lunes, 7 de julio de 2008

Pensando en el Bicentenario

Por Nélida Baigorria

La historia es una ciencia autónoma, que exige una forja constante en la investigación de los hechos que habrán de abordarse. Sin embargo, escribir sobre temas históricos es hoy una moda que algunos frecuentan, porque resulta redituable, al margen de todo escrúpulo de probidad intelectual. En mi caso, no soy historiadora, pero tampoco escriba rentada; en mi carrera de Letras, en una de las materias optativas, tuve el honor de ser alumna del eminente maestro de la historia Emilio Ravignani, quien nos enseñó que, para comprender el presente, el prerrequisito es interpretar el pasado por medio de la investigación, el rigor científico y una severa metodología.
Con motivo del Acuerdo del Bicentenario, al que la Presidenta convoca, y ante su peculiar y peyorativo juicio acerca de ambos siglos que la llevó a decir que el acuerdo que propone quebraría 200 años de fracaso argentino, considero que sólo comprenderemos el doloroso fracaso de nuestro tiempo histórico si en una mirada retrospectiva nos vamos al credo de Mayo y descubrimos ahí, en nuestro origen como Nación, hasta qué límite hemos llegado en la abjuración de sus principios y cuánto hemos traicionado su patrimonio ideológico.
Las actas capitulares de Mayo, en las cuales están asentados los primeros pasos hacia el camino de nuestra libertad, contienen una página de oro: el Cabildo Abierto del día 22, cuando, ante la caducidad de la soberanía de Fernando VII, cautivo de Napoleón, se consagró el principio legítimo e irrenunciable de la soberanía popular. Principio defendido en el debate por la brillante oratoria de Castelli, quien sostuvo que la soberanía, suprema potestad del rey, había caducado. Por ende, estaba vacante y correspondía revertirla en el pueblo. Fijó con ese argumento la tesis que se conoce como la reversión de la soberanía. En la votación nominal y rubricada con la que se clausuraron las deliberaciones, cobró valor simbólico el voto de Saavedra, cuando al fundarlo concluyó con esta expresión lapidaria: "Y no quede duda de que el pueblo es el que confiere la autoridad o mando." Castelli adhirió al voto de Saavedra y agregó: "Que la elección de los vocales de la Corporación se haga con el pueblo junto con el Cabildo general, sin demora". Es decir, dos personalidades distintas, pero coincidentes en la defensa de la misma doctrina.
Los votos de Alberti y Azcuénaga expresan, a su vez, un embrión de nuestro federalismo, dado que instan a convocar "a las demás provincias y gobiernos para sentar la autoridad que las represente". Y luego, ya en la gestión de nuestro primer gobierno patrio, emerge la ilustre figura de Mariano Moreno, con la creación de La Gazeta a pocos días del pronunciamiento del 25, un bastión de la libertad de prensa y la educación cívica del ciudadano, y, en diciembre, con el decreto de supresión de honores, un himno a la austeridad republicana. Además, el mantenimiento de la Real Audiencia se justifica para no quebrar la división de poderes ínsita en los sistemas republicanos.
Estos son sólo algunos ejemplos contundentes de que nacimos esbozando principios fundamentales de la República, pese a las vicisitudes endógenas e internacionales contra las que debimos luchar para consolidarla y, aún hoy, para rescatarla.
No vivimos en una república porque hayamos votado y elegido a nuestros representantes. La democracia no se agota el día de los comicios, dado que supone ante todo un estilo de vida, y dentro de los cánones de la democracia, el régimen republicano obliga a la vigencia de instituciones específicas sin las cuales se transforma en una abyecta mistificación. Sin una rígida división de poderes, sin periodicidad de las funciones políticas, sin una auténtica publicidad de los actos de gobierno, sin irrestricta libertad de prensa, sin austeridad ni decoro en el gran escenario de la vida pública y en la práctica de las responsabilidades políticas, a ese sistema espurio llamarlo república es una afrenta. Debería denominarse despotismo con afeites republicanos.
Es verdad que comenzamos nuestra emancipación hace 200 años, como también sabemos -para solaz de nuestro orgullo cívico- que en 1816, en el momento más vulnerable de la Revolución, jaqueada por la Santa Alianza, por las corrientes restauradoras, derrotada en el trágico combate de Sipe Sipe, tuvimos el coraje, un 9 de julio, de declararnos libres e independientes de España y de toda otra potencia extranjera.
Pero, asimismo, no ignoramos que la colonia y el absolutismo quedaron larvados en sus herederos nativos, los nostálgicos de la monarquías, para quienes la libertad y el derecho constituyen una propiedad privativa del poder omnímodo. Los totalitarismos de izquierda o de derecha (llámense Stalin o Hitler ) que asolaron el siglo XX hallaron en esos sectores terreno fértil para la siembra de sus aberrantes doctrinas y apañaron el surgimiento en el mundo de seudorrepúblicas democráticas, de las cuales nuestro país no estuvo exento ni lo estará hasta que no establezcamos, y para los tiempos, la institucionalidad republicana y la virtud consecuente que aún le debemos a la historia patria.
No obstante las quiebras temporales de nuestro trayecto por la senda de la democracia republicana, la Presidenta, desde otra tribuna política, la de su partido, levantada para ratificar el apoyo a su gestión, dijo, paladinamente, que el primer centenario había adolecido de lacras tan repudiables que no se condecían con los festejos con los que había sido celebrado. Es lamentable que haya equivocado los siglos, porque si bien en 1810 comenzó nuestra gesta emancipadora, con todo lo que entraña cambiar un orden político en el difícil pasaje de un régimen colonial al de un Estado libre, en 43 años, y aun computando todos los conflictos previos, incluso los 20 años de la tiranía de Rosas, la Argentina ya llegaba a la Organización Nacional con la brillante Constitución de 1853. Por tal razón, denostar ese siglo es agraviar el inmenso esfuerzo de una generación de patriotas ilustres que nos permitieron, en el año del primer centenario de Mayo, ocupar el octavo lugar entre los grandes países de la Tierra.
En efecto: por su inconmensurable riqueza, por su formidable desarrollo, por su avance en la conquista de nuevos derechos, entre ellos el voto universal secreto y obligatorio (ley Sáenz Peña, 1912), por su educación pública, vanguardia en América latina, por sus niveles culturales, el primer centenario pudo, con plena justicia, celebrarse con el brillo de los fastos triunfales y la esperanza de tantos desposeídos del mundo que llegaban a nuestra Argentina como a la tierra de promisión.
Si la primera magistrada de la Nación hubiera fijado como fecha inicial de nuestra debacle el 6 de septiembre de 1930, cuando se produjo la primera sedición militar, y en 1943, la segunda, se hubiera ubicado más cerca de la verdad histórica.
A las puertas del bicentenario de la Revolución de Mayo, ¿qué podremos festejar los argentinos que hemos vivido con desgarro interior la marcha hacia la decadencia, sin ver aún la posibilidad de un ascenso, aunque muy empinada sea la cuesta? ¿Qué podremos festejar los argentinos? ¿Ochenta años de defecciones permanentes de nuestro sistema democrático, republicano y federal? ¿Nuestra pérdida del prestigio internacional? ¿La nefasta época de las persecuciones políticas, ideológicas y religiosas? ¿Las afiliaciones obligatorias? ¿La división de los argentinos entre leales a la doctrina impuesta desde el Gobierno o vendepatrias? ¿La década del 70, con la guerrilla subversiva que ensangrentó al país y la trágica represión del Estado, que ignoró los códigos de la guerra?
¿Celebraremos que millones de argentinos carezcan de agua potable, de cloacas, de electricidad, del alfabeto, mientras nuestra astenia cívica hizo posible la depredación del país de todos? ¿Celebraremos ocupar el humillante número 57 en la evaluación educativa mundial? ¿Celebraremos la siniestra manipulación de nuestra historia, tan en auge en estos tiempos, para adecuarla a corrientes de pensamiento reñidas con nuestras esencias nacionales?
A las puertas del Bicentenario, ese acuerdo que se propone desde la Presidencia debe comenzar con un acto de contrición cívica por nuestras responsabilidades en ocho décadas de ominoso pasado, y un juramento, sin reservas mentales, de que la Constitución nacional retornará de su largo ostracismo. Porque el credo de Mayo que la inspiró es el único depositario del ADN de nuestra identidad nacional. Con el sólido basamento jurídico de una república vigente, sin concesiones, tal como lo marca nuestro credo de Mayo, todo lo demás nos será dado por añadidura.

La autora fue diputada de la Nación (UCR).

Fuente: La Nación Leer más...

