domingo, 11 de noviembre de 2007

Los tránsfugas

POR OSVALDO ALVAREZ GUERRERO

Está bien que en el mundo todo cambia, que nada es para siempre y que nunca nos podemos bañar en las mismas aguas del río, que el cambio es vida y la fijeza perpetua es muerte... Pero todo tiene sus límites y ponderaciones: para que haya cambio tiene que haber previamente algo estable que ha de modificarse o mantenerse. De lo contrario, la misma idea de cambio sería impensable. Hay una tendencia natural de la lógica humana a respetar el principio de identidad. Una cosa son las aguas del río y otra distinta es la naturaleza humana. El cambio permanente, la fluidez eterna, se parece demasiado a la nada.

Esta idea, en los hechos, es una excusa para la eliminación de toda norma de conducta, la relatividad de cualquier persistencia y la justificación del transfuguismo político. Por eso el tránsfuga (el que cambia frecuentemente de partido motivado por intereses personales) en la teoría ética de la democracia no ofrece ninguna valoración positiva.

Sin embargo, el transfuguismo político es un fenómeno corriente, que tiene una larga historia y que en determinados momentos la sociedad admite. Convengamos que esa aceptación se parece demasiado al apoyo. Los tránsfugas se reproducen en casi toda Latinoamérica, en mayor o menor grado y proporción y también en España o Italia, lugares donde se constituyó durante décadas en un sistema de peculados y sobornos, en el cual las fuerzas políticas dominantes no se diferenciaban más que por el turno en que ocupaban el gobierno. A ese permanente intercambio de componentes se le da ahora el nombre popular de "chaquetismo" en España y en Centroamérica (los que se cambian de chaqueta, equivalente a nuestro cambio de camiseta.) Tanto es así, que el término chaquetismo ha sido incorporado, dado que su uso responde a una realidad muy expandida, al Diccionario de la Real Academia de la lengua. En Italia se llamó transformismo, que desembocó finalmente en el fascismo y en tiempos más actuales, en los escándalos del tiempo de "mani pulite" y ahora en la amenaza de nuevos fascismos y en la corrupción de la "Forza Italia" de Berlusconi.

En la Argentina, el transfuguismo se disfraza con la política de los acuerdos de escritorio o de cocina, según el nivel de los acordantes, y tiene también su historia y su presente. Yrigoyen denunció a ese sistema a principios del siglo XX como falaz y descreído, al acuerdismo con el término de contubernio y a sus alianzas las condenó como figuraciones y desfiguraciones de un mismo régimen. Pero el transfuguismo tiene un presente álgido: en las últimas elecciones se ha expresado con particular virulencia, tanto en el oficialismo como en la así llamada oposición. ¿Qué importancia da estar en el PRO, UNA o en el Frente para la Victoria, en la Concertación Plural o en la Coalición Cívica (nombres que carecen de toda significación de contenidos) excepto por las diversas posibilidades de acceder a algún espacio de poder en la extensa escala jerárquica de la función publica? Por otra parte, habría que advertir que un partido, por su propia naturaleza, no puede ser plural o transversal. Lo que debe ser plural es la sociedad. La política exige, en efecto, un cierto antagonismo, una cierta confrontación de idearios, un modelo de adversarios, no de enemigos. El consenso ha de limitarse a un acuerdo muy básico y elemental sobre las normas orgánicas de la Constitución. Pero no puede ni debe eliminar con los argumentos de las políticas de Estado para la educación, la salud, la seguridad o la economía de mercado el debate y el pluralismo de ideas y proyectos distintos en torno de estas cuestiones, bajo pena de transformar el acuerdo en hegemonismo absoluto y totalitario. Como dice Chantal Mouffe, "el adversario es una categoría crucial y un elemento constitutivo para la política democrática", en un libro esclarecedor y muy actual: "En torno a lo político" (Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2007).

Todas las listas de candidatos y seguramente la conformación de alianzas y contraalianzas en los bloques parlamentarios, con nombres y siglas provisorias que pasan rápidamente al olvido, han recibido y expulsado tránsfugas. Incluyendo a los presidenciales, que en algunos casos han asumido, con sus idas y vueltas, sus arreglos y odios circunstanciales, una tendencia a la histeria del tránsfuga existencial, que se confunde con el resentimiento a sí misma. Lo notable es que buena parte de la población los ha votado, a pesar de que esas conductas suelen ser criticadas y que la lealtad es un valor social generalmente encomiado por la sociedad.

El transformismo se da en sociedades en las que luego de momentos muy críticos de desajuste económico y social aparecen otros de remanso y de cierta prosperidad. Entonces las clases dirigentes se transforman en dominantes y una porción grande de la población cae en la marginalidad irrelevante para la continuidad del estado de cosas. Son precisamente los tiempos en que nada cambia. Ello ha conducido a la anomia social, el consenso hipócrita, las llamadas "políticas de Estado", la muerte de las ideologías, la futilidad de los casilleros políticos de izquierda, centro y derecha. Esa evolución uniformizadora de la política la guía hacia el pensamiento único: la crisis se seguirá reproduciendo significativamente y, entonces, es inevitable que prospere el oportunista acomodaticio. Admitamos que durante muchos años se fue imponiendo entre nosotros una cultura desprejuiciadamente pragmática, sin proyección de futuro y atada exclusivamente al éxito de las circunstancias.

Se podría hacer un gran diccionario de los tránsfugas. Aunque uno está tentado de hacer nombres, y algunos bien famosos, sería injusto incluir a unos desfachatados y excluir a otros más astutos y enmascarados tránsfugas.

A mi juicio, este fenómeno responde a varias cuestiones: en primer lugar, a la crisis ideológica de los partidos políticos y su virtual desaparición. Pero no es fácil determinar si los partidos decaen por la sobreabundancia de tránsfugas, por la suma de un individualismo cínico y acomodaticio o porque las propias organizaciones partidarias y su deformación en la partidocracia de burocracias corrompidas da lugar a la prosperidad de esos personajes.

Aunque la palabra está desprestigiada, es indudable que si una organización política no tiene principios, ideas ni proyectos identificatorios y diferenciadores, carece de la cohesión imprescindible. Históricamente la condición ideológica y la consecuente disciplina interna han sido sustanciales para las izquierdas. No así de las derechas conservadoras, que más bien se inclinan a la independencia partidaria y a la utilización de la tecnocracia apolítica. La cohesión y consistencia de los partidos de la ultra derecha se basan más bien en liderazgos personales y carismáticos.

El transfuguismo se da en los regímenes en los que existe un claro predominio de conservadurismo, moderantismo y en los llamados partidos de centro. Son acomodables. Cambian, pues, los ropajes, pero no los maniquíes. Pero quizá en todo esto tenga que ver una realidad apabullante: la decepción socialista, que ha renunciado a incluir en el debate los idearios originarios. Pero la crisis de la izquierda democrática es otro tema, que por ahora postergo.

OSVALDO ALVAREZ GUERRERO

Fuente: "Río Negro" Leer más...

Cristina, en la encrucijada

Por Pilar Rahola

Nuevamente en Argentina, país que lentamente va configurando pinceladas de mi vida, como si fuera un lienzo añadido, un regalo del paisaje emocional. Me dan un premio prestigioso, el Premio Scopus, tanto por quien lo otorga, la Universidad Hebrea de Jerusalén, como por la notable lista de galardonados, cuya compañía marea mis escasos méritos. Es curiosa la dificultad que tenemos algunos para encajar bien el elogio, como si fuera una sobreexposición del ego, una especie de desnudo público, pero lo cierto es que la crítica es más fácil de llevar y, sin duda, mucho más fácil de combatir. Por supuesto, agradezco el cariño, el premio concedido, los motivos por los que pensaron en mí en esa lejana universidad que nació años antes de la existencia del propio Estado y que inauguró el mismísimo Albert Einstein. "La libertad es una librería", escribió Joan Margarit. Y "un bocadillo", añadió Julia Otero cuando le comenté la cita. Cierro el triángulo: la libertad también es una universidad y, en el caso de Israel, ha marcado el avance científico, médico y cultural de ese torturado país. Decía que es más difícil de digerir el elogio que la crítica, quizá porque, como la felicidad, nos asusta y nos pone en guardia. Josep Cuní cree que el gusto por el sufrimiento es muy catalán, casi un patrimonio identitario. En fin. Aquí estoy, con un premio grande que me tiene achicada, escondida en mis miedos y mis interrogantes. Y, sin embargo, ¡qué lindo bálsamo para la autoestima!... Argentina me recibe con título de mujer, recién acabadas las elecciones que han llevado a Cristina Kirchner a la presidencia. En la encuesta a pie de taxis, lo de Cristina es difícil de entender. No encuentro a nadie, en la capital, que la haya votado, y los epítetos que le dedican no casan con una candidata que ha ganado por más del 40% de los votos. Pero me lo aclaran los colegas de la prensa, cuyos análisis políticos son puro algoritmo: Cristina ha perdido en las capitales, en las ciudades importantes, en los núcleos donde la clase media y alta es influyente, pero ha barrido en las clases populares. "Peronismo en estado puro", comenta un analista político y buen amigo. Es evidente que si el resultado electoral marca una Argentina dual, claramente dividida en esos dos estadios sociales, no es un buen resultado. Nadie que no sea un populista demagógico puede gobernar a espaldas de la clase media. Y ése es el reto que tendrá que asumir la primera mujer argentina que llega, a través de las urnas, a la presidencia de la República: huir del populismo y recoser el abismo que la separa de la sociedad civil del país. Hasta ahora, la política de la K ha jugado a los dos lados de la quebradiza frontera ideológica, coqueteando con el chavismo y, a la vez, alejándose de él cuando lo marcaban los intereses o el puro sentido común. Pero Néstor Kirchner ha estado más cerca de Chávez que ningún otro dirigente importante latinoamericano, y ése es el misterio que encierra la incógnita Cristina: ¿intentará pescar, como su marido, en esas procelosas, turbias y revueltas aguas? ¿O buscará modelos de una izquierda moderna y razonable, para encarar la gestión del país? La encrucijada en la que se sitúa Cristina y, con ella, Argentina, oscila entre la revolución bolivariana, que la atrae como un imán, tanto como intenta comprarla y prostituirla; o la política mucho más sosegada e inteligente del uruguayo Tabaré Vázquez o del propio Lula da Silva. Ser o no ser, en la tradición de un país donde el populismo ya triunfa periódicamente, fuertemente arraigado en las raíces que dejó el legado Perón. De hecho, mirado desde el espejo de Stendhal, el peronismo es puro ADN argentino, pura genética política, de ahí su convulsa vida partidista, su tendencia al personalismo y al mesianismo y, sobre todo, su nula capacidad opositora. El dilema Cristina, sin embargo, no atañe sólo a Argentina. Hablamos de un país enormemente importante, con una influencia en la geopolítica de la zona, que puede marcar los tiempos y las agendas de todo el continente, quizá sólo comparable al poderoso papel que ejerce Brasil. Es por ello que los miedos de la sociedad argentina dirigente, y nada kirchneriana, son compartidos por muchos que miramos, de cerca, la realidad latinoamericana. Chávez es, sin ninguna duda, un nuevo pequeño emperador, otro cacique al estilo de los viejos caciques de siempre, con la ambición de Bolívar, pero sin su inteligencia, ni su carisma, ni su densa cultura. Rodeado de amigos peligrosos, con un poder económico estratosférico y un populismo fascistoide desacomplejado, Chávez tiene un proyecto para toda Latinoamérica, y ese proyecto da miedo a cualquier persona sensata. Pero el petróleo compra voluntades y algunas de ellas habitan en los despachos argentinos. Si Cristina reinventa la política de la K, teje nuevas complicidades más allá del sobado populismo de su predecesor y marido, se aleja de las tentaciones chavistas y encuentra el camino intermedio de una izquierda razonable, socialmente comprometida y económicamente inteligente, marcará una nueva etapa en la historia de este complejo país. Si, por el contrario, mantiene sus lejanías con la sociedad civil dirigente, sus desprecios con los periodistas y los intelectuales, sus antipatías con los empresarios y, a la vez, refuerza sus peligrosas cercanías con la izquierda más ruidosa, más antimoderna y más dogmática, entonces Argentina cumplirá la profecía que me dijo Sanguinetti, en una bella mañana uruguaya: "¿hacia dónde va Argentina? Querida, hacia ninguna parte". Es decir, hacia Venezuela.

