sábado, 16 de febrero de 2008

Diputados radicales proponen la creación de la Banca del Pueblo

El diputado provincial Marcelo López (UCR) elaboró un proyecto de ley que promueve la posibilidad de que cualquier ciudadano ocupe un escaño en la Cámara Baja para presentar sus inquietudes y sugerencias a los legisladores. La iniciativa se fundamenta en la necesidad de “implementar dispositivos que viabilicen propuestas de interés general y establezcan canales de interrelación entre los poderes públicos y la población”,
Para habilitar la posibilidad de conceder la palabra a organizaciones intermedias y ciudadanos particulares, debería aprobarse la figura de la Banca del Pueblo. Para acceder a la misma, se prevé una serie de requisitos que incluyen la petición del instituto mediante nota y una breve descripción del tema a exponer. Puntualmente, las organizaciones no gubernamentales deberán documentar la solicitud con acta de asamblea o comisión directiva, y, en el caso de personas físicas, la acreditación de mayoría de edad y el aval de al menos 200 firmas de ciudadanos entrerrianos. Al respecto, el legislador concordiense fundamentó la promoción de “nuevos canales de participación ciudadana”. "Creo que es necesario reforzar y crear nuevos vehículos que pongan a la sociedad en contacto directo con sus instituciones. Para hacerlo, resulta necesario insistir en la construcción de mecanismos que acerquen los poderes del Estado a los ciudadanos", estimó. Las temáticas a desarrollar por quienes ocupen la Banca del Pueblo deberán revestir el carácter de interés general, descartándose el tratamiento de cuestiones personales o de la vida privada. Según expresa el texto del proyecto, la Banca del Pueblo tiene carácter de voz pero sin voto, y quienes accedan a ella harán uso de la palabra exclusivamente sobre el tema mencionado en la solicitud, sin interrupciones y por un plazo de diez minutos con posibilidad de prórroga de cinco minutos más. A partir de allí, el cuerpo considerará si da vía a los temas expuestos mediante los mecanismos legislativos previstos. El proyecto está acompañado por las firmas de los diputados Oscar Cardoso, José Artusi, Luis Pando, Jose María Miser y Jaime Benedetti.

Fuente: Diario Junio Digital Leer más...

SEDUCIDA Y ABANDONADA

Por Reynaldo Martínez

La UCR, nuevamente ante un desastre político interno con proyecciones en la sociedad

La primer experiencia ocurrió con el Pacto de Olivos, donde el entonces Presidente Carlos Menem nos invitó a formar parte de una Reforma Política reconocida como necesaria por la sociedad, y para ello nos sedujo argumentando que de lo contrario la reforma sería absolutamente un reflejo de su voluntad. Por su parte el discurso de la dirigencia nacional del radicalismo asumía que nuestra participación era necesaria para ponerle freno a los delirios del caudillo riojano, introyectando de esta forma la contradicción no ya fundamental sino fundamental y política de pactar con quien representaba fielmente todo lo que el radicalismo había combatido en su historia: fraudes electorales en diversas provincias, privatizaciones de empresas públicas, corrupción sindical, pérdidas de conquistas sociales, entre tantas otras.

Todo esto asociado a una vinculación con el más concentrado capital republicano ultra nacionalista de EEUU que imponía su política de relaciones carnales para con los países latinoamericanos.

Así, el radicalismo posibilitó el objetivo primordial que era la reelección de Menem. Después de su segundo período de gobierno, en un clima social insostenible, hicimos un nuevo esfuerzo construyendo una alianza electoral con los desprendimientos del partido justicialista, el mismo que lo había llevado encolumnado, y al unísono, al Poder.

Como consecuencia de esta alianza, la fórmula fue encabezada por un radical y un vice de extracción peronista, autodefinido como “disidente”, que un tiempo antes había construido el FREPASO, frente que nos quitó, por acción propia y como consecuencia no deseada del Pacto de Olivos, nuestro rol de primera fuerza opositora.

El Radicalismo volvió a tomar contacto con el poder y el favor popular; venía a reparar y restituir, derechos, libertades, presencia al Estado; lo hacía con gran parte de su dirigencia nacional en puestos claves y con el Dr. Alfonsín al frente del Partido. Veníamos a reencontrarnos con nuestra misión histórica y contábamos para ello con la esperanza de millones de argentinos para derrotar las causas de nuestra postración.

Nada o muy poco de ello ocurrió, ya que al poquito tiempo el vicepresidente en cuestión renuncia al cargo hiriendo de muerte al gobierno que, como consecuencia de políticas equivocadas y reñidas en sus fundamentos con la doctrina radical, fue incapaz de reaccionar afirmativamente al reclamo de muchos dirigentes del partido, sobre todo de provincias argentinas distintas a Buenos Aires y Capital Federal.

Recientemente y ya en sus estertores, el radicalismo, luego de deambular en el marasmo político en que se sumergió luego de la crisis social, política, económica e institucional ocurrida en 2001/2003, intenta una vez más un “manotazo de ahogado electoral” autorreconociendo en su propia narcotización, que no tenía hombres ni mujeres capaces de presentarse y representar los grandes intereses del pueblo argentino en los comicios nacionales para presidente.

Así, nuevamente, la preclara visión política de un sector concentrado del radicalismo nacional que rodea a la figura del Dr. Alfonsín, común denominador en esta suerte de capítulos novelados de una historia de entrega y retrocesos con final abandónico, propone como candidato a presidente un afiliado justicialista, ex Ministro de Economía de Duhalde (otro dirigente de la Provincia de Buenos Aires a quien la misma dirigencia “esclarecida” le asigna responsabilidad logística en los trágicos sucesos de diciembre de 2001), figura puntillosa y prolija del neoliberalismo anglo-norteamericano, vinculado a los sectores conservadores y concentrados de la economía, que inició sus actividades en el gabinete de José Beer Gelberd.

La seducción impuesta intentó identificar al Dr. Lavagna como un “dirigente opositor”,... un candidato “bien visto por los sectores empresarios e inversores externos...” “un dirigente que había dejado el Gabinete harte de los manejos autoritarios de Néstor Carlos Kirchner”...

Pero cualquier cuota de placer y de poder no es gratuita, Lavagna aportaba su predicamento y el Radicalismo nuevamente debería hacer el mayor esfuerzo, sin olvidar que para ello debía: 1º) desconocer la tradición partidaria que implica elegir un candidato a presidente que no es afiliado al partido; 2º) implementar un mecanismo de elección que coarte la participación libre y democrática de los afiliados al imponer a los miembros de la Honorable Convención el voto nominal en su jurisdicción; 3) desconocer y sancionar a los distritos que así no procedan y a los candidatos que resultaren electos.

El resultado del proceso interno que se diera a conocer por parte de las autoridades nacionales del Radicalismo, no coincidía con el estado de ánimo de los Delegados Nacionales a la Honorable Convención Partidaria, ya que muy pocos votaron positivamente por la fórmula Lavagna-Morales. La mayoría de los Convencionales anuló su voto como forma de repudio a una actitud reñida con cualquier atisbo de decoro por parte de las autoridades Nacionales.

Ni hablar de cómo nos consideró el electorado nacional. Sí, mencionar que el radicalismo aportó a la fórmula oficial a otro dirigente que nada menos gobernaba unas de las provincias con mayor peso electoral en el país, Mendoza. La sociedad lo leyó linealmente: en la fórmula oficial: peronista-radical; en la fórmula opositora: peronista-radical.

Hoy, cualquiera podrá decir que a la luz de los acontecimientos, el radicalismo no es responsable de la conducta política de Lavagna, que en su momento lo impusimos y pusimos toda la estructura partidaria al servicio de su candidatura (recordemos que Lavagna no tenía partido alguno que lo respaldara), que lo elegimos de buena fe, que no había un radical que “midiera” electoralmente lo que medía Lavagna; lo cierto es que siempre la UCR queda para pagar los platos rotos; somos los radicales quienes quedamos lejos del poder pero, sobre todo, lejos de la gente.

La realidad muestra, INAPELABLEMENTE, que cuando violentamos los mecanismos partidarios para beneficio sectorial, cuando traicionamos los postulados doctrinarios, cuando damos la espalda a los dirigentes del partido, cuando abandonamos la lucha y nos entregamos a los brazos de quien debemos enfrentar, el resultado es tristemente amargo y contundente… no nacimos para confundirnos y el pueblo argentino y entrerriano lo sabe, por eso no nos vota mayoritariamente, nos quiere nuevamente independientes; esa independencia de las migajas del poder nos hará libres y maduros para proponer las soluciones que faltan y mejorar lo hecho, ese es el desafío de crecer.

No queda espacio para más piruetas, es tiempo de radicalismo.

Reynaldo Martínez Leer más...