Hipólito Solari Yrigoyen: "Es público y notorio que el ex Presidente Néstor Kirchner ahora es una especie de Presidente autovonvocado"

“El Gobierno nacional debería haber rectificado su error al día siguiente”
El reconocido dirigente radical y productor agropecuario, Hipólito Solari Irigoyen, se explayó en Sin Mordaza TV acerca del conflicto entre el Gobierno nacional y el sector del campo. En este marco, el abogado sostuvo que “el conflicto agrícola ha sido creado por el Gobierno al haber dictado, de manera inconsulta y de un día para otro, una medida que llevó a un extremo de voracidad fiscal que tiende a sacar del panorama agrícola a gran parte de los productores pequeños y medianos”. Fuente: SM El abogado dio su visión en Sin Mordaza sobre la evolución del conflicto suscitado entre la administración de Cristina Fernández y el sector agropecuario, realizando amplias consideraciones al respecto. “Esa voracidad fiscal, con el precio actual de la soja, está en el 40 por ciento de retención, pero si a eso se suma ingresos brutos, impuesto al cheque, bienes personales, ganancias, impuesto inmobiliario y municipal, ¿qué le queda al agricultor?”, se preguntó. Asimismo opinó que con esta medida el Gobierno ha liquidado la posibilidad de que los productores del campo sigan creando empleo, como muchos de ellos lo han hecho en los últimos años, además de frenar la chance de seguir al día con los últimos avances tecnológicos, que han sido muy grandes. Para el ex senador nacional por la UCR, el Gobierno “debería haber rectificado su error en cuanto a esta medida al día siguiente, pero no sólo que no lo hecho, sino que ha seguido profundizando ese error en cada discurso dado por el matrimonio presidencial. A los agricultores les han dicho de todo: terratenientes, oligarcas, golpistas, vagos que pueden estar noventa días sin trabajar, extorsionadores, y la lista sigue…”, recordó . En cuanto a la discusión de las retenciones móviles en el Congreso, y a la posibilidad de que pueda surgir a partir del debate, una norma que legitime la resolución 125, Hipólito Solari Irigoyen dijo que “ni siquiera la legitima, porque la medida tiende a ratificarse. Una medida que es ilegítima desde el comienzo, no puede ser subsanada ahora”. En ese sentido se preguntó “cuál es la voluntad del Gobierno, si solucionar el problema o profundizarlo. Si quieren profundizarlo, no tienen nada más que aprobar el artículo 1º del proyecto que mandado la señora presidenta. Ahora si quieren solucionarlo, tienen que salir de esta escena teatral que ha habido en el Congreso”. Para el abogado, lo que se está discutiendo en el Congreso es si subsisten o no las medianas o pequeñas empresas agrícolas, y esto es muy importante. Es muy importante que el Gobierno comprenda la importancia que tiene en el país la producción agrícola-ganadera, porque hasta ahora no lo comprenden. Nuestra presidenta dijo que la soja era un yuyo; el jefe de Gabinete dijo que era un cereal. Entiendo que ellos no tienen por qué saber todo, pero deberían, al menos, hacerse asesorar mejor”. “Estamos frente a un problema de subsistencia…o el Gobierno favorece exclusivamente a los grandes poseedores de tierras o pool de siembra o tiene en cuenta la existencia de los pequeños y medianos productores que son la mayoría”, advirtió. Indicó más adelante que los productores agrarios aceptan retenciones al 35 por ciento, y remarcó que el campo ha hecho un gran aporte para salir de la crisis de 2001. “Con ese ‘yuyo\' que dice la señora presidenta (en referencia a la soja) se pagó la deuda con el FMI (Fondo Monetario Internacional). Los productores agrarios nunca protestaron porque comprendían su obligación ante la sociedad que integran, con el 35 por ciento, pero esto tampoco puede llevarse a casi el 50 por ciento. Acá el Gobierno se lleva todas las ganancias, mientras el productor agropecuario tiene que contemplar la lluvia, la sequía, la piedra, todos los problemas de riesgo empresario”. Palos al matrimonio K Consultada su opinión en relación a cómo se ha manejado la política internacional en el país desde 2003 a la fecha, Hipólito Solari Yrigoyen expresó que “es público y notorio que el ex presidente Néstor Kirchner ahora es una especie de presidente autoconvocado. Se ha peleado muchas veces con uno y con otro y hasta casi le declaramos la guerra al Uruguay, lo cual es ridículo (en referencia al problema de Botnia). Hemos tenido diferencias con (el presidente de Brasil) Lula y con diversos países. Ahora, por ejemplo, la presidenta fue a Francia y estuvo con (su presidente, Nicolas) Sarkozy, pero fue para firmarle los papeles del tren bala a favor de una empresa que está muy cuestionada. No hay una línea coherente, y donde interfiere la acción política, antes de Néstor Kirchner y ahora de Cristina Fernández, las relaciones internacionales se entorpecen”. En tal sentido, consideró que la Argentina debe tener una política de país soberano, independiente, apuntando a relaciones amistosas y provechosas con todos los países. Leer más...

domingo, 6 de julio de 2008

Propiedad y libertad: doce tesis sobre la defensa republicana de la renta básica

Ponencia presentada en el XII Congreso Mundial del Basic Income Earth Network (“Desigualdad y desarrollo en una economía mundializada: la opción de la renta básica”) celebrado los días 20 y 21 de junio de 2008 en el University College de Dublín.

Por David Casassas y Daniel Raventós

Introducción
De algún modo esta ponencia puede verse como una continuación de nuestras contribuciones al “debate de la BIS” sobre “renta básica y el legado republicano”: querríamos insistir en algunos puntos y clarificar otros. Ello es porque pensamos que una presentación de cómo nos gustaría contribuir actualmente en forma de doce tesis que se enuncian sumariamente puede ser una buena forma de poner algo de orden en torno a todas estas ideas. Esperamos que éste sea el caso.
1 Punto de partida que debe ser enfatizado muy claramente: el republicanismo gira en torno a una idea central: los individuos no pueden ser libres si su existencia material no está garantizada políticamente.
2 Ahora. ¿Cómo mensurar los límites sociales de la comunidad cuyos miembros deberían tener su existencia políticamente garantizada? Históricamente han existido dos formas de republicanismo: el republicanismo oligárquico y el republicanismo democrático. Ambos han compartido la concepción de la libertad „Ÿlos individuos no pueden ser libres si su existencia material no está garantizada„Ÿ, la diferencia radica en el hecho de que la porción de la población que debe tener garantizado el derecho a la existencia material no es la misma.
3 Según el republicanismo oligárquico, la libertad sólo alcanza „Ÿy sólo debe alcanzar„Ÿ a aquellos hombres que poseen alguna forma de propiedad, algún conjunto de recursos materiales que los haga independientes.
4 Por el contrario, el republicanismo democrático sostiene que la libertad debe alcanzar a todos los hombres y mujeres que viven en la comunidad. Todos los individuos deben tener su existencia material políticamente garantizada. En el mundo contemporáneo, en que la ciudadanía formal ha sido universalizada, la perspectiva que debe abrazarse es el republicanismo democrático.
5 Es importante advertir que el republicanismo no entiende la igualdad como igualdad de recursos; antes bien, concibe la igualdad como lo que podríamos denominar libertad recíproca. En efecto, la igualdad, la reciprocidad en el ejercicio de la libertad, emerge en una comunidad en que las instituciones políticas reconocen la igualdad civil a todos sus miembros y, por tanto, confiere a todos sus miembros el estatus de actores sociales materialmente independientes.
6 Según el republicanismo, todas las interferencias arbitrarias son limitativas de la libertad. Con todo, los datos empíricos muestran que algunas de ellas son más significativas que otras. En otras palabras, cuando se trata de comprender cómo actúan las actuales instituciones sociales y cuando se trata de prescribir cómo deberían hacerlo. Los fraudes o mentiras son interferencias arbitrarias que pueden tener efectos negativos en la vida de los agentes interferidos. Sin embargo, la estructura de las sociedades contemporáneas no se basa en fraudes y mentiras, sino en derechos de propiedad. Y eso nos permite afirmar que la principal distinción que debe hacerse para comprender las sociedades contemporáneas es la distinción entre ricos y pobres. Veamos por qué,
7 Ya hemos dicho que lo que realmente importa a fin de construir la libertad individual es el goce de independencia material. Es por ello por lo que nos interesa retomar la distinción aristotélica entre gente rica y pobre. Gente rica y gente pobre significan respectivamente ‘gente independiente’ y ‘gente dependiente’ (de otros). Esta distinción es normativamente más relevante que los criterios basados en niveles de ingreso, como el 50% de la renta per cápita. De hecho, según el republicanismo, alguien puede tener niveles muy altos de ingreso „Ÿporque el amo o propietario de la unidad productiva sea benévolo o porque un nivel muy alto de RB sea sostenible„Ÿ sin que ello signifique que esa persona sea libre (o “más libre” que antes de la aplicación de tal RB); lo que debe analizarse es si esa persona es independiente (en su existencia material) de la voluntad de otros o no. En las sociedades contemporáneas, la gente rica suele poseer un conjunto de bienes materiales que les garantiza la existencia, y la gente pobre suele tener que venderse a sí misma, cinco días a la semana o más, a los propietarios de esos recursos materiales a fin de subsistir, habitualmente convirtiéndose en trabajadores asalariados.
8 Tanto por razones normativas como técnicas que no tenemos tiempo de especificar ahora, pensamos que una RB de una cantidad al menos igual al umbral de pobreza es la mejor forma, en las sociedades contemporáneas, de garantizar la existencia material a toda la población conforme al ideal republicano democrático.
9 No obstante, es importante retener que, además de este “motivo”, debe considerarse también algún tipo de “límite”. Veamos por qué. En las sociedades capitalistas de hoy día, aquellos hombres que poseen grandes sumas de recursos materiales „Ÿespecialmente las empresas multinacionales„Ÿ tienen la capacidad de interferir arbitrariamente en el conjunto de oportunidad de millones de personas, tienen la capacidad de moldear la estructura de los mercados y condicionar la naturaleza de economías enteras, tienen la capacidad de imponer las condiciones laborales en el puesto de trabajo, tienen la capacidad de desposeer a millones de pobres „Ÿdependientes„Ÿ de las formas tradicionales o alternativas de gestionar el ámbito productivo „Ÿtanto en países pobres como ricos„Ÿ, tienen la capacidad de condicionar la agenda y las decisiones políticas. Es por esto por lo que es muy importante que la RB constituya una parte de un paquete de medidas destinadas a garantizar a la existencia material de todos los individuos trabajando en dos frentes: Primero: garantizando una base para conferir una posición de fuerza, de ahí el importante papel de la RB. Segundo: el control de grandes acumulaciones de riqueza y poder económico „Ÿde ahí el importante papel de la regulación de los mercados para expandir el conjunto de oportunidad de los individuos tanto como sea posible; sin esto, una RB (incluso una RB sustantiva) podría ser incapaz de proporcionar libertad efectiva„Ÿ. Incluso con una RB alta, mi capacidad para poner en marcha mis planes de vida puede disminuir sustancialmente si los derechos de propiedad están ordenados de tal manera que me priven de la oportunidad de realizar ciertas actividades (por ejemplo, las barreras de entrada a los mercados o simplemente la “apropiación originaria” de los medios de producción pueden excluirme de tener opción de usarlos).
10 ¿Y qué hay de la virtud cívica? ¿Socava la incondicionalidad de los esquemas de la RB la estructura moral del orden social republicano? Esas cuestiones exigen una definición detallada de la virtud cívica. La virtud republicana debería entenderse como un conjunto de disposiciones cognitivas enfocadas a un doble objetivo. En primer lugar, la virtud es la capacidad de administrar racionalmente los recursos que constituyen el propio ámbito privado, de tal manera que los planes de vida puedan efectivamente ser puestos en práctica de forma consistente con lo que uno es, puede ser y quiere ser. En segundo lugar, la virtud es la capacidad del individuo de participar en el proyecto colectivo implicándose en la articulación y reproducción de esas instituciones políticas que deben garantizar su libertad. Ello significa que, al menos en nuestra versión del ideal republicano, la virtud cívica no está ligada a ninguna doctrina comprehensiva. Insistimos: la participación de los individuos en el ámbito público no está guiada por ninguna noción de la buena vida, sino por la conciencia de que la oportunidad de poner en práctica los propios planes de vida depende del éxito de las instituciones políticas en desmantelar toda forma de cadenas de dependencia material, en hacer de la vida social un espacio que garantice verdaderas oportunidades individuales para desplegar sus identidades. De hecho, ésta es la principal razón por la que las instituciones públicas republicanas deberían mostrar un profundo interés en aplicar medidas destinadas a universalizar la independencia material, como la RB. Así, la incondicionalidad de los esquemas de la RB no sólo no socava la estructura moral del orden social republicano, sino que constituye una herramienta necesaria para la emergencia de tal política republicana.
11 La RB puede dejar de ser la garantía óptima de la independencia material. Otras propuestas o aun mecanismos existentes capaces de garantizar republicanamente la existencia material puedan desempeñar el papel que pensamos que la RB podría jugar en las sociedades contemporáneas. Lo que ahí hace falta es un conjunto de criterios normativos y técnicos para comparar y seleccionar una de las opciones que tenemos a nuestra disposición.
12 Permítasenos acabar esbozando „Ÿen términos muy generales„Ÿ algo de lo que pensamos que vale la pena tener en cuenta cuando se sostiene desde una perspectiva republicana la ruta política hacia una posible “sociedad de RB”. Pensamos que es necesario evitar posibles e importantes errores. Nos parece que sería erróneo: (1) sostener que la RB constituye una medida meramente técnica y, por tanto, apolítica, lo mismo que (2) también lo sería afirmar que la RB tiene per se naturaleza anticapitalista, como también sería erróneo sostener que la RB no es una medida merecedora de consideración porque no es condición suficiente para poner fin al capitalismo. Hacen falta cuidadosas dosis de análisis consecuencialista para evaluar normativamente, en el marco del ideal republicano, los muy diversos escenarios que podrían emerger de los muy diferentes tipos de RB que pueden aplicarse.