Fuente: www.pilarrahola.com Leer más...

sábado, 10 de noviembre de 2007

Dejemos de bailar este tango triste

Por Julio María Sanguinetti

El 1° de noviembre, el ministro de Medio Ambiente del Uruguay, Mariano Arana, convocó a una conferencia de prensa para anunciar que había firmado la autorización para el funcionamiento de la planta de pasta de celulosa de Botnia. La invitación a la prensa la hacía, con su firma y en papel membretado, la directora de Medio Ambiente.

Armado el escenario, el ministro informó de lo contrario: que, a pedido del gobierno español, había postergado la decisión. Los sorprendidos periodistas comenzaron a preguntar si efectivamente ya había firmado la resolución, como decía el comunicado, momento en que el ministro invocó una llamada por teléfono y, prendido a un celular, desapareció como fingiendo extravío y nadie más lo vio.

El sainete fue transmitido y retransmitido por la televisión y, naturalmente, fue pasto fácil de todos los humoristas uruguayos. La gente, mientras tanto, asumía esta marcha atrás como algo poco decoroso para el país.

La réplica del otro lado del río no le fue en zaga en el desacomodo, pues el ministro Taiana consideró que había "una provocación" hacia la Argentina, cuando por ningún lado se advertía el desafío o incitación al enojo, sino más bien lo opuesto, una reculada sólo explicable por la impericia diplomática uruguaya, que no podía ignorar la inminencia de la Cumbre Iberoamericana a la hora de anunciar una decisión sobre un tema sometido a una mediación española.

Llegados a Chile los mandatarios, el presidente argentino saluda a los activistas que mantienen bloqueados los puentes internacionales y les reitera su adhesión "a la causa". Su colega uruguayo, entonces, no encuentra nada mejor que expresar "con todo su amor" su tristeza, al tiempo que ordenaba la inmediata autorización de funcionamiento a la empresa. O sea, que pasamos del salto atrás a la sobreactuación, en el medio de una Cumbre y en presencia del generoso monarca español, que sólo ha puesto su buena voluntad y la de sus mejores diplomáticos.

El final de norma fueron dos tristonas declaraciones presidenciales: la del presidente Kirchner quejándose de que se hubiera traído a la Cumbre un tema bilateral, con una vaga alusión a la "incomprensión" que generaba el conflicto; la del presidente Vázquez, abrazándose a la declaración del vicepresidente cubano sobre la intrínseca maldad de los "bloqueos". Ambos, agradeciendo a la Corona y al gobierno español, pero sin nada en la mano.

Quienquiera que observe este breve relato advertirá que en estas dos últimas semanas sólo hemos retrocedido. Seguimos hablando de hermandad, de apego a la ley, de Mercosur, de integración, y no somos capaces de resolver un tema estrictamente técnico como es medir y controlar el margen de contaminación de un tipo de empresas que existen en todo el mundo.

Personalmente, siempre creímos -y creemos- que Uruguay posee todo el derecho a instalar una planta, porque es una obra nacional y no binacional. Y que la Argentina tiene todo el derecho de reclamar un contralor efectivo. Lo que envenenó el tema fueron los cortes de rutas y puentes internacionales, que nunca debieron tolerarse. Pero pasado todo lo que hemos pasado, y después de tanto tiempo y esfuerzos, cuesta resignarse a este espectáculo de gestos en que uno y otro tratan alternativamente de poner cara de víctimas o airado rostro de valerosos defensores de la soberanía.

Parecería llegada la hora de dejar de bailar este tango triste, ya que, como dijo nuestro Quijote, "al buen callar llaman, Sancho". O nos ubicamos por encima de nuestros enojos, o seguiremos hundidos en un conflicto que aún puede ir a peor. Y mucho.

Fuente: La Nación Leer más...

GERARDO MORALES: "EL RESPONSABLE ES KIRCHNER"

El presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, senador Gerardo Morales, se refirió a la puesta en marcha de la pastera de Botnia y enfatizó que “el responsable de que la planta no se haya relocalizado es el propio gobierno y fundamentalmente el presidente de la Nación”.
“Otra vez la hipocresía del gobierno nos lleva a profundizar la confrontación con el Uruguay” subrayó Morales.
“Kirchner, después de haber dicho otra cosa, sostuvo que esta de acuerdo con la relocalización de la planta de Botnia, que hoy es un hecho imposible. Él sabe que eso no se puede concretar y, al peor estilo populista, se suma al justo reclamo de los asambleístas de Gualeguaychú, que desde un primer momento, antes de que ponga el primer ladrillo, habían planteado que se relocalice”, sostuvo el titular de la UCR.
“El responsable de que la planta no se haya relocalizado es el propio gobierno y fundamentalmente el presidente de la Nación” dijo Morales y agregó “Kirchner sabe que ahora es tarde para plantear la relocalización y, sin perjuicio de eso, lo hace”.
“Otra vez más, a partir de este desencuentro con el Uruguay, a partir de errores de nuestro gobierno, y también de una actitud de soberbia del gobierno del Uruguay, se vuelven a profundizar las diferencias con un país hermano” dijo Morales.
“El desafío de Cristina Kirchner, me parece, será tratar con gran honestidad, sin hipocresías, diciendo la verdad a los países hermanos de Chile, Brasil, Uruguay, para que de una vez por todas mejoremos las relaciones en el Mercosur”, dijo el senador jujeño y añadió “porque estamos seguros que profundizando el vínculo con estos países, profundizando la integración en la región, es como le va ir mejor a la Argentina y al conjunto de naciones de América del Sur”.-

Audio Morales [bajar archivo]

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viernes, 9 de noviembre de 2007

Gustavo Calleja: "el petróleo es un bien estratégico"

Gustavo Calleja, ex subsecretario de Combustibles y miembro del grupo Moreno es uno de los grandes expertos en hidrocarburos de Argentina. Sostuvo que detrás del éxito brasileño hay "una política coherente que considera a los hidrocarburos un bien estratégico. La aplican desde 1945, en todos los gobiernos y sin excepción".

Clarín publica hoy la siguiente entrevista a Gustavo Calleja:

Las grandes diferencias con la Argentina

Gustavo Calleja, ex subsecretario de Combustibles y miembro del grupo Moreno es uno de los grandes expertos en hidrocarburos de Argentina. Clarín lo consultó sobre las diferencias entre las políticas que impulsa Brasil en la materia y las que guían el rumbo de nuestro país.

-¿Qué hay detrás del éxito brasileño?

-Una política coherente que considera a los hidrocarburos un bien estratégico. La aplican desde 1945, en todos los gobiernos y sin excepción. El general Horta Barboza, creador de Petrobras, era admirador de Mosconi y creó la empresa a imagen y semejanza de YPF.

-¿Y cuál es el pensamiento de Mosconi que continuaron?

-Que el petróleo es un bien estratégico. Jamás aceptaron que fuera un commodity, como ocurre acá desde Menem y Cavallo. Argentina es el único país del mundo que lo ve así. Brasil, además, buscó el autoabastecimiento a cualquier precio. Al revés de Argentina, que nunca exploró el mar y encontró crudo en tierra, a ellos en tierra no les fue bien. Entonces fueron al mar y hoy son la primera empresa del mundo, la más especializada, en off shore. Empezaron a descubrir yacimientos y Río se transformó en un Estado petrolero, no sólo turístico.

-Pero Petrobras no es una empresa estrictamente estatal...

-Es que para proteger a su empresa, para permitir que siguiera explorando e invirtiendo y poder disponer de esos millones y que no se los robara la Secretaria de Hacienda, como ocurría acá con la YPF estatal, la transformaron en mixta, pero todo lo maneja el Estado. Eso se ve por ejemplo cuando tienen que pelearse con Bolivia por el gas, y entonces Petrobras aparece como una empresa privada, pero después aparece el presidente Lula y arregla todo.

-¿Cuánto debió invertirse, y no se hizo, en la Argentina?

-Debieron ser al menos, entre 200 a 300 millones al año, que era lo que invertía la YPF estatal. Y se debió seguir con el plan Comodoro Rivadavia-Houston, con contratos de participación como los que hacen Petrobras, Chávez y los árabes.

-¿Cómo son esos contratos?

-El privado corre con el riesgo minero: si pierde, pierde, y si encuentra, el Estado se asocia en 50%. En Argentina se dejó que los privados manejaran todo, sin control del Estado. En Brasil, la figura del concesionario, que es quien decide cuánto se saca, a quién se vende y a cuánto, sólo la tiene Petrobras.

-¿Qué pasó acá?

-Desaparecida la YPF estatal nadie quiso correr riesgos: con los yacimientos en funcionamiento, todo era ganancia. Desde Menem a la fecha no se exploró nada, salvo 3 o 4 contratos en el mar celebrados por Enarsa, que son secretos.

-¿Cuánto se exploraba antes y cuánto ahora?

-Con YPF eran 250 pozos al año; ahora, 20 o 25. Lo que hay es sobreexplotación de yacimientos. El otro problema es que se permite exportar libremente. Brasil exporta excedente. La decadencia de las reservas viene de no explorar, explotar de más y exportar libremente. En 3 años no va a haber autoabastecimiento. Exportar fue violatorio de la Constitución: no se contempló la protección de las generaciones futuras.

Hinde Pomeraniec

Fuente: Clarín
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El Presupuesto nacional 2008 sólo prevé $500.000 para el dragado del río Uruguay

El Proyecto 16 "Dragado Río Uruguay", a cargo de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, tiene asignado un crédito de sólo $ 500.000. Esta cifra representa el 0.32% del total de lo presupuestado para el año que viene en el PROGRAMA 91 "FORMULACION Y CONDUCCION DE POLITICAS PORTUARIAS Y DE VIAS NAVEGABLES", que asciende a $ 154.152.049. Se viene otro año sin dragado y con el Puerto de Concepción del Uruguay casi inactivo.