La izquierda errante en busca de la ciudad futura

Un lugar de encuentros múltiples entre gentes diferentes I
Por Jordi Borja

N. de la R.: Esta nota reproduce el texto elaborado por el autor para NOU CICLE, diciembre de 2007
1. Izquierda y ciudad.
Solo encontramos si sabemos lo que buscamos. Un principio epistemológico elemental. O no tanto. Bachelard nos dice que investigar es buscar lo que está escondido, pero mientras lo buscamos difícilmente podemos precisar de qué se trata. Para algunos que nos ocupamos de la ciudad lo que nos atrae especialmente de ésta es que es el lugar de la libertad y de la aventura posibles de cada uno, la multiplicación de los encuentros imprevistos, de los azares insospechados. La ciudad puede sorprendernos en cada esquina (Breton) y allí queremos vivir "per si hi ha una gesta" (Salvat Papasseit). La ciudad es vivencia personal y acción colectiva a la vez. Sus plazas y calles y sus edificios emblemáticos son el lugar donde la historia se hace, el muro de Berlín, la plaza Wenceslas de Praga, el Zócalo mexicano, la plaza Tienanmen… Y si miramos a un pasado más lejano, el palacio de Petrogrado y las escaleras del Potemkine o la Bastille y el salón del Jeu de Paume junto a la Concorde del Paris revolucionario. Precisamente en este salón se proclamaron Les droits de l’homme: "los hombres nacen y se desarrollan libres e iguales". El mito originario de la ciudad es la Torre de Babel, gentes distintas pero iguales, juntas construyendo su "ciudad" como desafío al poder de los dioses, como afirmación de independencia. Ciudadanos son los que conviven, libres e iguales, en un territorio dotado de identidad y que se autogobierna.
A una pregunta televisiva, imprevista y en directo sobre como definiría el "socialismo" Mitterrand respondió escuetamente: "es la justicia, es la ciudad". La ciudad, pues, es una metáfora de la izquierda en su doble dimensión individual y social, lírica y épica. La ciudad es cálida y es el contrapeso a la democracia que es frígida (Dahrendorf). La ciudad, como el socialismo, tiene por vocación maximizar la libertad individual en un marco de vida colectiva que minimice las desigualdades. La ciudad humaniza el ideal socialista abstracto, introduce el placer de los sentidos a la racionalidad sistemática, los deseos íntimos de cada uno modulan los proyectos colectivos. En la ciudad el héroe es el personaje de Chandler: duro y tierno: "si no fuera duro, señora, no estaría vivo, y si no pudiera ser tierno no merecería estarlo".
La ciudad como metáfora de la izquierda nos interesa especialmente pues permite enfatizar algo que es común o necesario a ambas: la dimensión sentimental y sensual, cordial y amorosa, individualizadora y cooperativa, plural y homogeneizadora, protectora y securizante, incierta y sorprendente, transgresora y misteriosa. Y también porque vivimos una época en que no es casual que ciudad e izquierda se nos pierdan a la vez, parece como si se disolvieran en el espacio público, en sentido físico y político. Si la ciudad es el ámbito generador de la innovación y del cambio, es en consecuencia el humus en el que la izquierda vive y se desarrolla, en tanto que fuerza con vocación de crear futuros posibles y de promover acciones presentes. La ciudad es a la vez pasado, presente y futuro de la izquierda. Y no tener un proyecto y una acción constante de construcción de la ciudad, que se nos hace y se nos deshace cada día, es un lento suicidio.
2. La disolución paralela de la ciudad y de la izquierda.
La revolución urbana que vivimos es una de las principales expresiones de nuestra época. No nos extenderemos sobre una temática ampliamente tratada, incluso por el autor de esta nota (La ciudad conquistada, Jordi Borja, Alianza Editorial 2003, y la publicación del MACBA-UAB 2005 Capital financiero, propiedad inmobiliaria y cultura, con textos de David Harvey y Neil Smith y una introducción de Jordi Borja titulada Revolución y contrarrevolución en la ciudad global.). Las nuevas regiones metropolitanas cuestionan nuestra idea de ciudad: son vastos territorios de urbanización discontinua, fragmentada en unos casos, difusa en otros, sin límites precisos, con escasos referentes físicos y simbólicos que marquen el territorio, de espacios públicos pobres y sometidos a potentes dinámicas privatizadoras, caracterizada por la segregación social y la especialización funcional a gran escala y por centralidades "gentrificadas" (clasistas) o "museificadas", convertidas en parques temáticos o estratificadas por las ofertas de consumo. Esta ciudad, o "no ciudad" (como diría Marc Augé) es a la vez expresión y reproducción de una sociedad a la vez heterogénea y compartimentada (o "ghettizada"), es decir mal cohesionada. Las promesas que conlleva la revolución urbana, la maximización de la autonomía individual especialmente, están solamente al alcance de una minoría. La multiplicación de las ofertas de trabajo, residencia, cultura, formación, ocio, etc., requieren un relativo alto nivel de ingresos y de información, así como disponer de un efectivo derecho a la movilidad y a la inserción en redes telemáticas. Las relaciones sociales para una minoría se extienden y son menos dependientes del trabajo y de la residencia, pero para una mayoría se han empobrecido, debido a la precarización del trabajo y el tiempo gastado en la movilidad cotidiana.
Esta nueva sociedad urbana no está estructurada en grandes grupos sociales como los que caracterizaban la sociedad industrial. Es una sociedad individualizada, segmentada, fracturada entre los que temen perder sus rentas de posición, mediocres privilegios y seguridades vulnerables y los que viven en precario, en sus trabajos y en sus derechos, sin otro horizonte vital que el de la incertidumbre, sin otra garantía que la de no poder alcanzar el nivel de sus expectativas. Es una sociedad que necesita del Estado del bienestar, pero precisamente éste no llega, o no lo suficiente, a los que más lo necesitan. El muy loable propósito de defender el Estado del bienestar como "nuestro Estado de derecho" (La izquierda sin crisis, José Mª Ridao, El País, 25/11/2007) olvida que este programa no garantiza el "bienestar", por insuficiente o inadaptado a las necesidades de hoy, a gran parte de los que más lo necesitan: los "mileuristas" y los desocupados, los jóvenes que no pueden acceder a la vivienda y los inmigrantes sin derechos reconocidos, los fracasados de la escuela y los excluidos por la fractura digital. Y los que viven en el círculo vicioso de la marginación, en urbanizaciones periféricas o en barrios degradados, lejos de todo y demasiado cerca de los que viven la misma situación o peor que ellos.
En estos espacios urbanos y en estas sociedades atomizadas la izquierda se pierde. Por medio de una gestión municipal correcta, atenta a sus electores, más reproductora que innovadora (más de lo mismo), mantiene su presencia institucional. Y por medio de la televisión reproduce un apoyo electoral general facilitado por el extremismo reaccionario de la oposición conservadora. Pero hay disolución de su presencia como fuerza social, cultural y política, por falta de arraigo militante en el territorio, especialmente entre los sectores sociales más discriminados en unos casos y más reactivos en otros. Y, sobre todo, hay disolución de su discurso. Si hay crisis de la ciudad (riesgo de degeneración y oportunidad de re-creación a una escala mayor) la izquierda debiera proponernos en el presente un proyecto de ciudad futura. Pero la izquierda institucional solo nos propone proyectos de arquitectura institucional sin otra lógica que la burocrática (o la personal) de los que la proponen. Véase el lamentable espectáculo que nos ofrece la política catalana, incapaz de ofrecer soluciones avanzadas sobre la organización del territorio, la gobernabilidad metropolitana, la legislación electoral, la participación ciudadana, etc.
La cultura "estatista" es común a los que proceden de la tradición social-demócrata como a los que han adherido al social-liberalismo. Sus líderes políticos e intelectuales se mueven entre las abstracciones del Estado, de la economía global y de las encuestas de opinión. La ciudad de carne y hueso, de gentes con deseos y necesidades que se entremezclan en cada uno de ellos y que demandan respuestas integradas y próximas les queda muy lejos. Cerca, en el mejor de los casos, están los gestores del día a día, inevitablemente conservadores.
3. Conflictividad en el territorio y asimetría política.
Es casi un lugar común en Europa la idea de que la contradicción propia a nuestras sociedades se ha trasladado del ámbito de la empresa al del territorio, es decir de la contradicción capital-trabajo a la de las políticas públicas (por acción u omisión)-condiciones de vida (reproducción social). Sin embargo esta contradicción aparece confusa por la multiformidad de los objetos o materias que la expresan, tan dispares como la vivienda y la seguridad, el trabajo precario y la inmigración, la protección del medio ambiente o el patrimonio y la movilidad. Una confusión que dificulta la construcción de proyectos simétricos oponibles.
A esta asimetría se añade la derivada de la diversidad de sujetos, con intereses a su vez contradictorios y que difícilmente son capaces de definir un escenario compartido en el que negociar el conflicto (solamente si el conflicto se agudiza y en casos puntuales). Denominamos esta conflictividad como asimétrica cuando los actores en confrontación no pueden definir objetivos negociables o no están en medida de asumir responsabilidades. Un caso extremo de conflictividad es cuando se da una rebelión "anómica" (por ejemplo las protestas de los "banlieusards" de Paris). Y un ejemplo de conflictividad sin contraparte que asuma responsabilidades es cuando hay una diversidad confusa de actores como ocurre actualmente con el conflicto de las infraestructuras en Cataluña.
Se puede argumentar que esta problemática afecta a la izquierda, que se encuentra con frecuencia entre y en las distintas partes en conflicto pero que difícilmente puede evitarse esta situación puesto que lógicamente está en las instituciones y también representa a la ciudadanía implicada. Pero la cuestión que interesa en este caso no es la complejidad del conflicto sino la debilidad de las políticas de la izquierda institucional en estos casos. Una debilidad que se deriva más de la inconsistencia teórica y la laxitud de los valores morales que del carácter de las personas o las opciones coyunturales de los partidos. Una debilidad de los principios y de los valores que conduce al oportunismo electoral y a la gestión rutinaria. Veamos un conjunto de cuestiones conflictivas, que se expresan en ámbitos territoriales de proximidad. Temas que pueden servir como test para evaluar si la izquierda es portadora de un proyecto de futuro más democrático o es simplemente una gestora del presente, con sus progresos adquiridos y sus contradicciones y retrocesos permanentes.
> La precariedad del trabajo
La evolución de la economía de mercado ha "naturalizado" la precariedad del trabajo asalariado, la consecuente desvalorización del puesto de trabajo y del proceso adquisitivo de la cualificación profesional. La izquierda gobernante ha implementado medidas correctoras de los efectos más negativos de la precariedad (seguro de desempleo, programas de formación continuada, duración mínima de los contratos de trabajo, reducción de la jornada, etc.) pero no es portadora de un proyecto global valorizador del trabajo y de la profesionalidad de todas las actividades como han planteado algunas corrientes sindicales (por ejemplo Trentin, ex secretario general de la CGIL, la confederación italiana). Por otra parte, si tenemos en cuenta la entrada tardía en el mercado de trabajo, los casi inevitables periodos de desocupación que acechan a gran parte de la población activa y la jubilación de personas cuando aun disponen de dos o más décadas de esperanza de vida, se plantea la cuestión de la necesidad de unos ingresos mínimos garantizados. Actualmente las desigualdades y las incertidumbres caracterizan los actuales sistemas de pensiones. La propuesta de una renta básica universal es seguramente discutible en su concepción y de difícil implementación pero indica la existencia de un problema que requiere una solución global.
> La vivienda y el suelo
La vivienda es un derecho básico recogido en los textos constitucionales y en las cartas de derechos humanos pero solamente es un principio orientador de las políticas públicas, es decir se trata de un "derecho programático", no garantizado por el Estado de "derecho". Hoy se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales para amplios sectores de la población y al mismo tiempo una de las principales fuentes de beneficios especulativos, tanto del capitalismo financiero como de un extenso y variopinto mundo de propietarios de suelo, promotores y constructores. La urbanización, la construcción de viviendas y las obras civiles son seguramente el principal factor de corrupción política y social. En España, bajo gobiernos de izquierda y de derecha se ha destruido por igual el paisaje costero, la urbanización extensiva ha favorecido la mayor especulación del suelo de nuestra historia, se han construido centenares de miles de viviendas que no tienen comprador o localizadas tan lejos de los centros de trabajo y de servicios que generan altos costes sociales y ambientales. La izquierda ha abandonado sus objetivos clásicos: propiedad pública del suelo urbanizable y urbano, prioridad a las viviendas de alquiler (que no debiera superar el 10% de los ingresos familiares), continuidad y mixtura de los tejidos urbanos, etc. Y cuando se proponen medidas correctoras, como la reciente legislación sobre las plusvalías urbanas, son de una timidez increíble (¡recuperación por parte del sector público del 15% de estas plusvalías!: ¿por qué no del 90 o del 100%?). La reciente ley catalana sobre el "derecho a la vivienda", cuyo proyecto no iba más allá de otras leyes similares vigentes en los países occidentales, ha sido desnaturalizada tanto en el debate parlamentario como en la negociación social. En estos casos, la mayoría de los representantes de la izquierda, tanto aquí como en Madrid, han demostrado convicciones muy débiles frente a los intereses privados. No encontramos hoy en la izquierda una comprensión clara sobre "el derecho a la vivienda" y menos aún sobre "el derecho a la ciudad", una cuestión de la que depende nuestro futuro como izquierda.
> Las infraestructuras y movilidad de los ciudadanos
El actual debate sobre las infraestructuras parece centrarse en una disputa sobre el nivel institucional al que corresponde la principal responsabilidad de gestión. Sin duda es un tema importante y parece probable que una gestión de proximidad de las redes ferroviaria y viaria, de los puertos y de los aeropuertos sería sin duda más eficaz al estar más sometida al control social. Pero no es un debate derecha-izquierda y sorprende que ambas coincidan en las mismas propuestas "incrementalistas" a pesar de que en muchos casos suponen costes sociales y ambientales difícilmente sostenibles. Parecería lógico que la base de partida de la izquierda fuera el reconocimiento del "derecho a la movilidad", hoy fundamental, que debe considerarse un derecho universal, para todos, para cada día y a todas las escalas. Entonces se priorizaría la movilidad más masiva y más cotidiana, como son las redes de cercanías. Las infraestructuras son también el principal motor de la urbanización y corresponde especialmente a la izquierda favorecer los desarrollos urbanos apoyados en la compacidad de los tejidos urbanos. No es así; los ejemplos en España y en Cataluña indican que no se asume ni el derecho a la movilidad ni el buen uso de las infraestructuras para hacer ciudad. En España se mantienen los modelos radiocéntricos y la política del "caballo grande, ande o no ande". Y en Cataluña es suficiente analizar los programas viarios para constatar que sirven más a la especulación inmobiliaria que al derecho a la ciudad.
> La seguridad ciudadana
De nuevo nos encontramos con discursos y prácticas que se caracterizan por las ambivalencias, las contradicciones y finalmente la sumisión a valores y comportamientos más propios de una derecha conservadora y excluyente, que excita los estados de opinión más primarios. La creación de ambientes seguros es un derecho fundamental para el conjunto de la población y es una obligación de las políticas públicas garantizarlo. Especialmente para los colectivos que por razones diversas son más vulnerables, sufren discriminaciones y demandan protección. Pero la inseguridad procede de muchas causas: desocupación o precariedad del trabajo, entorno urbano inhóspito, pobreza, presencia de colectivos culturalmente distintos y percibidos como potencialmente "peligrosos", debilidad del tejido social, etc. Por otra parte vivimos en una época en que la política del "miedo" se ha convertido en un instrumento manipulador de la opinión pública por parte de los gobernantes más reaccionarios. Lamentablemente esta política ha contaminado a las izquierdas gobernantes y en bastantes casos han asumido el discurso securitario y la práctica de la represión preventiva en contra, muchas veces, de los colectivos más vulnerables. El ejemplo más próximo y más escandaloso es el de las Ordenanzas para la convivencia aprobadas por el Ayuntamiento de Barcelona, en las que se criminaliza a colectivos sociales enteros (vendedores ambulantes, prostitutas, mendigos, limpiacristales, sin techo, etc.) y se imponen sanciones tan exageradas como inaplicables (Inseguretat ciutadana a la societat de risc, Jordi Borja, Revista Catalana de Seguretat Pública, nº 16, 2006). Todo ello en nombre del "ciudadano normal" que tiene derecho "a no ver aquello que le disgusta". Unas ordenanzas que la dirección del PSOE ha declarado que deberán servir de modelo a todos los ayuntamientos de España en los que participe en el gobierno. Incluso han sido bien recibidas por otros gobernantes de la izquierda europea como el alcalde de Bolonia, durante décadas considerada la ciudad modelo de la gestión progresista. Entendámonos: no se trata de defender una política permisiva, todo lo contrario. Creemos que la policía de proximidad, la justicia local rápida, la sanción inmediata de los comportamientos incívicos, etc. forman parte de unas políticas públicas que deben ser propias de la izquierda pues afectan a la gran mayoría de los ciudadanos. Pero la base de partida debe ser la consideración de todos los ciudadanos por igual, la protección de los más débiles y la construcción de unos ámbitos de convivencia que promuevan el conocimiento mutuo, la cooperación entre los ciudadanos y la solidaridad con los más débiles o discriminados. Curiosamente, las "ordenanzas" citadas, si bien proclaman al inicio su intención de sancionar los comportamientos racistas o xenófobos luego se olvidan de concretar esta buena intención en el articulado. El derecho a la seguridad hoy no parece que por ahora esté elaborado y asumido por la izquierda gobernante como propio, simplemente se apunta a la ideología y a las prácticas más conservadoras. Una ideología y unas prácticas que criminalizan a los pobres, a los jóvenes sin horizontes de los sectores populares y a los inmigrantes.
> La Escuela pública y la religión
La Escuela pública, obligatoria y laica ha sido históricamente una de las grandes conquistas de la izquierda, en su triple objetivo. Garantizar una formación básica para todos los ciudadanos como medio de promover un desarrollo económico y social más justo y más eficaz. Crear un mecanismo de movilidad social ascendente al alcance de los sectores populares y de los colectivos que sufren discriminación y exclusión. Y por último, formar ciudadanos para la democracia, mediante una educación que no imponga creencias que pretendan monopolizar la verdad y que signifiquen menosprecio para otras de signo diferente. Actualmente la combinación entre los afanes de distinción de los sectores sociales acomodados, por una parte, y el acceso al sistema educativo de los sectores populares, incluidos los procedentes de la inmigración, ha provocado una fuerte fractura en el sistema educativo. A ello ha contribuido el nefasto comportamiento de una parte importante de la Iglesia católica, defensora de privilegios heredados de la dictadura y convertida en gran empresa que ha hecho de la enseñanza un negocio y una fuente de poder y de influencia. La izquierda institucional ha entrado en este juego, políticamente y también personalmente. Envía a sus hijos a la escuela privada, incluso religiosa, y admite que las escuelas concertadas practiquen la discriminación (por ejemplo respecto a la población inmigrante) e incluso incluyan en sus enseñanzas obligatorias la religión. Esta debilidad ha traído consigo un retroceso progresivo del laicismo y ha permitido que incluso se admita la enseñanza de la religión (no la historia de las religiones) en la escuela pública. El resultado es que ninguno de los tres objetivos de la escuela pública, obligatoria y laica se cumplen.
> La sanidad y la industria farmacéutica: las multinacionales contra la democracia
Es indiscutible que uno de los principales avances promovidos por la izquierda y su proyecto, hoy ya histórico, del "estado del bienestar, ha sido el establecimiento de un sistema de sanidad pública que garantice la atención a todos la población (incluida la que no tiene reconocida la ciudadanía). Este sistema sufre hoy de un evidente agotamiento por sus altos costes de mantenimiento y por su organización administrativa inadecuada, con una oferta dirigida a demandas masivas y no siempre adaptada al tratamiento de situaciones locales y específica. Se ha producido un considerable aumento de la demanda debido a la tendencia a la medicalización de cualquier malestar y por los progresos de la atención médica así como por el debilitamiento de la estructura familiar y el acceso de la mujer al trabajo fuera de casa. Ante esta crisis, se han tendido a dar respuestas economicistas y gestoras, basadas en la privatización de la atención y en la autonomía de los centros. Sin entrar ahora a discutir estas tendencias, nos llama la atención una omisión: la negativa influencia de las multinacionales de la industria farmacéutica que estimulan la hipermedicalización, excluyen a las demandas menos solventes del acceso a muchos medicamentos y multiplican sus beneficios a costa precisamente de los contribuyentes que alimentan los fondos públicos y privados asistenciales. La cuestión de las multinacionales es más general pero el caso de la industria farmacéutica es probablemente de los más escandalosos y tiene una dimensión vinculada a la cotidianidad y a un derecho tan básico como la salud. Sería lógico esperar que la izquierda, tanto en la escala local como en la global, tuviera una posición de denuncia y confrontación con estas multinacionales, promoviendo urbi et orbi los medicamentos genéricos, difundiendo las fórmulas para que éstos llegaran a todos los países más pobres, imponiendo condiciones a la producción y distribución de medicamentos fabricados por el sector privado, creando redes locales de distribución alternativa y priorizando la investigación en los centros públicos. Y en general, que se nos evitara la vergüenza de ver tratar a las empresas multinacionales (las financieras, las de servicios, las energéticas, etc.) como representantes del interés nacional por el hecho de tener su origen en el país (como actúan ahora, gobierno, partidos políticos y medios de comunicación en relación a las nuevas políticas que emergen en América latina).
> La inmigración
El discurso y la práctica de la izquierda institucional son en este caso de una ambigüedad que va más allá de la inevitable consideración de los límites que tanto los marcos económico y legal (nacionales y europeos) como el estado de la opinión pública imponen a una política de la inmigración. Se practica la contradicción o el doble discurso entre los principios que se proclaman y las normas que se imponen. Véase si no la ley de extranjería que promovió el gobierno socialista en los años 80: en la exposición de motivos se decía que el objetivo era reconocer y proteger los derechos de los inmigrantes mientras que el texto articulado era un compendio de limitaciones al ejercicio de derechos básicos. Se hacen declaraciones oportunistas e hipócritas negando la regularización de los "ilegales" cuando todos sabemos que es inevitable que la población establecida en el país, que trabaja y paga impuestos, acabe siendo regularizada, lo cual deberá hacerse periódicamente. Se omiten los injustos costes sociales que debe asumir este ejército de reserva de mano de obra que trabaja en precario mientras espera que al cabo de unos años sea regularizado. Se ponen trabas a derechos tan básicos como el reagrupamiento familiar o el ejercicio de los derechos sindicales. No reclamamos que la izquierda practique una política de puertas abiertas en permanencia pero si que admita el derecho de los habitantes del mundo a tener un proyecto de vida propio y establezca cauces regulares y dignos para recibir una población que igualmente llega a nuestros países desarrollados. También aquí faltan principios claros y los más importantes son los que se refieren a los derechos de los inmigrantes. El derecho a la dignidad, al reconocimiento de su identidad, el trato basado en la "acción positiva" para facilitar su proceso integrador, la sanción al maltrato (provenga de la sociedad civil o de los funcionarios públicos), la difusión de sus valores y de sus aportes al país al que llegan. Por ejemplo: los datos nos dicen que el nivel medio educativo de los inmigrantes es superior al de los españoles, y que la tasa delictiva (si excluimos la irregularidad legal) es igual al del resto de la población. La cuestión fundamental desde una cultura democrática es reconocer a los inmigrantes instalados en el país de acogida como ciudadanos de plenos derecho. No hay argumentos admisibles que puedan negar este principio. Para la izquierda es un test ineludible. La población de origen no comunitario con residencia legal debe ser sujeto de los mismos derechos que los nacionales, incluidos todos los derechos políticos.
4. Sobre la reconstrucción de una cultura de izquierdas. Tres reflexiones breves y generales
En este breve y apresurado artículo no pretendemos ni mucho menos analizar todos los nuevos desafíos de debe afrontar la izquierda. Solamente indicamos algunos temas vinculados, y no todos, al territorio de proximidad, el marco de vida habitual de los ciudadanos.
La idea central de esta nota es que la izquierda, si quiere ser fiel a sus objetivos históricos de libertad e igualdad, a su vocación internacionalista y de estar al lado de los son a la vez víctimas necesarias y resistentes potenciales de un sistema basado en el despilfarro global y el lucro personal, debe reconstruir sus bases teóricas y sus valores morales.