David Casassas es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO y secretario del Basic Income Earth Network. Daniel Raventós es miembro del Comité de Redacción de SINPERMISO y presidente de la Red Renta Básica. Su último libro es Las condiciones materiales de la libertad (El Viejo Topo, 2007).
Traducción para www.redrentabasica.org y www.sinpermiso.info: Daniel Escribano
Fuente: www.redrentabasica.org Leer más...

LA EXTENSION DEL MURO DE BARAJAS

Por Alberto SCAVARELLI

Este artículo lo escribimos y fue publicado en medios uruguayos y del exterior, en el mes de julio de 2005
Trató de nuestras reflexiones sobre el muro burocrático de la vergüenza, levantado entonces en el aeropuerto de Barajas y expandido hoy tres años después, por toda Europa.
Dijimos entonces y reiteramos hoy aun más preocupados, que la reacción de Europa con nuestros compatriotas, no deja de sorprendernos e indignarnos.
Es mas, esta endurecida política no la vimos expresada en las visitas que los candidatos de esos mismos países hoy tan radicales, realizan a nuestras tierras en tiempo electoral europeo, por estar pobladas de personas a las que les conceden ciudadanías por generaciones por razones político demográficas europeas, aun cuando nuestros compatriotas no hubieran pisado nunca suelo europeo.
Dijimos entonces, en el mes de julio de 2005:

Cualquiera hubiera pensado, y de hecho así lo hicimos todos, que el gobierno español que tanto apoyo dio en la campaña electoral pasada a nuestro actual gobierno nacional, habría – por lo menos- de tener hoy un dialogo fluido sobre un tema tan candente, sobre todo si se tiene en cuenta que la cantidad de compatriotas que pueda haber "ilegalmente" en España, no puede ser un número considerable si se le compara con el resto de la migración allí instalada.
Pero menos se entiende este desatino, si además tenemos en cuenta que los uruguayos y uruguayas que allí fueron, lo hicieron con ánimo de trabajo y de consolidar familia en su enorme mayoría, siendo también mayoritariamente personas de empuje y con suficiente educación como para significar un aporte a la vieja savia europea desde el retoño de su vieja estirpe en estas tierras del sur.
Expulsan hoy a los retoños de quienes felizmente un día vinieron aquí a encausar sus vidas, a superar miserias y a construir país. Aquellos, nuestros abuelos y bisabuelos a lo sumo que llegaron a Uruguay sólo con su trabajo y su capacidad de sacrificio. Mucho menos quizás que lo que los uruguayos de hoy llevan a España, aun cuando la ilusión de todos ellos sea la misma.
La prensa de hoy nos dice que se están uniendo los gobiernos europeos para juntar a los inmigrantes ilegales de todos nuestros países, para enviarlos a todos juntos en repatriación masiva, hacia nuestros lares.
Cuando hagan la lista de los expulsados para subir a los aviones sin consideración alguna, estarán allí incluidos los Pérez, los García, los González, los Rodríguez y tantos otros que documento mas o documento menos, sin duda tienen casi tanto de españoles en su sangre como los que hoy les expulsan ominosamente con aire de superioridad. Es de esperar que íntimamente por lo menos, sientan vergüenza cuando lo hagan, porque en verdad que están actuando como si no la tuvieran o la hubieran perdido de golpe.
Nos vemos en el deber de decirlo con dolor, respecto de una tierra y una estirpe a la que tanto queremos. Ante esto el silencio. El gobierno español poco aclara, el gobierno uruguayo poco dice.
Creo que en una circunstancia como esta toda Cancillería debe quemar sus naves.
El Presidente debe reunirse con su par español y ayudarlo a razonar.
Porque por si fuera poco, tenemos un tratado de respaldo, que de mediar un poco, solo un poco, de voluntad política, hubiera sido suficiente para haber resuelto todos los problemas. Pero no es así a pesar de que los expulsados de hoy son hijos y nietos de aquellos emigrantes de ayer, o por lo menos sus descendientes, a los que hoy solamente les falto algún sello, o una partida de nacimiento , medios o tiempo para poder hacerse ciudadanos españoles.
Pero parece que nada importa, deben ser devueltos y a otra cosa.
Será un espectáculo bochornoso, digno del mayor oprobio. Ver despegar los aviones de la rica Europa, la del euro poderoso, repletos de los latinos que han sido exitosamente capturados mientras estaban buscando construir su futuro en la tierra de sus ancestros, de hace no mas de tres o cuatro generaciones atrás, como mucho.
Que satisfacción extraña podrán sentir esos funcionarios de un gobierno que se dice progresista y humanista, del mismo signo que se proclama el nuestro, al expulsar sin consideración alguna a nuestros compatriotas. Sin diálogo ni aceptación de argumentos.
Que difícil para España, o quizás, que triste para la gente de esa orgullosa tierra. Para ser más europeos, se ven en la obligación de ser menos iberoamericanos.
Me pregunto cual será el discurso de todos ellos en la futura Cumbre Ibero Americana. Como harán los funcionarios españoles para mirar a los ojos a nuestros funcionarios.
Porque debieran saber que la gente no se fue de aquí porque si, ni a delinquir, ni a perjudicar a nadie, se fueron porque creyeron que en lo económico, su tierra no les permitía desarrollar su vida plenamente.
Pero tranquilos… que ya lo podremos hacer y podrán venir a trabajar de nuevo aquí, porque los uruguayos somos pocos, pero somos buena gente y jamás montamos ni montaremos escenarios para expulsar en bloque y masivamente a otras personas de bien cuando vienen a dejar lo mejor de si en pos de la construcción de su futuro.
Es extraño, no los expulsaron hace unos meses ni unos años, los expulsan hoy.
Los expulsan cuando los gobiernos de aquí y de allá se dicen del mismo signo ideológico.
Anuncian el acarreo de nuestra gente hacia los aviones, y nos los manosean en los aeropuertos, ya no solo buscan drogas ocultas, ni explosivos terroristas, buscan la hoja de papel que falta , la cantidad de dinero que no alcance o la tarjeta de crédito de cobertura insuficiente para dejarlos pasar el muro burocrático infranqueable, levantado en el aeropuerto de Barajas.
Es más, la paranoia llega además contra los familiares de nuestros compatriotas que han legalizado su residencia, de aquellos a los que la hoy rica España, autorizó a quedarse a vivir y servir con lo mejor de ellos.
Esos familiares que hoy van a visitar a sus hijos o a sus nietos, todos personas mayores, con vidas hechas, muchas veces desgarrados por las separaciones familiares, acérrimos defensores de la bonanza y la comprensión de su España ancestral, que son rechazados hoy in limine, por no reunir los requisitos, por ser considerados sospechosos de querer quedarse a acompañar a sus hijos y a sus nietos de la diáspora tan solo por un tiempo.
Viajan con miedo a la tierra de sus mayores, a esa que quienes pudieron hacerlo alguna vez, viajaron siempre con orgullo. Parece que ha nacido para la vieja Europa, un nuevo tipo de delincuentes internacionales. Son los uruguayos que trafican con alfajores y yerba mate, portadores de peligrosas fotos familiares y recuerdos apretados en un bolso de mano, muchos de ellos viajando con su ropa dominguera, con el pasaje de ida y vuelta que sus hijos les enviaran para que pudieran conocer a sus nietos y vieran como viven, así estarán tranquilos por mucho tiempo, a veces para siempre. A esos también los escudriñan cuidadosamente y cada uno que pasa el aeropuerto, llama para aquí para contarlo, como si hubiera sorteado el paso por el muro de Berlín. Ese muro burocrático de la vergüenza, levantado hoy en el aeropuerto de Barajas por funcionarios de nuestra querida España, para protegerse equivocadamente de nuestra gente, no puede sostenerse por mucho tiempo.
El afecto, el amor y la memoria ancestral de pueblos de sangre y pasado entrelazados, habrá tarde o temprano de superar ineficiencias e incomprensiones, porque la iniquidad no puede ser la regla, porque la discriminación en este mundo de hoy no puede triunfar por mucho tiempo.
La torpeza y la miopía que algunos demuestran con sus actos, no nos podrá impedir seguir cantando a voz en cuello -y a pesar de todo- que "Viva España".
Hoy en julio de 2008, cuando nuestras preocupaciones de ayer se han expandido, el viva España se extiende junto al reproche, a tantas madres patrias de la gente de esta tierra, que en su opulencia de hoy, olvidan el ayer cercano en el que esta América nuestra, les abriera su corazón, muchas veces dándoles mas al que llegaba, que a nuestra propia y sacrificada gente.