En el presupuesto del año en curso se asignaban $ 3.000.000 al dragado del río Uruguay, aunque es prácticamente nulo lo que se ha hecho en la materia.
No está de más recordar que en el discurso de apertura de las Sesiones Ordinarias, el día 1º de marzo de 2006, el señor presidente de la Nación expresó textualmente: "Se realizaron importantes avances en el Proyecto de la Hidrovía Paraná-Paraguay y en el Río Uruguay se están ejecutando tareas de dragado y balizamiento hasta el puerto de Concepción, con una inversión aproximada entre el año 2006 y el 2008 de 90 millones de pesos."

¿ Y los 90 millones...? Una de los tantos interrogantes sin respuesta que brinda este gobierno.

Además cabe consignar que el Proyecto 25 "Reparación Muelle en Delegación Río Uruguay de la DNVN", a cargo de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, tiene asignado un crédito de $ 1.000.000. En el presupuesto 2007 figura idéntico monto.

Y el Proyecto 03 "Readecuación Estructura Muelle 3-4 y Accesos Puerto Concepción Uruguay", también a cargo de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, tiene asignado un crédito de $ 887.200. En el Presupuesto 2007 este proyecto tiene previsto $ 1.000.000.-

Datos extraídos del Ministerio de Economía de la Nación
http://www.mecon.gov.ar/onp/html/presutexto/proy2008/jurent/pdf/P08J56.pdf

Fuente: http://www.losprincipiosonline.com.ar/
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jueves, 8 de noviembre de 2007

Enrique Mosconi: Un general en pos de un nuevo modelo

La vida y trayectoria de Enrique Mosconi (1877-1940) constituye un andarivel de nuestra historia que permite imaginar un destino nacional distinto al que finalmente terminó prevaleciendo en la segunda mitad del siglo XX. Hoy son menos los que discuten que los países desarrollados alcanzaron ese estadio a partir de una decisiva participación estatal en la construcción de infraestructura y en condiciones propicias para la existencia de una industria de base. Esa discusión, sin embargo, sometió a la Argentina a una larga, crónica y estéril pulseada entre modelos de inserción agroexportadora y modelos de industrialización y sustitución de importaciones; disputas que terminaron por relegar a nuestro país en los mercados internacionales y lo introdujeron en una declinación de sus capacidades productivas que llega hasta nuestros días.

Santiago Senén González*
Fabián Bosoer*


En la revisión de nuestro pasado, es posible encontrar, sin embargo aquellos "eslabones perdidos" de lo que podría haber sido otra historia. Mosconi y Savio, como Lisandro de la Torre o Alfredo Palacios, representaron arquetipos de un "deber ser" que siempre se rescató como un ejemplo a seguir. Pero representaron, al mismo tiempo, arquetipos solitarios de hombres públicos. Singulares entre sus pares, y siempre más admirados que conocidos e imitados.

Hijo de inmigrantes, militar e ingeniero, Enrique Carlos Alberto Mosconi nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877, cuando Nicolás Avellaneda era presidente. Hijo de Enrico, un ingeniero italiano que llega al país contratado para la construcción de ferrocarriles y vías en Rosario, Córdoba y Mendoza; y de María Juana Canavery, una argentina descendiente de irlandeses. El primero quería un hijo médico; la segunda, un hijo militar que siguiera las tradiciones familiares. Sin duda, las influencias de la madre y el tío, Angel Canavery, quien participó de la Campaña del Desierto, serían decisivas.

Tenía cinco hermanos: dos hermanas mayores, María y Esther, y dos hermanos menores, Ernestina y Ricardo. En 1879 y con solo dos años de edad, es trasladado a Italia con toda su familia, debido al trabajo de su padre. La misma causa que años más tarde, tras la muerte de su madre, los traería de regreso a Buenos Aires.

En la Argentina, Enrico Mosconi se casa con la condesa María Luisa Natti, y para entonces el joven Enrique ya se sentía inclinado a seguir lo que había sido el mandato materno. Ya terminando el bachillerato decide ingresar, en mayo de 1891, al Colegio Militar. Con 17 años, se gradúa el 20 de noviembre de 1894, tres años y medio después, como subteniente de Infantería, con diploma de honor y encabezando el orden de mérito de la promoción de veintidós cadetes.

Con apenas 18 años es enviado a hacerse cargo del Regimiento 7 de Infantería de Línea, en Río Cuarto. En sus ratos libres comienza a redactar el "Reglamento para Infantería en Campaña" que describe detalladamente el empleo de material explosivo, instrucciones para la construcción de puentes. Dicho trabajo comienza a perfilar su vocación abocada al desarrollo de la industria nacional y sus primeros pasos como ingeniero.

En 1896 asciende a segundo teniente. Paralelamente es trasladado a la Capital Federal. Una vez allí decide ingresar a la carrera de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, proyecto que venía madurando desde hacía unos meses. Mientras dedicaba sus horas a los estudios universitarios dirigió una comisión de estudios topográficos en Mendoza, a través de la cual se realizó un relevamiento de información topográfica y estadística de la zona cordillerana. Al año siguiente organiza las mismas tareas en la Patagonia, que concluyen con su proyecto del ferrocarril de Neuquén.

En 1901, Enrique Mosconi, después de cinco años de estudio, egresaba de la facultad con su título de Ingeniero Civil, tras haber presentado y aprobado una tesis sobre un proyecto de embalse para el lago Nahuel Huapi y la colocación de una válvula reguladora en los ríos Limay y Negro, ubicados en la provincia de Neuquén, con el objetivo de habilitar la navegabilidad hasta el Mar Argentino.

En 1903, obtiene el grado de Ingeniero Militar, con solo 25 años, según consta en acta firmada por el entonces Ministro de Guerra, el general Pablo Ricchieri, funcionario del entonces presidente Julio A. Roca. Al año siguiente es enviado, al por entonces Territorio Nacional de Santa Cruz, para levantar el Regimiento 24 de Infantería. En 1904 recibe el premio "General Belgrano", de 50 mil pesos, por un proyecto que había presentado para la construcción de un cuartel de Infantería y otro de Caballería, que debían construirse en el lugar donde hoy se encuentra el Regimiento de Granaderos a Caballo. En su discurso de agradecimiento explica: "...creo que, anualmente, los primeros números diplomados en la Facultad de Ingeniería deberían ser enviados al extranjero, donde se ejecutan esas estupendas obras, orgullo del esfuerzo humano, aptitudes aprovechables después en nuestra marcha hacia delante y, también, porque creo que tales aptitudes deben desarrollarse especialmente en los nuestros para no recurrir tanto a la importación de especialistas, que generalmente no da resultado..."

Las idas y vueltas por Europa

De 1906 a 1908, Mosconi forma parte de la comisión de graduados argentinos enviada a Europa (Bélgica, Italia y Alemania) para realizar un estudio y posterior adquisición de usinas hidroeléctricas y a gas. Para este trabajo, es asignado a los cuerpos de la especialidad de Ingenieros en el ejército alemán. Estuvo durante cuatro años incorporado al Batallón 10 Pioneers de Westphalia, participando de las maniobras imperialistas de 1907, mientras cursó sus estudios de posgrado en la Escuela Técnica Superior de Artillería e Ingeniería de Charlottenburg.

En Alemania también conoce el pensamiento de Friedrich List (1789-1946), economista cuyas ideas industrialistas tuvieron gran influencia en Europa y los Estados Unidos. List pasó más de 20 años en Norteamérica colaborando con representantes del Sistema Americano de Economía Política. En su libro Sistema Nacional de la Economía Política decía que "aquellas naciones que poseen, en la zona templada, un territorio extenso, abundantemente provisto con recursos naturales, dejarían desaprovechada una de las más ricas fuentes de bienestar, civilización y poderío, si no procurasen realizar la división del trabajo y la confederación de las energías productivas conforme a un módulo y esenciales para ello". Esta es la línea de pensamiento que reflejará Mosconi en toda su obra.

En 1909 regresa a la Argentina como Jefe del Batallón 2 de Ingenieros, pero su estadía en el país será por unos pocos meses. A fines de ese mismo año accede a integrar una nueva comisión que se traslada a Europa para adquirir material técnico para el Arma de Ingenieros. Realiza estudios teóricos y desempeña tareas en unidades de telegrafistas y ferrocarrileros en Alemania, Francia y el Imperio Austro-Húngaro.

Regresa a Buenos Aires en enero de 1911 y es destinado a la Inspección de Ingenieros, como auxiliar. El 29 de marzo del siguiente año asciende a teniente coronel y es nombrado Jefe del Batallón 1 de Ingenieros en Campo de Mayo. En 1913 viaja nuevamente a Alemania para la compra de más material para el trabajo de los ingenieros militares, pero la cercanía de la Primera Guerra mundial hace que le sean requisados todos los elementos. En 1914 Mosconi regresa al país y es designado al frente del Arma 1 de Ingenieros. En 1915 es trasladado como subdirector general de Arsenales de Guerra y un año después asume como director del Arsenal "Esteban de Luca", donde comienza a aplicar lo aprendido en Alemania, introduciendo el reemplazo de la energía térmica de carbón por petróleo crudo en hornos de fundición y calderas, y experimentando en fundición de aceros realizados con óxido de Quequén.

Reforma el sistema de arrastre de la ametralladora dándole a ésta un valor táctico del cual carecía; prohíbe en los talleres el uso de maderas extranjeras, y a cambio ordena la utilización de las maderas nacionales; sustituye el cáñamo de importación por el caraguatá mesopotámico, en la fabricación de armería; y se producen granadas de mano de tipo alemán. Repara maquinaria vieja y la pone en funcionamiento a la vez que duplica el índice de producción en los talleres de cartuchería.

Prepara la primera estadística industrial militar del país para poder conocer el tiempo necesario para la construcción de los materiales que una movilización militar requería. Eran ideas provenientes de las teorías económicas "tayloristas" que, por esa época se difundían en el mundo, sobre la maximización del rendimiento en el tiempo de trabajo. Investiga, obtiene y emplea productos del país para la construcción de nuevos cañones para fusil máuser y ametralladoras.

La conquista del espacio aéreo

El 10 de agosto de 1912 el gobierno nacional crea la Escuela de Aviación Militar, sobre la base de un ofrecimiento del Aeroclub Argentino, presidido por Jorge Newbery, que brinda al Ministerio de Guerra, libre de todo costo, su parque aerostático: siete esféricos, gas e instructores. La Dirección de la Escuela es otorgada a una comisión mixta conformada por Newbery, como presidente del Aeroclub y tres miembros de la comisión directiva, un director militar y dos jefes propuestos por el Ministerio de Guerra: Martín López y Enrique Mosconi. Esa fue la primera aparición de Mosconi en el mundo de la aeronáutica en la Argentina y así manifestó su importancia: "...la aviación de nuestro país, especialmente en lo referente a su carácter de arma de guerra, es ya un organismo de la institución militar y por consiguiente corresponde considerarla como parte integrante de la misma..."