Una línea de trabajo que promete ser productiva es repensar los derechos ciudadanos correspondientes a nuestra época (Los derechos ciudadanos, Jordi Borja, Documentos, Fundación Alternativas, Estudios, nº 51, 2004, incluye bibliografía). Uno de ellos puede ser el "derecho a la ciudad", que integra los derechos que hemos citado anteriormente: a la vivienda, al espacio público, al acceso a la centralidad, a la movilidad, a la visibilidad en el tejido urbano, a la identidad del lugar, etc. En otras dimensiones de la vida social, económica y política es preciso reelaborar y precisar "nuevos derechos" que se distinguirán por su mayor complejidad respecto a los tradicionales que sirvieron de emblema a las revoluciones democráticas y a las reformas sociales de la vieja sociedad industrial.
Optamos por conceptualizar estos derechos como ciudadanos y no "humanos", por considerar que forman parte del estatuto de ciudadanía, es reconocer a la persona como sujeto de derechos y deberes que le hacen libre en el territorio en el que ha elegido vivir e igual a todos los que conviven en este territorio.
Una segunda línea de reflexión es la de repensar el proyecto de sociedad hacia el que se aspira, como un horizonte ideal, más que como un modelo armado (tan especulativo como peligroso). El proyecto de sociedad no se inventa, nace de tres fuentes: la memoria histórica democrática, la crítica teórica y práctica de la sociedad existente y las aspiraciones y objetivos que emergen de los conflictos sociales en los que se expresan valores de libertad y de igualdad. La izquierda, después del fracaso y del justo rechazo de los modelos de tipo "soviético" y del agotamiento del "estado del bienestar" tradicional, tiene miedo de pensar un "otro mundo posible". Sin embargo tanto los ideales históricos del socialismo y del comunismo como las prácticas de los movimientos de los trabajadores y en defensa de la democracia, así como las realizaciones del "welfare state" no solo representan un patrimonio positivo sino que son también unas bases para repensar el futuro. Causa vértigo el vacío cultural de la izquierda, que no quiere mirar hacia atrás ni se atreve a imaginar hacia delante. Y en España, especialmente. La izquierda institucional teme el debate sobre la memoria histórica y evita la reflexión que cuestione el modelo capitalista despilfarrador que caracteriza nuestro modo de vida.
Y finalmente una tercera línea de trabajo requiere vincular en el pensamiento teórico y en la práctica política lo "local" (o nacional" y lo "global" (o internacional). Cuando viajamos a América Latina o a Africa, forzosamente debemos pensar en términos "globales". No solo por la inevitable comparación entre las situaciones que percibimos y las que vivimos en nuestro país. Pero es sobretodo por la inmediata comprensión de que las situaciones que golpean nuestra sensibilidad y nuestra razón en gran parte son debidas a las relaciones pasadas y presentes con nuestro mundo. Y nos resulta ofensivo regresar y leer las declaraciones de los políticos, incluso de la izquierda, y de los medios de comunicación, incluidos los "progresistas", defendiendo a Occidente, sus sistemas y sus empresas, y denunciando bajo el nombre supuestamente infamante de "populismo" cualquier crítica o amenaza a los intereses neocoloniales de gobiernos y empresas. Si contemplamos a "nuestra izquierda" desde el mundo africano o latinoamericano, siento mucho constatar que nos parece que es una derecha, ignorante, insolidaria, arrogante e injusta. Recuperar el "internacionalismo" en el marco de la globalización es una asignatura pendiente de la izquierda occidental.
5. A modo de epílogo: retorno a la ciudad y elogio del azar
No confío mucho en la disposición a pensar, como se recomienda en el punto anterior, de la izquierda institucional, gestora del día a día y sin otro horizonte que el de las próximas elecciones. Como tampoco creo que la política se construya en los laboratorios de investigación y en los seminarios académicos, solo nos quedan los movimientos políticos alternativos (globales) como los que combaten la globalización del mundo real en nombre de otro mundo posible y los movimientos sociales y culturales de resistencia (locales) que defienden identidades o intereses colectivos legítimos pero limitados. Solo nos queda esperar que entre la política institucional, los ámbitos de investigación y debate intelectual y los movimientos globales y locales se generen intercambios y transferencias que pueden sentar las bases de una izquierda pragmática en su acción y radical en sus objetivos.
Como no se pueden inventar los puentes entre estos actores tan distintos y tan distanciados solo se me ocurre confiar en el azar. Y en la ciudad. En la "serindipity" de la ciudad. Si no supieran el origen de esta palabra se los explico (La ville c’est les autres, François Ascher, CCI-Centre Pompidou, 2007 y Examen clinique, journal d’un hypermoderne, Editions de l’Aube, 2007). La "inventó" el escritor inglés Horace Walpole a partir de un relato, Aventuras de los tres príncipes de Serendip, país que luego se llamó Ceylan y actualmente Skri-Lanka. Los tres príncipes en su viaje descubren, siempre sin buscarlo y por intervención del azar, una multitud de hechos curiosos y muy novedosos para ellos. La "serindipity" puede entenderse como encontrar lo que no se busca (el Viagra es producto de unas investigaciones sobre la hipertensión). O como resultado del azar que establece conexiones imprevistas entre personas o entre éstas y hechos. La serendipity, obviamente, supone una disposición a observar, aprender, relacionar. Y para que el azar actué es preciso que el medio en el que puede producirse la serindipity sea denso y diverso, que genere múltiples contactos imprevistos, que los sujetos perciban hechos que no forman parte de sus trabajos ni de su cotidianidad, que en cualquier esquina pueda aparecer la sorpresa o la aventura (como dice la cita de Breton que aparece al inicio de este texto -Nadja, André Breton, Gallimard, 1964).
La ciudad, real e imaginaria, la ciudad compacta y heterogénea, se caracteriza por la talla de la población y la velocidad de las conexiones que hace posible, es decir que multiplica las interacciones entre actores muy diversos. El peligro puede residir en un exceso de planificación racionalista, de ordenamiento funcional, de programación de las conexiones, de previsibilidad de los comportamientos. Sennett, en una de sus primeras obras, ya alertaba contra los efectos perversos del urbanismo funcionalista y reclamaba una ciudad que fuera lugar de encuentros múltiples entre gentes diferentes. Y el director de urbanismo de la City de Londres exponía en un encuentro internacional que los "pubs" eran el lugar más idóneo para la innovación económica y cultural pues los encuentros informales son muchas veces los más productivos (The uses of disorder: Personal Identity and City Life, New York 1970, versión castellana de Ediciones Península, 1975; la cita del director de urbanismo del Distrito de la City de Londres se refiere a una intervención oral en el Seminario de Grandes Ciudades, Centro Cultural San Martín, Buenos Aires 1996).
No proponemos que los militantes pensantes se distribuyan por las cafeterías y suban y bajen de los tranvías. Pero si que hagamos del urbanismo una cuestión "política". Las dinámicas actuales tienden a atomizar la ciudad, a segregar grupos sociales y actividades, a reducir los intercambios entre ciudadanos, substituidos por relaciones entre servicios y usuarios, equipamientos y clientes. Como dice Ascher "el urbanismo debe producir lugares, momentos y situaciones favorables a la serendipity".
La ciudad es el lugar de la historia, de la innovación cultural y política, es el entorno en el que se puede recrear y desarrollar la izquierda. Hoy hay tendencias disolutorias de la ciudad y de la ciudadanía. Es el doble desafío al que se enfrenta la izquierda: reinventar la ciudad y reinventarse a sí misma en la ciudad.
JB

