la que suele recurrir el Gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, para ocultar la realidad de la crisis del federalismo fiscal. Entre Ríos recibió en 2012 $98,59/habitante en concepto de recursos de programas federales. Mucho más que Corrientes, obviamente, pero lejos de Santa Cruz y las provincias más favorecidas. Cabe resaltar que se lograron terminar sólo 48 viviendas de programas federales y 0 (cero) viviendas FO.NA.VI. en Entre Ríos en 2012! Hasta ahora sólo mostramos cifras, que muestran que la “década ganada” es un verso. El informe de auditoría 2012, como los anteriores, también demuestra que – en general – las políticas públicas de vivienda tienen enormes déficits en materia urbanística, que contribuyen a generar lo que en un poster de la Federación Iberoamericana de Urbanistas se denomina la “NO CIUDAD”; “actuaciones fragmentadas, segregadas, alejadas y mal comunicadas del centro de la ciudad…, carentes de dotaciones y servicios”. Pero eso será materia de otro artículo.-
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viernes, 9 de mayo de 2014

Vivienda, ciudad y democracia social

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