El último día de 1917 asciende a coronel. Previo a ello, Mosconi había concretado, a mediados de 1916 el primer raid Buenos Aires – Mendoza, inaugurado el 9 de Julio, en el predio del Aeroclub Argentino. Desde ese momento hasta 1921 se produce un auge de la aviación en el país y Mosconi inaugura varios aeroclubes; entre ellos, los más importantes son los de Rosario y San Isidro. Ese mismo año y con motivo del estreno del espacio aéreo, Mosconi crea un proyecto de rutas aéreas en el que se establecen las diferentes líneas: de transporte, militares y correo postales, así como los caminos a seguir por cada una, los horarios, frecuencias semanales, las medidas, permisos y estaciones.

En agosto de 1912 se crea la Escuela de Aviación Militar. Propuesto por el Ministerio de Guerra, Mosconi integra la dirección de la Escuela. No obstante en 1922 pide al Poder Ejecutivo que disuelva la Escuela Militar; se crea entonces el grupo Nº 1 de Aviación, organizándose de esta manera la defensa aérea nacional. A raíz de conflictos con la proveedora extranjera de naftas para los aviones, la empresa norteamericana, West Indian Oil Company, Mosconi resuelve fundar YPF, organizando "los medios legales para romper los trusts".

A pedido del propio Mosconi, el Poder Ejecutivo disuelve la Escuela Militar de Aviación, por decreto y crea, el 1° de febrero de 1922, el Grupo Nº 1 de Aviación, que se organiza bajo el mando de Jorge B. Crespo. Este queda constituido por una plaza mayor, una escuadrilla de bombardeo, una de caza, una sección de entrenamiento, un parque aeronáutico y una sección fotográfica. En el discurso inaugural, Mosconi expone que "habrá que organizar la defensa antiaérea, como organismo complementario, y la industria de construcciones aeronáuticas, para que el país encuentre dentro de sus fronteras, este importante elemento de defensa nacional". La mayoría del combustible que se consumía en Argentina era importado, y la situación energética del país era muy precaria, ya que la única producción de petróleo se quemaba en calderas para poder utilizarlo.

El día en que nació una idea

Con motivo de la finalización del año militar, la Escuela de Aviación organiza excursiones de entrenamiento que llegarán hasta las fronteras argentinas, previstos para iniciarse una mañana de agosto de 1922. Al llegar el día, Mosconi se encuentra con que la empresa norteamericana Wico (West Indian Oil Company), la única que importaba combustible para aviones en la Argentina, se negaba a suministrarlo sin pago adelantado.

El entonces coronel Mosconi se reunió con el gerente de la empresa para ratificar la noticia. Una vez confirmada, estableció que la empresa no le vendería más nafta a menos que se anticiparan los pagos, Mosconi replicó, según cuenta en su libro: "Advierta que el Servicio Aeronáutico del Ejército no debe un centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestaciones y su exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto".

En ese mismo momento, comienza a reflexionar sobre qué pasaría si ese combustible era requerido, no para una simple práctica aeronáutica, sino para la defensa aérea del territorio nacional. Más tarde comentará: "Allí, en el mismo escritorio me propuse juramentándome conmigo mismo, cooperar con todos los medios legales para romper los trusts". La decisión de Mosconi cambió la historia argentina. Fundó YPF, creando con ella una de las obras más importantes del siglo XX a nivel mundial, que más tarde se constituiría como modelo de otras que se fundaron en el resto de Iberoamérica. También hacia esa meta iba Mosconi el 1º de agosto de 1929, cuando YPF rebajó el precio del litro de nafta y tomó "la dirección y el contralor del mercado de combustible líquido en la Argentina". El juramento de 1922, "romper los trusts" se había cumplido.

La primera destilería

Luego de que el 13 de diciembre de 1907 se descubriera en Comodoro Rivadavia el tan preciado petróleo, mientras se buscaban napas de agua para abastecer a la ciudad, fundada en 1901, el tema pasaría a ser de gran importancia nacional, pero las obras para llevar adelante las extracciones no estarían todavía impulsadas con suficientes fuerza y dinamismo.

En junio de 1922, el presidente Hipólito Yrigoyen firma el decreto con el que daría lugar a la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Esta nueva denominación encontraría su razón en una necesidad de centralizar la explotación del mineral, tanto de Comodoro Rivadavia, como de Salta, Jujuy y los recientes descubrimientos de Plaza Huincul, así como de aumentar la producción para satisfacer las demandas nacionales e internacionales que provocaba el momento de entre guerras.

Así es como, después del incidente con la Wico, Mosconi pasaría a ocupar el cargo de Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), tras la asunción de Marcelo T. de Alvear a la presidencia. Ya en su cargo, el cual ocupará durante 8 años, tomará decisiones determinantes en el desarrollo de la empresa, pero cada paso encontraría un sustento teórico fuerte pensado y proyectado por el mismo Mosconi. Durante esos años escribe el libro que acompañaría su obra: La batalla del petróleo. YPF y las empresas extranjeras.

Una vez en su cargo, Mosconi viaja al sur para hacer un relevamiento de la situación en que se trabaja y saber cuáles son las necesidades. Después de cada uno de sus viajes redacta informes que son entregados al gobierno, en los que constan las falencias, desorganizaciones fiscales y administrativas, así como la necesidad de suplantar a las empresas extranjeras que se encontraban explotando petróleo tanto en Comodoro Rivadavia como en Plaza Huincul.

Más tarde, en 1923, redacta un tercer informe que entrega al Ministerio de Agricultura en el que solicita la modificación de la Ley de Minas, para establecer nuevas zonas de reserva y un control estricto del mercado de combustibles. Como primer paso, con decidido entusiasmo, Mosconi proyectó la construcción de la destilería de La Plata. Esta iniciativa marcó un toque de alarma para los trusts petroleros, que iniciaron toda clase de resistencias al proyecto. Sin embargo el Congreso Nacional aprueba el contrato, se pone a disposición de YPF la suma de 24 millones en letras de Tesorería, y se firma un acuerdo con la norteamericana Bethlehem Steel Co. para la construcción de la destilería, la cual es inaugurada en diciembre de 1925, después de un año.

La destilería entra en producción inmediatamente, elaborando nafta, kerosene, fuel oil y a menos de cinco meses de su habilitación comienza la producción de nafta de aviación. El año 1926 señala la entrada de YPF en el mercado de combustibles con sus propios productos. Las ganancias capitalizadas y reservas ascienden a más de 71 millones de pesos; el beneficio líquido del ejercicio es de 6 millones. La producción fiscal de petróleo alcanza a 415.558 metros cúbicos, volumen equivalente al 76,9% del total nacional. Se importan más de 45 mil toneladas de crudo .
Otra de sus grandes obras durante la gestión de Director de YPF fue la electrificación de Comodoro Rivadavia, necesaria para agilizar el modo de producción y explotación de los pozos petroleros del lugar, así como el buen funcionamiento del sector administrativo de la empresa.

Aprovechando la energía libre generada se creó, en 1927, la fabrica de latas, con maquinaria automática. Como dijera el mismo Mosconi "si se hubiese tenido que adquirir esta cantidad de latas (736.538 envases) se habría gastado más de lo que costó su fabricación en la destilería. Esta economía amortizó aproximadamente la cuarta parte del capital total invertido". Otro complemento fue la fábrica de cajones y el aserradero que representó una economía anual de más de un tercio del capital invertido en ella, obteniéndose cajones mejores que los que se compraban hechos. En 1928 se da inicio a la explotación de petróleo en Salta y debido a una intensa exploración llevada a cabo en la zona noroeste, se produjo en 1933 el descubrimiento petrolífero de Tranquitas.

Un precio competitivo para el combustible nacional

En 1927 el modelo de petrolera nacional saca del décimo puesto a la Compañía Británica de las Indias Orientales, produciendo un 6% de crudo por sobre ésta. El comentario del general Mosconi fue: "el concepto que establece el precio uniforme en todo el territorio de la Nación sólo rige en muy pocos países. Con ello consideramos haber implantado un principio de la mayor trascendencia". En tan poco tiempo YPF se había transformado en un principal promotor del bienestar general. El 1º de agosto de 1929 se resolvió rebajar dos centavos el litro y ochenta centavos por tonelada. "La trascendencia de la medida adoptada es histórica. En el preámbulo de su resolución dice que 'tomó esas disposiciones de acuerdo con directivas emanadas de Poder Ejecutivo, que se inspiran en conceptos de solidaridad nacional, fomento de las industrias de transformación, agropecuarias y de transporte, y para establecer una más equitativa relación entre los precios de producción de derivados petrolíferos y los de venta al consumidor, todo lo cual beneficiará en modo muy importante a la economía nacional'". "Desde el 1° de agosto de 1929, fecha en que los trusts petrolíferos inglés y norteamericano quedan definitivamente rotos en nuestro país, los habitantes de la República no sufren más imposiciones que las emanadas de su propio gobierno que decide libre de ingerencias extrañas en todo lo relativo al combustible líquido y empiezan a volverse tierra adentro los millones que hasta entonces tomaban el mar".

Mientras a nivel internacional los trusts subían los precios del combustible, la joven YPF se daba el lujo, a partir del 17 de febrero de 1930, de rebajarlo en seis y medio centavos por litro; lo que, sobre un consumo total anual de 800.000.000 litros, representaba $1.000.000 por semana, para la economía nacional. La importancia de estas estrategias de mercadotecnia, realizadas por Mosconi, encuentran su razón de ser en el convenio Achnacarry –firmado entre Standard Oil, Royal Dutch, Shell y Anglo Persian en 1928– regido por el principio del as is y según el cual cada empresa conservaba la posición que tenía en el mercado en el momento en que se firmara el acuerdo.

La exposición de sus ideas denotaba una preocupación por asegurar los beneficios de la explotación petrolera nacional a través de legislación adecuada. "El monopolio (sin expropiación de las concesiones existentes) acabará con los rozamientos y lucha de intereses –afirmaba el entonces titular de YPF– con los entorpecimientos y falsas canalizaciones de los trámites legales y reglamentarios de los expedientes. Acabará asimismo con la intromisión de elementos extraños en nuestra política interna, con el soborno, cada vez más alarmante. Evitará futuras complicaciones y perturbaciones en nuestra economía, en nuestro derecho y nuestra soberanía. Usufructuaremos así, íntegramente, en paz y tranquilidad, con honor y dignidad, como podemos y debemos hacerlo, los beneficios de nuestras explotaciones petrolíferas".

Pasado, presente y futuro del petróleo

Sin descuidar su pasado académico y previendo la necesidad de formar especialistas en el tema del petróleo, para un futuro no lejano, Mosconi logra que el 30 de diciembre de 1929 el Poder Ejecutivo dé lugar a su proyecto de un convenio entre YPF y la Universidad de Buenos Aires. Este acuerdo establecía que la petrolera otorgaría a la universidad la suma de $50 mil anuales para solventar los gastos necesarios para la capacitación de profesionales en la especialidad.

Así es como Mosconi se convierte en una de las figuras más importantes en la historia de la urbanización e industrialización del país. Pero como cualquier actitud comprometida con la transformación de la realidad nacional, sus decisiones y su pensamiento no concitaron sólo apoyos y generaron resistencias en el pensamiento dominante. Para muchos oficiales, la idea de una economía argentina completamente distinta de la que existía, con su base agraria y su dependencia del comercio exterior, resultaba ilusoria.