El autor es profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.
Fuente: café de las ciudades Leer más...

El músculo duerme

Por Pepe Eliaschev

Los excesos han terminado por abrumarnos. El vacío se llena, así, de evidencias tristes pero nunca verbalizadas. Ante enormidades que agota denunciar, el desenlace es la sumisión somnolienta. Los ejemplos son de contundencia cruel: Gilada. Antes se usaba el galicismo pour la galerie para describir frases y gestos de pura intención diversionista. La galerie es la platea, gente sentada para ver un espectáculo. Cuando el oficialismo armó un ruidoso barullo de aparentes intenciones antinorteamericanas, hubo quienes volvieron a engañarse con el espejismo de una supuesta estrategia de enfrentamiento con los Estados Unidos. Por supuesto que es sensato, útil y elogiable que el Gobierno argentino recomponga ahora, unilateralmente, su relación con Washington, tras la acusación presidencial de una conspiración norteamericana contra el matrimonio Kirchner. Pasados los bochinches iniciales, la invitación a Earl Anthony Wayne para que finalmente se tome unos vasos de agua mineral con la Presidenta preanuncia que el chubasco antiyanqui ya pasó. Pero queda una resaca de horror. ¿Cómo y por qué, después de las iniciales acusaciones de la señora de Kirchner y Alberto Fernández, la operación basura contra la Argentina hoy ya no es mentada? Como una mujer golpeada para quien los castigos de su hombre son previsibles y no asombran, la sociedad argentina engulle sapos sin mosquearse. Bobos. Hace cinco años que la Argentina escucha la letanía estatalista, según la cual, tras la larga ignominia neoliberal, que para el canon vigente se extendió entre 1976 y 2003, ahora sí se ha recuperado el sentido, la intención y la voluntad del poder del Estado. ¿Será así? Más allá de lo que debaten bien intencionados cenáculos adictos a la disquisición ideológica, la privatización de la frontera argentino-uruguaya a la altura de Gualeguaychú no tiene precedentes. A eso no se animaron ni Thatcher, ni Pinochet, ni Menem: un grupo de ciudadanos en la clandestinidad extiende salvoconductos para atravesar la barricada que del lado argentino bloquea hace ya 14 meses la frontera que conecta a este país con la uruguaya Fray Bentos. Divertido, si se quiere: paradigma de la apropiación privada del espacio público, ese corte ilegal, dañino y sobrecogedoramente estéril es avalado por un gobierno que se lava cada mañana en las sacras aguas de la-recuperación-del-poder-de-decisión-del-Estado. A ese poder estatal arrollado por las fuerzas desregulatorias de la globalización capitalista se lo denunciaba en los tempranos años 90 como Estado bobo, patético muñeco castrado que permitía hacer y permitía pasar. Pero ahora, con un Estado que hace y deshace, permite y prohíbe, suspende y autoriza, alguien debería tematizar el asunto y darle personería internacional, describiendo el fabuloso caso de un país, la Argentina, donde los pasaportes pueden ser emitidos por quienes se apoderan de enclaves fronterizos, como el intimidatorio caso del check-point Gualeguaychú. Otra vez, todo transcurre en medio de la anomia y el silencio colectivos más estrepitosos. Soledad. A ese tipo flaco, macilento y lustroso lo dejaron solo a la hora de los bifes. De nuevo el untuoso silencio argentino, pero al erre-erre-pe-pe que provocó en la ruta de José Ignacio a Punta del Este la muerte de una pareja argentina le dedican ahora omisiones y calificativos que debe merecer, aunque ello implique hacer silencio sobre lo más importante. Es probable que esa penosa galaxia aldeana de histéricas celebridades sea una acumulación de bochornos e infracciones intolerables, pero no se cuestiona –en cambio– el escenario donde se mueven estos sórdidos personajes que derrapan en el verano. Silencio funcional sobre paradores, “acciones promocionales”, famosos que desfilan para la foto de vidrieras mediáticas y sponsors que vacían sus billeteras en los ardorosos días de enero, para rasguñar migas de notoriedad. Ese es el mundo que queda en segundo plano, tras el accidente y los dos homicidios. Una vez más, la Argentina mira para otro lado, convencida de que sólo fue un loco pasado de merca y vodka, que flasheó mal a bordo de un auto japonés, a contramano y a 140 por hora.