(*) Representante Nacional – Partido Colorado- Uruguay
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Alfonsín es un ciudadano ilustre

Por Alfredo Leuco
Ahí está don Raúl, convertido en ciudadano ilustre. Reconocido por la historia. Tal vez ningún otro ex Presidente lo pueda hacer, pero ahí está don Raúl caminando por las calles con dignidad y la frente alta. Ahí está don Raúl el padre de la democracia recuperada, caminando lento, como perdonando el viento, según la poesía emblemática del día del padre. Ahí está don Raúl firme en sus convicciones a los 82 años y peleando con coraje contra una maldita enfermedad que lo tiene contra las cuerdas. Ahí está don Raúl que – mirado en perspectiva- fue uno de los mejores presidentes que nos supimos conseguir. Con todos sus errores, con todas sus equivocaciones, a 25 años de la epopeya de la vuelta a la libertad creo que Alfonsín es mejor que la media de los presidentes que tuvimos y –si me apura- creo que es mejor que la media de la sociedad que tenemos. Ahí anda don Raúl con las manos limpias, viviendo en el mismo departamento de siempre, austero como don Arturo, honesto como Alem manda. No quiero decir que el doctor Raúl Alfonsín haya sido un presidente perfecto. De ninguna manera. Es tan imperfecto y tan lleno de contradicciones como todos nosotros. La democracia es imperfecta. Apenas, es el sistema menos malo. Pero nadie puede desmentir que Alfonsín es un demócrata cabal. Nunca ocupó ningun cargo durante ninguna dictadura. Y eso que muchos de sus correligionarios si lo hicieron. Estuvo detenido por defender sus ideas. Es un auténtico defensor de los derechos humanos de la primera hora y en el momento en que la balas picaban cerca. No de ahora. Fue defensor de presos políticos durante la dictadura, reclamó por los desaparecidos y es co-fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. El abogado de Chascomús, el gordito reformista y burgués, según los revolucionarios de entonces hizo todo eso. El abogado de Santa Cruz, el flaquito de la Jotepé, hizo todo lo contrario. Digo, como para poner las cosas en su lugar. Como para respetar la verdad historica. Por eso, con toda autoridad, despues fogoneó el Nunca mas y la Conadep y el histórico Juicio a las Juntas Militares que ningun otro país del mundo se atrevió a hacer con la dictadura en retirada pero todavía acechante y poderosa. Por eso tuvo sublevaciones militares carapintadas, paros salvajes de la CGT y golpes de mercado que intentaron derrocarlo. Es verdad que también existieron los errores y los horrores propios . La economía de guerra y el desmadre inflacionario. La gran desilusión frente al felices pascuas y la casa está en orden. O el Punto Final y la Obediencia Debida. Y el derrumbe de la confianza en la capacidad para gobernar el descontrol que terminó con la entrega anticipada del poder. O el pacto de Olivos. Si tratamos de ser lo mas ecuánimes y rigurosos posibles aparecen las luces y las sombras. Pero el paso del tiempo y la comparación con lo que vino lo deja a Raúl Ricardo Alfonsín del lado bueno de la historia. En la vereda del sol. Caminando con dignidad con la frente alta y las manos limpias. Ahí está don Raúl Alfonsín. Un ciudadano ilustre. Leer más...

RETENCIONES, VALOR AGREGADO E INDUSTRIA ACEITERA

Por Alberto Ferrari Etcheberry
1. De un modo ciertamente caótico, el debate sobre el sector agropecuario y la agroindustria, ocupa hoy el centro de la escena política. Que la discusión sobre los temas que hacen al corazón de la economía argentina no haya merecido un lugar destacado en la agenda política nacional durante tantos años, sólo confirma la distancia que separa a ésta de las realidades cotidianas del país. En cualquier caso y más allá de tanto enfrentamiento y tanto despilfarro, bienvenido el debate.
2. Entre las muchas cuestiones que se discuten hoy, aparece como un latiguillo recurrente el tema de agregar valor a la producción primaria. Parece haber un consenso casi automático cuando se propone que el país no se limite a exportar commodities, y que debe transformarlos en productos de mayor valor generando más empleo y mejores salarios. Sin embargo, se dice qué se quiere pero poco se concreta el cómo.
3. Hay muchas vías para fomentar el desarrollo de industrias de transformación que aumenten el valor total de la producción agropecuaria que, en realidad, debería comenzar desde la producción misma, alentando la diversificación productiva frente al monocultivo. Pero en la práctica concreta, la única vía utilizada en la economía argentina para lograr ese supuesto "mayor valor" ha sido y es la diferencia en el tratamiento arancelario de la exportación (cuando no la lisa y llana prohibición de exportación de materias primas).
4. ¿Qué significa? : beneficiar al producto de supuesto "mayor valor agregado" con un impuesto a la exportación (retenciones) menor que el que corresponde a su materia prima, diferencia que paga el productor. Esto es, el estado impone a quien produce la materia prima un impuesto que de tal modo se "privatiza" directamente a favor del tercero beneficiario.
La consecuencia de este sistema es que transforma estas exportaciones en nuevos commodities, pero esta vez legitimados por su supuesto carácter industrial.
5. La primera característica de este mecanismo de promoción es que oculta el monto de la transferencia de ingresos que se realiza hacia el sector que se pretende promover. También se oscurece quien cede dichos ingresos: el Estado o el productor de la “materia prima” castigada. En este “limbo” sin cifras ni aportantes definidos, se ha consolidado con los años una enorme transferencia de ingresos que en muchos casos aparece como absurda y en otros, desproporcionada.
6. El caso más relevante es el de la industria aceitera, que ha recibido un tratamiento favorable por lo menos durante los últimos 30 años.
Es importante señalar que el valor agregado total que la industria aceitera genera al moler soja y convertirla en aceite crudo y harina es ínfimo en relación al valor de la soja. También lo es en cuanto a la mano de obra ocupada: los escasos trabajadores serían millonarios si se distribuyera entre ellos el subsidio que la industria recibe.
7. En la industria aceitera internacional ( ver "OIL World" publicación editada en Alemania, la principal del mundo) se consideran “buenos momentos” para esta actividad, aquellos en los que el mercado valora el llamado "crushing margin" o "ganancia por la molienda" en 12 o 15 dólares por tonelada, esto es, el valor de los subproductos de la molienda por sobre los de la materia prima utilizada para la molienda. A los valores actuales de la soja esta ganancia normal significa entre el 2% y el 3%.
En la Argentina por sobre ese margen "normal", que ya de por sí justifica el negocio rentable en cualquier país del mundo, la industria aceitera agrega el beneficio del tratamiento arancelario, el vulgarmente llamado diferencial.
8. Desde el 11 de marzo de 2008 (retenciones móviles) el diferencial es de cuatro puntos en relación al derecho de exportación que paga la soja: a los precios actuales de la soja más de 20 dólares por encima de la ganancia empresarial normal.
La industria aceitera ha recibido sistemáticamente diferenciales arancelarios que en muchos casos superaron todo el valor agregado de la industria. Eso explica las grandes inversiones realizadas en nuestro país, principalmente por las grandes compañías extranjeras e internacionales, en estos años, en puertos y plantas de molienda, cuyo monto sin embargo alcanza a sólo una parte de los subsidios “ocultos” recibidos por esta vía y que pagaron los productores agropecuarios, pues el grueso se remitió a las casas matrices del exterior.
9. La Argentina compite internacionalmente en el mercado mundial de soja con otros países americanos: en orden de importancia: Estados Unidos y los que integran el MERCOSUR : Brasil, Paraguay, Uruguay, más Bolivia Ninguno de estos países tiene beneficio arancelario alguno para su industria aceitera de exportación.
10. Un efecto de esta sobreprotección es que la industria sobre invertida, esto es, con capacidad ociosa, por lo que ha actuado y actúa como un poderoso impulsor de la monoproducción de soja, que hoy retóricamente se critica. Tan increíble es la situación actual, que la industria aceitera local ha conseguido que se le autorice la importación "temporaria" en enormes cantidades de soja de Paraguay, que la industria procesa aquí y exporta, pudiendo obviamente competir en el mercado internacional sin necesidad de la protección de diferencial arancelario alguno; mientras que si la soja que procesa es argentina "necesita" comprarla con un descuento del 4%!!!, esto es, no menos de veinte dólares por tonelada.
11. Durante la vigencia de la convertibilidad (1992/2001) se eliminaron las retenciones a la exportación. Sin embargo hubo una excepción para las oleaginosas (soja, girasol y otros) que mantuvieron un 3,5% de retenciones al sólo efecto de asegurar un descuento en la materia prima para la industria aceitera. Si se hubieran eliminado efectivamente las retenciones para lograr el mismo efecto debería haberse puesto un subsidio pagado directamente por el presupuesto nacional del 3,5% sobre el valor total exportado de aceites y harinas. En ese supuesto el costo hubiera sido fiscal y se explícitaría, quedando claramente determinado el monto de la transferencia de la comunidad a estas cuatro o cinco empresas extranjeras multinacionales y una nacional.
12. Del mismo modo si hoy no hubiera retenciones para la exportación de soja y girasol, sostener el mismo diferencial de exportación le costaría al fisco más de 850 millones de dólares. Una vez salido del “limbo” este subsidio sería inexplicable. Como en la realidad lo paga, aunque encubiertamente, el productor agropecuario, esta situación no es parte de la discusión.
13. Más desproporcionado aún es el régimen para biocombustibles, cuyas plantas son de los mismos grupos aceiteros. El biodiesel hecho en base a aceite de soja se exporta (en su totalidad) con el 20% de retenciones contra el 42% que hoy paga el aceite y 46% que paga la soja, esto el impuesto que paga el productor agropecuario (hasta el 11 de marzo la retenciones fueron del dos por ciento contra 35% de la soja!!!). Se espera una exportación de no menos de 1.200.000 toneladas de biodiesel, por lo que a esos 850 millones de dólares de subsidio debe sumarse no menos de 350 millones de dólares más. En suma: un total de 1.200.000 millones de dólares que los productores graciosamente entregan principalmente a cuatro o cinco enormes multinacionales extranjeras.
14. El biodiesel es un proceso de fabricación sobre la base del aceite de oleaginosas (soja) que internacionalmente cuesta 100/120 dólares la tonelada, siendo este valor agregado considerado un excelente negocio. Acá en la Argentina la industria aceitera por encima de esa ganancia normal, recibe un subsidio de no menos de 300 dólares por tonelada!!!, que están pagando los mismos productores movilizados desde marzo pero sin que esta situación se encuentre en su agenda de reclamos. Hoy con el precio internacional tan alto del aceite de soja, el precio del biodiesel está por debajo del de su materia prima, el aceite de soja, y es por eso que en otros países la fabricación de biodiesel está paralizada, en contraste con la Argentina donde continúa alegremente, alentada por determiandos medios, la inversión, - datos del mercado sostienen que una planta se amortiza en un año !!!" - gracias al enorme e irracional subsidio.
15. La industria aceitera argentina hoy lidera las exportaciones mundiales de aceites y harinas de soja y girasol. Está sumamente concentrada y en la práctica en manos de las principales extranjeras multinacionales del sector. No tiene sentido discutir sobre el pasado: lo que está claro es que hoy no es necesaria subsidio alguno ni transferencia de recursos de la producción.
16. Hace largos 100 días que el país está atrapado en un enorme conflicto, donde se discuten alrededor de 10 puntos de retenciones (del 46% al 35% para la soja). Eliminar el inexplicable beneficio del que goza la industria aceitera acercaría en varios puntos esa discusión.
Si, por el contrario, se olvida que consolidar la discutida resolución 125 por ley significaría consolidar por 4 años más este absurdo y enorme beneficio a una industria extranjera a cargo de todos los productores del país, sería otro verdadero escándalo. Leer más...