A pesar de estas opiniones encontradas, también fueron muchos los oficiales que encontraron en su figura un símbolo y un referente. No solo saludaron con aliento la tendencia hacia la industrialización, sino que se identificaron con ese incipiente nacionalismo económico que procuraba desarrollar los recursos petrolíferos de la Argentina bajo el control estatal. En su carácter de primer Director de YPF (1922-1930), Mosconi se esforzó por demostrar que los argentinos eran capaces de explotar estos recursos sin la participación de concesionarios extranjeros.

"Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera."

Para Mosconi la soberanía nacional no comenzaba ni terminaba en los discursos celebratorios de fechas patrióticas, ni era una metáfora de circunstancia. Creía que los conceptos de soberanía y nacionalidad, eran algo tangible: la defensa del patrimonio argentino, sus riquezas naturales, eran los hombres y mujeres que con su trabajo escriben las páginas más auténticas de la nacionalidad.

Fue un tenaz defensor de los intereses petrolíferos nacionales durante esos ocho años al frente de YPF. Supo impulsar la nueva empresa, no sólo multiplicando su producción sino dotándola de la estructura necesaria para el cumplimiento de sus objetivos. Luego de una prestigiosa carrera militar, Mosconi dedicó su accionar a tratar de conseguir una política que permitiera resultados positivos para el país. Y buscó proyectar, también, esa experiencia a la región.

Mosconi "contagia" su modelo a toda Iberoamérica

Previo a su viaje por varios países de América latina para difundir el modelo industrialista argentino en el tema del petróleo, Mosconi realizó algunas conferencias radiales en las que consideró las relaciones derivadas de la finalización del conflicto chileno-peruano, como ejemplo y punto de partida de sus postulados.

Dijo: "en estos momentos de satisfacción para chilenos y peruanos, deben ambos pueblos escrutar con mirada avizora el porvenir, para comprender las ventajas de todo orden que significaría en el mañana el término de la cuestión de Tacna y Arica y la unión de Chile y el Perú". Y continuó: "La cordialidad, el respeto mutuo, el espíritu fraterno entre Chile y la Argentina, que han existido, existen y deseamos sinceramente se acentúen para bien común, no pueden sufrir disminución ni sentirse rozados por conceptos que expresen justas aspiraciones patrióticas".

"En las relaciones internacionales pueden seguirse dos directivas: la de las intenciones ocultas, origen de la desconfianza que conduce a un recíproco e inútil desgaste de fuerzas, a la exageración del armamentismo, que en los países de América del Sur, por el grado de su desarrollo cultural y económico, sólo es ilusión de fuerza, ya que resulta contraproducente querer acopiar armas y pertrechos bélicos si ello no corresponde al poder económico de la Nación... la inversión de crecidos caudales que, por la razón expresada anteriormente, tendrían fin provechoso si se emplearan en destinos más productivos, que son los que en realidad constituyen la base de la organización de la paz y de la guerra."

"La otra dirección es la indicada para el crecimiento armónico de nuestros organismos nacionales y la firme orientación de nuestros destinos. A ella conducen los acuerdos internacionales, las convenciones aduaneras y las vinculaciones económicas que fomentan el intercambio comercial señalando rumbos de progreso y bienestar, y que para que lleve en sí la garantía de su seguridad tiene la exigencia de una proporcionada organización militar."

"Los países de Latinoamérica que, como el nuestro, explotan petróleo y no posean yacimientos carboníferos o bien no sean éstos comercialmente explotables, deben preservar las fuentes de combustible líquido de toda influencia que no sea eminentemente nacionalista; el combustible constituye la plataforma sobre la que se levantará su futura organización industrial". En 1927, Mosconi decide que sus acciones contra los trusts petroleros no deben limitarse al ámbito nacional y proyecta la ruptura del control de las compañías petroleras internacionales a nivel continental, convirtiéndose en un precursor de los planes de integración iberoamericana. Así fue que, invitado por diferentes gobiernos de la región, inició una gira en barco en la que visitó varios países para dictar conferencias y mantener reuniones oficiales. Sostuvo como prioridad el establecer relaciones con los institutos militares de formación y fue consolidando lazos fraternales, al dejar en cada país una réplica del sable del General San Martín, como un símbolo de unidad americanista.

En Bolivia

El presidente de Bolivia, viendo la necesidad de la importación de petróleo, hace a la Standard Oil Co. una concesión para la construcción de dos oleoductos para llevar petróleo desde Argentina hacia dicho país. Mosconi interviene sin demora, entendiendo que "la concesión es solicitada por la Standard Oil Co., de actuación conocida en el mundo entero, que en nuestro país se ha destacado por sus procedimientos nocivos a nuestra moral, a nuestra política y a nuestro bienestar, y que actualmente se encuentra en litigio ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación con la Provincia de Salta, cuyos decretos recientes restablecen el imperio de prescripciones legales desconocidas por el Poder Ejecutivo del Dr. Corbalán" (gobernador de Salta).

Este pedido le llega a él de mano del Presidente vía un memorándum de seis páginas referente a un convenio provisional de transporte; un anteproyecto de concesión de oleoducto desde la mina Mirtle, sobre el río Bermejo y Manuel Elordi, donde ha establecido depósitos y refinería la Standard Oil Co. Además, pide concesión para construir, paralelamente a las tuberías de petróleo, cañerías de agua, cañerías para conducir gas natural, que podrá ser empleado por el concesionario para cualquier uso privado o público; líneas telegráficas y telefónicas y estaciones de radio, un ferrocarril de vía angosta, las líneas de luz y fuerza eléctrica requeridas y, finalmente, los muelles necesarios en el río Paraguay o en el Paraná.

Mosconi se opone rotundamente a lo que considera tanto una violación de la soberanía nacional como de la de Bolivia: "Considero que no conviene a los intereses de nuestro país acordar la concesión de ninguno de los dos oleoductos en cuestión, el segundo de los cuales constituye un verdadero corredor de 1.500 kilómetros de longitud desde la frontera de Bolivia hasta los puertos de nuestro litoral, que se entregaría a la Standard Oil Co. para uso de ella y del gobierno de Bolivia".

"Semejante solicitud de concesión no corresponde al estado moral y a la capacidad económica, técnica e industrial de nuestro país, en virtud de lo cual el Poder Ejecutivo que nos preside, con altas miras de resguardar la riqueza de los yacimientos y defensa de nuestro patrimonio y de nuestra tranquilidad política, ha concretado y sostiene conceptos monopolistas integrales de la industria petrolífera".

"Es, sin embargo, posible dar satisfacción al pedido del Gobierno de Bolivia tomando nuestro Gobierno a su cargo la construcción de dos oleoductos, es decir, el de Aguas Blancas o Embarcación y el de Cuiba a Formosa, Santa Fe o Campana".

En Colombia y Perú

En Colombia transmite la experiencia argentina sobre el petróleo a hombres del Parlamento y al propio presidente Abadía Méndez en momentos en que Bogotá esta discutiendo un proyecto de ley sobre explotaciones petroleras. Un periodista le pregunta cuál de los dos trusts, el anglo-holandés Royal Dutch o el norteamericano Standard Oil, era preferible por su capacidad técnica, método de trabajo y modalidades.

La respuesta de Mosconi es que "el grupo norteamericano es menos científico, más audaz e impetuoso, dispone de ilimitados recursos financieros, por lo tanto desarrolla un espléndido vigor en las empresas y no reconocen limitaciones en la obtención de sus propósitos y de allí se derivan las reacciones que provocan sus ásperos procedimientos, que comienzan con las manifestaciones personales y se extienden hasta el desconocimiento y el atropello de la soberanía de otros pueblos. El grupo europeo es más científico y metódico en sus planes y en sus sistemas de trabajo es más suave, al extremo que en ciertos momentos pasa inadvertido, más no por eso deja de obtener con habilidad las finalidades que persigue...".

"Al final de cuentas –concluye– los dos grupos son equivalentes y compararía con una cuerda de cáñamo al grupo norteamericano, y con una de seda al europeo; de modo que en respuesta a la pregunta que me hiciera, manifesté que si las dos cuerdas, ruda la una, suave la otra, han de servir para ahorcarnos, me parecería más inteligente renunciar a ambas, y concentrando nuestra voluntad y nuestra capacidad en este problema especial, de características únicas, resolverlo por nuestras propias fuerzas, haciendo con ello un gran bien que las generaciones futuras agradecerán".

Con el modelo argentino de YPF se crea YPFC (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Colombianos). En Perú es recibido por el presidente Leguía y dicta dos conferencias. A su regreso, el 26 de marzo de 1928 en declaraciones al diario La Prensa expresa su especial preocupación por "las perturbaciones que los grandes trusts producen en los pueblos en que operan".

En México

Invitado por el rector de la Universidad de México, y el Departamento de Petróleo de la misma, Mosconi viaja en enero de 1928 y brinda conferencias sobre la novedosa experiencia argentina con el petróleo. Refiriéndose al primer encuentro con el presidente, el general Plutarco Elías Calles, cuenta: "Sus primeras frases fueron de un hondo sentido: 'Ojalá, general, me dijo, Méjico no hubiera tenido nunca petróleo'. ¿Quiere el lector más gráfica y más brevemente pintado el grave problema? ¿No explicaba eso la lucha que aquel gobernante debía sostener en defensa de intereses de los cuales sabía que estaban pendientes otros, los más caros, quizá, de su pueblo, que ha sido siempre un pueblo de libertad y de sacrificio? Recordaré siempre aquellas palabras del presidente Calles y las recordaré como ciudadano argentino que desea que su patria no sufra los males de Méjico, por el único pecado de ser un país rico y aspirar una lógica situación de pueblo libre".

En la misma entrevista, Mosconi felicita al presidente mexicano por "la amplitud de miras que se revela en la manera cómo han abordado y están procurando resolver su problema petrolero, no desde un solo punto de vista, sino en todas sus fases: científica, económica, política y social. Política indudablemente salvadora y benéfica para el porvenir de su país".

" 'Al expresar a usted la profunda satisfacción que nos ha producido su visita y felicitarle personalmente por la obra que han realizado, me permito suplicarle transmita nuestro cordial saludo y haga extensiva esa felicitación nuestra a las personalidades que con usted están realizando la obra a que me he referido y que sin duda merecerá la gratitud de su patria y la simpatía, no sólo de los pueblos de la América latina, sino también de todos los que traten de colocarse en un alto nivel'. He trascripto parte de la carta que al salir de Méjico recibí del ingeniero Paredes, no sólo por el valor que sus elevados sentimientos patrióticos y sus profundos conocimientos técnicos dan a esa comunicación, sino para que el lector advierta de qué manera los hombres a quienes el país hermano ha confiado el cuidado de su riqueza petrolera están trabajando con el fin de que su patria llegue a disfrutar ampliamente de lo que en realidad le pertenece".

"El abastecimiento de petróleo para las necesidades del país es un problema que ha venido ocupando la atención preferente del Gobierno Federal con el propósito de alcanzar una solución que satisfaga los intereses nacionales en forma amplia y definitiva. El Gobierno Federal desea ofrecer una amplia oportunidad para que participen en esta organización el mayor número de elementos nacionales a fin de lograr que la Compañía Petroleros de Méjico S.A., sea una empresa genuinamente mejicana, manejada por mejicanos, para beneficio de los mejicanos".