Fuente: Perfil Leer más...

Las Farc de hoy

Por Joaquín Villalobos
Joaquín Villalobos (San Salvador, 1951) es un hombre que alguna vez tomó las armas para buscar un cambio social en su país, El Salvador. Fue fundador y máximo dirigente del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las cinco organizaciones que conformaron en 1980, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln) durante la Guerra Civil del Salvador. Durante su tiempo en la guerrilla fue responsable de varias acciones armadas. De hecho, durante la guerra, Villalobos, conocido por su seudónimo de ‘Comandante Atilio’ era considerado uno de los principales estrategas militares del Fmln. Luego fue miembro de la delegación negociadora del Fmln en el proceso de paz del país y participó como uno de los signatarios de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil de su país. Hoy Villalobos vive en Inglaterra en donde se dedica a la enseñanza en la Universidad de Oxford. El siguiente artículo fue publicado recientemente en el prestigioso diario El País de Madrid.

“Cuando comencé a conocer el conflicto colombiano me costó creer que los jefes de las Farc viajaban en vehículos con aire acondicionado y que sus campamentos tenían muchas comodidades; igual me sorprendió el evidente sobrepeso de algunos de sus comandantes. La Guerra Civil salvadoreña se explicaba por el exceso de poder del Estado, contrariamente, el conflicto colombiano se explica esencialmente por la debilidad del Estado en el control de su propio territorio. Colombia tiene lugares donde no hubo gobierno durante más de 40 años. Este vacío lo llenaron paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes y bandidos que se convertían automáticamente en autoridad, bajo la indiferencia o anuencia de los gobiernos. Los guerrilleros salvadoreños disputamos en combate cada metro cuadrado de nuestro pequeño país a gobiernos autoritarios sostenidos militarmente por los Estados Unidos. En Colombia, por el contrario, las Farc han sido una guerrilla sedentaria, que sin combatir mucho controló extensos territorios en los que no había gobierno. Por ello llevan 43 años en el monte y algunos de sus jefes han muerto de viejos. Sin embargo, en la misma Colombia, el Movimiento 19 de Abril (M-19) fue la primera guerrilla latinoamericana que, a costa de muchos muertos, negoció reformas políticas democráticas. Ahora el M-19, como parte del Polo Democrático, es la segunda fuerza del país. Es decir, que en Colombia la izquierda podría ganar las próximas elecciones, como ya ocurrió en Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Brasil, Perú, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Guatemala y Nicaragua. Hay quienes continúan viendo a Latinoamérica como repúblicas bananeras en las que la violencia política es legítima. El mapa, los tiempos y el dinero de la cocaína coinciden con el crecimiento de la violencia de las Farc en los 90. Antes de eso eran una insurgencia perezosa, y por lo tanto poco relevante. En 1990, al morir su líder político Jacobo Arenas, las Farc se quedaron sin contención ideológica frente a los cultivos de coca que proliferaban en sus territorios. Comenzaron extorsionando narcotraficantes y terminaron de dueños de la mayor producción de cocaína del mundo. Transitaron de última guerrilla política latinoamericana a primer ejército irregular del narcotráfico, convirtiéndose en un reto real para el Estado colombiano. Los gobiernos de los últimos 20 años tuvieron que comenzar a revertir la debilidad del Estado y a corregir abusos pasados. Primero acordaron la paz con las insurgencias políticas, luego desarticularon a los grandes carteles de narcotraficantes que dirigía Pablo Escobar, seguidamente un gobierno bogotano inventó formas exitosas de combatir la cultura de violencia, y finalmente iniciaron la recuperación del campo. Propusieron negociaciones a las Farc que fracasaron debido al secuestro de doce parlamentarios que fueron ejecutados en junio de 2007. La fuerza del Ejército y la Policía crecieron y se desplegaron de forma permanente en los 1.120 municipios de Colombia. Los paramilitares empezaron a ser combatidos y desmovilizados. Los jefes guerrilleros perdieron sus vehículos con aire acondicionado y sus campamentos con refrigeradora. Acorralados, incurrieron en el terrorismo. Ciento diecisiete pobladores murieron refugiados en la iglesia de Bellavista cuando ésta fue destruida por las Farc; un coche bomba con 200 kilos de explosivos demolió un club bogotano lleno de familias; esto se volvió cotidiano, y los civiles muertos y heridos sumaron miles. Sin embargo, ahora la violencia de las Farc es decadente y en 2007 no pudieron realizar una sola toma u hostigamiento a los poblados que controla el Estado. Sus combatientes se desmovilizan masiva y voluntariamente, 2.400 sólo el año pasado, y hay evidencia pública de que algunos jefes guerrilleros han recuperado las comodidades perdidas en el territorio venezolano. Las Farc no tienen futuro como guerrilla, aunque lo tengan como narcotraficantes. La inmensa selva colombiana les facilita mantener a los rehenes que secuestraron en el pasado y usarlos cómo su último cartucho político. Las duras condiciones en que mantienen a éstos evidencian desmoralización y pérdida de control; ni siquiera sabían dónde estaba el niño Emmanuel. Las Farc hicieron del secuestro, la extorsión y el narcotráfico sus principales actividades, son los mayores secuestradores del planeta. Una insurgencia negocia a partir de la legitimidad política de sus demandas o de la fuerza militar que detenta, pero exigir legitimidad a cambio de rehenes maltratados y amenazados de morir, equivale a pedir respeto por ser malvado. El anti-neoliberalismo no justifica explotar el dolor de las familias de los rehenes. Si Chávez estuviera sólo ayudando a salvar rehenes sería positivo, pero su reconocimiento político a las Farc, reaviva la violencia colombiana, le abre las puertas de su país a la cocaína y lo convierte en protector de unos crueles narcoterroristas”.

Fuente: ‘El País’ de Madrid Leer más...

miércoles, 13 de febrero de 2008

CAMBIAR LA BASE IMPONIBLE

Por René A Bonetto

“En el sector agropecuario, el problema de las retenciones a las exportaciones es que concentran la riqueza, distribuyen al revés”.
“Lo conveniente es reemplazarlas por un impuesto fijo a la tierra.”“Al ser fijo, cuándo hay mayor productividad el impuesto se diluye y entonces se estimulan la producción y la inversión. Además es fácil de recaudar y difícil, casi imposible, de evadir como las retenciones.”Estos conceptos no fueron vertidos por un pequeño ó mediano productor agropecuario ni por alguna organización que dice representarlos. Quien los expresó es Gustavo Grobocopatel, titular del grupo Los Grobo, llamado el rey de la soja pues -se dice- cultiva 150.000 hectáreas con siembra directa y un esquema de tercerización de servicios.Grobocopatel propone además, que los intendentes manejen directamente parte de esa recaudación, creando un sistema descentralizado que provocaría –sostiene-, inmediatamente una revolución en todo el interior del país.En realidad el tema no es nuevo. Desde la recuperación de la democracia en el año 1983 hasta el presente, fue el gobierno del Dr. Raúl Alfonsin quien más avanzó en la materia. Su Programa Nacional Agropecuario (PRONAGRO) contenía como base un Impuesto a la Renta Potencial de la Tierra en reemplazo de varios otros impuestos, pero la iniciativa fue dejada de lado por la resistencia de los sectores más conservadores del agrarismo y la economía argentina.La Federación Agraria y el cooperativismo mantuvieron durante mucho tiempo como eje central de sus propuestas de política agropecuaria la instalación de un impuesto de éste tipo que claramente, fundamentaban, además de más equitativo, sería un gran estimulante de la producción.Los altos precios internacionales de los granos en la coyuntura actual y la decisión de “proteger el bolsillo” de los consumidores, sumado a la actual forma del gobierno de financiar el gasto político y público, posibilitan y dan sustento a la creación de impuestos decididamente malos como las retenciones. Hoy, alrededor del 60% de los productos agrícolas son obtenidos en tierras alquiladas. Las retenciones gravan al producto, es decir a quien lo obtiene y no al dueño de las mismas. Además castigan al más eficiente, porqué quién más produce más paga.En un trabajo reciente, Manciana, Elustondo y quien suscribe, entre otras cuestiones, expresamos: “la cuestión de fondo, y la que impide un esclarecedor debate de cómo hacer que éste sector estratégico de la Argentina entregue toda su capacidad multiplicadora para la sociedad, está en la falta de identificación de los mecanismos que concilien las necesidades legítimas de la misma con aquellos que obren como incentivos al incremento de productividad de los recursos utilizados en el proceso productivo.”El país carece de política agropecuaria de mediano y largo plazo. El cortoplacismo; lo rápido y fácil ha reemplazado el estudio en profundidad de temas centrales que ni siquiera se discuten, lo que es grave y generará consecuencias que, seguramente, lamentaremos en un futuro no muy lejano.Las retenciones son un impuesto a la venta que desplaza el óptimo de producción hacia posiciones menos competitivas, desincentivando el uso de tecnología y planes que vayan más allá de la coyuntura.Las actuales políticas (en conjunto), operan en el sentido que un propietario de tierras productivas tenga más inclinación a arrendar (funcional a la actual concentración del sector) que a hacerla producir. El cambio de fondo estaría dado por la instrumentación de un impuesto nacional coparticipable que represente un costo fijo por unidad territorial, eliminando las retenciones.No se trata solamente de reemplazar un impuesto irracional, tolerable solo en tiempos de elevados precios internacionales como el presente, por otro técnicamente mejor.Esta reforma impositiva debiera darse dentro del marco de una política integral que compatibilice las necesidades actuales del país, su gente y el sector con un proyecto de desarrollo sostenido, equitativo e incluyente que contemple, inclusive, un posible cambio de la extremadamente favorable coyuntura internacional de ésta época. En las condiciones actuales, tal posibilidad, se constituye en una espada de Damocles que pende sobre el agro y la nación. Deberíamos temblar, con solo imaginarla.Incógnita, incertidumbre, cortoplacismo. La liquidación de la ganadería y de los tambos, el auge de la soja, son solo una consecuencia.El mantenimiento de los recursos suelo, agua y medio ambiente se transforman en una preocupación secundaria. Desde el Estado a los productores, pasando por los actores intermedios y servicios, todo el mundo va a la “caja”.Habiendo aún mucho por discutir, dentro del cuadro de situación actual tiene razón Grobocopatel, aunque sobre las retenciones siempre queda la esperanza de su disminución ó eliminación si los precios bajan, mientras que un impuesto a la renta presunta de la tierra que no esté insertado en una política integral llevaría consigo el riesgo de consolidar una situación aún más difícil llegado esos momentos.-

Fuente: Agrodiario Leer más...