sábado, 5 de julio de 2008

CARTA ABIERTA AL DR. RAÚL ALFONSIN

Por Elva Roulet

Un viaje familiar, organizado con mucha anticipación, me impide acompañarlo en el homenaje que se realiza a su persona en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires.Quiero sumar la manifestación de mi reconocimiento más alto al político que dedicó su vida al objetivo de contribuir a la búsqueda de una Argentina mejor y a recuperar y consolidar la democracia perdida en nuestro país; al Presidente de la Nación cuya primera medida de gobierno fue el juicio a las Juntas Armadas y a los responsables de la subversión y su correspondiente condena por la justicia en un juicio que es ejemplo en el mundo; al hombre de estado que dio estatus legislativo a los derechos humanos y ratificó los tratados internacionales en la materia; al gobernante que, con su apelación y su acción permanente en pos de la solidaridad, de la concertación y de la paz social construyó los fundamentos de la democracia. Me siento honrada de haber acompañado esas luchas y de la contribución a su acción de gobierno desde las responsabilidades que nos concedió la ciudadanía de la Provincia de Buenos Aires en el reencuentro democrático de diciembre de 1983.Hoy, a 25 años de ese acontecimiento, celebramos el primer cuarto de siglo de vida democrática, en un aprendizaje costoso que sólo se puede perfeccionar con más democracia lo que implica el respeto irrestricto a la Constitución y a toda la ciudadanía.


Elva Roulet

Vice Gobernadora de Buenos Aires

1983 - 1987
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MAS AUTONOMIA PARA LAS UNIVERSIDADES

Al cumplirse 90 años de la Reforma Universitaria, la UCR presentó el miércoles 25 de junio, en el Salón Arturo Illia del Senado de la Nación, un proyecto de Ley Universitaria Argentina que reconoce la más amplia autonomía a las casas de estudio y promueve la creación de un organismo de fomento y desarrollo integral del sistema universitario.
“El campo ha demostrado al país que la delegación de facultades hacia el poder centralizado entró en crisis”, aseguró el titular de la UCR, senador Gerardo Morales al inicio de esta presentación y agregó “hoy, en la celebración de los 90 años de la Reforma Universitaria, no podemos estar ajenos al conflicto que mantiene en vilo al país desde hace más de 100 días”.
“El proyecto que estamos presentando pretende ser un aporte para otro debate necesario: el de la Educación”, enfatizó el senador jujeño y continuó “cuando se trataron las leyes de Financiamiento Educativo o de Educación Técnica, consideramos avances importantes y a la vez destacamos el esfuerzo de cada jurisdicción para sostener el principio de centralidad en el manejo de recursos, y nos opusimos a esos principios”.
“Esta iniciativa toma los ejes que el radicalismo ha llevado en alto por más de 100 años, y es un homenaje a los revolucionarios del 18” sostuvo Morales y agregó “la Reforma Universitaria Argentina fue una guía para toda América Latina, y nos dio tres premios Nobel en Ciencia”.
Tras las palabras del titular de la UCR, los Diputados Nacionales José Ignacio García Hamilton y Sergio Varisco se refirieron al nacimiento del movimiento reformista y sus consecuencias en la educación argentina del último siglo. A su turno el Diputado Rúben Lanceta explicó los alcances del proyecto del radicalismo. También encabezaron esta presentación el Senador Nacional y vicepresidente de la Comisión de Educación y Cultura, Roy Nikisch y el vicepresidente del Bloque de Diputados del radicalismo, Pedro Azcoiti.
Para concluir el acto, hizo uso de la palabra el Vicepresidente del Bloque de diputados de la UCR , Pedro Azcoiti, quien luego de valorar y agradecer los distintos aportes recibidos para la elaboración de este proyecto, se refirió al sentido transformador de la reforma universitaria, a la que calificó de una verdadera revolución, cuyo vigencia perdura y que incluso se reflejara en algunos de los postulados de las jornadas del Mayo francés de 1968.
Luego de reivindicar su militancia reformista durante su paso por la universidad, años en los cuales –recordó- no regía la reforma en los claustros, Azcoiti afirmó que el proyecto presentado tanto por los diputados como senadores radicales, recoge los principios reformistas de siempre para ponerlos al servicio de las demandas y desafíos del sistema universitario actual.
Azcoiti concluyó su intervención expresando su deseo “que a partir de esta nueva ley desaparezcan los dolores y florezcan las libertades”, en una clara referencia al Manifiesto liminar de 1918 cuando afirmaba que “los dolores que quedan son las libertades que faltan”.
Rectores de las universidades nacionales; docentes e investigadores; autoridades de la Franja Morada; diputados y senadores nacionales participaron de la presentación de la iniciativa que ha sido ingresada días pasado en ambas Cámaras atento al inminente tratamiento legislativo. (S-1899/08 y D-3258/08)
El proyecto recupera la mejor tradición autónoma de las universidades argentinas que supone una concepción contemporánea que reúne en la misma institución dos actividades básicas de la sociedad civil actual: la transmisión de saberes del nivel más alto, así como la creación de conocimientos originales en las diferentes disciplinas.
El fundamento se inscribe en el desarrollo de esas actividades en una amplia autonomía académica, tanto en la relación de las universidades con el Estado como al interior de cada universidad misma.
A los fines de preservar del modo más completo esa autonomía, el Estado confiere mediante sus leyes la facultad para organizarse y darse a sí misma sus propios estatutos, forma de gobierno y elección de sus autoridades.
La autonomía de las universidades públicas como instituciones sociales dedicadas a la producción y difusión de conocimientos tienen como contracara la responsabilidad de dar respuestas a la sociedad acerca de cómo incrementar la cantidad y la calidad de la producción científica; favorecer la participación de otros sectores de la sociedad en programas de desarrollo; desarrollar nuevos instrumentos para acercar las acciones de las universidades al mundo del trabajo y transferir conocimientos al Estado para la formulación e implementación de políticas públicas.
Todos estos son claros ejemplos de acciones que coadyuvan al logro de la pertinencia social de las universidades, y que no provienen ni suponen exclusivamente las demandas del mercado.
Los puntos sobresalientes del proyecto
Reconoce la más amplia autonomía a las universidades delegando en ellas su organización institucional y académica y estableciendo mínimas regulaciones que recogen las tradiciones de la universidad reformista e incorporando regulación en materia de aseguramiento de la calidad universitaria.
Aunque las Universidades Nacionales son autónomas, se considera necesario instancias de coordinación del sistema, por ello se plantea la existencia de un Consejo Nacional de universidades, de un Consejo de Coordinación Regional de la Educación Superior, del Consejo Interuniversitario Nacional y del Consejo de Rectores de Universidades Privadas. En los casos en que los miembros pertenezcan a instituciones públicas y privadas, se jerarquiza la participación de las primeras ya que cumplen un papel primordial en la democratización de este nivel de enseñanza y albergan más del 80% de la matrícula universitaria.
Se incluyen por primera vez, representantes de los estudiantes y de los Gremios Docentes en el Consejo Nacional de Universidades.
Se introduce un capítulo destinado a la garantía de la calidad, con la participación de una Agencia como organismo descentralizado del Ministerio de Educación en reemplazo de la actual CONEAU reforzando la voz de las Universidades Nacionales.
Se reafirma la potestad exclusiva de las instituciones universitarias para el otorgamiento, tanto de títulos habilitantes de grado, como de posgrado.
Como una innovación destacada, se propone la creación del Instituto para el Desarrollo de la Educación Universitaria Nacional y Regional para el fomento y desarrollo integral del sistema universitario tendientes a la mejora de la calidad y pertinencia de las instituciones universitarias. Por un lado, se promueve el logro de una real igualdad de oportunidades y posibilidades educativas atendiendo al problema de permanencia de los estudiantes en el sistema y el logro de niveles de calidad equivalentes en distintas instituciones; por otro, mejorar los mecanismos de vinculación entre la universidad y la sociedad, fomentando la integración sistemática de las universidades en las redes de actores para el desarrollo local a través de acciones de extensión y voluntariado social universitario; promoviendo mejoras en la transferencia de la investigación al sector productivo, principalmente a las Pymes (los parques científicos tecnológicos y las incubadoras de empresas).
Se aborda la regulación en lo referido con las instituciones universitarias provinciales y extranjeras.
Asistieron a esta presentación, entre otros, la Decana de la Facultad de Psicología, Sara Slapak; el Rector de la Universidad del Centro, Marcelo Spina; por la Universidad Nacional del Litoral, Mario Gimelli; el secretario general de la Universidad de Buenos Aires, Carlos Mas Vélez; el Senador Nacional, Alfredo Martínez; la Diputada Nacional, Silvia Storni; el presidente de la Federación Universitaria Argentina, Mariano Marquinez; por la Juventud Radical, Juan Nosiglia y Emiliano Raso; por Franja Morada, su Secretario General Darío Utz.
Buenos Aires, 25 de junio de 2008.- Leer más...