Un gran aporte para la concreción de PEMEX, la empresa petrolera estatal, lo constituyen las ideas americanistas que Mosconi les expuso. Diez años después de aquella visita, el 18 de marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó la inmediata nacionalización de toda la industria petrolera mexicana.

También en los Estados Unidos

Luego de su recorrida por los países de América del Sur, Mosconi decide visitar los Estados Unidos para conocer algunos establecimientos de importancia dedicados a la exploración y explotación de minerales. En su recorrida, llega hasta una de las destilerías de la Standard Oil, en Bayona. Tras observar y analizar los modos de trabajo y producción llevados a cabo por esta empresa logra establecer algunos parámetros comparativos de balance positivo para Argentina.

A su regreso al país, expresa ante las autoridades nacionales y a los miembros directivos de YPF que ha llegado a conclusiones satisfactorias sobre la eficiencia del personal argentino, de las fábricas y yacimientos, así como sobre los sistemas de trabajo imperantes. Encuentra similitudes tanto en la maquinaria como en la forma de organización interna de la empresa entre un país y otro, fundamento inquebrantable para seguir adelante con sus ideas de industrialización y de independencia económica de Argentina. Pero el sueño no duraría mucho tiempo. Los difíciles años ´30 se acercaban.

Mosconi, acusado de comunista

En setiembre de 1930, cuando se produce el golpe militar conducido por el general José Félix Uriburu, el general Mosconi no acepta plegarse al mismo, lo que produce su renuncia automática a la dirección de YPF, el 9 de septiembre, fecha de su primera detención. Es que, militar comprometido con el orden constitucional, había además intentado organizar una resistencia que no encontró acogida en el depuesto vicepresidente Enrique Martínez. Tras la revolución del 6 de septiembre, con la destitución de Yrigoyen de su segunda presidencia, todo lo referente a políticas y gestiones de industrialización parece quedar en suspenso No resultaba extraordinario que Uriburu designara a un militar para la conducción de YPF, ya que así había ocurrido hasta entonces. Sí resultaba curiosa esa misma medida para la Dirección de Correos y Telégrafos y para la Administración de Ferrocarriles del Estado, cuya conducción había sido desempeñada por civiles. También resulta desconcertante, cuando en 1931, Uriburu designa a un civil en la dirección de YPF.

José Félix Uriburu, militar y político argentino (1868-1932). En septiembre de 1930, cuando se produce el golpe militar y asume la presidencia, el general Mosconi no acepta plegarse al mismo. Inmediatamente presenta su renuncia al cargo de director de YPF, el 9 de septiembre, fecha de su primera detención. El 6 de diciembre es nuevamente detenido, acusado de comunista y de querer realizar un contragolpe. Se le abre un sumario culpándolo de manejar indebidamente el presupuesto de YPF. El sumario abierto es la amenaza suspendida sobre su dignidad.

Pero lo que más preocupaba a quienes habían dedicado varios años de su vida al proyecto de industrialización y de nacionalización de las industrias, son las personas que acompañan al nuevo presidente. Los colaboradores de Uriburu eran, entre los más cercanos, Enrique Santamarina, vicepresidente de la Nación, accionista de Astra (perteneciente a la Standard Oil); Matías Sánchez Sorondo, ministro del Interior, presidente de la Franco Argentina Comercial y Financiera y además abogado de la Standard Oil; Ernesto Bosch, ministro de Relaciones Exteriores y presidente de la Compañía Industrial y Comercial de Petróleo (del grupo de la Anglo Persian) y presidente de Escandinavia S.A.; Ernesto Padilla, ministro de Justicia e Instrucción, director de la Germano Argentina de seguros, vocal de la compañía Técnica e Importadora; Horacio Beccar Varela, ministro de Agricultura, director de la S.A. Argentina de Comodoro Rivadavia (de capitales ingleses), síndico de Austea S.A. (subsidiaria de la Standard Oil) y abogado del National City Bank of New York, director de la Destilería de Petróleo El Cóndor, presidente de Firestone, vocal de Sol Compañía Petrolera y abogado del Frigorífico Anglo, entre otros; Octavio Pico, Ministro de Obras Públicas, con importantes cargos en las subsidiarias de la Standard Oil (Cia. Argentina de Comodoro Rivadavia y Petrolera Andina S.A.

El 6 de diciembre, Mosconi es nuevamente detenido, acusado de comunista y de querer realizar un contragolpe. Luego, se le abre un sumario culpándolo de manejar indebidamente el presupuesto de YPF. "Y ahí comienza el drama para Mosconi. El sumario abierto es la amenaza suspendida sobre su dignidad. El destierro encubierto lo coloca en una condición de prófugo. Se lo castiga por haberse atrevido a enfrentar los trusts extranjeros del petróleo, se lo destierra porque se lo teme. Y él se siente impotente, sin medios a su alcance para modificar la situación. La represión de la dictadura es despiadada. Confina, encarcela, tortura. Las libertades democráticas quedan canceladas. El proceso de subversión institucional, la limitación de las libertades que han de fatigar al país por más de un cuarto de siglo, lo inaugura el régimen uriburista. Bajo su gobierno se instalan y crean los organismos de represión en la policía y en el ejército que después otros regímenes perfeccionarán".

En realidad, el presidente Uriburu se reúne con Mosconi en la Casa Rosada para anunciarle que viajará a Europa en "misión de estudios"; así es como lo envía a Italia con el fin de seguir analizando la evolución de la aviación europea. Parecía ser, en efecto, un destierro disfrazado.

En su libro El petróleo argentino, como testimonio de sus obras y como alegato final a la acusación de aplicar indebidamente el presupuesto de YPF, Mosconi expresa: "Para conocimiento cabal de mis compatriotas, que así sabrán en detalle cómo la organización petrolífera fiscal, que en el mes de octubre de 1922 tenía una cuenta capital de pesos moneda nacional 61.969.912,722 en octubre del año 1930 elevaba esa cuenta a la suma de 228.403.788,402, logrando un aumento de pesos moneda nacional 166.433875,682 para el período 1922-1930."

Regreso a su país para el último adiós

El inmerecido y forzado distanciamiento lo entretiene en Europa solo durante un año. A su regreso al país, Mosconi se encuentra con el general Agustín P. Justo como presidente, antiguo condiscípulo suyo. Este lo designará Director de Gimnasia y Tiro del Ejército. Era otro simbólico desmérito. El viejo luchador quedaba relegado a un papel protocolar.

Poco después, en 1933, un ataque de hemiplejía lo fulminaría, pero la soportaría estoicamente durante casi siete años. El 31 de diciembre de ese mismo año era retirado de oficio, con el grado de general de división.

Plaza Huincul a comienzos de la década del 30.

Mientras comienza los ejercicios de rehabilitación decide dejar testimonio de sus experiencias. Con la ayuda de su hermana Ernestina escribe El petróleo argentino 1922-1930 y la ruptura de los trusts petroleros inglés y norteamericano del 1° de agosto de 1929, que recibe la medalla de oro de la Academia de Artes y Ciencias de Brasil. En él expuso sus ideas centradas en una política de puerta cerrada y monopolio estatal que –según sus palabras– "terminará con la lucha entre los trusts e YPF". En ese sentido, Mosconi afirmó: "Dos organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan intereses antagónicos, destinados a vivir en una lucha de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatista. Para asegurar para nuestro país la riqueza petrolera debe encararse a fondo la cuestión, siendo ello imposible de lograr mientras el Estado no monopolice íntegramente la explotación de sus yacimientos."

Debido al éxito de este libro decide recopilar todos sus discursos en el libro Dichos y Hechos y luego redacta La creación de la Quinta Arma y las rutas aéreas argentinas, rememorando sus días dedicados a la aviación. Ya inválido, en el ostracismo político, sin dinero y sin propiedades más que la casa en la que vivía con sus hermanas, en la esquina de Aráoz y Arenales, que había sido comprada por un préstamo al Banco Hipotecario, del que aún restaban varias cuotas, Mosconi fallece el 4 de junio de 1940.

Al día siguiente el diario La Nación publica un obituario destacando las cualidades del militar: "Hace ya tiempo que una enfermedad larga había privado al país de la colaboración sobresaliente del general Enrique Mosconi. Especializado en una de las actividades productoras de la Nación, de mayor repercusión en la economía y en la industria, era un técnico de autoridad y de eficacia indiscutible. Habría sido útil en cualquier época de la República, y en las presentes circunstancias, cuando el problema del petróleo asume importancia tan singular, el fallecimiento del general Mosconi representa una pérdida sumamente sensible".

Además publicaban sus condolencias sus hermanos y sobrinos, los miembros de directorio de YPF, miembros del Aeroclub Argentino, partidarios de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), del Centro de Aviación Civil y del Círculo Militar, quienes se ofrecen a participar de la ceremonia otorgándole al general los mayores honores.

Una consigna: "Romper con los trusts"

A través de los libros anteriormente citados y varios trabajos periodísticos Mosconi logró explicar claramente sus ideas sobre la cuestión petrolera. En una nota publicada en Noticias Gráficas el 17 de septiembre de 1932, señaló: "El país reclama una ley que garantice al pueblo argentino el usufructo total de los beneficios derivados de las explotaciones petrolíferas y que esto se realice en la mayor tranquilidad, libre de la áspera lucha de intereses que pone a prueba, y a menudo mancha, el honor de las personas y la dignidad de las funciones públicas".

"Se trata –continuaba Mosconi– de un asunto demasiado complejo, constituido por múltiples especializaciones que deben ser consultadas para formular un proyecto que coordine con unidad de doctrina las distintas actividades que integran la industria petrolífera y defender así, esta fundamental riqueza pública, establecer el conveniente ordenamiento de su explotación y alcanzar los objetivos que imponen el presente y el porvenir económico de la Nación".

Designado titular de YPF, el general Mosconi consiguió, a lo largo de sus ocho años de gestión, que la empresa pasara de una producción de casi 350.000 metros cúbicos de petróleo en 1922 a más de 872.000 metros cúbicos en 1929, y de un capital de casi 62 millones de pesos en 1922, a uno de más de 228 millones en 1930. Defensor del patrimonio petrolífero del país, puso de manifiesto más de una vez su opinión adversa a los trusts. En el artículo anteriormente citado agregaba, a propósito de un proyecto parlamentario sobre hidrocarburos, que "es decididamente propulsor del capital privado, que en nuestro país forman casi sin excepción, empresas extranjeras filiales de los grandes trusts y, lo que es peor, descuida este proyecto la necesidad de impulsar el desenvolvimiento de YPF, colocado con respecto a los trusts en inferioridad de condiciones".

En esa oportunidad, y ante las controversias suscitadas por "el trance de acaparamiento" de la Standard Oil –efectivizada mediante la concesión petrolífera en Salta– señalo: "me aferro ahora más que nunca al concepto de puerta cerrada y monopolio que terminará con la actual lucha de predominio entre los trusts e YPF, lucha cuya aspereza irá siempre en aumento".