RESIGNACIÓN O DESAFÍO

Por Rodolfo Miguel Parente

En momentos en que el viraje del Licenciado Lavagna defrauda la voluntad de más de 3.000.000 de votantes podríamos reaccionar como el Dr.Bovary quien ante la muerte de su esposa, al final, exclama desolado: "C' est la fatalité" y resignarnos con tan conformista conclusión.Sin embargo me veo tentado en esbozar, aún calientes las linotipos, algunas ideas sobre este episodio que hiere aún más la calidad institucional argentina y jaquea claramente el sistema de partidos que la Constitución nacional entronizó en 1994 ( Art.38 ).
Corro el riesgo de cometer el mismo error que los opinadores de toda laya, especialmente de aquellos que emigraron del radicalismo hacia otras tolderias y que ratificando en algunos casos sus ínfulas ucrónicas y en otros sus afanes propios de los personajes de Katzanzakis se abalanzan sobre el finado, aun tibio, para arrebatarle sus pertenencias. Sin embargo nuestro inicial razonamiento es que por encima de cualquier anécdota ( a esta altura ya lo es que alguien reclame que los que apoyamos a Lavagna nos vayamos del radicalismo y ellos están afuera hace más de un año o debamos consultar al oráculo instalado en la cama de la orientadora de la llamada "Coalición Cívica"); no es menos cierto que la decisión del afiliado justicialista Lavagna de formar parte de la conducción del Partido Justicialista significa un mentís a la proclamada adhesión de los que gobiernan al sistema de partidos al que intentan atomizar con operaciones que, algunos atribuyen a un propósito deliberado- previo a los comicios, y otros podemos adjudicarle fines menos conspirativos pero igualmente depreciadores de los partidos políticos.-
El futuro del radicalismo después de este tumbo de quien fuera su candidato no será fácil pero no por ello menos desafiante y apasionante para quienes no podríamos militar en otra partido. No nos corresponde, ahora, reclamar explicaciones de quienes desde el organismo máximo de la UCR decidieron arribar a la alianza con Lavagna y proponerlo para presidente; es más, la UCR hace rato que no puede, no quiere o no sabe darse el debate que sus afiliados y simpatizantes merecen, desde los mentecatos que en plena bilirrubina carapintada no encontraban el atajo para poder ceder sin condiciones, hasta los que ignoraban lo más elemental de la cuestión económica en 1986/1987 y exigían comportamientos espartaquistas en un mundo que erigía gigantescas barreras a nuestros productos o aquellos que eligieron candidatos que enaltecían el lápiz rojo que luego justificó la caja de 24 de Menem: menos los que aún justifican a De la Rúa y la repetición de gigantescos errores que todavía hacen más difícil nuestro tránsito por las aguas procelosas . Lo anterior no ignora la actitud descomedida, errática e irresponsable de quien fuera distinguido en dos oportunidades para sendas responsabilidades institucionales por parte del partido al que le ha hecho un corte de manga.
En suma, los acontecimientos que nos ocupan nos ratifican en nuestra opinión que no hay nada más pernicioso para la democracia argentina que la hegemonía intentada y practicada con éxito hasta ahora por el actual gobierno y el anterior, destinada a atraer voluntades, inclinar espaldas y ratificarse en la política del garrote y la billetera alentada por la anomia del Congreso Nacional y su desesperante lenidad en sancionar una ley de coparticipación que determine que recibe cada cual y cuánto se destina a cada quién. Mientras ello no ocurra "la tolerable fórmula de convivencia " que es la Constitución Nacional como síntesis del proceso democrático no se alcanzará y el equilibrio de las regiones no se producirá.-
La Unión Cívica Radical no estará peor a partir del domingo pasado, no es la primera vez que el régimen intenta coparla. Lo intentó el mitrismo con los arreglos de cúpula; lo quiso Agustín P Justo que al tiempo que proscribía y encarcelaba alentaba las traiciones; lo hizo Juan D.Perón con la UCR Jta. Reorganizadora que luego se fundió en el P.U.R.N. y en el partido Peronista, y lo intenta Kirchner con sus corifeos y colaboradores oficiosos. Tenemos para nosotros que no lo logrará; por las potencialidades de una fuerza moral y política que ocupa toda la geografía del país, se asienta en sus universidades y en sus fábricas, anida en sus talleres y en sus chacras, prospera en la cultura del trabajo y del estudio cual materialización contemporánea de sus símbolos: el martillo y la pluma.Y no lo conseguirá, porque a poco que nos sacudamos de la modorra que da el recuerdo de los tiempos de bonanza, nos aguijoneará el recuerdo de sus hombres más preclaros , aquellos que imaginaron un país federal y democrático, como Alem; dueño de sus potencialidades energéticas y de sus transportes y tendiendo la mano a los más débiles, como Yriyoyen, proyectado hacia el mundo y con instituciones serias como Alvear.Un país, en suma como el que gobernó Illia con dignidad nacional y el producto bruto más alto, y con mayor participación de los trabajadores, con una educación poderosa y firmemente presupuestada, orgulloso de sus decisiones nacionales y como en fin, Balbín y Alfonsín , ambos llevando la palabra por todos los caminos. sin importarle los obstáculos y el último como un presidente que asumió e intentó resolver todos los desafìos, que iban desde la reparación institucional hasta las difíciles coyunturas económicas, aún equivocándose.-Que no se confundan quienes aún se inmspiran en el ideario radical que nació en 1891.Hay radicalismo para rato, de nosotros depende no aflojar e inspirándonos en nuestras mejoras tradiciones encontrar las soluciones para el futuro.-

Fuente: http://www.losprincipiosonline.com.ar/ Leer más...

Desvaríos ecologistas

Por Antonio Pérez Henares
Cerrar las nucleares, paralizar la construcción de carreteras, un nuevo impuesto para los combustibles y un feroz ataque a la agricultura constituyen las perlas de la propuesta ecologista para las elecciones de marzo, a las que no se presentan pero que quieren ganar e imponer por encima de votantes y representados electos.

La nueva religión está por encima del bien, del mal, de la urna, de la democracia y de la voluntad popular. Son los sumos sacerdotes de la teocracia ecologista. Los portavoces de la verdad revelada por el profeta "Ecologistus" ante la cual todos hemos de poner rodilla en tierra y obedecer sumisamente a no ser que queramos ser excomulgados y considerados abyectos enemigos de la vida y del Planeta.Es llegada la urgente hora de que la sociedad española les diga a los ecologistas que si quieren gobernar el país, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y hasta las escaleras de vecinos lo que deben hacer es presentarse a las elecciones. Y que si los ciudadanos no se los dan, como tienen por inveterada costumbre, no tienen derecho a a poder representativo alguno. Que su voto vale exactamente igual que el de cualquier hijo de vecino, que su voz tiene el exacto valor a la de cualquier otro ciudadano y que su opinión el mismo peso que la de cualquier persona. Que no son más que nadie, que no tienen superioridad ni moral, ni de destino, ni de origen , ni de divinidad ni de sagrada misión que valga que les suponga superiores a otro ciudadano español, agricultor, ganadero, cazador, oficinista, obrero, empresario , pintor o filarmónico.Está llegando la insoslayable hora de que los partidos políticos dejen la genuflexión ante estos grupos, dejen de plegarse miedosamente a cualquier de sus soflamas y caprichos y sepan de si mismos que son ellos quienes representan a los votos y a los votantes y no estos lobbys de poder mediático que parecen ser omnipotentes y todopoderosos por encima de los poderes democráticos, amparados ahora, aun más, en las campanas del Apocalipsis del cambio climático. Hora es de que todos nos sacudamos el miedo a ser tildados de ser malignos seres que pretenden destruir la tierra y nos plantemos ante quienes no tienen votos ni para un concejal pero van de salvadores ya no de la patria sino del mundo y del Universo.Hora es de que cuando por muy ecologistas que se autoproclamen lo que planteen y pretendan sean verdaderas estupideces cuando no acciones contra el conjunto de la sociedad y gravemente perniciosas y lesivas contra la ciudadanía, contra la propia naturaleza que dicen defender y contra el mínimo sentido común, se les de el corte serrano, que llevan buscándose décadas, y se les mande, sin mayores contemplaciones que a cualquier otro que dice tonterías, a tomar por el saco.Pero lo malo es que son los "validos" todopoderosos de la ministra Narbona y los "gurús" de Zapatero.

Fuente: Noticias Nucleares - CNEA – 25/01/2008 Leer más...

martes, 12 de febrero de 2008

Diputados radicales piden informes por impacto ambiental de Botnia

Diputados provinciales de la Unión Cívica Radical presentaron un pedido de informes por el que solicitan al Poder Ejecutivo que brinde información acerca de los resultados de los análisis de los distintos parámetros de calidad del agua del río Uruguay, así como de calidad del aire, con anterioridad y con posterioridad al inicio del proceso de producción de la planta fabril finlandesa instalada en Fray Bentos; en especial los niveles de dioxinas en aire y en agua y nitratos y fosfatos en agua.