YRIGOYEN VIVE

Por Ramiro Pereira y José Antonio Artusi

"La muerte no es verdad, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida".
José Martí
En los tiempos en que la Argentina se encontraba estrenando el voto universal, secreto y obligatorio sancionado por la reforma electoral conocida como Ley Saenz Peña, en el noroeste argentino se podía escuchar, brotando del pueblo llano, un canto que en sus simples estrofas daba cuenta de las implicancias revolucionarias de la adopción en la práctica de la soberanía popular como criterio legitimante de los poderes públicos: En el cuarto oscuro, vidalita, no manda el patrón. En el cuarto oscuro, vidalita, cada ciudadano, tiene su opinión. Y es que Hipólito Yrigoyen no fue sólo el primer presidente de la Nación elegido por el pueblo en comicios democráticos, sino el líder que organizó desde el llano la lucha por la pureza del sufragio a través de la abstención electoral y la revolución armada, presionando a los poderes constituidos hasta conseguir el reconocimiento de la personería política del pueblo. Esto último, al decir del legislador socialista Nicolás Repetto en su discurso de homenaje pronunciado el 5 de julio de 1933 en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación, basta para asegurarle a Yrigoyen “un puesto señalado y definitivo en la historia argentina” puesto que “contribuyó a derrocar el régimen de las viejas oligarquías e inauguró el primer gobierno verdaderamente democrático del país”. Este reconocimiento realizado por duros adversarios de Yrigoyen, a quien tachaban como expresión de la política criolla, da cuenta del enorme avance que experimentó el país en la segunda década del siglo pasado, cuando tras la organización institucional acontecida entre 1853 y 1880, la laicización de la vida privada y el despliegue de los resultados del proyecto educativo plasmado en la ley 1420, el pueblo deja de ser gobernado para gobernarse a sí mismo, y se efectúa el tránsito de una República de notables a una Republica verdadera. Sostiene con razón Diego Barovero que “ha ocurrido con Yrigoyen una de las más injustificables paradojas de la historia argentina, puesto que siendo uno de los líderes de América que más tempranamente se preocupó por la defensa de la soberanía, por la realización del principio democrático y social y por la unidad latinoamericana, ha permanecido hasta hoy olvidado o relegado en su auténtica dimensión por los libros de historia y nuestra tradición política. Quizá por esa razón los sectores del privilegio se han ocupado de atenuar o disminuir la trascendencia que el pensamiento y la acción de Yrigoyen tuvieron en el proceso de emancipación del pueblo argentino. Por que la lucha que iniciara Leandro N. Alem y que continuó y perfeccionó su sobrino Hipólito Yrigoyen entró en franca colisión con los intereses de lo que éste último denominó acertadamente "El Régimen". El comisario de Balvanera que por dos veces ocupó la presidencia, como describió a Yrigoyen el diario “La Prensa” cuando con inquina informó de su muerte, había sido legislador provincial en Buenos Aires y diputado de la Nación por aquella provincia a comienzos de la primera presidencia de Roca. Sobrino de Leandro Alem, tuvo activa participación en la constitución de la Unión Cívica -primer partido político moderno de la Argentina- y en la Revolución del ’90, cuya Junta Revolucionaria integró como jefe de policía del gobierno provisorio presidido por su tío. Vencida la Revolución del parque y caído el gobierno de Juárez Celman, en 1891 organiza y preside el Comité de la Unión Cívica de la Provincia de Buenos Aires, desde el cual constituirá la formidable estructura política que fue durante décadas el partido radical de aquella provincia, y desde la cual jaqueó al gobierno nacional en la revolución de 1893. No es este el ámbito mas apropiado para ensalzar la estrategia en la oposición del líder de un partido, que por otra parte es el mismo que el nuestro. Si en cambio, corresponde resaltar la importancia que revisten en nuestras sociedades los liderazgos políticos, que sirven para orientar y canalizar en fuerzas orgánicas las opiniones, esperanzas y voluntades, transformándolas en acción constructiva en pos de objetivos que trascienden el mero oportunismo personal o de facción. La intransigente abstención revolucionaria durante largos años redundó finalmente en el compromiso de la fracción política encabezada por Roque Saenz Peña de “mejorar los hábitos políticos”, decisión en la que debió pesar la visión de una nación cambiante en su morfología social por el constante influjo de la inmigración proveniente del continente europeo y el temor ante la presencia de un movimiento obrero organizado en Buenos Aires. La república de notables acordaba, a partir de una de sus personalidades más lúcidas, adoptar mecanismos electorales transparentes. Yrigoyen probablemente haya sido la contracara del elemento mercantilista de la élite política que –con mucha amplitud- se ha dado en llamar generación del ’80, aunque el mismo Yrigoyen era un liberal, en términos del liberalismo político que en nuestro país gozó de fuerza y vigor incontrastable, al menos, hasta entrada la década del ’20, en que comienza a pregonarse la hora de la espada. Lo distintivo de la concepción política de Yrigoyen, es la inescindibilidad entre ética y política en la que se funda el rechazo al elemento sensual que habita el poder. Y esta concepción no es la de un teórico sino la de un líder político con gran criterio práctico y claras virtudes organizativas. Sobre Yrigoyen y su adscripción al krausismo, Osvaldo Alvarez Guerrero refiere que “desde el punto de vista de la historia de las ideas políticas y de la filosofía social en Latinoamérica, Yrigoyen es el político krausista por excelencia y el ejemplo más característico de esa corriente reformista y democrática. Su pensamiento y los modos de su conducta pública y privada, su personalidad y, en fin, su estilo humano, tienen los rasgos, en forma y sustancia, del krausismo como filosofía ética y modalidad de vida, tal cual se desenvolvió en la España del Siglo XIX [..] pero la gran vocación de Yrigoyen no es la contemplación filosófica, la escritura de tratados o ensayos, ni la ensoñación teórica alejada de la vida real. Es la política, como pensamiento conducente, y sobre todo la política como práctica. Ese proyecto político, que lo absorbe durante toda su trayectoria vital, no se limita ni se guía para adquirir, acrecentar o permanecer en el “poder” - palabra excluida del lenguaje yrigoyeneano-. Se funda, en todo caso, en una suerte de panteísmo democrático participativo, en la que el pueblo, conjugación armoniosa de individuos-ciudadanos libres, se gobierna a sí mismo completando su plena soberanía.” Yrigoyen es además, uno de los más lúcidos pioneros en proponer una concepción igualitarista y republicana, de lo que hoy denominaríamos “democracia social”. En elocuente y poética expresión, dirá Yrigoyen que “la democracia no consiste sólo en la garantía de la libertad política: entraña a la vez la posibilidad para todos de poder alcanzar un mínimum de felicidad siquiera”. Es obvio que para Yrigoyen, la democracia no se agota en la posibilidad del sufragio, sino que requiere a su vez, para ser plena, la presencia de condiciones materiales para la libertad. Tras largos años de abstención, revolución y conspiración, la reforma electoral establecida en 1912 termina por hacer concurrir a las urnas a su partido, y en 1916 el voto popular lo lleva a la presidencia de la Nación a los 64 años. Sus dos presidencias estuvieron marcadas por momentos críticos en el orden mundial que afectaron con fuerza la economía argentina: Su primera presidencia por la primera guerra mundial y la segunda por la crisis mundial del capitalismo tras el crack de la Bolsa de New York. Sin querer ahondar sobre su magna obra de gobierno en estas breves consideraciones, queremos destacar el apoyo brindado a la educación pública, laica, gratuita y obligatoria, a la Reforma Universitaria y la creación de la Universidad Nacional del Litoral, la intervención estatal a favor de los trabajadores en los conflictos con el sector patronal, propuestas de legislación laboral y agraria, la defensa de la soberanía nacional; el retiro de la sociedad de las naciones por considerar que la paz no puede asentarse sobre el derecho de los vencedores, la creación y consolidación de YPF, de la mano del Gral. Ing. Enrique Mosconi, ratificada y continuada por Marcelo T. de Alvear, su acción política ferroviaria y Huaytiquina. Y en su segunda presidencia, el plan de nacionalización del petróleo, por considerarlo un bien estratégico que debía estar, en manos del Estado nacional, al servicio de la autodeterminación para el desarrollo. El golpe de estado del 6 de septiembre de 1930 no fue sólo el derrocamiento de Yrigoyen, sino la interrupción de la vida política en el marco de la Constitución Nacional. La falta de convicción democrática de las fuerzas conservadoras precipitaron el levantamiento militar y su éxito. Muchos años después el dirigente conservador cordobés José Aguirre Cámara pudo decir que en “el año 1930, para salvar al país del desorden y del desgobierno, no necesitamos sacar a las tropas de los cuarteles y enseñar al ejército el peligroso camino de los golpes de Estado. Pudimos dentro de la ley, resolver la crisis. No lo hicimos, apartándonos de las grandes enseñanzas de los próceres conservadores, por precipitación, por incontinencia partidaria, por olvido de la experiencia histórica, por sensualidad de poder”. La república verdadera entre 1916 y 1930 había terminado y aguardaba a la Argentina medio siglo de péndulo cívico militar. Detenido y llevado preso a Martín Garcia, Yrigoyen rebatió una por una las imputaciones calumniosas que se le hicieran. La muerte lo encontró en su austera casa de calle Brasil, esa casita del sur, que decía el joven Borges, es un lugar que tiene clima de Patria. El legado político y moral de Hipólito Yrigoyen pertenece ya a la sociedad argentina en su conjunto. Es nuestra obligación continuar su obra, iluminar nuestra acción cotidiana con su prédica y su ejemplo, porque , desde Yrigoyen y para siempre, “nuestra misión no es la ocupación de los gobiernos sino la reparación cardinal del origen y sistema de ellos como el único medio para restablecer la moralidad política, las instituciones de la república y el bienestar general”.