* Santiago Senén González, periodista e historiador, y Fabián Bosoer, politólogo y periodista, son autores de los libros La trama gremial, El hombre de Hierro y El sindicalismo en tiempos de Menem, de Editorial Corregidor, y de numerosos artículos sobre historia del movimiento obrero.


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La Suprema Corte deberá decidir sobre la nulidad de la privatización de YPF

El 11 de octubre de 2007, fue presentada por el MORENO la demanda de nulidad (Expediente Nº 35.609) contra la Ley de Reforma del Estado y los 3 decretos de flexibilización del sector petróleo y gas argentinos, y de inicio de la privatización de Y.P.F. y Gas del Estado, dictados por el menemismo a fines de 1989 (y aún en vigencia, a pesar que pueden ser modificados o anulados por otros simples decretos del Poder Ejecutivo nacional).La misma, cuenta con la asistencia jurídica del prestigioso doctor Salvador María Lozada. El MORENO apeló la decisión de fondo de la Cámara, pero la misma ha concedido el derecho de apelar ante la Corte Suprema de Justicia, medida que no suele ser muy corriente.

Buenos Aires, 11 de octubre de 2007 Expediente 35.609,
Y VISTO: el recurso extraordinario interpuesto por la parte actora a fs. 252/80, contra la sentencia de fs.246/50, y
CONSIDERANDO
I.- Toda vez que por el pronunciamiento de fecha 13 de septiembre de 2007, este Tribunal confirmó la sentencia de primera instancia que desestimó in limine la presente acción de amparo y que esa decisión importó resolver la causa –implícitamente- de modo contrario a la pretensión que se sustentó en lo dispuesto por el art. 43 de la Constitución Nacional, corresponde conceder el recurso extraordinario deducido (conf. Art. 14, inc. 3º, ley 48; C.S. Fallos: 327:1890)
Por lo tanto se RESUELVE: conceder –con el alcance indicado- el recurso extraordinario interpuesto a fs. 252/80.
Regístrese, notifíquese y elévense la actuaciones la Corte Suprema de Justicia de la Nación, mediante oficio de estilo.
JORGE ESTEBAN ARGENTO, CARLOS MANUEL GRECO, SERGIO G. FERNANDEZSusana M. Mellad, Secretaría de Cámara.

Fuente: InfoMORENO Nº 222 Leer más...

domingo, 4 de noviembre de 2007

Por qué ser Radical

Por Claudia Guebel

Porque no pueden conciliarse la lógica de la institucionalidad política con la lógica basada en el carisma personal de un dirigente político de moda.

Encuentro al menos dos razones que explican esta situación. La primera, da cuenta que la institucionalidad de los partidos políticos sólo está basada en la aplicación y en el respeto de sus reglas y de su organización. Por ende, esta organización es de carácter impersonal. En cambio, las organizaciones que reposan exclusivamente en el “carisma” de sus líderes son, por naturaleza, autoritarias.

Un verdadero partido político es una especie de sistema político en miniatura, ya que cuenta en su interior con variados componentes que interactúan entre sí, dándoles vida y dinámica propias. Los hábitos, las reglas, las costumbres, los comportamientos, las tradiciones, las lealtades partidarias, la cultura política, el sistema electoral, la distribución de incentivos, su organización específica, el tipo de coalición dominante que ejerce el poder, entre tantos otros componentes, sin lugar a dudas enriquecen la vida interna partidaria y contribuyen, en esencia, al juego democrático.

Por eso es bueno analizar cómo están funcionando en la actualidad los partidos políticos argentinos, en términos de su dinámica organizativa, es decir, considerando su existencia en un lapso prolongado de tiempo.

Sabemos que los partidos políticos son fuertes generadores de desigualdades hacia la propia estructura organizativa, esta es su esencia y a nadie debería sorprender. Sin embargo, nos interesa reconocer cuál es el ambiente dónde efectivamente operan, en qué contexto compiten por el voto y cuál su estrategia.

Hoy resulta casi extemporáneo escuchar hablar a dirigentes políticos que pretenden encarnar en su persona la guarda moral y ética de la Nación, decir que el único objetivo que tienen los partidos tradicionales argentinos es garantizar su “supervivencia y equilibrios de intereses particulares”.

De más está decir que el primer objetivo racional de cualquier partido político viene dado por la realización de una “causa común”, este es el caso de nuestra querida Unión Cívica Radical que nació, precisamente, como respuesta al Régimen oligárquico de dominación y su fiel ideario, está representada por la causa de los desposeídos.

Es que nuestro Partido, a lo largo de su centenaria historia logró con sus más y con sus menos, con sus momentos de fricción y de unidad, hacer predominar los incentivos colectivos que estuvieron y están representados por la distribución homogénea, entre los propios miembros, de un sentimiento pleno de identidad política, restableciendo lazos de solidaridad social y ética, y desde luego, delimitando su componente ideológico ante desviaciones coyunturales.

Tan importante resulta analizar la vida interna de los partidos en la actualidad, que la institucionalización partidaria como la lograda por la Unión Cívica Radical, sólo es posible mediante la incorporación de valores comunes y de la doctrina que refiere a los fines de los fundadores del partido. No de un liderazgo pasajero, intemperante, furtivo, que reclama para sí, la asimilación de los partidos que gravitan en el sistema político.

La Unión Cívica Radical se constituye en potente diferencial respecto de aquellas organizaciones que basadas, pura y exclusivamente en el “carisma” de un líder, transmuta en una organización inestable, que por su esencia autoritaria desalienta los procedimientos que regulen y prevean acciones arbitrarias, desvíos ideológicos y caprichos antojadizos de sus líderes.

Quizás sea el debate más importante que debamos poner de relieve por estas horas. La presencia de un líder carismático no garantiza el reforzamiento de la organización porque el control de la misma, se le escaparía de sus manos.

Por eso, y como vemos a diario en el caso de la titular de la Coalición Cívica, es ella quien monopoliza la elaboración de los fines ideológicos, es ella quien selecciona la base social, es ella quien controla las zonas de incertidumbre y es ella quien distribuye los incentivos (premios y castigos). Es decir, que se reserva para sí, un dominio completo sobre la organización.

Me pregunto qué puede tener de atractiva esta propuesta desde el punto de vista del crecimiento de los miembros que anhelan pertenecer a una organización, ya que omite entre tantas cosas, la necesaria previsibilidad de las acciones en un marco democrático interno.

Nosotros, los radicales, tenemos el privilegio de contar con una organización sólida, articulada a lo largo y ancho del territorio argentino. Una coalición dominante ha llegado al fin de su mandato para dar paso a la siguiente. Esto es lo maravilloso de las organizaciones políticas estructuradas de forma democrática. El juego interno por el acceso al poder es un sano y apetecible instrumento que no muchos actores del sistema político están en condiciones de afrontar. En ello descansa la fortaleza de nuestro Partido y por ende, de la democracia argentina.

Nuestro desafío es lograr la mayor participación posible en la reunión de Córdoba del 23 de noviembre. Allí, nos daremos cita para analizar, discutir, proponer y debatir los mejores caminos para asegurar, no sólo la supervivencia de la organización, como pretenden algunos, sino proyectar para darles a los argentinos las mejores alternativas de políticas y los mejores cursos de acción para dentro de cuatro años.

Motivos más que suficientes, que alientan la participación y el entusiasmo militante de quienes luchamos por un radicalismo siempre renovado y a la altura de las circunstancias.


Claudia Guebel es Convencional Nacional de la UCR (Capital Federal) Leer más...

sábado, 3 de noviembre de 2007

El gas y el Estado

POR CARLOS E. SOLIVÉREZ

El gas natural de petróleo licuado es un producto de los pozos petrolíferos que durante mucho tiempo se venteó en la Argentina, tirándolo a la atmósfera. Hoy, en todo el mundo, no sólo se reinyecta en los pozos para mantener la presión que fuerza la surgencia del crudo, sino se utiliza tanto como combustible de óptimas características como para la fabricación de fertilizantes y polímeros (plásticos). Su valor energético, a igualdad de masa, es el doble que el del petróleo y su combustión genera menos residuos. Quienes usaron calentadores o cocinas a querosén recordarán el denso hollín que pronto recubría el exterior de los recipientes, mientras que las hornallas de las cocinas a gas de hoy prácticamente no dejan residuos. Este hollín indica una indeseable combustión incompleta, es decir, mayor costo de calentamiento y contaminación ambiental. El gran octanaje del gas natural comprimido (GNC) lo hace el combustible óptimo para automotores, donde reemplaza con ventaja a la nafta a una fracción del costo, aunque seguramente no por mucho tiempo más.

La primera planta compresora de gas natural fue instalada por Mosconi en Comodoro Rivadavia en 1926. El 5 de marzo de 1945 (establecido, pero no festejado, como Día del Gas) YPF se hizo cargo de los servicios que prestaba la Compañía Primitiva de Gas, cuya concesión había caducado en 1940. El caro y contaminante fluido con que prestaba sus servicios domiciliarios y de alumbrado público se obtenía de hulla británica. El 3 de octubre del mismo año, siguiendo el modelo de YPF, el dictador Edelmiro Farrell creó el ente autárquico Dirección General de Gas del Estado, bajo la dirección del ingeniero industrial Julio Canessa, egresado de la Universidad de Buenos Aires. En 1933 Canessa dirigió la construcción en la Destilería de La Plata (en realidad ubicada en Berisso) de la planta de licuefacción de gas y almacenamiento del supergás de YPF en los grandes cilindros de 45 kg, que todavía conocemos. La empresa fabricaba y distribuía sus propios cilindros, lo que facilitaba el proceso de modernización de los sistemas de calentamiento y calefacción de todos los hogares del país, no sólo de la Capital Federal, única servida entonces por redes de provisión domiciliaria. Cuando se nacionalizó el gas en 1945, YPF rebajó sus tarifas en un 30% y los 216.000 usuarios de gas de red de 1945 aumentaron a 490.000 en 1949.

En 1947, Canessa propuso al presidente Perón el aprovechamiento del abundante gas de los yacimientos de Comodoro Rivadavia, mediante el tendido de un gasoducto que los conectara con el gran consumidor que era la Capital Federal. La que los productores privados de petróleo consideraron una quijotesca empresa, se terminó en 1949 y fue hecha por técnicos y empresas argentinos. Su tendido de más de 1.600 kilómetros de tubería de 25 cm de diámetro, cruzando caudalosos ríos como el Negro, fue en ese momento el más largo del mundo. Aunque la mayoría de los materiales empleados debió ser importada, la construcción de un importante tramo dio el impulso inicial a Techint, que luego fabricó en el país los caños para muchos de los gasoductos posteriores. Éste fue uno de los escasos ejemplos de buen uso del poder de compra del Estado y el mayor logro tecnológico de las tres presidencias de Perón.

Le siguieron más de 22.000 kilómetros de gasoductos que conectaron los grandes yacimientos gasíferos con algunos de los más importantes centros consumidores, incluyendo localidades de Bolivia, Brasil, Chile y Uruguay. Como puede verse en el mapa, no todas las provincias y regiones han sido igualmente atendidas. La Argentina fue un país exportador de gas hasta que la falta de detección de nuevos yacimientos obligó a suspender las ventas. Hoy Bolivia nos vende gas (a alto precio), en vez de comprárnoslo (a bajo precio) como hace 10 años.