A continuación, el texto completo de la iniciativa, que obra en el expediente 16484, y que lleva la firma de los diputados José Antonio Artusi, Marcelo López, y Oscar Cardoso:

La Cámara de Diputados de la Provincia de Entre Ríos , en ejercicio de las atribuciones que le confiere el Artículo 77 de la Constitución Provincial, solicita al Poder Ejecutivo se sirva informar:

1.- Acerca de las acciones de monitoreo de la calidad ambiental que esté llevando adelante la Secretaría de Medio Ambiente por sí o a través de organismos municipales o nacionales en la ciudad de Gualeguaychú y zonas aledañas, a efectos de obtener evidencias del impacto ambiental negativo producto del funcionamiento de la planta de producción de celulosa de la empresa finlandesa Botnia, localizada en la ciudad de Fray Bentos, República Oriental del Uruguay.

2.- Los resultados de los análisis de los distintos parámetros de calidad del agua del río Uruguay, así como de calidad del aire, con anterioridad y con posterioridad al inicio del proceso de producción de la planta fabril mencionada en el punto 1; en especial los niveles de dioxinas en aire y en agua y nitratos y fosfatos en agua.

3.- Acerca de la planificación de las actividades a futuro a efectos de mantener un registro de la evolución de la calidad ambiental en el área mencionada en el punto 1.-
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lunes, 11 de febrero de 2008

El Diputado Artusi recorrió localidades del Departamento Uruguay

El diputado provincial José Antonio Artusi (UCR) recorrió diversas localidades del Departamento Uruguay, ocasión en la que tomó contacto con vocales radicales de las juntas de gobierno de Villa San Marcial, Líbaros, y San Cipriano.
El diputado Artusi brindó en todos los casos una breve reseña de su labor legislativa desde Diciembre del año pasado, recabó informes de las situaciones locales, y explicó que aspira a "colaborar activamente con todos los gobiernos locales del departamento, más allá del color político de sus representantes". En tal sentido, anunció que procederá a solicitar formalmente a todos los intendentes y presidentes de juntas de gobierno una reunión institucional, de modo de "ponerse a disposición y aunar criterios en pos del desarrollo de las localidades del Departamento Uruguay y la mejora de la calidad de vida de su gente. Esto ya lo hemos hecho en Concepción del Uruguay, con buenos resultados, ya que nos ha permitido identificar algunos puntos que no son patrimonio de ningún partido ni de ningún sector, sino que son reivindicaciones de la comunidad, que deben dar lugar a políticas de Estado", indicó el legislador radical.
José Antonio Artusi mencionó a modo de ejemplo que el dragado del río Uruguay fue uno de los reclamos acordados, y a ello obedece un proyecto de resolución presentado recientemente en la Cámara de Diputados de la provincia, instando al gobierno provincial a reclamar ante el Poder Ejecutivo Nacional por su concreción a la mayor brevedad posible.
Artusi adelantó que seguirá recorriendo las localidades del Departamento Uruguay a efectos de relevar las diversas problemáticas y avanzar en la búsqueda de soluciones estructurales.
Por otra parte el legislador uruguayense se mostró satisfecho por el resultado de una reunión que mantuvieran la semana pasada los bloques de legisladores provinciales y de convencionales constituyentes de la Unión Cívica Radical, y adelantó que se realizarán reuniones en los diversos departamentos para brindar informes y alentar la participación ciudadana, tanto en el proceso reformista como en el posterior tratamiento legislativo de los nuevos institutos que se incorporen a la Cosntitución provincial.- Leer más...

sábado, 9 de febrero de 2008

EL DIPUTADO ARTUSI RECLAMÓ POR EL DRAGADO DEL RÍO URUGUAY

El diputado provincial José Antonio Artusi (UCR-Uruguay) reclamó la implementación de un programa de emergencia de dragado del río Uruguay, a través de un proyecto de resolución que presentó en la en la Cámara de Diputados de Entre Ríos.
La iniciativa del legislador uruguayense, apunta a que el poder ejecutivo Provincial reclame al poder ejecutivo Nacional "la implementación a la mayor brevedad posible de un programa de emergencia de dragado del río Uruguay, por administración, a cargo de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, desde el km 0 hasta el Puerto de Concepción del Uruguay, que permita obtener una profundidad mínima de 21 pies al 0."

En los fundamentos del proyecto, el diputado Artusi argumentó que pretende ser una solución "de emergencia frente al problema que constituye la falta de dragado del río Uruguay en el tramo desde su desembocadura hasta el Puerto de Concepción del Uruguay, y la consiguiente escasa profundidad de la vía navegable, con profundidades determinantes en pasos críticos que han impedido y/o dificultado la operatoria del puerto de Concepción del Uruguay".

La reactivación del puerto de Concepción del Uruguay y del transporte fluvial fueron algunos de los temas centrales abordados recientemente en una reunión convocada por el intendente de Concepción del Uruguay, Marcelo Bisogni, de la que participaron los presidentes de los bloques de concejales, el Senador del departamento Uruguay, Carlos Schepens, y el diputado José Antonio Artusi, quien a su vez posteriormente recibió una nota de la seccional Uruguay de la Asociación de Trabajadores del Estado adhiriendo a la iniciativa.
Artusi mantuvo también una reunión con el nuevo Presidente del Ente Puerto Concepción del Uruguay, Leonardo Cabrera, ante quien se comprometió a apoyar todas las gestiones para mejorar la operatividad y la competitividad de la terminal fluvial, de modo de propender a su jerarquización como una herramienta estratégica de promoción del desarrollo local.-

A continuación el texto completo del proyecto de resolución:

LA H. CAMARA DE DIPUTADOS
DE LA PROVINCIA DE ENTRE RIOS

RESUELVE

Artículo 1º.- Dirigirse al Poder Ejecutivo de la Provincia a efectos de solicitarle que reclame al Poder Ejecutivo Nacional la implementación a la mayor brevedad posible de un programa de emergencia de dragado del río Uruguay, por administración, a cargo de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, desde el km 0 hasta el Puerto de Concepción del Uruguay, que permita obtener una profundidad mínima de 21 pies al 0.

Artículo 2º.- Invitar a la H. Cámara de Senadores a adoptar una resolución similar a la presente.

Artículo 3º.- Remitir copia de la presente Resolución al Congreso de la Nación, al Ente Autárquico Puerto Concepción del Uruguay, al Honorable Concejo Deliberante de Concepción del Uruguay, y al Departamento Ejecutivo Municipal de Concepción del Uruguay.

Artículo 4º.- DE FORMA.-


FUNDAMENTOS

El presente proyecto tiene por objeto interesar al Poder Ejecutivo de la Provincia para que reclame ante el Poder Ejecutivo Nacional a efectos de lograr, en el menor plazo posible, una solución de emergencia frente al problema que constituye la falta de dragado del río Uruguay en el tramo desde su desembocadura hasta el Puerto de Concepción del Uruguay, y la consiguiente escasa profundidad de la vía navegable, con profundidades determinantes en pasos críticos que han impedido y/o dificultado la operatoria del puerto de Concepción del Uruguay. Esta circunstancia desfavorable ha determinado por lo tanto la obvia merma en la cantidad de buques que han hecho uso de la terminal portuaria, o bien ha obligado a partir con una carga reducida, con los consiguientes mayores costos y la necesidad de completar carga en otros puertos aguas abajo.

La historia de Concepción del Uruguay, desde sus orígenes, está indisolublemente ligada al "río de los pájaros" que le da su nombre y a la navegación por su cauce, que constituyó durante décadas el nexo principal con otras ciudades y regiones. Los momentos de apogeo de la ciudad están claramente unidos a la pujanza y al progreso que venían de la mano de la actividad portuaria, de la navegación fluvial, y de todas las actividades que nacían y encontraban sustento al calor de aquellas. Podemos afirmar que la existencia misma de la ciudad es inconcebible sin sus puertos, dado que ha tenido varios a lo largo de su más que bicentenaria historia.
La decadencia del transporte fluvial y la merma de la actividad portuaria coinciden a su vez con la pérdida de relevancia que paulatinamente fue sufriendo la ciudad y su departamento.

Como se desprende claramente de la lectura de la información oficial que reproducimos más adelante, el dragado del río Uruguay se trata de una acción largamente demorada, en cuya concreción no se ha avanzado significativamente desde hace al menos 6 años, como consecuencia de diversos factores, y a pesar de los reiterados reclamos y demandas de diversos sectores de la comunidad de Concepción del Uruguay y la región.