Instituto Hipólito Yrigoyen
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La muerte de Hipólito Yrigoyen

Por Rogelio Alaniz
Murió el 3 de julio de 1933. Fue un lunes y lloviznaba. Elpidio González le preguntó la hora a Alvear y el patricio sacó su reloj, lo miró y dijo: son las 19.21. Yrigoyen tenía más de ochenta años y había sido dos veces presidente de la República Argentina. No murió de golpe. Fiel a su estilo, se tomó su tiempo. Se fue apagando despacio y controló la situación casi hasta el final. Su cuarto era austero como austera era su casa. Según Ramos Mejía, "es más el lugar de penitencia de un monje laico que la mansión de un poderoso". Cuatro médicos estuvieron en su cabecera: Izzo, Escudero, Meabe y Tobías. También lo acompañaron sus correligionarios más cercanos: Alvear, Pueyrredón y González. A su lado estuvo su amigo el comisario Fernando Betancour, que fue conservador hasta que lo conoció a Yrigoyen. En un rincón, en silencio, estaba Vicente Scarlatto, para algunos el confidente político de un hombre poco dado a las confidencias. Nunca fue un católico practicante, pero aceptó que un fraile dominico -Álvaro Álvarez y Sánchez- lo confesara. Tampoco se opuso a que monseñor De Andrea rezara una oración en su nombre. Arregló sus cuentas con Dios con la misma discreción y reserva con que había arreglado sus cuentas con la vida. También se preocupó por arreglar las diferencias con su familia. Con su hijo Eduardo estaban distanciados desde hacía por lo menos veinte años. Nunca nadie supo los motivos de esas diferencias. En realidad, nadie nunca pudo acceder a la vida privada de Yrigoyen. El misterio envolvía su personalidad como un aura o como una capa. Pero una semana antes de su muerte, Eduardo Yrigoyen se hizo presente en el cuarto de su padre. En esos días también llegó su hija Sara. Su otra hija, Elena, lo acompañaba desde hacía meses. Los golpistas del 6 de setiembre de 1930 no le ahorraron ninguna humillación a don Hipólito. La detención en la isla Martín García, los agravios en la prensa cortesana, las investigaciones, la autorización para que la chusma asaltara su casa de calle Brasil. Sin embargo, para fines de 1932 la popularidad de Yrigoyen entre las clases populares volvía a ser grande. Los mismos que habían mirado con indiferencia o complicidad los preparativos del golpe de Estado, los mismos que se habían burlado del César octogenario o del caudillo senil y déspota, parecían hacerse cargo de su error. Los rigores de la dictadura de Uriburu, las persecuciones políticas y los planes de ajuste habían cumplido su tarea pedagógica. En diciembre de 1932 la policía lo detuvo y lo acusó de terrorista. Las gestiones políticas permitieron liberarlo. En enero de 1933 llegó a Buenos Aires. En el puerto pocos prestaron atención a ese hombre de mirada severa, de chambergo, chalina y bastón y vestido de riguroso traje gris. Lo acompañaban su hija Elena y su secretaria Isabel Menéndez. Desde el puerto se trasladó a su casa de Sarmiento 844. El 5 de abril se embarcó para Montevideo. Allí iba a estar casi tres semanas. Hacía más de cuarenta años que no pisaba tierra oriental. Lo había hecho después de la revolución radical de 1893. Ahora, como antes, llegaba a Montevideo como un perseguido. En realidad nunca fue amigo de los viajes. A diferencia de muchos de los hombres de su generación, jamás había viajado a Europa. Tampoco se interesó por hacerlo. En la ciudad oriental lo iban a visitar los principales dirigentes del Partido Blanco. Conversaron con él Eduardo Víctor Haedo y Luis Alberto Herrera. En Montevideo, Yrigoyen lee los diarios, almuerza con sus amigos, pasea por la ciudad y descansa. En la última semana de abril le avisaron de la muerte de su hermana Marcelina. Prepararon el equipaje y regresaron a Buenos Aires. Sería su último viaje. Los meses de mayo y junio transcurrieron sin grandes novedades. De vez en cuando paseaba en coche por la ciudad. A veces algún vecino lo reconocía y se acercaba a saludarlo. Le respondía con un gesto o llevando la mano al sombrero. Yrigoyen no podía con su genio y recibió a los correligionarios. Dialogaba con ellos, sugería estrategias y escuchaba opiniones. No intervenía como antes en las decisiones partidarias, pero estaba al tanto de todo. Sus incondicionales le informaban hasta los detalles que sacudían la vida interna de la UCR. A cada uno de sus visitantes le insistía en la necesidad de trabajar por la unidad del partido. Para los primeros días de junio ya no podía levantarse. Los amigos y los médicos le dicen que es una indisposición pasajera, pero Yrigoyen no se engaña. "Siento que me voy" le dice a su amigo Betancour. Dos correligionarios lo visitaron para informarle sobre una conspiración. La respuesta de Yrigoyen sería de alguna manera su testamento político: "'No quiero una gota de sangre, pero quiero la unión de la UCR". Una multitud rodeaba la casa de calle Sarmiento. Los curiosos se agolpaban en la calle y en las veredas. Se han metido en la casa, están en el recibidor, en las escaleras. El dolor, el asombro, se retrataba en los rostros de todos. "Se ha extinguido la vida de nuestro jefe" había dicho el comisario Betancour con lágrimas en los ojos y se ha abrazado con Alvear. Tamborini ha salido al balcón y se ha dirigido a la multitud: "Ciudadanos, descubrirse". Después todos han cantado el Himno Nacional. Al otro día se hizo presente el ministro Leopoldo Melo. Pretendía presentar las condolencias del gobierno. Melo alguna vez fue radical. O por lo menos eso fue lo que dijo. Alguna vez dijo compartir el ideario yrigoyenista. Eso sucedió hace muchos años. En ese momento era el colaborador de Justo. Melo llegó a la casa, pero no lo dejan pasar. La familia de Yrigoyen rechazó las condolencias oficiales. Melo se retiró acompañado por silbidos e insultos. Una delegación de la juventud radical se hizo presente para pedirle a los dirigentes que el velorio se haga en Plaza de Mayo. No la escucharon. La conducción del radicalismo se había reunido en un comité del centro y ha organizado los detalles de la ceremonia fúnebre. Yrigoyen sería velado en su casa durante tres días. Delegaciones de todo el país llegaron a Buenos Aires. Desde Córdoba, el estanciero Barón Biza alquiló un tren para que los correligionarios viajen a la capital. El tren saldría envuelto en banderas radicales. A los costados de la locomotora se distinguía un retrato de don Hipólito y un escudo de la UCR. El gobierno de Justo insiste en ningunear al jefe del radicalismo. No hay feriado y tampoco reconocimientos a la investidura. El diario La Prensa habló de la muerte del ex comisario de Balvanera. Ni una palabra sobre el presidente. Alfredo Palacios fue uno de los pocos políticos no radicales que le rindió homenaje. "'Fue un gran ciudadano, cuya honradez y austeridad pueden constituir un ejemplo" Palabras formales, pero justas. El jueves 6 de julio el ataúd sería trasladado a la Recoleta. A las dos de la tarde el coche fúnebre y los carros ceremoniales estacionaron frente a la casa de calle Sarmiento. Un escuadrón del regimiento de Granaderos se hizo presente, pero la animosidad del público contra todo lo que provenga del gobierno era muy alta. Finalmente se retiraron. El ataúd salió a la calle. Estaban a punto de subirlo a la carroza, pero el clamor de la multitud lo impidió: "A pulso, a pulso, a pulso..." gritaron. Los hombres querían honrar a don Hipólito llevándolo con sus brazos. El traslado desde la casa hasta Recoleta duró más de cuatro horas. Lo acompañaron más de 200.000 personas. Nunca antes Buenos Aires había visto una multitud semejante. Allí estaban todos. Los dirigentes, los punteros, los caudillos, los compadritos de las orillas, los vecinos de Buenos Aires que tres años antes salieron a la calle pidiendo su derrocamiento. El gobierno nacional anuncia que sancionará a los empleados públicos que no trabajen ese día. La ausencia en las oficinas será altísima. Dos empleados se columpian de un farol. Son jóvenes y sonríen con insolencia. Uno de ellos le dice a los periodistas: "'Mirá viejo...y ustedes decían que lo queríamos por interés, por los puestos públicos..." Nadie quiere estar ausente. El amor, la culpa, el respeto iluminan el rostro de esos hombres y mujeres que acompañan al caudillo en su último viaje. También la rabia. En las ventanas del Congreso un grupo de legisladores conservadores contempla el paso del cortejo. Desde la calle les gritan que se descubran. Uno de ellos lo hace, pero los otros ajustan más sus sombreros. Los silbidos son ensordecedores. Luego vienen las piedras. Como a las siete de la tarde llegaron a la Recoleta. Las crónicas dirán que hubo más de diez heridos y el número de desmayos superó el centenar. El ataúd fue depositado en el Panteón de los Revolucionarios del Noventa. La plana mayor del radicalismo lo despidió. Hablaron Pueyrredón, Noel, Antille, Santander y Sabattini. Oyhanarte había regresado del exilio para estar presente. Sabía que a la salida del cementerio lo esperaba la cárcel, pero no quiso faltar a la cita. Alvear se descubrió y habló. Era el heredero del radicalismo. Yrigoyen les había pedido a sus correligionarios que lo sigan. "'No puedo callar la emoción, la profunda melancolía personal al ver partir al amigo que aprendí a querer y admirar durante cuarenta años" dijo. Ricardo Rojas ha improvisado una oración: "'Sus enemigos han estado años mordiéndolo con saña y aún no saben que mordieron bronce", concluye.