El 26 de marzo de 1992 la Cámara de Diputados de la Nación, presidida por Alberto Pierri, debatió la privatización de Gas del Estado, diseñada por Carlos Bastos (ex secretario de Energía de Menem), a requerimiento del Banco Mundial. La empresa era entonces, por su magnitud, la tercera del mundo y los buenos negocios debían ser privatizados (pero sus deudas, estatizadas). La bancada radical, presidida por Fernando de la Rúa, abandonó el recinto. Para la consumación del despojo al pueblo argentino se requerían 130 votos, que se computaron a mano alzada pasadas las 16:30. Uno de los periodistas presentes vio a un extraño sentado en una banca, que interceptado a la salida del recinto confesó no ser diputado. Era Juan Abraham Kenan, asesor del hermano del diputado justicialista Alberto Samid. Aparentemente hubo más "diputados truchos" no descubiertos, asesores de diputados menemistas. Para evitar la repetición de hechos como éste la Cámara, que no sancionó a Samid, prohibió a partir de ese momento la asistencia de los periodistas parlamentarios a las sesiones. Los políticos son grandes psicólogos, saben que no importa la realidad sino lo que se hace creer sobre ella (caso de los índices de precios al consumidor).

Una vez privatizada Gas del Estado, las empresas concesionarias sólo invirtieron en el tendido de gasoductos para la exportación, el gran negocio del momento. Los imprescindibles para brindar buenos servicios a los usuarios argentinos (falta caudal en el invierno, cuando aumenta el indispensable uso de la calefacción) correrán otra vez por cuenta del Estado, que intervino sólo cuando la situación se hizo crítica. La exploración de nuevos yacimientos petrolíferos y gasíferos, siempre escasa, también disminuyó luego de la privatización de YPF por una razón muy simple: el todavía vigente marco regulatorio menemista estimula, o al menos consiente, que las empresas privadas maximicen su rentabilidad de corto plazo y minimicen sus inversiones en el país. Desde el punto de vista de la calidad del servicios, el Enargas como la mayoría (o la totalidad) de los organismos regulatorios creados durante la presidencia de Menem no protege a los usuarios sino a las empresas.

El gas natural provee el 45% del consumo energético del país. De no revertirse las actuales tendencias, en muy poco tiempo los argentinos sufriremos las graves consecuencias de su escasez y alto precio: problemas de calefacción (y consecuente aumento de las talas de bosques y de la contaminación ambiental), aumento del costo de transporte (e incremento del precio de las mercaderías en los lugares más alejados del país) y de la electricidad (las usinas térmicas más eficientes funcionan a gas). Con una buena planificación los problemas podrían subsanarse o al menos atenuarse, pero las medidas deben tomarse con rapidez y eficiencia.

CARLOS E. SOLIVÉREZ (*)

(*) Doctor en Física y diplomado en Ciencias Sociales.

Fuente: "Río Negro"
Imagen: Publicidad de Gas del Estado de 1974 (Fuente: Wikipedia)
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jueves, 1 de noviembre de 2007

La economía argentina es sinónimo de elevada concentración y extrema desigualdad

Por Claudio Lozano, Tomás Raffo,y Ana Rameri (IDEF - CTA)

De cada $100 que se generaron por el proceso de crecimiento económico, el 30% más rico se apropió de $62,5, restando $37,5 a ser repartidos por el 70% restante de la población. Esta claro que es un porcentaje insuficiente para modificar la pauta distributiva de la sociedad, máxime cuando se considera que el 40% más pobre captó apenas $12,8 y el 30% de los sectores medios explican los restantes $24,7 restantes.

La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

Síntesis

En el presente material se demuestra que, considerando todo el período de crecimiento de los años 2003 - 2007:

- El 20% de la población de mayores recursos se apropiaron del 50% de los ingresos generados por el proceso de crecimiento económico.

- Agregando el decil 8, resulta que el 30% de la población de mayores recursos capturaron el 62,5% de los ingresos generados en este período.

- La contracara de esta brutal apropiación de los ingresos es la constatación que el 70% restante de la población se apropiaron de apenas del 37,5% de los nuevos ingresos.

- Por su parte el 40% de la población con ingresos más bajos solo se apropiaron del 12,8% de los ingresos generados.

- La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

El cuadro Nº 1 permite apreciar la estructura de ingresos de la población urbana al momento de la asunción del actual gobierno y el que corresponde al último dato disponible (1er trimestre del 2007). Puede observarse que considerando la masa de ingresos en ambos períodos esta se expandió en $9.426,5 millones, de los cuales prácticamente el 50% se concentra en el 20% de la población de mayores ingresos. Si agrega el decil 8, resulta que el 30% de la población de mayores ingresos se apropiaron del 62,5% de los mayores ingresos. Por su parte el 40% de la población con ingresos más bajos solo se apropiaron del 12,8% de los ingresos generados. Dicho de otro modo, de cada $100 que se generaron por el proceso de crecimiento económico, el 30% más rico se apropió de $62,5, restando $37,5 a ser repartidos por el 70% restante de la población. Esta claro que es un porcentaje insuficiente para modificar la pauta distributiva de la sociedad, máxime cuando se considera que el 40% más pobre captó apenas $12,8 y el 30% de los sectores medios explican los restante $24,7 restantes.

La conclusión es obvia, en el marco de la recuperación de la actividad económica, las condiciones de funcionamiento de la economía local (elevada concentración y extrema desigualdad) no se modifican.

Ver Gráfico 1.



Se suele argumentar que el proceso de crecimiento económico ha supuesto una reducción importante de los niveles de pobreza e indigencia del país. Esta argumentación se sostiene al comparar la situación de las tasas de pobreza e indigencia al momento de la asunción del actual gobierno (54% y 27,7% respectivamente) con la última registrada (26,6% y 9% respectivamente). Sin embargo, lo interesante a analizar es la velocidad de reducción de estas situaciones respecto a la evolución de los ingresos. Se contrasta que mientras la indigencia se redujo un 67,3% y la pobreza un 50,7%%, los ingresos de la población de bajos recursos lo hizo un 171,7%. Es decir los ingresos han superado 3,2 veces más la reducción de la pobreza y 2,6 veces la reducción de la indigencia. El hecho de que la reducción de la pobreza y la indigencia han estado por debajo del crecimiento de los ingresos remite a dos cuestiones puntuales que atraviesan los sectores populares: a) el mayor numero de integrantes del hogar, lo que exige mayores incrementos de los ingresos para superar las líneas de pobreza e indigencia y b) el efecto del incremento de los precios en los productos que consumen.

A partir de estas dispares evoluciones puede calcularse la sensibilidad de la tasa de pobreza e indigencia ante el crecimiento de los ingresos. Como se muestra en el cuadro Nº 2, la elasticidad de reducción de la pobreza ante el crecimiento de los ingresos es de -0,30 para todo el período 2003 - 2007. Esto significa que por cada punto porcentual que crecieron los ingresos la tasa de pobreza descendió un 0,30%. Para el caso de la indigencia este indicador se ubica en -0,39. Es decir por cada punto porcentual en que aumentaron los ingresos en el período de crecimiento de la actual gestión, la indigencia se redujo un 0,39%. El hecho de que la elasticidad de reducción de la pobreza / indigencia se ubica por debajo del 1 indica la gravedad del problema de la tendencia alcista de los precios que se viene registrado en este período.

Ver Gráfico 2.



A partir de las elasticidades de reducción de la pobreza y la indigencia que se observó en el período de crecimiento de la actual gestión gubernamental, pueden realizarse interesantes ejercicios estadísticos que permiten apreciar mejor las consecuencias de la pauta distributiva actual

1) Que puede esperarse de mantenerse la pauta distributiva actual si se mantiene el mismo crecimiento en los próximos 4 años.

Este ejercicio supone que la tasa de crecimiento de la economía en los próximos 4 años ronde entre el 8 y 9% anual, que los precios de las canastas de pobreza e indigencia evolucionen de la misma manera que en el período 2003 - 2007 y que los ingresos de los sectores populares se expandan en 171,7% en todo el período.

En el cuadro Nº 3 se presenta los resultados de esta proyección. De repetirse la misma historia económica, en el 2011 tendríamos una tasa de pobreza del 13,1% y una tasa de indigencia de aún el 3%. Es decir, que sobre una población estimada en 40.900.496 personas, tendríamos 5.357.965 pobres y peor aún, mantendríamos en el hambre a 1.227.015 argentinos. Todo este “éxito” en el marco de casi una década de crecimiento económica a tasas chinas.

Ver Gráfico 3



2) Que esfuerzo distributivo hubiera sido necesario para eliminar la indigencia en los 4 años que pasaron.

Dada las relaciones de ingresos y reducciones de pobreza e indigencia (-0,30 y -0,39), si en estos 4 años de crecimiento económico, los ingresos de los sectores populares hubieran crecido al 300% (en lugar de 171,7%) la tasa de pobreza actual sería del 6,2% y la tasa de indigencia sería 0. Es decir no tendríamos ningún argentino pasando hambre (hoy tenemos 3.542.860 argentinos en esta situación) y los pobres serían 2.431.845 personas (en lugar de los 10.433.401 que hoy tenemos). Ver cuadro Nº 4.

Ver Gráfico 4.



Si esto hubiera ocurrido habríamos eliminado el hambre de la argentina y solo contaríamos con el 23% de los actuales pobres. Claro que esto no va a ocurrir sino hay una decidida intervención estatal que tenga como prioridad eliminar el daño social que la pobreza y la indigencia suponen.

Un último ejercicio estadístico por demás elocuente sería considerar el cuadro distributivo resultante de incrementar en el período 2003 - 2007 en un 300% los ingresos de los estratos bajos a costa exclusivamente de los ingresos del estrato rico. Como da cuenta el cuadro Nº 5, esto supone que de cada $100 de crecimiento económico, $40,2 pesos serían apropiados por el estrato alto, $37,5 por el estrato medio y los restantes $22,3 por el estrato bajo. Como puede apreciarse, este criterio de apropiación de los ingresos sigue siendo inequitativa pero aún así garantiza eliminar el hambre y reducir drásticamente la pobreza. Ver cuadro Nº 5.

Ver Gráfico 5.



Dado que durante el período 2003 - 2007 los ingresos del estrato bajo se expandieron en 171,7%, para que hubiera crecido al 300% se habría requerido un esfuerzo distributivo que transfiriera el 20% de los ingresos de los estratos altos. Esta distribución habría mantenido inalterada el crecimiento de ingresos de los sectores medios y habría supuesto un incremento del 75% en los ingresos del estrato bajo. Ver cuadro Nº 6.

Ver Gráfico 6.



Queda claro que cuanto mayor sea el patrón de desigualdad menor será el impacto del crecimiento en reparar el daño social acumulado y a la inversa, la afirmación de condiciones de igualdad permitirá resolver estos problemas con mucha más celeridad.

Fuente: ARGENPRESS http://www.argenpress.info/ Leer más...