La Memoria Detallada del Estado de la Nación 2004 publicada por la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación consigna en los puntos 11.7.2. DIRECCIÓN NACIONAL DE VÍAS NAVEGABLES, 11.7.2.1. POLÍTICAS Y ACCIONES SUSTANTIVAS, C) RÍO URUGUAY, que "el 5 de noviembre ppdo. fue firmado un CONVENIO COMPLEMENTARIO DE COOPERACIÓN, entre la SUBSECRETARÍA DE PUERTOS Y VÍAS NAVEGABLES y el ENTE AUTÁRQUICO PUERTO DE CONCEPCIÓN DEL URUGUAY, con el objetivo de ejecutar las tareas de dragado del Canal Troncal de navegación del Río URUGUAY."
A su vez, en 11.7.4.2. RESULTADOS ALCANZADOS se señala, entre éstos, la Cumplimentación de la obra "Rehabilitación de los Sitios 3 y 4 y la Construcción de un Nuevo Muelle en Alto Nivel en los Sitios 14, 15, 16 y 16 Bis del Puerto de Concepción del Uruguay".
Sin embargo, en la Memoria del año 2005 no se vuelve a hacer mención al tema del dragado del río Uruguay.
El Informe Nº 70 de la Jefatura de Gabinete de Ministros a la Cámara de Diputados de la Nación consigna, en respuesta a la pregunta 178, ¿Cuál es la causa del no dragado del Río Uruguay, a pesar de los reiterados anuncios presidenciales?, a través del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, que "se inició en el mes de septiembre de 2005 la sustitución del antiguo balizamiento, por el establecido por la Asociación Internacional de Señalización Marítima (AISM-IALA), partiendo del Km. 0 (Punta Gorda). Al mes de Septiembre de 2006 las tareas fueron concluidas con éxito, arribando hasta la progresiva del Km. 187 (Acceso al puerto de Concepción del Uruguay - Entre Ríos). Desde entonces hasta la fecha se realizan tareas periódicas de relevamiento, inspección y mantenimiento del sistema de señalización y boyado, sin que se hubiesen registrado novedades significativas. DRAGADO RÍO URUGUAY. Durante el año 2004 se inició el dragado del Río Uruguay en el Paso Montaña Superior, a la altura del Km. 164, con el empleo de la draga a cortador 331-C de la Dirección Nacional de Vías Navegables. Sin embargo, el resultado obtenido fue muy inferior a lo esperado, puesto que sólo se removieron 150.000m3 en un lapso de 6 meses, debido a que el equipo debió someterse a diversas reparaciones. Como consecuencia de ello, la Dirección Nacional de Vías Navegables encaró una doble solución al inconveniente. Por un lado elaboró un pliego de bases y condiciones (incluidas las especificaciones técnicas detalladas) para la licitación de las obras de dragado de apertura y mantenimiento en el río. Dicho documento a la fecha se encuentra culminado. Por otro lado, se iniciaron las tareas de reparación de las dragas 35-C y 402-C también de la DNVN. Si bien los fondos presupuestarios para las obras son provistos por el Estado Nacional, cabe destacar que la gestión de las reparaciones y la compra de insumos y repuestos se realiza en estrecha colaboración entre la DNVN, la Dirección de Puertos de la Provincia de Entre Ríos y el Ente Administrador del Puerto de Concepción del Uruguay."
Y en el punto 3.8.4. del Informe del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios que integra la MEMORIA DETALLADA DEL ESTADO DE LA NACIÓN - AÑO 2006 publicada por la Jefatura de Gabinete de Ministros, correspondiente a la SUBSECRETARIA DE PUERTOS Y VIAS NAVEGABLES, se señala que "se finalizó el cambio del sistema de Balizamiento, desde Punta Gorda hasta Acceso al Puerto de Concepción del Uruguay", y que "también se completó la redacción del Pliego de la Obra de Dragado a 23 pies en el marco del Proyecto Río Uruguay."
A su vez, el Boletín Fluvial Nº 52, de fecha 26/12/2007, informa que para el tramo comprendido entre San Javier y el acceso al Puerto de Concepción del Uruguay, la determinante se encuentra ubicada en los pasos Altos y Bajos Inferior (km 165 – 187), con un ancho del canal de 60 m y una profundidad al 0 según el último relevamiento de 4,90 m, lo que equivale a 16,07 pies.
De un elemental análisis de la información oficial citada precedentemente surge con claridad que el Estado ha invertido, desde fines del año 2001 hasta la fecha, solamente en señalización de la vía navegable y en la culminación de mejoras de la infraestructura del Puerto de Concepción del Uruguay, pero prácticamente nada en la obra de ingeniería sin la cual los dos componentes anteriores dejan de tener plena justificación y sentido: el dragado del río Uruguay. De poco vale tener un puerto en condiciones de recibir buques de ultramar y una vía señalizada si la profundidad de la misma, a consecuencia de la falta de dragado, no es la adecuada para el paso de los buques.
Lo que el presente Proyecto de Resolución pretende, en consecuencia, es interesar al Poder Ejecutivo Provincial para que reclame con la firmeza que las circunstancias imponen ante el Poder Ejecutivo Nacional a efectos de que se logre algo tan simple como necesario en un sistema republicano y representativo como el nuestro: que los representantes cumplan la palabra empeñada, no sólo en actos y discursos, sino también en documentos oficiales y en el propio Presupuesto de la Nación.
En el Presupuesto Nacional del año 2007, en la DESCRIPCION DEL PROGRAMA 91, FORMULACION Y CONDUCCION DE POLITICAS PORTUARIAS Y DE VIAS NAVEGABLES, a cargo de la UNIDAD EJECUTORA SUBSECRETARIA DE PUERTOS Y VIAS NAVEGABLES, se sostenía que: "Continuarán las acciones de dragado, señalización y relevamiento de las vías navegables troncales, desde Santa Fe hasta la República del Paraguay por los Ríos Paraná, Paraguay y alto Paraná; el Río Uruguay hasta el Puerto de Concepción del Uruguay, y desde este puerto hacia el norte." Lamentablemente, en lo que se refiere al río Uruguay, estos objetivos no se cumplieron; a pesar de contar el Proyecto 16 "Dragado del río Uruguay", con una asignación presupuestaria de $ 3.000.000. Por ello no puede menos que incrementar nuestra preocupación el observar que en el Presupuesto Nacional para el año en curso a dicho proyecto sólo se destina una cifra sustancialmente menor - $ 500.000 – insuficiente a todas luces para lograr las metas propuestas anteriormente.
No escapa a nuestro conocimiento que estamos requiriendo, en la coyuntura que nos toca, soluciones rápidas y de emergencia, que – aún en la hipótesis optimista de concretarse - de ningún modo deben distraernos y hacernos olvidar los grandes objetivos estratégicos de largo plazo; o sea la planificación y gestión de un ambicioso programa de promoción del transporte fluvial en la vía navegable del río Uruguay, con un canal de navegación de mayor profundidad y ancho en el tramo hasta el puerto de Concepción del Uruguay, y logrando incluso en el futuro la extensión del eje navegable hasta puertos situados aguas arriba de la mencionada terminal portuaria, para permitir la utilización de barcazas.
No podemos dejar de señalar, al reclamar inversiones públicas en obras de dragado de una vía navegable, que el modo de transporte fluvial – por diversas y complejas razones – ha sido en ocasiones demonizado e injustamente acusado ante la opinión pública. Sin embargo, debe señalarse enfáticamente un conjunto de factores que aconsejan claramente, en líneas generales, potenciar su utilización de modo de incrementar su participación relativa en la matriz de transporte de cargas.
En primer lugar, la cuestión de los menores costos de fletes que se derivan del transporte fluvial, lo que conlleva la mejora de la competitividad del hinterland portuario la posibilidad de mayor rentabilidad para nuestros empresarios y productores. En algunos casos, la posibilidad de contar con una vía fluvial segura y económica de manera permanente es un poderoso factor de localización de inversiones industriales y de servicios. Concepción del Uruguay vivió de cerca este proceso en numerosas oportunidades a lo largo de su historia; sin los puertos – el actual y los que lo antecedieron – y sin una vía navegable que fuera adecuada de acuerdo a los exigencias tecnológicas de cada momento, no se hubieran radicado en esta ciudad numerosas industrias ni empresas de servicios, algunas de las cuales todavía funcionan, generando ingresos genuinos y empleos para la comunidad uruguayense y una amplia zona de influencia. Otras, lamentablemente, como consecuencia directa o indirecta de la decadencia de la actividad portuaria, debieron abandonar la región en busca de localizaciones más atractivas. Y otras, aún permaneciendo, no han podido desplegar todo su potencial de inversión y de búsqueda de nuevos negocios y oportunidades de exportación.
En segundo lugar, la cuestión de los mayores márgenes de seguridad que el modo de transporte fluvial puede exhibir frente a todos los demás. En momentos en que nuestra sociedad asiste a una fenomenal "epidemia" de siniestralidad vial, que enluta a diario a numerosas familias argentinas como producto de los accidentes que se registran en rutas y caminos, urge encontrar alternativas que descongestionen – sobre todo de camiones – las vías de transporte carretero. Obviamente, junto a una necesaria reactivación del transporte ferroviario, la sustitución de camiones por barcazas y buques aparece como una de los mecanismos apropiados a tal fin.
Por último, la cuestión del impacto ambiental positivo que se deriva de la sustitución de flujos de transporte por otros modos a favor del modo fluvial es bien conocida en la mayoría de los países del mundo. El transporte fluvial es – por lejos – el que demanda menor consumo de combustibles fósiles por tonelada transportada y por kilómetro recorrido, el que emite por lo tanto menor cantidad de gases contaminantes a la atmósfera, el más silencioso, y, como ya señalamos, el más seguro. Los impactos ambientales negativos que puntual y momentáneamente se pueden presentar como producto del transporte en sí mismo o de las obras de ingeniería que éste demanda son absolutamente factibles de neutralizar si se adoptan las tecnologías de mitigación y remediación adecuadas para ello; y de todos modos en el balance final, la matriz de evaluación que compara las distintas alternativas siempre arroja un resultado positivo a favor del modo fluvial, por ser el más limpio, y el más compatible con procesos de planificación y gestión del desarrollo sostenible.
A efectos de avalar estas afirmaciones, podemos señalar que la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Republica Argentina ha elaborado el siguiente cuadro comparativo:

Consumo de combustible
Para movilizar 30.000 t en 25 km de distancia
Hidroviario: 20 Barcazas - 149 lts de combustible
Ferroviario: 400 Vagones - 379 lts de combustible
Carretero: 1.200 Camiones - 1.180 lts de combustible

Existen numerosos estudios y análisis económicos que resaltan la rentabilidad social de las inversiones públicas que reclamamos, entre otros podemos mencionar diversos informes elaborados por el Centro Comercial, Industrial y de la Producción de Concepción del Uruguay. El dragado del río Uruguay no es la única condición requerida para una reactivación plena del puerto de Concepción del Uruguay, pero es una condición necesaria que se requiere indefectiblemente. La mencionada reactivación, lejos de beneficiar a un único sector, tiene efectos positivos sobre numerosos y diversos renglones de la economía, no sólo localmente sino también a escala regional. Por otra parte, nuestra reivindicación no ignora la necesidad de articular eficientemente mecanismos de complementación entre el transporte fluvial y otros modos, de modo tal de lograr esquemas de transporte multimodal que beneficien también al sector ferroviario, y contribuyan a un funcionamiento más racional de la red carretera, aunque para ello se requieran políticas de planificación integral del transporte que exceden el alcance del presente proyecto.
Es por todo ello que solicitamos a esta H. Cámara se sirva dar tratamiento favorable al presente proyecto.-
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jueves, 7 de febrero de 2008

Mientras el gobierno nacional delira con el tren bala, los pasajeros del Gran Capitán deben viajar en condiciones infrahumanas, peor que hace 50 años

El diputado provincial José Antonio Artusi (UCR) expresó su indignación por los continuos problemas que deben soportar quienes utilizan el servicio de transporte público de pasajeros "El Gran Capitán", que une la ciudad de Posadas con Buenos Aires, atravesando el territorio de las provincias de Entre Ríos y Corrientes.
Artusi señaló que "esto no es más que la consecuencia de la política de entrega y desguace de los ferrocarriles nacionales, que comenzó con Menem y continúa con Kirchner. Como en otros sectores estratégicos de la economía, naturalmente monopólicos u oligopólicos, como es el caso del ferrocarril, ha quedado demostrado que las privatizaciones y la deserción del Estado sólo han creado problemas y han significado una involución, en perjuicio del pueblo argentino".
El diputado Artusi expresó que "es inadmisible que los usuarios del servicio tengan que soportar estas condiciones denigrantes para viajar, que vulneran sus derechos como consumidores y como ciudadanos, ante la pasividad del Estado, que sólo atina a buscar excusas irresponsables, y somete a los pasajeros a una situación en la que son rehenes de dos empresas privadas que se reparten las culpas entre sí".
El legislador radical advirtió que "estos problemas continuarán mientras no se recupere un activo rol del Estado en la planificación y promoción del transporte ferroviario, que debe brindar un servicio digno a los que menos tienen". Artusi manifestó a su vez que "la sociedad observa azorada cómo mientras estos y otros problemas se presentan a diario, el gobierno nacional delira con la iniciativa faraónica del "tren bala", al que todos los argentinos deberemos subsidiar sólo para unir las grandes metrópolis del país y para brindar una ventaja relativa a quienes hoy se trasladan en avión".-
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