Fuente: Cuestiones on line
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La Cámara de Diputados de Entre Ríos repudió la "Directiva de Retorno" de la Unión Europea

La Cámara de Diputados de Entre Ríos aprobó en su última sesión por unanimidad un proyecto del bloque radical por el que se expresa "el más enérgico repudio" a la reciente aprobación por parte del Parlamento Europeo de la denominada "Directiva de Retorno" de inmigrantes "ilegales".
La iniciativa fue tratada sobre tablas a instancias del autor del proyecto, el Diputado José Antonio Artusi, quien argumentó señalando que los gobiernos de los países latinoamericanos y recientemente el Parlasur han reaccionado con razón frente a este verdadero desatino en que ha incurrido el Parlamento Europeo, que parece olvidar que nuestros territorios fueron, durante décadas, las tierras generosas que supieron recibir a nuestros abuelos inmigrantes, que encontraron aquí una tierra de trabajo y progreso para ellos y sus familias.

A continuación, el texto completo del proyecto:

PROYECTO DE RESOLUCIÓN
LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA DE ENTRE RÍOS RESUELVE:

Art. 1º – Expresar el más enérgico repudio a la aprobación por parte del Parlamento Europeo de la denominada “Directiva de Retorno” de inmigrantes “ilegales”.
Art. 2º ­– Remitir copia de la presente a las embajadas de los países integrantes de la Unión Europea en Buenos Aires.
Art. 3º – De forma.

ARTUSI

FUNDAMENTOS
Honorable Cámara:

Los gobiernos de Latinoamérica, inclusive el de la República Argentina, han reaccionado de manera justificada, censurando la denominada “directiva de retorno” de inmigrantes ilegales, aprobada recientemente por el Parlamento Europeo.
La "Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur" se opuso a lo que denominó "dura ley" contra los indocumentados. Los miembros de la Comisión consideran que dicha ley viola los derechos humanos.
El gobierno argentino, en un comunicado oficial, aseguró que "migrar no es un delito. Por lo tanto, el Gobierno rechaza el uso de conceptos tales como migración «legal» e «ilegal»". La nota cuestiona la creación de restricciones y períodos de detención "por motivos de origen étnico, religión, ideología, género, edad o calificación" y entiende que ello "constituye una violación de los derechos humanos fundamentales".
El gobierno de brasileño condenó la norma que crea una "percepción negativa" del fenómeno social migratorio. "Brasil, país que recibió a millones de inmigrantes y descendientes, lamenta una decisión que contribuye a crear una percepción negativa de la inmigración", afirmó un comunicado la cancillería brasileña.
El Gobierno chileno, por su parte, también lamentó la aprobación: "Este nuevo texto tiende a criminalizar a los migrantes irregulares, sometiéndoles a procedimientos que pueden lesionar sus derechos básicos y que vulneran el principio de reunificación familiar consagrado en diversos instrumentos internacionales de derechos humanos", afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores del país trasandino.
El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, dijo que Europa ha retrocedido mil años y volvió a la época del "oscurantismo" al aprobar la directiva de retorno de inmigrantes "sin papeles". "Para Europa es una vergüenza, para el mundo es una vergüenza. Es un retroceso de mil años".
La Cámara de Senadores de la República Oriental del Uruguay aprobó el siguiente proyecto de declaración: “El Senado de la República, ante la decisión anunciada del Parlamento Europeo de votar una directiva sobre retorno de los inmigrantes e incentivos económicos para que éste se concrete, declara: Su Rechazo a esta decisión que constituye una violación a los Derechos Humanos básicos y en particular al derecho a la libre circulación internacional, sin perjuicio de que al aumentar a 18 meses la internación de inmigrantes sin papeles se consagra una privación de libertad al aplicarse una verdadera pena de prisión. Su convicción de que esta norma constituye una flagrante incongruencia de la Unión Europea que nutrió de inmigrantes a Latinoamérica y que se ha beneficiado de la capacidad de trabajo, de la honestidad y el esfuerzo de decenas de miles de inmigrantes que han contribuido a la generación de riqueza desde los puestos de trabajo menos calificados hasta los más elevados niveles científico y técnico. Su decisión de hacer conocer a los órganos de las Naciones Unidas este rechazo, así como convocar a todos los Parlamentos de Latinoamérica para sumarse a esta posición y transmitir a sus respectivos Gobiernos la necesidad de tomar las medidas correspondientes desde el punto de vista del Derecho Internacional”.
El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García Belaunde, se sumó a estas críticas al lamentar "profundamente la adopción de esa norma, que no se condice con la tradición europea”. Europa fue tierra de inmigrantes y debió tener consideración especial con los inmigrantes de otras partes", subrayó García Belaunde.
En definitiva, coincidiendo con las expresiones citadas, en la convicción que esta H. Cámara no debe dejar de expresar su rechazo a esta nefasta medida, es que solicitamos el pronto y favorable tratamiento del presente proyecto de resolución.-

José Antonio Artusi Leer más...

viernes, 4 de julio de 2008

EL DIPUTADO ARTUSI PARTICIPÓ DE HOMENAJE A HIPÓLITO YRIGOYEN EN SANTA FE

Con motivo de cumplirse 75 años del fallecimiento del Dr. Hipólito Yrigoyen, la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe realizó una sesión homenaje para recordar a quien fuera el primer Presidente argentino elegido por el sufragio popular.
El panel que expuso en el hall del Palacio Legislativo estuvo integrado por la Vicegobernadora de la Provincia, Dra. Griselda Tessio; el periodista e historiador Rogelio Alanís; el Diputado provincial de Entre Ríos José Antonio Artusi; y el Dr. Hipólito Solari Yrigoyen. Allí se recordó que el Hipólito Yrigoyen estuvo al frente de la Unión Cívica Radical desde 1.896 y fue dos veces Presidente de los argentinos: de 1916 a 1922, y de 1928 a 1930, cuando fue depuesto por el primer golpe de estado de la época constitucional.Ante un salón colmado de Legisladores, Intendentes, Ministros, alumnos de la Escuela Nº 1.109 “Hipólito Yrigoyen”, el Gobernador de Santa Fe Dr. Hermes Juan Binner y público en general, los panelistas disertaron sobre la vida del prócer destacando sus logros políticos y partidarios, su fortaleza para seguir fiel a sus ideales, y su austera personalidad.
José Antonio Artusi, entre otros conceptos, señaló que "Yrigoyen es además, uno de los más lúcidos pioneros en proponer una concepción igualitarista y republicana, de lo que hoy denominaríamos “democracia social”. En elocuente y poética expresión, dirá Yrigoyen que “la democracia no consiste sólo en la garantía de la libertad política: entraña a la vez la posibilidad para todos de poder alcanzar un mínimum de felicidad siquiera”. Es obvio que para Yrigoyen, la democracia no se agota en la posibilidad del sufragio, sino que requiere a su vez, para ser plena, la presencia de condiciones materiales para la libertad".
A su turno, Hipólito Solari Yrigoyen – sobrino nieto del político homenajeado – expresó ser un ferviente seguidor y militante de las ideas que Yrigoyen sembró en la política argentina. Y declaró: “Hoy se cumplen 75 años de su muerte. Pero él no ha desaparecido de la escena política argentina. Él nos ha dejado un legado de diálogo, de principios, de ética, de conducta que tal vez todos los argentinos queremos que se proyecte para que nuestro país tenga un futuro mejor”.La ceremonia – un proyecto presentado por el Bloque de Diputados de la Unión Cívica Radical de Santa Fe, aprobado en forma unánime por la Cámara, culminó con el descubrimiento del busto y la entrega de diplomas recordatorios a los invitados especiales, a cargo de las autoridades legislativas.
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